

El sábado arrancaríamos fuerte con Heaven in Her Arms interpretando entero su letal The End Of Purification. Una maravilla poder ver a estos japoneses que ya desde primera hora, darían una de las mejores actuaciones del festival entero. Pasaríamos sin dilación a la presentación del nuevo trabajo de las Blackwater Holylight, el nuevo combo con espíritu a SubRosa salido en los últimos años. La suya sería una actuación delicada y bella que contentaría a los numerosos seguidores que por allí pululaban.
Pasaríamos de la serenidad de las chicas de Blackwater, a la negrura absoluta que envolvería toda la actuación de Primitive Man, la primera que darían, recordando sus primeros y más letales tiempos. Interpretando cortes que hacía eones que no tocaban en directo y como de costumbre, despeinándonos con el atroz volumen que manejan.
Nos enteraríamos de un secret show de Agriculture en una de las salas pequeñas y hasta allí nos desplazamos para ver una vez más a la banda del momento, en este caso en formato más garajero y espontaneo. Sería otra de las actuaciones del festi, sobra decir. Como también lo sería el siguiente show secreto que enlazaríamos casi por casualidad. El de Inter Arma destruyendo el Skate Park mientras interpretaban de un lado a otro, su primer Sky Burial. Otro de esos momentos que no se pueden pagar con dinero.
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En medio de tanto show secreto, tuvimos un momento para meternos en medio del pogo que montaban Ameretat, comandados por su furibunda cantante iraní. Una cantante que, por su procedencia, lógicamente tuvo el ímpetu para proclamar palabras de desprecio hacía los regímenes totalitarios. Algo que, por cierto, los Agriculture también habían hecho un rato antes, aunque su procedencia fuese la opuesta.
Llegaríamos al capitulo final del sábado, con uno de los platos fuertes absolutos del Roadburn 2026, Oathbreaker regresando después de un parón de varios años a la que había sido su casa hasta el momento y encima interpretando íntegramente Rheia, un disco que cuando se publicó no marcó época, pero que hoy en día esta visto como un trabajo de culto absoluto. Su actuación sería una ensoñación con Caro enfundada en un delicado vestido rojo, mientras sus melenas se agitaban a golpes de ventilador.
La noche terminaría para nosotros con Slift demostrando los galones que han ido adquiriendo en estos últimos años. Los franceses están a punto de editar su tercer trabajo y en Roadburn sonaron más psicodélicos de lo que nunca los habíamos visto. Su sencilla puesta en escena no escondería, sin embargo, la impresionante técnica que atesoran estos tres galos. Otro de los grupos del momento, en su mejor encarnación y en el instante preciso. Otro combo al que el tiempo pondrá en un altísimo pedestal. 


El sábado arrancaríamos fuerte con Heaven in Her Arms interpretando entero su letal The End Of Purification. Una maravilla poder ver a estos japoneses que ya desde primera hora, darían una de las mejores actuaciones del festival entero. Pasaríamos sin dilación a la presentación del nuevo trabajo de las Blackwater Holylight, el nuevo combo con espíritu a SubRosa salido en los últimos años. La suya sería una actuación delicada y bella que contentaría a los numerosos seguidores que por allí pululaban.
Pasaríamos de la serenidad de las chicas de Blackwater, a la negrura absoluta que envolvería toda la actuación de Primitive Man, la primera que darían, recordando sus primeros y más letales tiempos. Interpretando cortes que hacía eones que no tocaban en directo y como de costumbre, despeinándonos con el atroz volumen que manejan.
Nos enteraríamos de un secret show de Agriculture en una de las salas pequeñas y hasta allí nos desplazamos para ver una vez más a la banda del momento, en este caso en formato más garajero y espontaneo. Sería otra de las actuaciones del festi, sobra decir. Como también lo sería el siguiente show secreto que enlazaríamos casi por casualidad. El de Inter Arma destruyendo el Skate Park mientras interpretaban de un lado a otro, su primer Sky Burial. Otro de esos momentos que no se pueden pagar con dinero.
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La noche terminaría para nosotros con Slift demostrando los galones que han ido adquiriendo en estos últimos años. Los franceses están a punto de editar su tercer trabajo y en Roadburn sonaron más psicodélicos de lo que nunca los habíamos visto. Su sencilla puesta en escena no escondería, sin embargo, la impresionante técnica que atesoran estos tres galos. Otro de los grupos del momento, en su mejor encarnación y en el instante preciso. Otro combo al que el tiempo pondrá en un altísimo pedestal. 














