Redes Sociales:

Redes Sociales:

NOTICIAS / AGENDA / CRONICAS / ENTREVISTAS / RESEÑAS / ESPECIALES / CONTACTO
50 años de “Ramones”: “Segundo verso, igual que el primero”

50 años de “Ramones”: “Segundo verso, igual que el primero”

  Ramones es la clase de banda sobre la que no creo que quede mucho por hablar. A esta altura sabemos toda la historia detrás su nombre, de las tensiones […]

Beyond Creation & Fallujah en Buenos Aires: Dos caras del death metal actual

Beyond Creation & Fallujah en Buenos Aires: Dos caras del death metal actual

Si algo tiene el death metal, son distintos caminos y vertientes en los que se va moviendo y expandiendo. Empujando sus límites hacia nuevos horizontes. Dentro de estas dinámicas, aparecen […]

Tankard en Argentina: Los 5 álbumes claves dentro de su carrera

Tankard en Argentina: Los 5 álbumes claves dentro de su carrera

Los reyes de la cerveza han vuelto. Para animar el mes y levantar el espíritu “alcohólico” de nuestro interior, llega Tankard a la Argentina. El mítico grupo de thrash metal […]

Avatar y la locura mexicana

Avatar y la locura mexicana

Avatar vuelven a hacer historia en Ciudad de México tras arrasar el pasado otoño con su excepcional concierto de Noche de Brujas, que convocó a casi 8.000 personas en Pepsi […]

5 canciones de In Flames que no pueden faltar en vivo

5 canciones de In Flames que no pueden faltar en vivo

Una cita imperdible para los fanáticos en Argentina del melodeath es la de In Flames. Los suecos se van a estar presentando en el país el próximo domingo 19 de […]

Seven Spires: El virtuosismo de la variedad

Seven Spires: El virtuosismo de la variedad

Por primera vez en Argentina, de la mano de HERESY METAL MEDIA, la banda estadounidense SEVEN SPIRES estarán tocando el martes 21 de abril de 2026, a partir de las […]

5 motivos para no perderte a Dream Theater en Buenos Aires

5 motivos para no perderte a Dream Theater en Buenos Aires

Últimamente los icónicos maestros del Metal Progresivo están pasando de forma muy constante por Argentina. Tras su paso en diciembre del 2024, en esta oportunidad Dream Theater vuelve al país […]

Los Discos Más Escuchados de Marzo 2026

Los Discos Más Escuchados de Marzo 2026

Otro mes que se va y deja atrás grandes nuevos lanzamientos. Algunos discos muy esperados por lo que significan ciertas bandas y por otro lado grandes sorpresas de bandas que […]

Udo Dirkschneider: la voz de un clásico que no envejece

Udo Dirkschneider: la voz de un clásico que no envejece

El viernes 1° de mayo, de la mano de los amigos de ICARUS MUSIC, podremos disfrutar de una de las voces emblemáticas y más reconocibles del heavy metal: UDO DIRKSCHNEIDER […]

Agenda España: Abril 2026

Agenda España: Abril 2026

La agenda de Track To Hell para abril en España llega cargada de conciertos de rock, punk y metal, consolidando la primavera como uno de los momentos más intensos del […]


50 años de “Ramones”: “Segundo verso, igual que el primero”
thumb image

 

Ramones es la clase de banda sobre la que no creo que quede mucho por hablar. A esta altura sabemos toda la historia detrás su nombre, de las tensiones personales entre los miembros, de todo el esfuerzo que ponían en parecer que no sabían tocar sus instrumentos, de que son para muchos la banda de punk rock prototípica, del seguimiento de culto que tienen en Argentina, de las tensiones tanto personales como políticas entre los miembros, de su separación y la posterior muerte de gran parte de los integrantes clásicos en apenas un par de años, y que eso es algo que debe haber ayudado a congelar su imagen y preservar su legado para nuevas generaciones. Es algo discutido, masticado y regurgitado, y no digo que yo haciendo esa lista rápida y condensada no esté haciendo lo mismo.

Dicho esto, tengo que señalar que estamos en una fecha especial, siendo que se cumplen 50 años de la salida del álbum debut de los “Monchos”. Así que de la misma manera que en Pascua o Navidad sentimos que es un buen momento para ver alguna película sobre Jesús o sobre el significado de la Navidad a pesar de que sean historias que hayamos visto y repetido miles de veces, bien podríamos estar en un momento especial nosotros también. Así que la historia de los Ramones será repetida hasta el hartazgo, pero ciertamente es algo justificado.

La historia de los Ramones comienza casi una década antes de la formación de la banda como tal, en el barrio de Forest Hills en la ciudad de Nueva York donde crecieron los cuatro miembros originales. John Cummings era hijo único de Stella, una camarera de ascendencia polaco-ucraniana, y de Frank, un instalador de tuberías de ascendencia irlandesa: en su autobiografía Commando, John mencionaba que su padre solía reunirse con sus hermanos alrededor de la mesa para beber y charlar sobre el trabajo en la construcción y sobre béisbol. Así que no le cayó muy bien cuando John, influenciado por Elvis y los Beatles, decidió meterse en la música.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: 2 Minutos en Barcelona: “De Valentín Alsina para el mundo”

Como muchos músicos jóvenes a mediados de los sesentas, Cummings terminaría formando una banda de rock psicodélico, bautizada como Tangerine Puppets por la canción de Donovan del mismo nombre y con la que grabaría apenas un demo. Fue en esa banda donde colaboró por primera vez con el guitarrista Tamás Erdélyi, más conocido como Thomas: nacido en Hungría en 1949 e hijo de padres judíos que habían sobrevivido al Holocausto, cuando tenía 8 años su familia se mudó a EEUU. Luego de la separación de los Tangerine Puppets, Johnny se dedicaría a trabajar en la construcción al igual que su padre

A principios de los setentas, Cummings conoció a Douglas Colvin, un chico de su barrio que recientemente se había mudado desde Alemania. Hijo de una madre alemana y un padre estadounidense, el puesto militar de su padre hizo que debieran mudarse frecuentemente, terminando en Berlín donde Dolvin creciera hasta los 15 años: el alcoholismo y comportamiento violento de su padre habían motivado a su madre a mudarse de vuelta a los EEUU. 

Tanto Cummings como Colvin eran fans de bandas de garage rock e hicieron amistad por esos gustos en común, por lo que en 1974 decidieron armar una banda juntos, con Cummings comprando una guitarra Mosrite de segunda mano y aprendiendo a tocarla. Erdelyi se sumó al proyecto no como músico sino como mánager.

La idea originalmente era que Colvin sería el guitarrista y cantante, Cummings el guitarrista rítmico y que el bajo estaría a cargo de Ritchie Stern, un amigo en común de ellos. Pero al poco tiempo resultó que Stern no podía tocar, así que Colvin pasó a ser el bajista y Cummings quedó como el único guitarrista. 

En la batería estaba Jeff Hyman, un conocido de ellos que había tenido un paso previo por la banda de glam rock Sniper. Pero en los ensayos, Colvin se dio cuenta de que se le hacía complicado tocar y cantar al mismo tiempo, por lo que se decidió que Hyman pasara a ser el cantante. Según Cummings, la idea de que Jeff fuera el cantante fue de Thomas, y él al principio se había opuesto porque “quería alguien bien parecido al frente de la banda”, todo lo contrario a Jeff, que era un tipo de apariencia alargada, un gigante de casi dos metros pero de figura escuálida. Pero Thomas lo convenció diciéndole que “sería algo como Alice Cooper”.

Tras probar con algunos bateristas, sería su manager Erdelyi quien terminaría siendo el baterista, quien a pesar de no tener experiencia previa como baterista se ajustó muy bien al puesto. Como mencionamos antes, John Cummings también estaba aprendiendo a tocar el instrumento durante los ensayos, con una técnica directa de downstrokes que según él fue influenciada por Jimmy Page de Led Zeppelin, particularmente en la canción “Communication Breakdown”: John se pasaría horas tocando esa canción para poder mejorar su técnica de rasgado.

Por esa época, Douglas había decidido usar el apodo Dee Dee Ramone. Siendo un gran fanático de los Beatles, el nombre era una referencia a “Paul Ramone”, un apodo usado por Paul McCartney en los inicios de los Beatles, que usara para registarse en hoteles y también para aparecer en los créditos de álbumes de otros artistas. Fue Dee Dee el que convencería a todos los otros miembros de adoptar el mismo apellido junto con una abreviatura de su nombre. Jeff pasó a ser Joey, Thomas pasó a ser Tommy, y John pasó a ser Johnny, y todos se presentarían con el mismo apellido, que también sería el nombre de la banda. Así nacieron los Ramones.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: CRIM: “Hay motivos de sobra para seguir haciendo punk y sintiéndose así”

Los Ramones hicieron su debut en el Performance Studio de Nueva York, invitando a sus amigos y cobrando un dólar la entrada. Esa primera fecha sería una prueba para algo más grande, cuando el grupo comenzaría a presentarse en el CBGB, un bar en el 315 de la calle Bowery que originalmente se había abierto en 1973 para tener recitales de blues y country, pero que se terminaría convirtiendo en el centro de la escena rock under de Nueva York, con gente como Blondie, Television y Patti Smith siendo de los primeros grupos en dar conciertos regulares en el bar. Los Ramones también se sumarían a la lista, tocando casi todos los días en el lugar. Las presentaciones del grupo se caracterizaban por sus canciones rápidas y cortas, muchas veces apenas llegando a los dos minutos en cada una de ellas.

Fue entre estas presentaciones que los Ramones también comenzarían a definir su imagen, algo donde Johnny era el que estaba más metido siendo que él mismo admitía que le gustaba vestirse bien. En un inicio el grupo tenía una imagen más cercana al glam rock, influenciada por los New York Dolls, pero fue idea de Johnny buscar una imagen más “de la calle”, algo a lo que un chico y corriente pudiera tener acceso, y fue así que se decidió la estética que definiría a los Ramones por el resto de su carrera, con sus pantalones de jean, camisetas un par de talles más apretadas de lo que deberían, chaquetas de cuero y tenis, optando en un inicio por lo de la marca Keds. Estas decisiones no se limitaron a la forma de vestir, sino a su presencia arriba del escenario, con Dee Dee y Johnny siempre tocando con las piernas abiertas, Joey siempre agarrado del micrófono y las canciones siendo tocadas una detrás de la otra, esta última una decisión tomada para minimizar las posibilidades de peleas entre los integrantes sobre qué canción iban a tocar después.

A principios de 1975, los Ramones grabarían un demo con un par de canciones para enviar a los sellos interesados. Aunque no tendrían suerte con ello, es interesante escucharlos y ver cómo gran parte de las canciones ya estaban casi completamente armadas, aunque algunas iban a una velocidad un tanto más lenta, con las presentaciones en vivo siendo el contexto donde estas comenzarían a ponerse cada vez más rápidas. Fue en esas presentaciones donde audiencia detrás de los Ramones iba creciendo: en sus inicios habían definido el tocar en CBGB como “hacer un ensayo frente a 10 personas”, pero ya para mediados de 1975 tenían un público fiel que los veía cada noche.

Uno que estaba en el público era Roderick Edward McNeil, más conocido como Legs McNeil, quien en 1975 creó la revista Punk, publicación que sería una de las principales promotoras de las bandas que se presentaban en el CBGB, y que tendría a Joey en la tapa de su tercer número en 1976. El término “punk rock”, donde “punk” deriva de una palabra para llamar como un insulto a un rebelde o alborotador, se venía usando desde hacía varios años en el mundo de la crítica musical, pero era aquí donde estaba comenzando a establecerse como algo propio, como un estilo rockero que contrastara con la opulencia progresiva o el sonido ultra limpio y recargado de mucho del rock radial de la época.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: The Varukers en Buenos Aires: “Los sistemas fallan, el punk prevalece”

En septiembre de 1975, la banda grabaría otro demo más, junto al productor Marty Thau, que incluía cinco canciones. Este demo sería el que llamaría la atención de Craig Leon, un empleado del sello Sire Records. Sire se había creado en 1966, originalmente editando varios grupos de blues rock y rock psicodélico, eventualmente también probando suerte con bandas de rock progresivo. Leon era parte del área de búsqueda de talentos, encargada de encontrar nuevos artistas con potencial, y cuando vio en vivo a este rejunte de pelilargos todos vestidos iguales, usando el mismo apellido, tocando canciones a toda velocidad de tres acordes o menos y con letras con una concentración anormal de frases sobre querer hacer algo, supo que estaba ante algo especial. Se comunicó con Seymour Stein, jefe del sello, y para fines de 1975 le ofrecerían un contrato a los cuatro Ramones. En el libro Ramones de 2005, escrito por Nicholas Rombes, Tommy Ramone menciona que le estaba muy agradecido a Leon, diciendo que básicamente había arriesgado toda su carrera al presentarlos ante la gente de Sire Records, siendo una banda que no cuadraba en lo que el sello solía editar, y que lo consideraba “el único tipo en todo el sello que estaba en la onda”

La idea originalmente era que la banda sólo grabaría un single, pero en las negociaciones se logró convencer a la gente de Sire Records para que les dejaran grabar un álbum completo. Fue así que Los Ramones entrarían a los estudios Plaza Sound, ubicado en la calle 50 de la Rockefeller Plaza en el octavo piso del Radio City Music Hall, a principios de 1976. El sello les dio un presupuesto de U$S 20000, pero los músicos apenas gastaron U$S 6400 y lo tenían listo en una semana, incluyendo dos días donde en uno se decidió descartar lo grabado y otro donde Tommy decidió no grabar por un resfriado que le imposibilitaba las cosas. La banda venía tocando estas canciones en vivo docenas de veces y ya venía de grabar dos demos con ellas, así que no hubo muchas deliberaciones sobre cómo debían sonar, apenas tomando una o dos tomas para tener cada instrumento listo. Tras grabar las bases, Johnny y Dee Dee se fueron y dejaron a Joey y Tommy grabando las voces.

La producción se repartió entre Craig Leon y Tommy Ramone, quien ya tenía experiencia operando las consolas desde hacía varios años. Una de las decisiones más particulares del álbum fue separar los canales de la guitarra y del bajo, con el bajo sonando del lado izquierdo y la guitarra del lado derecho. En una entrevista con MOJO, Tommy Ramone mencionó que esto estaba inspirado en los primeros álbumes de los Beatles, banda de las que todos los integrantes eran fanáticos: en los primeros álbumes de los cuatro de Liverpool, la regla era grabar en mono y después remezclar el álbum para equipos estéreo separando todos los instrumentos, en la época en la que había que justificar la compra de ese tipo de equipos.

Al momento de elegir las canciones, se decidió incluir casi todas las canciones que ya habían grabado en los demos, aunque un par como “I Don’t Care” y “You Should Have Never Opened That Door” se dejaron de lado y serían incluidas en discos posteriores. También incluyeron un cover de “Let’s Dance” de Chris Montez, donde Craig Leon tocaría el órgano: no sería el único músico ajeno a la banda que grabaría en el álbum, siendo que este incluye varias contribuciones vocales de Mickey Leigh, hermano de Joey, mientras que el mánager Danny Fields y el artista Arturo Vega contribuirían haciendo palmas en un par de canciones. Los créditos originales no mencionaban estos aportes, con la banda argumentando que como era su debut “no querían que la gente se confundiera acerca de quién era parte de la banda y quién no”.

Vega también fue el encargado de diseñar el logo de la banda. Siendo de origen mexicano, Vega tenía entre sus posesiones un recorte del diario El Nacional, que mostraba una noticia sobre la policía arrestando a un grupo de “hippies drogadictos” el 13 de febrero de 1971, entre los que se encontraba Vega. La fuente del título del diario sería una inspiración para la fuente del logo, que aparecería como un cartel en los conciertos de los Ramones antes de aparecer arriba de todo en la portada del álbum.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Refused en Buenos Aires: “Refused están muertos, larga vida a Refused”

La portada del álbum fue una de las cosas más difíciles de hacer. La idea originalmente era que esta tuviera las cabezas de los cuatro miembros, haciendo homenaje a la portada icónica de Meet The Beatles, pero después de varios intentos infructuosos para que quedara bien se decidió mantener la estética en blanco y negro pero usando una foto de la banda completa, tomada por la fotógrafa Roberta Bayley quien recibió U$S 125 por el uso. Johnny con su perpetua cara de culo, Tommy más canchero y relajado mientras al mismo tiempo hace parado de puntillas, Joey encorvado tal vez para disimular la diferencia extrema de altura, y Dee Dee parado como si quisiera irse de ahí lo antes posible. Esta foto no había sido tomada para el álbum, siendo que había aparecido originalmente en la tercera edición de Punk mencionada anteriormente, dando como resultado una de las imágenes más icónicas del rock. La imagen tiene cierta simetría, con los pelilargos Tommy y Joey, ambos con anteojos de sol, rodeados por Johnny y Dee Dee con sus cortes de tazón, en una disposición que también reflejaba la posición que cada uno adoptaba en el escenario.

En la contraportada del álbum, se podía encontrar el otro logo de la banda, hecho como un sello inspirado por el que es usado por el presidente de los Estados Unidos, algo que Vega consideraba perfecto para los Ramones al verlos como una banda profundamente estadounidense. Al águila en el centro se le agregó un bate de béisbol, inspirado en el gusto de Johnny por el deporte y los New York Yankees, y una rama de manzano, haciendo referencia al pay de manzana, una de las comidas estadounidenses más típicas. Las barras del escudo fueron reemplazadas por un patrón de flechas que Vega había encontrado en una camiseta barata que había comprado en un lugar de cosas usadas.

Ya metidos en el álbum, las 14 canciones apenas superan los 29 minutos: la canción más larga, “I Don’t Wanna Go Down To The Basement”, duraba 2:40, mientras que las dos más cortas, “Judy Is A Punk” y “Now I Wanna Sniff Some Glue”, apenas superaban los 90 segundos. Verso, estribillo, verso, estribillo, tal vez un puente si estaban de humor, y a otra cosa: en “Loudmouth” directamente prescinden de los versos y simplemente repiten una y otra vez el estribillo. Las canciones estaban hechas con tres o tal vez cuatro acordes, con un sonido de guitarra que muchas veces podría compararse con una motosierra, tal vez incluso más que el sonido que suena al inicio de “Chain Saw”, que es claramente el sonido de una sierra circular y no el de la motosierra que usan en la película The Texas Chain Saw Massacre, en la que está basada la canción.

Aunque las canciones no duraban mucho y tenían una economía de acordes que podría considerarse como “de racionamiento de guerra”, ciertamente no eran básicas, al menos no desde el sentido peyorativo que muchas veces se le suele dar al término. Aparte de los Beatles, otras de las grandes inspiraciones detrás del sonido del álbum serían los Beach Boys, particularmente sus armonías vocales: si uno presta atención, el álbum está lleno de coros que recuerdan más a las soleadas playas de California que a las grises calles de Nueva York que los Ramones recorrían todos los días.

Esas armonías son las que terminan de darle el toque a las vocalizaciones de Joey, para mí el ingrediente que siempre destacó en los Ramones: lejos del estilo rockero tradicional que se veía hasta ese momento o de los gritos mezclados con escupitajos que se harían la norma en el punk rock futuro, tenía una sensibilidad pop donde compensaba su rango limitado con una personalidad enorme, como unas inflexiones en su voz que recordaban a un Elvis tímido, ingenuo y neoyorquino. 

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: The Damned en Buenos Aires: “Fuego y Rosas”

Esto va de la mano las canciones en sí, donde hablan sobre escaparse de su casa para recorrer el mundo, aspirar pegamento, hacer confesiones sinceras de amor, la Guerra Fría, golpear a alguien que no te agrada con un bate de béisbol, prostituirse por dinero para drogas, nazis, punks y demás cosas que uno viviría y vería en aquella época en Nueva York: la actitud de la banda es lo que hace que una canción como “I Wanna Be Your Boyfriend” no quede para nada fuera de lugar al lado de “Now I Wanna Sniff Some Glue”, “Beat On The Brat” o “53rd & 3rd”. Como mencioné antes, la tendencia con las canciones de los Ramones a decir que quieren hacer tal cosa (CTRL + F en las letras y busquen “i want to” o “i wanna”) siempre les dio ese toque adolescente, casi diría infantil, pero que de vuelta no queda fuera de lugar dentro de la estética de la banda.

Ramones es, sin lugar a dudas, uno de los álbumes más influyentes de la historia de la música. ¿Qué álbum puede decir que fue influencia directa tanto en el thrash metal de los ochentas como en el pop punk de los noventas? ¿Cuántas bandas tienen canciones a las que Sodom, Mayhem, Green Day y A77aque les hayan hecho covers? ¿Cuántas bandas pueden rivalizar con los Beatles en cantidad de álbumes tributos a su obra? ¿Cuántas bandas tienen más canciones hechas en tributo a ellas?

Y a pesar de ello, también se puede decir que los Ramones nunca tuvieron la recompensa que merecían: es sabido que este álbum debut no fue un éxito de ventas, y recién alcanzaría la certificación de Oro en 2014, no sólo 38 años después de su salida sino también el mismo año de la muerte de Tommy Ramone, el último miembro vivo de la formación original. A pesar de lo profundamente estadounidense que era la banda, Ramones encontraría su lugar no en su país, sino fuera: Inglaterra los recibiría con los brazos abiertos durante la gira de promoción de su debut y terminarían siendo una influencia directa en la propia explosión punk que viviría el país, Japón se rendiría a sus pies, también México y sobre todo Argentina, donde tocarían 27 veces casi siempre en estadios y donde darían su último recital en el extranjero en el estadio de River, el recital más grande de toda la historia de la banda.

La historia de los Ramones seguiría, con la banda girando de manera incansable y sacando una tonelada de canciones inmortales, peleándose por política y novias robadas, de vez en cuando ajustando su fórmula pero siempre manteniéndose honestos en su búsqueda de llevar al rock de vuelta a sus raíces más simples. En el camino, tendrían a miles de chicos y adolescentes que se verían inspirados a agarrar un instrumento por primera vez gracias a ellos, y acumulando un cariño por ellos como pocos artistas han logrado. Así que en este 50° aniversario de su debut, sólo queda pensar que donde sea que estén Joey, Johnny, Tommy y Dee Dee, deben estar profundamente orgullosos del legado que dejaron atrás, porque no importa tanto la pila de discos que uno venda, sino la gente que lo recuerde y lo extrañe.

Etiquetas: , , , ,

50 años de “Ramones”: “Segundo verso, igual que el primero”
thumb image

 

Ramones es la clase de banda sobre la que no creo que quede mucho por hablar. A esta altura sabemos toda la historia detrás su nombre, de las tensiones personales entre los miembros, de todo el esfuerzo que ponían en parecer que no sabían tocar sus instrumentos, de que son para muchos la banda de punk rock prototípica, del seguimiento de culto que tienen en Argentina, de las tensiones tanto personales como políticas entre los miembros, de su separación y la posterior muerte de gran parte de los integrantes clásicos en apenas un par de años, y que eso es algo que debe haber ayudado a congelar su imagen y preservar su legado para nuevas generaciones. Es algo discutido, masticado y regurgitado, y no digo que yo haciendo esa lista rápida y condensada no esté haciendo lo mismo.

Dicho esto, tengo que señalar que estamos en una fecha especial, siendo que se cumplen 50 años de la salida del álbum debut de los “Monchos”. Así que de la misma manera que en Pascua o Navidad sentimos que es un buen momento para ver alguna película sobre Jesús o sobre el significado de la Navidad a pesar de que sean historias que hayamos visto y repetido miles de veces, bien podríamos estar en un momento especial nosotros también. Así que la historia de los Ramones será repetida hasta el hartazgo, pero ciertamente es algo justificado.

La historia de los Ramones comienza casi una década antes de la formación de la banda como tal, en el barrio de Forest Hills en la ciudad de Nueva York donde crecieron los cuatro miembros originales. John Cummings era hijo único de Stella, una camarera de ascendencia polaco-ucraniana, y de Frank, un instalador de tuberías de ascendencia irlandesa: en su autobiografía Commando, John mencionaba que su padre solía reunirse con sus hermanos alrededor de la mesa para beber y charlar sobre el trabajo en la construcción y sobre béisbol. Así que no le cayó muy bien cuando John, influenciado por Elvis y los Beatles, decidió meterse en la música.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: 2 Minutos en Barcelona: “De Valentín Alsina para el mundo”

Como muchos músicos jóvenes a mediados de los sesentas, Cummings terminaría formando una banda de rock psicodélico, bautizada como Tangerine Puppets por la canción de Donovan del mismo nombre y con la que grabaría apenas un demo. Fue en esa banda donde colaboró por primera vez con el guitarrista Tamás Erdélyi, más conocido como Thomas: nacido en Hungría en 1949 e hijo de padres judíos que habían sobrevivido al Holocausto, cuando tenía 8 años su familia se mudó a EEUU. Luego de la separación de los Tangerine Puppets, Johnny se dedicaría a trabajar en la construcción al igual que su padre

A principios de los setentas, Cummings conoció a Douglas Colvin, un chico de su barrio que recientemente se había mudado desde Alemania. Hijo de una madre alemana y un padre estadounidense, el puesto militar de su padre hizo que debieran mudarse frecuentemente, terminando en Berlín donde Dolvin creciera hasta los 15 años: el alcoholismo y comportamiento violento de su padre habían motivado a su madre a mudarse de vuelta a los EEUU. 

Tanto Cummings como Colvin eran fans de bandas de garage rock e hicieron amistad por esos gustos en común, por lo que en 1974 decidieron armar una banda juntos, con Cummings comprando una guitarra Mosrite de segunda mano y aprendiendo a tocarla. Erdelyi se sumó al proyecto no como músico sino como mánager.

La idea originalmente era que Colvin sería el guitarrista y cantante, Cummings el guitarrista rítmico y que el bajo estaría a cargo de Ritchie Stern, un amigo en común de ellos. Pero al poco tiempo resultó que Stern no podía tocar, así que Colvin pasó a ser el bajista y Cummings quedó como el único guitarrista. 

En la batería estaba Jeff Hyman, un conocido de ellos que había tenido un paso previo por la banda de glam rock Sniper. Pero en los ensayos, Colvin se dio cuenta de que se le hacía complicado tocar y cantar al mismo tiempo, por lo que se decidió que Hyman pasara a ser el cantante. Según Cummings, la idea de que Jeff fuera el cantante fue de Thomas, y él al principio se había opuesto porque “quería alguien bien parecido al frente de la banda”, todo lo contrario a Jeff, que era un tipo de apariencia alargada, un gigante de casi dos metros pero de figura escuálida. Pero Thomas lo convenció diciéndole que “sería algo como Alice Cooper”.

Tras probar con algunos bateristas, sería su manager Erdelyi quien terminaría siendo el baterista, quien a pesar de no tener experiencia previa como baterista se ajustó muy bien al puesto. Como mencionamos antes, John Cummings también estaba aprendiendo a tocar el instrumento durante los ensayos, con una técnica directa de downstrokes que según él fue influenciada por Jimmy Page de Led Zeppelin, particularmente en la canción “Communication Breakdown”: John se pasaría horas tocando esa canción para poder mejorar su técnica de rasgado.

Por esa época, Douglas había decidido usar el apodo Dee Dee Ramone. Siendo un gran fanático de los Beatles, el nombre era una referencia a “Paul Ramone”, un apodo usado por Paul McCartney en los inicios de los Beatles, que usara para registarse en hoteles y también para aparecer en los créditos de álbumes de otros artistas. Fue Dee Dee el que convencería a todos los otros miembros de adoptar el mismo apellido junto con una abreviatura de su nombre. Jeff pasó a ser Joey, Thomas pasó a ser Tommy, y John pasó a ser Johnny, y todos se presentarían con el mismo apellido, que también sería el nombre de la banda. Así nacieron los Ramones.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: CRIM: “Hay motivos de sobra para seguir haciendo punk y sintiéndose así”

Los Ramones hicieron su debut en el Performance Studio de Nueva York, invitando a sus amigos y cobrando un dólar la entrada. Esa primera fecha sería una prueba para algo más grande, cuando el grupo comenzaría a presentarse en el CBGB, un bar en el 315 de la calle Bowery que originalmente se había abierto en 1973 para tener recitales de blues y country, pero que se terminaría convirtiendo en el centro de la escena rock under de Nueva York, con gente como Blondie, Television y Patti Smith siendo de los primeros grupos en dar conciertos regulares en el bar. Los Ramones también se sumarían a la lista, tocando casi todos los días en el lugar. Las presentaciones del grupo se caracterizaban por sus canciones rápidas y cortas, muchas veces apenas llegando a los dos minutos en cada una de ellas.

Fue entre estas presentaciones que los Ramones también comenzarían a definir su imagen, algo donde Johnny era el que estaba más metido siendo que él mismo admitía que le gustaba vestirse bien. En un inicio el grupo tenía una imagen más cercana al glam rock, influenciada por los New York Dolls, pero fue idea de Johnny buscar una imagen más “de la calle”, algo a lo que un chico y corriente pudiera tener acceso, y fue así que se decidió la estética que definiría a los Ramones por el resto de su carrera, con sus pantalones de jean, camisetas un par de talles más apretadas de lo que deberían, chaquetas de cuero y tenis, optando en un inicio por lo de la marca Keds. Estas decisiones no se limitaron a la forma de vestir, sino a su presencia arriba del escenario, con Dee Dee y Johnny siempre tocando con las piernas abiertas, Joey siempre agarrado del micrófono y las canciones siendo tocadas una detrás de la otra, esta última una decisión tomada para minimizar las posibilidades de peleas entre los integrantes sobre qué canción iban a tocar después.

A principios de 1975, los Ramones grabarían un demo con un par de canciones para enviar a los sellos interesados. Aunque no tendrían suerte con ello, es interesante escucharlos y ver cómo gran parte de las canciones ya estaban casi completamente armadas, aunque algunas iban a una velocidad un tanto más lenta, con las presentaciones en vivo siendo el contexto donde estas comenzarían a ponerse cada vez más rápidas. Fue en esas presentaciones donde audiencia detrás de los Ramones iba creciendo: en sus inicios habían definido el tocar en CBGB como “hacer un ensayo frente a 10 personas”, pero ya para mediados de 1975 tenían un público fiel que los veía cada noche.

Uno que estaba en el público era Roderick Edward McNeil, más conocido como Legs McNeil, quien en 1975 creó la revista Punk, publicación que sería una de las principales promotoras de las bandas que se presentaban en el CBGB, y que tendría a Joey en la tapa de su tercer número en 1976. El término “punk rock”, donde “punk” deriva de una palabra para llamar como un insulto a un rebelde o alborotador, se venía usando desde hacía varios años en el mundo de la crítica musical, pero era aquí donde estaba comenzando a establecerse como algo propio, como un estilo rockero que contrastara con la opulencia progresiva o el sonido ultra limpio y recargado de mucho del rock radial de la época.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: The Varukers en Buenos Aires: “Los sistemas fallan, el punk prevalece”

En septiembre de 1975, la banda grabaría otro demo más, junto al productor Marty Thau, que incluía cinco canciones. Este demo sería el que llamaría la atención de Craig Leon, un empleado del sello Sire Records. Sire se había creado en 1966, originalmente editando varios grupos de blues rock y rock psicodélico, eventualmente también probando suerte con bandas de rock progresivo. Leon era parte del área de búsqueda de talentos, encargada de encontrar nuevos artistas con potencial, y cuando vio en vivo a este rejunte de pelilargos todos vestidos iguales, usando el mismo apellido, tocando canciones a toda velocidad de tres acordes o menos y con letras con una concentración anormal de frases sobre querer hacer algo, supo que estaba ante algo especial. Se comunicó con Seymour Stein, jefe del sello, y para fines de 1975 le ofrecerían un contrato a los cuatro Ramones. En el libro Ramones de 2005, escrito por Nicholas Rombes, Tommy Ramone menciona que le estaba muy agradecido a Leon, diciendo que básicamente había arriesgado toda su carrera al presentarlos ante la gente de Sire Records, siendo una banda que no cuadraba en lo que el sello solía editar, y que lo consideraba “el único tipo en todo el sello que estaba en la onda”

La idea originalmente era que la banda sólo grabaría un single, pero en las negociaciones se logró convencer a la gente de Sire Records para que les dejaran grabar un álbum completo. Fue así que Los Ramones entrarían a los estudios Plaza Sound, ubicado en la calle 50 de la Rockefeller Plaza en el octavo piso del Radio City Music Hall, a principios de 1976. El sello les dio un presupuesto de U$S 20000, pero los músicos apenas gastaron U$S 6400 y lo tenían listo en una semana, incluyendo dos días donde en uno se decidió descartar lo grabado y otro donde Tommy decidió no grabar por un resfriado que le imposibilitaba las cosas. La banda venía tocando estas canciones en vivo docenas de veces y ya venía de grabar dos demos con ellas, así que no hubo muchas deliberaciones sobre cómo debían sonar, apenas tomando una o dos tomas para tener cada instrumento listo. Tras grabar las bases, Johnny y Dee Dee se fueron y dejaron a Joey y Tommy grabando las voces.

La producción se repartió entre Craig Leon y Tommy Ramone, quien ya tenía experiencia operando las consolas desde hacía varios años. Una de las decisiones más particulares del álbum fue separar los canales de la guitarra y del bajo, con el bajo sonando del lado izquierdo y la guitarra del lado derecho. En una entrevista con MOJO, Tommy Ramone mencionó que esto estaba inspirado en los primeros álbumes de los Beatles, banda de las que todos los integrantes eran fanáticos: en los primeros álbumes de los cuatro de Liverpool, la regla era grabar en mono y después remezclar el álbum para equipos estéreo separando todos los instrumentos, en la época en la que había que justificar la compra de ese tipo de equipos.

Al momento de elegir las canciones, se decidió incluir casi todas las canciones que ya habían grabado en los demos, aunque un par como “I Don’t Care” y “You Should Have Never Opened That Door” se dejaron de lado y serían incluidas en discos posteriores. También incluyeron un cover de “Let’s Dance” de Chris Montez, donde Craig Leon tocaría el órgano: no sería el único músico ajeno a la banda que grabaría en el álbum, siendo que este incluye varias contribuciones vocales de Mickey Leigh, hermano de Joey, mientras que el mánager Danny Fields y el artista Arturo Vega contribuirían haciendo palmas en un par de canciones. Los créditos originales no mencionaban estos aportes, con la banda argumentando que como era su debut “no querían que la gente se confundiera acerca de quién era parte de la banda y quién no”.

Vega también fue el encargado de diseñar el logo de la banda. Siendo de origen mexicano, Vega tenía entre sus posesiones un recorte del diario El Nacional, que mostraba una noticia sobre la policía arrestando a un grupo de “hippies drogadictos” el 13 de febrero de 1971, entre los que se encontraba Vega. La fuente del título del diario sería una inspiración para la fuente del logo, que aparecería como un cartel en los conciertos de los Ramones antes de aparecer arriba de todo en la portada del álbum.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Refused en Buenos Aires: “Refused están muertos, larga vida a Refused”

La portada del álbum fue una de las cosas más difíciles de hacer. La idea originalmente era que esta tuviera las cabezas de los cuatro miembros, haciendo homenaje a la portada icónica de Meet The Beatles, pero después de varios intentos infructuosos para que quedara bien se decidió mantener la estética en blanco y negro pero usando una foto de la banda completa, tomada por la fotógrafa Roberta Bayley quien recibió U$S 125 por el uso. Johnny con su perpetua cara de culo, Tommy más canchero y relajado mientras al mismo tiempo hace parado de puntillas, Joey encorvado tal vez para disimular la diferencia extrema de altura, y Dee Dee parado como si quisiera irse de ahí lo antes posible. Esta foto no había sido tomada para el álbum, siendo que había aparecido originalmente en la tercera edición de Punk mencionada anteriormente, dando como resultado una de las imágenes más icónicas del rock. La imagen tiene cierta simetría, con los pelilargos Tommy y Joey, ambos con anteojos de sol, rodeados por Johnny y Dee Dee con sus cortes de tazón, en una disposición que también reflejaba la posición que cada uno adoptaba en el escenario.

En la contraportada del álbum, se podía encontrar el otro logo de la banda, hecho como un sello inspirado por el que es usado por el presidente de los Estados Unidos, algo que Vega consideraba perfecto para los Ramones al verlos como una banda profundamente estadounidense. Al águila en el centro se le agregó un bate de béisbol, inspirado en el gusto de Johnny por el deporte y los New York Yankees, y una rama de manzano, haciendo referencia al pay de manzana, una de las comidas estadounidenses más típicas. Las barras del escudo fueron reemplazadas por un patrón de flechas que Vega había encontrado en una camiseta barata que había comprado en un lugar de cosas usadas.

Ya metidos en el álbum, las 14 canciones apenas superan los 29 minutos: la canción más larga, “I Don’t Wanna Go Down To The Basement”, duraba 2:40, mientras que las dos más cortas, “Judy Is A Punk” y “Now I Wanna Sniff Some Glue”, apenas superaban los 90 segundos. Verso, estribillo, verso, estribillo, tal vez un puente si estaban de humor, y a otra cosa: en “Loudmouth” directamente prescinden de los versos y simplemente repiten una y otra vez el estribillo. Las canciones estaban hechas con tres o tal vez cuatro acordes, con un sonido de guitarra que muchas veces podría compararse con una motosierra, tal vez incluso más que el sonido que suena al inicio de “Chain Saw”, que es claramente el sonido de una sierra circular y no el de la motosierra que usan en la película The Texas Chain Saw Massacre, en la que está basada la canción.

Aunque las canciones no duraban mucho y tenían una economía de acordes que podría considerarse como “de racionamiento de guerra”, ciertamente no eran básicas, al menos no desde el sentido peyorativo que muchas veces se le suele dar al término. Aparte de los Beatles, otras de las grandes inspiraciones detrás del sonido del álbum serían los Beach Boys, particularmente sus armonías vocales: si uno presta atención, el álbum está lleno de coros que recuerdan más a las soleadas playas de California que a las grises calles de Nueva York que los Ramones recorrían todos los días.

Esas armonías son las que terminan de darle el toque a las vocalizaciones de Joey, para mí el ingrediente que siempre destacó en los Ramones: lejos del estilo rockero tradicional que se veía hasta ese momento o de los gritos mezclados con escupitajos que se harían la norma en el punk rock futuro, tenía una sensibilidad pop donde compensaba su rango limitado con una personalidad enorme, como unas inflexiones en su voz que recordaban a un Elvis tímido, ingenuo y neoyorquino. 

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: The Damned en Buenos Aires: “Fuego y Rosas”

Esto va de la mano las canciones en sí, donde hablan sobre escaparse de su casa para recorrer el mundo, aspirar pegamento, hacer confesiones sinceras de amor, la Guerra Fría, golpear a alguien que no te agrada con un bate de béisbol, prostituirse por dinero para drogas, nazis, punks y demás cosas que uno viviría y vería en aquella época en Nueva York: la actitud de la banda es lo que hace que una canción como “I Wanna Be Your Boyfriend” no quede para nada fuera de lugar al lado de “Now I Wanna Sniff Some Glue”, “Beat On The Brat” o “53rd & 3rd”. Como mencioné antes, la tendencia con las canciones de los Ramones a decir que quieren hacer tal cosa (CTRL + F en las letras y busquen “i want to” o “i wanna”) siempre les dio ese toque adolescente, casi diría infantil, pero que de vuelta no queda fuera de lugar dentro de la estética de la banda.

Ramones es, sin lugar a dudas, uno de los álbumes más influyentes de la historia de la música. ¿Qué álbum puede decir que fue influencia directa tanto en el thrash metal de los ochentas como en el pop punk de los noventas? ¿Cuántas bandas tienen canciones a las que Sodom, Mayhem, Green Day y A77aque les hayan hecho covers? ¿Cuántas bandas pueden rivalizar con los Beatles en cantidad de álbumes tributos a su obra? ¿Cuántas bandas tienen más canciones hechas en tributo a ellas?

Y a pesar de ello, también se puede decir que los Ramones nunca tuvieron la recompensa que merecían: es sabido que este álbum debut no fue un éxito de ventas, y recién alcanzaría la certificación de Oro en 2014, no sólo 38 años después de su salida sino también el mismo año de la muerte de Tommy Ramone, el último miembro vivo de la formación original. A pesar de lo profundamente estadounidense que era la banda, Ramones encontraría su lugar no en su país, sino fuera: Inglaterra los recibiría con los brazos abiertos durante la gira de promoción de su debut y terminarían siendo una influencia directa en la propia explosión punk que viviría el país, Japón se rendiría a sus pies, también México y sobre todo Argentina, donde tocarían 27 veces casi siempre en estadios y donde darían su último recital en el extranjero en el estadio de River, el recital más grande de toda la historia de la banda.

La historia de los Ramones seguiría, con la banda girando de manera incansable y sacando una tonelada de canciones inmortales, peleándose por política y novias robadas, de vez en cuando ajustando su fórmula pero siempre manteniéndose honestos en su búsqueda de llevar al rock de vuelta a sus raíces más simples. En el camino, tendrían a miles de chicos y adolescentes que se verían inspirados a agarrar un instrumento por primera vez gracias a ellos, y acumulando un cariño por ellos como pocos artistas han logrado. Así que en este 50° aniversario de su debut, sólo queda pensar que donde sea que estén Joey, Johnny, Tommy y Dee Dee, deben estar profundamente orgullosos del legado que dejaron atrás, porque no importa tanto la pila de discos que uno venda, sino la gente que lo recuerde y lo extrañe.

Etiquetas: , , , ,


Primal Fear en Buenos Aires: “Volando alto”
thumb image

En el metal, siempre hubo bandas que cambiaron con el tiempo. Grupos que mutaron su sonido o cambiaron su propuesta. Que sintieron inquietudes y por decisiones artísticas, decidieron explorar otros […]

Blackberry Smoke en Buenos Aires: “El espíritu del rock sureño en buenas manos”
thumb image

Y un día el rock sureño volvió a arribar en Argentina. Esta vez, proveniente de Georgia. Y es que tras varios años de espera, finalmente se dio el debut de […]


thumb image
Phendrana
Cathexis (2026)
thumb image
At The Gates
The Ghost of a Future Dead (2026)
thumb image
Immolation
Descent (2026)
thumb image
Hortzak
Ez dut pozik egon nahi (2026)

 



Primal Fear en Buenos Aires: “Volando alto”
thumb image

En el metal, siempre hubo bandas que cambiaron con el tiempo. Grupos que mutaron su sonido o cambiaron su propuesta. Que sintieron inquietudes y por decisiones artísticas, decidieron explorar otros […]

Blackberry Smoke en Buenos Aires: “El espíritu del rock sureño en buenas manos”
thumb image

Y un día el rock sureño volvió a arribar en Argentina. Esta vez, proveniente de Georgia. Y es que tras varios años de espera, finalmente se dio el debut de […]


thumb image
Phendrana
Cathexis (2026)
thumb image
At The Gates
The Ghost of a Future Dead (2026)
thumb image
Immolation
Descent (2026)
thumb image
Hortzak
Ez dut pozik egon nahi (2026)