


Tercera visita consecutiva de los británicos a la sala Wolf del Poble Nou barcelonés, y no para presentar su nuevo trabajo Brotherhood (2025), sino para celebrar el cuarenta aniversario de su primer álbum, Indiscreet. Y muy bien acompañados por la no menos veterana formación perteneciente a la NWOBHM, Tygers of Pan Tang, con Robb Weir al frente, único miembro original de la banda del nordeste de Inglaterra.
La verdad es que mi interés por este concierto radica, en ver en vivo a este grupo en el que militó, por ejemplo, el ya fallecido John Sykes (Thin Lizzy, Whitesnake, Badlands) en sus tres primeros elepés. Aunque oportunidades no me han faltado, ya que vinieron por vez primera por la sala Rainbow del barrio de Sants en 1987, poco antes de su disolución. Y posteriormente, en 2012, 2019, así como, en la edición del Rock Fest 2018, que me perdí, al ser su actuación a primera hora de la tarde.
Parece que un adelanto en el horario hizo que más de uno se perdiera buena parte del directo de los geordies, que se inició sobre las ocho y cinco, con música introductoria de los glammies británicos Mud, y su “Tiger Feet”, saltan a escena Tygers of Pan Tang, con Robb a nuestra izquierda luciendo una camisa floreada que incluye la cabeza de un tigre. A su lado el bajista Huw Holding (ex Blitzkrieg, ex Avenger), mientras que en el otro extremo tenemos al recién llegado guitarra solista Joan Foottit (Chrome Molly), además de Craig Ellis a la batería, y Jack Meille a la voz.
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Abrieron como de costumbre con “Love Don’t Stay” y “Gangland”, durante las cuales se apreciaba un molesto zumbido, que desapareció con el tercer corte “Keeping me Alive” de su décimo álbum Ambush (2012), con un tono espectacular a cargo de Jack Meile, que nos pregunta si estamos dispuestos a cantar con él “Back for Good”, única de su último trabajo en estudio hasta la fecha, Bloodline (2023).
Después de desenredar los cables de Jack y Huw, llega “Rock Candy” que dedicó a todas las chicas locas del país, esta, extraída del primer álbum que grabó Meile, tras la marcha de Richie Wicks en 2004, Animal Instinct (2009). Jack ahora nos presenta “Electrified”, una nueva composición que muy pronto, el cuatro de mayo encontraremos en su catorceavo elepé. Pasados los nervios del estreno, continuaron con “White Lines”, y ese megahit titulado “Only the Brave”, el cual debía ir antes, y que el frontman admitió haberse confundido, algo típico en él, confesaría.
Otra en caer de Wild Cat (1980) fue “Slave to Freedom”, mientras que “Love Potion No 9”, es un cover de la formación doo-wop afroamericana, The Clovers, y en las que Robb utilizó ese artilugio vocal llamado talk box. Se marcharían con “Hellbound”, de un disco que esa misma medianoche, recordó Jack, se cumplirían cuarenta y cinco años de la edición de Spellbound. Un minuto después intentarían volver a la tarima, pero su tiempo había sido sobrepasado, y nos quedamos con un palmo de narices, al igual que él grupo, sin poder disfrutar del bis elegido, “Suzie Smiled”, supongo que por el hecho de haber empezado cinco minutos tarde su descarga.
Supongo que, en los subsiguientes bolos de la gira, no repetirán el mismo error, a pesar de que la actuación de sus compatriotas no se produciría hasta media hora después, cuando el tiempo de cambio de equipo suele ser de veinte minutos. Aun así, los roadies de FM no tuvieron suficiente con ello, ya que el show empezaría también, como cinco minutos más tarde de lo anunciado. Brutal.
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FM se han prodigado bastante por acá, al menos, en una decena de ocasiones por estos lares, a partir del 2014 según parece, a pesar de ser un grupo muy activo desde el 1984 hasta 1995, y que volvió a los circuitos en 2007. Pero únicamente los había visto fugazmente en directo a su paso por el Rock Fest 2019, así que afrontamos el concierto con toda la ilusión del mundo, a pesar de que apenas les he seguido discográficamente.
Tras una voz en off informando que estamos asistiendo a la gira del cuarenta aniversario de su disco debut, Indiscreet, así como algunos retazos fílmicos, como la melodía de MGM, o el tema de la Pantera Rosa de Henry Mancini, sintonizan por fin en nuestro dial con “Digging Up the Dirt”, desenterrado del Heroes and Villains (2015), y “Killed by Love” de su Atomic Generation del 2018, para el que Steve Overland agarró su Fender Stratocaster roja, que soltaría únicamente para una estremecedora “Someday” más adelante.
A partir de ese instante, si pasaron a desgranar una por una las piezas de ese primer trabajo, pero siguiendo solo en parte el orden del vinilo, empezando eso sí, por la exitosa “That Girl”, un tema que Iron Maiden escogió para versionar la cara B de su single “Stranger in the Strange Land” en 1986. Con la subsiguiente “Other Side of Midnight”, el teclista Jem Davis abandono su parapeto para saltar a escena con un keitar, un teclado colgado en ristre. El que estuvo gracioso fue el baterista Pete Jupp, cruzando sus baquetas imitando a un violinista durante la intro de sintetizador de “Love Lies Dying”. En “Hotwired” se prodigaron las palmas y los coros, al igual que en “Frozen Heart”, o con la reiterativa “Heart of Matter” con la que cerraron el repaso a su estreno discográfico.
Continuaron con una extensa “Let Love be The Leader”, una escalofriante “Someday (You’ll Come Running)”, y una encantadora “Does It Feel Like Love” donde Overland dio el do de pecho, mostrando así, el excelente estado vocal que mantiene a sus 65 años. Liquidaron el repertorio con las animadas “Bad Luck” donde luce especialmente el bajo Gibson del veterano Merv Goldsworthy, y la pegadiza “Tough It Out”. Un mínimo receso antes de volver a la carga con un bis sorpresa, que no es otro que “Turn This Car Around” desde su Thirteen (2022), con un excelso solo final del guitarrista Jim Kirkpatrick.
Un total de noventa minutos permanecieron en el escenario los londinenses, excelentes a todos los niveles, con el único, pero de las luces, que proyectaban sobre el público, y que nos deslumbraron durante toda la noche, pero supongo que esto, nada, o poco tiene que ver con la producción del quinteto inglés. Así que nada, solo cabe esperar a repetir la experiencia en un futuro próximo, y en un escenario de mayores dimensiones, a poder ser, y quizás escuchar alguna canción de su Brotherhood.
Etiquetas: AOR, barcelona, FM, Hard Rock



Tercera visita consecutiva de los británicos a la sala Wolf del Poble Nou barcelonés, y no para presentar su nuevo trabajo Brotherhood (2025), sino para celebrar el cuarenta aniversario de su primer álbum, Indiscreet. Y muy bien acompañados por la no menos veterana formación perteneciente a la NWOBHM, Tygers of Pan Tang, con Robb Weir al frente, único miembro original de la banda del nordeste de Inglaterra.
La verdad es que mi interés por este concierto radica, en ver en vivo a este grupo en el que militó, por ejemplo, el ya fallecido John Sykes (Thin Lizzy, Whitesnake, Badlands) en sus tres primeros elepés. Aunque oportunidades no me han faltado, ya que vinieron por vez primera por la sala Rainbow del barrio de Sants en 1987, poco antes de su disolución. Y posteriormente, en 2012, 2019, así como, en la edición del Rock Fest 2018, que me perdí, al ser su actuación a primera hora de la tarde.
Parece que un adelanto en el horario hizo que más de uno se perdiera buena parte del directo de los geordies, que se inició sobre las ocho y cinco, con música introductoria de los glammies británicos Mud, y su “Tiger Feet”, saltan a escena Tygers of Pan Tang, con Robb a nuestra izquierda luciendo una camisa floreada que incluye la cabeza de un tigre. A su lado el bajista Huw Holding (ex Blitzkrieg, ex Avenger), mientras que en el otro extremo tenemos al recién llegado guitarra solista Joan Foottit (Chrome Molly), además de Craig Ellis a la batería, y Jack Meille a la voz.
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Abrieron como de costumbre con “Love Don’t Stay” y “Gangland”, durante las cuales se apreciaba un molesto zumbido, que desapareció con el tercer corte “Keeping me Alive” de su décimo álbum Ambush (2012), con un tono espectacular a cargo de Jack Meile, que nos pregunta si estamos dispuestos a cantar con él “Back for Good”, única de su último trabajo en estudio hasta la fecha, Bloodline (2023).
Después de desenredar los cables de Jack y Huw, llega “Rock Candy” que dedicó a todas las chicas locas del país, esta, extraída del primer álbum que grabó Meile, tras la marcha de Richie Wicks en 2004, Animal Instinct (2009). Jack ahora nos presenta “Electrified”, una nueva composición que muy pronto, el cuatro de mayo encontraremos en su catorceavo elepé. Pasados los nervios del estreno, continuaron con “White Lines”, y ese megahit titulado “Only the Brave”, el cual debía ir antes, y que el frontman admitió haberse confundido, algo típico en él, confesaría.
Otra en caer de Wild Cat (1980) fue “Slave to Freedom”, mientras que “Love Potion No 9”, es un cover de la formación doo-wop afroamericana, The Clovers, y en las que Robb utilizó ese artilugio vocal llamado talk box. Se marcharían con “Hellbound”, de un disco que esa misma medianoche, recordó Jack, se cumplirían cuarenta y cinco años de la edición de Spellbound. Un minuto después intentarían volver a la tarima, pero su tiempo había sido sobrepasado, y nos quedamos con un palmo de narices, al igual que él grupo, sin poder disfrutar del bis elegido, “Suzie Smiled”, supongo que por el hecho de haber empezado cinco minutos tarde su descarga.
Supongo que, en los subsiguientes bolos de la gira, no repetirán el mismo error, a pesar de que la actuación de sus compatriotas no se produciría hasta media hora después, cuando el tiempo de cambio de equipo suele ser de veinte minutos. Aun así, los roadies de FM no tuvieron suficiente con ello, ya que el show empezaría también, como cinco minutos más tarde de lo anunciado. Brutal.
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FM se han prodigado bastante por acá, al menos, en una decena de ocasiones por estos lares, a partir del 2014 según parece, a pesar de ser un grupo muy activo desde el 1984 hasta 1995, y que volvió a los circuitos en 2007. Pero únicamente los había visto fugazmente en directo a su paso por el Rock Fest 2019, así que afrontamos el concierto con toda la ilusión del mundo, a pesar de que apenas les he seguido discográficamente.
Tras una voz en off informando que estamos asistiendo a la gira del cuarenta aniversario de su disco debut, Indiscreet, así como algunos retazos fílmicos, como la melodía de MGM, o el tema de la Pantera Rosa de Henry Mancini, sintonizan por fin en nuestro dial con “Digging Up the Dirt”, desenterrado del Heroes and Villains (2015), y “Killed by Love” de su Atomic Generation del 2018, para el que Steve Overland agarró su Fender Stratocaster roja, que soltaría únicamente para una estremecedora “Someday” más adelante.
A partir de ese instante, si pasaron a desgranar una por una las piezas de ese primer trabajo, pero siguiendo solo en parte el orden del vinilo, empezando eso sí, por la exitosa “That Girl”, un tema que Iron Maiden escogió para versionar la cara B de su single “Stranger in the Strange Land” en 1986. Con la subsiguiente “Other Side of Midnight”, el teclista Jem Davis abandono su parapeto para saltar a escena con un keitar, un teclado colgado en ristre. El que estuvo gracioso fue el baterista Pete Jupp, cruzando sus baquetas imitando a un violinista durante la intro de sintetizador de “Love Lies Dying”. En “Hotwired” se prodigaron las palmas y los coros, al igual que en “Frozen Heart”, o con la reiterativa “Heart of Matter” con la que cerraron el repaso a su estreno discográfico.
Continuaron con una extensa “Let Love be The Leader”, una escalofriante “Someday (You’ll Come Running)”, y una encantadora “Does It Feel Like Love” donde Overland dio el do de pecho, mostrando así, el excelente estado vocal que mantiene a sus 65 años. Liquidaron el repertorio con las animadas “Bad Luck” donde luce especialmente el bajo Gibson del veterano Merv Goldsworthy, y la pegadiza “Tough It Out”. Un mínimo receso antes de volver a la carga con un bis sorpresa, que no es otro que “Turn This Car Around” desde su Thirteen (2022), con un excelso solo final del guitarrista Jim Kirkpatrick.
Un total de noventa minutos permanecieron en el escenario los londinenses, excelentes a todos los niveles, con el único, pero de las luces, que proyectaban sobre el público, y que nos deslumbraron durante toda la noche, pero supongo que esto, nada, o poco tiene que ver con la producción del quinteto inglés. Así que nada, solo cabe esperar a repetir la experiencia en un futuro próximo, y en un escenario de mayores dimensiones, a poder ser, y quizás escuchar alguna canción de su Brotherhood.
Etiquetas: AOR, barcelona, FM, Hard Rock








