

El segundo día comenzaría mucho más pronto para nosotros, desde primera hora con Yellow Eyes y su Black Metal de nuevo cuño. El suyo fue uno de los discos más sorprendentes del pasado 2025 y en la Engine Room lo pudieron desplegar debidamente. Son una de esas bandas destinadas a crecer mucho, aunque no tanto como los belgas Wiegedood, quienes hace años que se pasaron el juego en Roadburn, y cada nueva edición tratan de hacer algo nuevo para saltar la banca. En esta ocasión, reinterpretaron parte de su discografía, acompañados por los vientos de los Blind Man. Una autentica locura que solo puede ocurrir una vez en la vida y que solo puede darse en este maravilloso festival.
Atropelladamente comprobamos un rato la mala hostia que se gastan los Planning For Burial, para llegar hasta otro de los grandes momentos del festi. Agriculture presentando uno de los grandes discos de los últimos tiempos. El sonido espiritual de los americanos pasaría por encima del 013 como un tornado y constató lo mucho que han mejorado desde su primera comparecencia en la misma plaza. Lo que antes era timidez, ahora sería confianza absoluta y una puesta en escena propia de grandes estrellas. Seguramente sean la banda de Post Black más en forma del momento, por encima de tótems como Deafheaven o Alcest.
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Del futuro del género, pasaríamos a uno de los tres sets que Krallice iban a ofrecer en Roadburn, concretamente en el que rememorarían sus primeros tiempos. Su aplastante técnica convencería a todos los presentes de que sus galones no habían sido regalados y nos serviría de perfecto preámbulo para un nuevo set de Cult Of Luna, en este caso atacando sus creaciones más recientes. Resultaría otro bolo excelso, pero menos impactante que el que vivimos el jueves.
Finalmente renunciaríamos a la locura de Zu en el Paradox, para ver en el Engine Room a Bosse-De-Nage, constatando como su actuación acabaría siendo la menos lucida de todo el viernes. Por el camino nos quedó por ver a Mandy Indiana, Street Sex y un largo etcétera, pero es lo que tiene el Roadburn. Al tener todo el tiempo al alcance semejante oferta conciertil, uno tiene que elegir y puede que a veces no acierte del todo.


El segundo día comenzaría mucho más pronto para nosotros, desde primera hora con Yellow Eyes y su Black Metal de nuevo cuño. El suyo fue uno de los discos más sorprendentes del pasado 2025 y en la Engine Room lo pudieron desplegar debidamente. Son una de esas bandas destinadas a crecer mucho, aunque no tanto como los belgas Wiegedood, quienes hace años que se pasaron el juego en Roadburn, y cada nueva edición tratan de hacer algo nuevo para saltar la banca. En esta ocasión, reinterpretaron parte de su discografía, acompañados por los vientos de los Blind Man. Una autentica locura que solo puede ocurrir una vez en la vida y que solo puede darse en este maravilloso festival.
Atropelladamente comprobamos un rato la mala hostia que se gastan los Planning For Burial, para llegar hasta otro de los grandes momentos del festi. Agriculture presentando uno de los grandes discos de los últimos tiempos. El sonido espiritual de los americanos pasaría por encima del 013 como un tornado y constató lo mucho que han mejorado desde su primera comparecencia en la misma plaza. Lo que antes era timidez, ahora sería confianza absoluta y una puesta en escena propia de grandes estrellas. Seguramente sean la banda de Post Black más en forma del momento, por encima de tótems como Deafheaven o Alcest.
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Finalmente renunciaríamos a la locura de Zu en el Paradox, para ver en el Engine Room a Bosse-De-Nage, constatando como su actuación acabaría siendo la menos lucida de todo el viernes. Por el camino nos quedó por ver a Mandy Indiana, Street Sex y un largo etcétera, pero es lo que tiene el Roadburn. Al tener todo el tiempo al alcance semejante oferta conciertil, uno tiene que elegir y puede que a veces no acierte del todo.




















