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Ulver – Liminal Animals (2024)
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Llega mi última reseña de este año, dedicada al tan esperado nuevo disco de Ulver, uno de mis grupos predilectos. Me hubiera encantado reseñar unos cinco trabajos más de otras bandas, pero no encontré una forma saludable de administrar el tiempo para poder hacerlo. Justamente, hablando de administrar el tiempo, lo primero que hay que señalar sobre Liminal Animals es el curioso modo en que fue viendo la luz desde diciembre del año pasado, cuando salió Ghost Entry como un sorpresivo primer single, sin ningún anuncio oficial acerca de un nuevo álbum aproximándose. A partir de allí, cada canción fue saliendo en el mismo formato, con unos dos meses de distancia entre una y otra. Es como si el disco se hubiera presentado en cuotas hasta ser finalmente completado. Tristemente, en medio de ese camino, en agosto se produjo el fallecimiento de Tore Ylwizaker, tecladista del grupo desde 1997, quien tuvo un rol importante en la evolución de su sonido, pero no llegó a participar de este nuevo trabajo. Cabe mencionar que, en este colectivo artístico en que se convirtió Ulver, Tore era el segundo miembro más antiguo después del líder Kristoffer Rygg.

Todavía hay gente que sigue pidiendo a estos noruegos que vuelvan a tocar black metal. Si bien la belleza de Bergtatt (1995) es innegable, tal como su importancia en la historia del género de cruda y agresiva melancolía, lo cierto es que insistir en esperar eso de una agrupación de atravesó una de las metamorfosis más impresionantes en el mundo de la música es, a esta altura, un capricho que evidencia una total inmadurez. Si tras abandonar el black metal y el folk, Ulver hubiera ido en caída libre en cuanto al valor estético de su trabajo artístico, quizás cabría esa demanda, pero lo cierto es que como proyecto avant-garde orientado hacia la electrónica, art rock, noise, trip hop, dark ambient y darkwave, nos ha entregado obras maestras como Shadow of the Sun (2007), The Assassination of Julius Caesar (2017) y Flowers of Evil (2020), como puntos altos en una discografía que es, en su totalidad, de excelente calidad y que, como corpus de trabajo, ya es monumental.

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El arte de tapa es un dibujo titulado The Senseless Seven realizado en 1911 por Austin Osman Spare. No obstante, cada vez que se publicaba un nuevo single tenía una portada diferente, entre las que creo que vale destacar una fotografía de una escena en Palestina, lo cual, teniendo en cuenta la época que estamos viviendo, no es un detalle menor. De hecho, el resto de las imágenes, junto con los títulos y las letras de las canciones, transmiten una fuerte sensación de advertencia, de amenaza de algo terrible que se cierne sobre la humanidad. La formación de Ulver en este álbum fue la tríada de Rygg, Ole Alexander Halstensgård y Jørn H. Sværen ocupándose de casi todo, más el aporte de Stian Westerhus (guitarra, bajo, cuerdas y coros), Ivar Thormodsæter (batería) y Anders Møller (percusión y coros), así como algunas participaciones especiales en ciertos tracks.

Ghost Entry es, de entrada, una delicia bailable, de esas que colocan a Ulver casi a la par de Depeche Mode. La voz de Rygg sigue tan seductora como siempre, con esa obsesión tan notable por usar fechas en las letras, con el detalle agregado de decir que “los días están numerados”, jugando con la ambigüedad de si se refiere al mero hecho de que, en efecto, así se ordenan en calendarios, o si estamos en una suerte de cuenta regresiva hacia la autodestrucción. No caben dudas de que el contenido del arte de Ulver se está volviendo cada vez más político. Los sintetizadores otorgan rasgos con reminiscencias del funk de los 60’s en adelante.

Empieza A Ghost in the Skies, con toda esa energía pop virtuosa y esa maravillosa línea de bajo, y no hay forma de evitar dejarse llevar. Cuando llega el estribillo con esos espléndidos coros, hemos caído sin retorno en el hechizo. Lo significativo es que, como ya anticipamos, este hit es el que salió con la foto de una escena en Palestina y, justamente, habla sobre la locura de la guerra, aunque proclamando que “los íconos van a caer.”

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El famoso trompetista noruego Nils Petter Molvær está como invitado, con un rol protagónico, en Forgive Us, una canción mucho más introspectiva que suena a himno ecologista, una expresión de arrepentimiento por el atroz daño que le estamos causando al planeta desde que el sistema capitalista tomó el control y dirigió todas las fuerzas hacia la explotación de los recursos naturales y la contaminación del ambiente en pos de favorecer un consumismo infinito. Como canta Rygg, estamos en una tormenta perfecta.

Nocturne #1 y Nocturne #2 son interludios en la veta de los trabajos cinematográficamente ambient de la banda y profundizan la actitud reflexiva que atraviesa todo el disco. En ellos tienen un predominio absoluto los teclados. Locusts nos introduce en una atmósfera intimista, en la que irrumpen deliciosos ecos de baladas de los 80’s, para seguir expresando un mensaje admonitorio, esta vez con un tono más religioso y, justamente por ello, apocalíptico. Con la fantástica Hollywood Babylon, la referencia directa a la responsabilidad estadounidense en la decadencia moral contemporánea se vuelve explícita (y para peor, ya sabemos que Trump volverá a ser presidente), específicamente criticando el fanatismo cristiano y la adoración de las armas. Es increíble como Ulver logra comunicar un manifiesto filosófico mientras nos hace sacudir el esqueleto. La guitarra nos atrapa con algunas líneas en medio de una composición digna de boliche. Y si ya estábamos danzando, The Red Light no nos permite detenernos. “El mundo se está incendiando”, “el hombre es lobo del hombre”: las ideas no podrían ser más directas, a la vez que se reiteran las alusiones a la guerra y las armas. El final está marcado por Helian (Trackl), una composición extensa y compleja, un poco más en la senda experimental, distanciada del formato “pop de primera clase”.

A diferencia de la orquesta que, según se cuenta, seguía tocando mientras el Titanic se hundía, supuestamente con la estoica intención de hacer más tolerable la transición a la muerte, Ulver nos hace disfrutar mientras el barco se desintegra, diciéndonos en la cara que, en efecto, nos vamos a morir por nuestra propia culpa. Nos hace gozar de los instantes previos al inexorable final de todo. “Liminal Animals” es otra obra magistral que se suma a las maravillas ulverianas ya mencionadas, y así entra en un lugar alto de mi lista de lo mejor del año.

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Fit For An Autopsy – The Nothing That Is (2024)
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Fit For An Autopsy. La que es sin lugar a duda una de las bandas que con más fuerza ha golpeado este 2024. Y no es para menos, ya que los de Nueva Jersey venían haciéndose un lugar en la cumbre de lo que un día fué su género predefinido. El deathcore. Lo que hace casi una década decidieron apostar por un sonido propio que les ha llevado a triunfar como lo han hecho con este nuevo álbum; The Nothing That Is.

Este trabajo recoge todos los aspectos aplicados en sus anteriores lanzamientos como Oh, What The Future Holds”, “The Sea Of Tragic Beasts”, “Absolute Hope Absolute Hell” “The Great Collapse”, donde encontramos una producción vanguardista del más puro profesionalismo de Will Putney; el encargado de componer esta pieza. Todos estos matices que dan lugar al estilo consolidado de la banda, han sido refinados y puestos a punto para brindarnos un álbum para sentarse y disfrutar.

La banda formada por Will Putney, Patrick Sheridan, Tim Howley, Peter “Blue” Spinazola, Joe Badolato y Josean Orta han logrado consolidar un equipo de trabajo impecable, y esto se nota en cada una de las canciones.

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El álbum abre con Hostage”, sentirse atrapado un tema cargado de riffs opresivos y estructuras progresivas que reflejan el caos emocional al que alude la letra. Técnicamente, Sheridan, Putney y Howley mezclan tonalidades reverbadas ya vistas en anteriores temas sumadas a un estilo ciertamente similar al de Gojira en su etapa más reciente. demoledores, mientras la batería ofrece un tempo cambiante que aumenta la intensidad. La canción aborda la lucha interna de ado en circunstancias que escapan al control propio, evocando una sensación de desesperación y furia.

La continuación es sin duda uno de mis temas preferidos; Spoils of the Horde”. Un tema feroz que combina brutalidad y groove. Los riffs de medio tempo, entrelazados con arpegios oscuros, crean un ambiente de oscuridad y desesperación ya visto en la banda anteriormente. Badolato denuncia la avaricia y la corrupción en la humanidad, una crítica directa a las élites que saquean recursos sin importar las consecuencias.

Pasando con “Savior of None / Ashes of All” es un tema fusiona secciones melódicas con blast beats y voces desgarradoras, destacando la producción impecable de Will Putney. La canción trata sobre el colapso de la fe en líderes y sistemas que prometen salvarnos pero que en cambio nos llevan a la ruina. Las transiciones entre pasajes suaves y explosivos acentúan esta narrativa de una hipotética esperanza quebrantada para así pasar hacia “Weaker Wolves”, en donde tratamos con un corte más corto y directo, caracterizado por ritmos sincopados y un trabajo vocal visceral.

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La temática se centra en la supervivencia en un mundo donde los más fuertes manipulan a los débiles, una crítica a las dinámicas de poder sociales. Es un ejemplo claro de cómo la banda equilibra brutalidad y contenido reflexivo.

“Red Horizon” es sin duda uno de los platos fuertes. Una pieza extensa que explora temas ambientales, específicamente el impacto humano en el cambio climático. Musicalmente, mezcla texturas atmosféricas con explosiones de agresividad pura, reflejando la destrucción que describe.

Los cambios dinámicos en la composición mantienen al oyente en constante tensión, transicionando así hacia la canción homónima del álbum; “The Nothing That Is” cuya letra trata un viaje introspectivo y conceptual que aborda el vacío existencial. Con un enfoque más progresivo, incorpora pasajes instrumentales extensos, texturas etéreas y una construcción dramática que culmina en un clímax devastador. Una representación el núcleo temático del álbum sin duda.

“Lurch” sobresale por su atmósfera sofocante, con riffs lentos y pesados que crean una sensación de arrastre emocional. La letra explora la lucha contra la apatía y la inercia, y cómo estos estados afectan nuestras decisiones. La producción resalta los tonos graves, subrayando el peso emocional del tema. Aquí, la banda experimenta con ritmos más groovy y estructuras rítmicas complejas. La canción trata sobre la desconexión espiritual en una sociedad centrada en el materialismo, haciendo preguntas sobre el propósito y la autenticidad. Un track técnico y filosófico.

Acercándonos al final, Lust for the Severed Head” es probablemente el tema más agresivo del álbum, acompañado con una estructura instrumental caótica y un enfoque lírico que critica la violencia y la fascinación morbosa de la sociedad moderna, las élites mundiales y las organizaciones globales. Las transiciones abruptas de Putney, Howley y Sheridan con estos riffs brutales reflejan a la perfección el mensaje que Fit For An Autopsy nos quiere dar sin duda.

“The Silver Sun” nos deja con un cierre del álbum épico, con un balance entre secciones melódicas y pesadas. Reflexionamos sobre la esperanza de un nuevo comienzo, pero no sin antes atravesar la oscuridad. La banda zanja este nuevo trabajo postulándose como uno de los mejores lanzamientos del año para muchos mostrando una clara evolución de su sonido propio que les caracteriza.

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Witchour – Escorpio Asciende (2024)
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Desde Argentina, la banda Witchour nos presenta su primer álbum de larga duración, llevan activos desde el 2014, disponen de un EP editado en 2015 al que llamaron The Haunting más varios singles hasta llegar a este Escorpio Asciende, una obra enrolada en el death metal melódico. Este lanzamiento independiente, de 42 minutos distribuidos en 10 temas, nos sumerge en un universo cargado de misticismo, introspección y esoterismo, estableciendo una propuesta única dentro de la escena del metal extremo.

La agrupación está formada por ex integrantes de V.I.D.A, Mastifal, Helker, Frater, Climatic Terra, Hägen entre otras.

La portada, a cargo de Alejandra Viviana Aranda, es un primer guiño al concepto del disco: un viaje alquímico que explora la muerte y los procesos de transformación. Este simbolismo se refleja en las letras y atmósferas sonoras, que invitan a un profundo autodescubrimiento.

Con Escorpio Asciende, la banda ofrece un sonido que, aunque bebe de influencias reconocibles, resulta fresco y bien ejecutado. La producción fue realizada por Ezequiel Catalano en La Cueva, con un sonido pulido que potencia las cualidades técnicas y emotivas del álbum.

El álbum inicia con “Cisma (I. Escorpio despierta)”, una breve introducción instrumental que marca el tono del viaje. Le sigue “Antagonista (II. Escorpio cae)”, donde se destacan los solos de guitarra y la dualidad de las voces que mantienen al oyente activo con ganas de corear con los puños en alto ese estribillo.

Ecdisis Aurea (III. Escorpio asciende)” se construye sobre un buen riff de guitarra y una línea de bajo contundente, mostrando la cohesión instrumental de la banda y mantiene esa la alternancia entre voces guturales y melódicas, logrando un balance entre agresividad y emoción.

Más adelante, “Intronauta” aporta un riff pegadizo y toques melódicos, uno de los mejores temas del disco para mi gusto mientras que “Niebla (Ocvltxs I: Fuego y memoria)” invierte el rol de las voces, en este caso quien domina es la voz limpia con coros guturales rompiendo ligeramente la consistencia.

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El sueño de la serpiente” devuelve la intensidad con una distorsión potente y un solo virtuoso, seguido por “Orovoro”, un tema que contrasta riffs rápidos con momentos melancólicos, demostrando la versatilidad de la banda. “El augurio” y “Del otro lado (Ocvltxs II: Arroyos de sangre)” replican esta fórmula, mientras que “La impermanencia” cierra el disco de forma magistral, dejando al oyente con ganas de más.

Uno de los aspectos más destacados es la diversidad vocal. La combinación de gruñidos poderosos con voces limpias y melódicas no solo enriquece las composiciones, sino que también refuerza las emociones que transmite cada tema.

Líricamente, Witchour aborda temas introspectivos y esotéricos, usando metáforas y alegorías para narrar su concepto central: la muerte como transformación.

Este enfoque conceptual se traduce en un álbum coherente y profundo que mezcla realidad y fantasía. Instrumentalmente el disco te lleva de paseo por varios géneros lo que lo hace ameno al escuchar.

Escorpio Asciende es un debut sólido que sitúa a Witchour como una propuesta interesante en el panorama del metal argentino.

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Marilyn Manson – One Assassination Under God – Chapter 1 (2024)
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A estas alturas de la película, hablar de Brian Warner, o como todos le conocemos artísticamente Marilyn Manson, es hacerlo (musicalmente hablando) de uno de los artistas más importantes, innovadores e influyentes de los últimos 30/35 años, le pese a quién le pese. Ahora bien, no podemos mirar hacia otro lado y creer que toda la discografía de este particular personaje es inmaculada, eso lo dejamos para los 4 primeros discos y el incendiario EP Smells Like Children, mientras que lo posterior ya es para otro debate, entonces ¿Dónde encaja el nuevo disco de Manson este 2024?.

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Tras haberlo escuchado en repetidas ocasiones, habría que situarlo en un punto intermedio, con sus aciertos y algún otro punto que no termina de cerrar, algo que ya sucedió con sus tres últimos trabajos.

Lo primero a destacar es que el disco cuenta con tan solo 9 canciones, lo cual a priori parecería poco tras 4 años sin sacar material nuevo (por asuntos que todos conocemos y en los que no voy a ahondar en exceso ahora ya que no es el momento ni el lugar), pero sin embargo en mi cabeza pienso al terminar el disco por enésima vez que el tipo cerró justo en el momento exacto el disco antes de caer en el minutaje innecesario traducido en canciones que no aportan mucho al resultado final, cosa que si pasaba en We Are Chaos o Heaven Upside Down, por citar obras más próximas en el tiempo.

Así pues este doceavo disco de estudio comienza con la canción que da título y con la cual uno puede comenzar a entender las atmósferas sonoras que este sujeto ha ido abordando en la última década y que si bien no difiere ni queda descolgada en su discografía, da un toque más “accesible” si se quiere al sonido actual de Manson, pero eso no quiere decir que este mal, si no que es un sonido alternativo y no tan arrollador como el de sus inicios.

Así pues los toques electrónicos y las pinceladas góticas siguen muy presentes, adornando cada pieza y completándose con el sonido que el resto de las ocho canciones restantes presentan: Desde la rabia comedida, pero potente de “Raise The Red Flag” hasta dos temazos como son “Sacrilegious” y “As Sick as the Secrets Within”, temas que entendemos perfectamente que hayan sido elegidos como singles promocionales, ya que los tres son más que notables y le dan a Brian el regreso potente que necesitaba… Pero ¿ Y el resto del disco?, pues aquí viene el meollo de la cuestión a analizar.

Por un lado tenemos la tétrica y más pausada “No Funeral Without Applause”, la cual imagino que viene a jugar el papel que tuvieron en su día piezas inmortales como “Lunchbox” y sobre todo “Sweet Dreams”, de la cual hay más de un acorde tomado prestado y que no llega al nivel de ninguna de las dos citadas, pero que si mañana fuera Halloween, yo la pondría en algún momento de la noche para tener un momento de inquietante calma.

La influencia de bandas como Sisters of Mercy y The Cure, se hace presente en “Death is Not a Costume”, ideal para escuchar a oscuras y con el gélido viento golpeando tus ventanas como único acompañante, es uno de los temas más interesantes del disco y que puede ser una sorpresa en directo si la llega a interpretar.

Sin embargo, “Meet Me In Prugatory” es un corte que (aún siendo un gran seguidor de este tipo) no aporta absolutamente nada, el riff inicial a lo Joy Division está simpático, pero el resto es algo que uno ya ha escuchado en otras canciones y como le pasó en su día a AFI con el fallido Burials, evidencia que a veces el que tengas influencias no significa que puedas sonar como ellas.

El final llega de la mano de “Sacrifice of the Mass”, un corte que se extiende hasta los 6 minutos de duración, transmitiendo esa desesperación e intranquilidad que siempre ha tenido Manson y que quizás en cortes como “The Nobodies” estaba mucho mejor expresado, pero que aquí le sobra un par de minutos para ser redonda del todo, aún así es para destacar el tono pausado y limpio que tiene en buena parte del corte, sin necesidad de emitir gritos porque si, solo en la segunda mitad de la canción si que vuelve al tono más susurrante y terrorífico de antaño, pero que completa la pieza, no intimida como en sus días dorados.

Entonces donde posicionamos al nuevo trabajo de Manson, si el ha apostado por una obra oscura, pero llena de momentos introspectivos y más pausados, una obra que no transmite peligro por ningún lado pero si que supera claramente a un disco como Heaven Upside Down, pues yo diría que muy cerca del top 3 en esta década de este sujeto no llegando a la superioridad de Pale Emperor y muchísimo menos a The End of High and Low, pero si siendo un competidor serio para el tercer puesto…Pero que esto no os confunda, el disco no es perfecto y creo que todos lo sabemos, pero teniendo en cuenta las circunstancias personales del músico, es un retorno más que interesante y que seguramente gane puntos con las escuchas que le vayas dando.

 

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Iress – Sleep Now, In Reverse (2024)
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Iress es un grupo formado en Los Ángeles hace catorce años, tiempo más que suficiente para lograr dejar una impronta con su etérea mezcla de doom metal, shoegaze y slowcore (hay quienes dicen “doomgaze”). Formado por Michelle Malley (voz y guitarra), Graham Walker (guitarra y sintetizador), Michael Maldonado (bajo) y Glenn Chu (batería), esta banda se ha consolidado, con este cuarto álbum (aparte de dos EP), como un exponente cautivante en el paisaje del underground musical más sensible, donde las personas andan en busca, no tanto de experiencias catárticas, sino de sonidos cuidadosamente arreglados para acompañar determinados momentos de su vida. Hordas adoradoras de propuestas como Anathema, The Gathering, Katatonia, pero también Deftones, Chelsea Wolfe, Emma Ruth Rundle o A.A. Williams: denle una oportunidad a Iress.

Ya desde el primer track, Falling, resulta evidente el talento compositivo de Iress. Les anticipo que no es una banda con canciones mediocres: cada una encuentra la forma de tocar alguna fibra íntima. La voz de Malley es hermosa, emana una tristeza tan dulce que resulta atractiva. La propuesta instrumental es simple y concisa: se trata de ejecutar con extrema delicadeza las más melancólicas melodías, armonías y texturas. Ever Under eleva la intensidad con un riff que invita al headbanging sin dejar de evocar una cálida oscuridad envolvente. Amantes de la música dark: suban el volumen. Cada nota, cada golpe, cada palabra tiene su impacto. El despliegue vocal es brillante en todo momento, pero en el estribillo puede ser lacrimógeno.

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Mercy se erige con fuerza, y mientras nos dejamos llevar por la magia de este cuarteto californiano, empezamos a percibir ese patrón como de oleaje, de idas y vueltas oceánicas en la potencia sonora de la emoción. Me animo a decir que Iress crea un metal con sensibilidad de balada pop: pero de las buenas, la de los 80’s. Las líneas de guitarra son de una sutileza estremecedora. Leviathan (The Fog) nos lleva a un plano más introspectivo, hasta con ciertas reminiscencias de Sade, no solamente por la preciosura de la voz, sino también por el trabajo percusivo. Todo estalla hacia la mitad del track, o mejor dicho: la marea rompe contra las rocas, siguiendo la metáfora que venimos elaborando.

Lovely (Forget Me Not) nos coloca ante otro tipo de energía, algo de la bruma se disipa para que lleguen algunos rayos de luz. La atmósfera se siente más liviana y podemos encontrarnos bailando sin darnos cuenta. La virtud estética mantiene el nivel, al punto de que sería difícil elegir las piezas favoritas en esta colección. The Remains tiene una base rítmica donde el bajo suena prominente por primera vez, en un in crescendo que va directo hacia la cresta sentimental con un gran solo de guitarra incluido, para volver a descender y acumular poder nuevamente. Aparece una distorsión más densa que la presentada anteriormente, y unos cortes y transiciones espectaculares, en uno de los tramos más pesados de todo el disco.

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In Reverse… ¿Cómo puede una canción sonar a hit desde la primera frase cantada a los veinte segundos? Malley maneja las dosis precisas de dramatismo al cantar. Aquí la batería se destaca por su versatilidad y surgen otros lapsos de especial contundencia en la totalidad del conjunto. Las armonías conmovedoras son una constante. Knell Mera arranca a puro machaque para, inmediatamente, volver a hundirnos en las profundidades de nuestro propio ser, sabiendo que no nos darán tiempo de caer en el sueño. Un bajo melódico captura una mayor atención aunque, de todas formas, siempre la acapara la sirena que lidera la banda. Ciertamente, creo que Iress es un grupo del que puede no haber retorno.

Llega Sanctuary y nos vuelve a proponer un lento ascenso hacia un punto de desborde que genera un goce existencial. Creo que es el primer track que puede resultar un poco desafiante, en el sentido de que no nos roba la voluntad rápidamente. Aquí retenemos el control para ver qué sucede. Todo termina con Deep, un título que no podía ser más apropiado para cerrar el álbum y que suena bastante similar a lo hecho por Chelsea Wolfe. Claramente, optaron por un final relativamente calmo, para un trabajo excelente, de gran belleza y muy recomendable.

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Bolu2 Death – Quebranto (2024)
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Si hay una palabra que define la carrera que han llevado y siguen llevando los chicos de Bolu2 Death, esa es EVOLUCIÓN.  Y si, lo pongo en mayúsculas ya que tras haber escuchado en repetidas ocasiones su nuevo disco Quebranto, puedo reafirmarme en que son una de las bandas que mejor ha sobrevivido a las modas que han ido revoloteando alrededor del “Under” nacional, palabra que a Bolu2 Death a estas alturas se les queda diminuta.

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Y que mejor manera de ir comprobando mis palabras que pulsar play en el reproductor y que suenan los primeros compasees de “La Herida” y ya puedes sentir que la banda sigue expandiendo su sonido a otros estilos, en este caso algo más alternativo sin florituras pero con un gancho melódico que podría recordar ligeramente a la primera época de Deaf Havana o a los Funeral For a Friend de Tales Don’t Tales Themselves, pero siempre con la personalidad que la banda ya tiene desde hace años.

Para el binomio “Culto a Ti” y “Heridas”, vemos como los estilos van rotando, siendo la primera un corte muy intenso a nivel emocional, con un Txus impecable a los parches y Mario haciendo magia a las voces, demostrando que no todo son screams y breakdowns, aunque sin dejar de lado ciertos pasajes más agresivos con un break imponente gracias al bajo de Fer y la guitarra de Pepelu.

Mientras que “Heridas” vemos de nuevo el lado más rockero de la banda y aquí podemos estar ante una de las joyas del disco, combinando un inicio melódico con un ritmo intenso y unas voces muy agresivas para luego tornarse melódicas en el estribillo nuevamente y todo adornado por una batería que no da un respiro al oyente, pero cuyos golpes son mucho más calculados y en su sitio que muchas bandas de su escena.

Para “La Calma”, la banda baja un poquito las revoluciones pero sin perder la emoción ni la intensidad, dándole cierto oxigeno a la primera mitad del disco, pero con un juego de voces que es impresionante y una de las mejores letras de B2D hasta la fecha sin duda.

El final a lo Deftones es imponente y seguro que suena aún más atronador en el vivo de la banda.

Y al contrario del refrán, tras la (comedida) calma, llega la tormenta abrasadora gracias a “Rjukan”, seguramente el corte más agresivo del disco que poco tiene que envidiar a bandas como Betraying The Martyrs o While She Sleeps, un nerviosismo tremendo en las voces que te perforan el cerebro desde el minuto uno y que seguro harán las delicias de los seguidores más “Core” de la banda.

“Quebranto”, vuelve a poner el freno en el disco y nos sumerge en ese dolor indescriptible cuando alguien querido se nos va, es sin duda una hermosa y trágica pieza que emociona y hace pensar al oyente con cada escucha que uno le de.

Quizás estemos ante una de las canciones más importantes y significativas en la historia de B2D, y que no te engañen, si es una balada o medio tiempo, pero la emoción que desprende y transmite, no la paga ni el gutural más feroz que puedas oír por ahí.

Todo lo contrario sucede con “La Tempestad”, un corte que combina ese metalcore melódico o post hardcore con toques electrónicos y que muchos ya escuchábamos en la época de bandas como Abandon All Ships, Issues e incluso Breathe Carolina, mucho antes de la explosión de Electric Callboy y que B2D ya hacían al comienzo de su carrera en temas como “Dance-Core Party”.

Y llegamos a otro de los momentos más destacados del disco, que no es otro que la intensa “Anhedonia”, que quizás resume gran parte de lo que vais a poder encontrar dentro del álbum y que en lo personal es de mis favoritas dentro del catálogo de B2D.

Combinando una primera parte más melódica y alternativa, con un final muy potente y Txus haciendo arder los parches con un ritmo infernal tras las baquetas.

El final se acerca y con un comienzo a lo Stone Temple Pilots o Silverchair, con esa guitarra que grita 90’s por los cuatro costados, “Doliente” es una pieza que mantiene la línea del disco, con una lírica honesta y desgarradora que a medida que le des escuchas, seguro que acaba conquistándote y que se completa con un solo exquisito de Pepelu, que demuestra lo bien que se desenvuelve a las seis cuerdas y lo mucho que su guitarra enriquece las composiciones de la banda.

Tras el interludio “(+)”, la banda cierra este trabajo con “Solipsia”, demostrando que no sólo tienen mucho que decir dentro de la escena, sino que esa dualidad entre la emoción y la garra está más que conseguida en este nuevo disco, el cual puede ser el mejor que han grabado hasta la fecha y se que es apresurarme mucho, pero cuando se coge la dirección correcta se llega al camino deseado y con Quebranto, Bolu2 Death se van acercando a pasos agigantados a ser esa banda a la que muchos deberían tomar como ejemplo ya que tras más de una década de carrera, los chicos están en su mejor momento musical pero su techo está muy lejos de ser alcanzado.

 

 

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Onza – Segundo Aliento (2024)
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El grupo asturiano Onza ha vuelto a la carga con un EP que destila energía, introspección y un profundo apego a sus raíces. Compuesto por seis canciones, el disco es un viaje emocional que combina letras crudas, arreglos cargados de matices y una producción que equilibra el filo del rock “punkeado” como ellos le llaman.

El EP abre con “Bajar a segunda”, un golpe de realidad, una canción con una línea de bajo contundente y un ritmo incesante que simboliza el descenso a la humildad, pero también el renacimiento. Más allá de la ironía en su título, el tema aborda el cierre de una etapa crucial: la despedida de su exgrupo, Desakato, y el desafío de empezar de nuevo con Onza, un proyecto que nació como paralelo pero que ahora toma el centro del escenario.

Musicalmente, además del bajo ya mencionado, se destaca un gran solo de guitarra que eleva la intensidad del tema, añadiendo un matiz épico a la narración. Las guitarras oscilan entre la rabia y la melancolía, reflejando perfectamente el espíritu de cambio y lucha que impregna la canción.  La voz del Pepo Martínez resalta en un estribillo que parece diseñado para corearse en directo.

“Lo que arde”, es un tema visceral, con riffs más oscuros. Aquí, Onza explora el peso de las decisiones difíciles y cómo estas pueden consumirnos por dentro. La producción es más cruda, con distorsiones que subrayan la intensidad emocional del mensaje.

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Pasamos a una de las canciones que más me gustó: hablo de “Mundos distintos”, el tercer track de este EP. Es una de las canciones más melódicas, y el contraste entre los interludios instrumentales más agresivos y la voz potente, que en el estribillo se vuelve más melódica, le da un dinamismo especial. Una canción que habla sobre las conexiones y diferencias entre las personas, evocando nostalgia sin perder fuerza.

“Limpiajumar”, quizás la canción más agresiva del EP (me recuerda por momentos a los argentinos La Renga), comienza con un arranque más veloz entre unos filosos riffs de guitarra y la potente voz, y con otra letra bien personal y cruda.

Un tema introspectivo y potente, “Lucha Interior” habla de las batallas que libramos con nosotros mismos. La canción combina versos tranquilos con explosiones sonoras en los coros, logrando un equilibrio entre vulnerabilidad y catarsis.

El cierre del EP es una despedida emocional. “El Duelo” se construye lentamente, con un inicio casi susurrado que va ganando fuerza hasta un clímax desgarrador. Las letras, cargadas de imágenes poéticas, retratan la pérdida y la aceptación, dejando al oyente con una sensación de resolución y esperanza.

Onza ha publicado un EP que, aunque breve, contiene un peso emocional y sonoro notable. Cada canción aporta algo único al conjunto, mostrando una evolución clara en su sonido sin perder la esencia cruda y auténtica que los caracteriza. Para los seguidores del rock alternativo con profundidad y garra, este EP es una cita obligada. Onza demuestra que, aunque “bajen a segunda”, su música sigue jugando en primera…

 

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Opeth – The Last Will and Testament (2024)
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Un nuevo disco de los suecos Opeth, aún para muchos, sigue siendo todo un acontecimiento. Desde el momento en que se da a conocer la noticia del lanzamiento, pasando por la portada del disco y un primer single que en ocasiones es fiel muestra de todo el registro y en otras no, hasta varios días después de la edición del disco, donde comienza a llegar todo tipo de críticas. Como siempre, constructivas e incluso destructivas. En el caso de los liderados por Mikael Åkerfeldt, vienen siendo de las segundas, precisamente por sus últimos cuatro álbumes. El motivo? Hubo un giro de relevancia en cuanto a la orientación musical de la banda se refiere, pasando de death metal progresivo, siendo “Watershed” (2008) su último representante, a “Heritage” (2011), enarbolando la bandera del rock progresivo alla 70s. Cosa que molestó a varios fans de la vieja guardia. Aunque no a todos.

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Para sorpresa de muchos, en “The Last Will and Testament” Mikael vuelve a los grunts y growls que tanto enamoraron a los metaleros de antaño. Pero por qué el frontman había decidido dejar las voces podridas de lado? Porque en 2011, año en que se editó el antes mencionado “Heritage”, declaró que no podía seguir desarrollándose como cantante si seguía gritando. Al menos en estudio, porque en vivo lo siguió haciendo. E incluso a la perfección. Y en este último registro, de igual manera. “The Last Will and Testament”, catorceavo disco de Opeth, es un álbum conceptual ambientado en la era posterior a la Primera Guerra Mundial, que cuenta la historia de un patriarca rico, conservador e infértil, cuyo último testamento revela secretos familiares impactantes. El disco comienza con la lectura del testamento del padre en su mansión. Entre los asistentes, hay tres hermanos: dos gemelos varones y una niña que, a pesar de ser huérfana y estar infectada con la polio, ha sido criada por la familia. Su presencia en la lectura del testamento genera sospechas y preguntas entre los gemelos. Los gemelos son el resultado de una procreación por donación. Durante la lectura del testamento, los gemelos descubren que no están relacionados con el patriarca y, en consecuencia, quedan fuera del testamento. La niña es la única hija de sangre del patriarca y, por lo tanto, es su verdadera heredera, aunque es la hija de la sirvienta del patriarca. Casi todas las canciones del disco comienzan con un símbolo de sección y un número, a excepción del tema que cierra el disco, “A Story Never Told”. Esto fue explicado por el líder Mikael Åkerfeldt: “las letras son como la lectura del testamento. Es por eso que las canciones no tienen títulos, solo párrafos uno… dos… hasta siete”.

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Musicalmente hablando, el disco rememora al Opeth pre-“Heritage”, no solo por el regreso de las voces podridas, sino además por la estridencia que en cierta medida también quedó de lado. Åkerfeldt sigue intacto, no solo en la voz (de las mejores de la escena, tanto limpias como podridas) sino además en su vuelo compositivo y en su performance en la guitarra. Y el trabajo de Martín Méndez en el bajo; Fredrik Åkesson en guitarra y coros y Joakim Svalbergen en teclados y coros es impecable como siempre. Mención aparte para Waltteri Väyrynen, sucesor del baterista Martin Axenrot, quien debuta en un disco de los suecos. Un gran músico tras los parches, nada que envidiarle a su antecesor. “The Last Will and Testament” cuenta además con dos invitados de lujo: Ian Anderson de Jethro Tull en flauta (§4 y §7) y voz narrada (§1, §2, §4 y §7)y Joey Tempesta de Europe en coros (§2).
Veremos ahora cómo le sienta el vivo a estas nuevas canciones.

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Linkin Park – From Zero (2024)
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Si hay un lanzamiento este año que ha generado debate desde el minuto cero, ese es sin duda From Zero, el octavo álbum de los californianos Linkin Park y el primero con la señorita Emily Armstrong al frente con todo lo bueno y fresco que ella trae…pero también con ciertos contratiempos que se han visto acentuados por las redes sociales y en cierto modo por el hermetismo y la ignorancia de cierta parte de sus seguidores.

Tras muchas escuchas detenidas y a conciencia, para no caer en la euforia inicial que nos genera escuchar un disco nuevo, tengo que decir que, si esto sigue sonando a Linkin Park por los cuatro costados, el ADN de la banda está intacto, así como pequeñas fisuras en su sonido pero que se ven maquilladas por muchas capas de producción y una cantante que, no, jamás sustituirá a Chester Bennington, algo que por otra parte no iba a lograr nadie, pero que sin embargo, le ha puesto unos ovarios impresionantes para subirse a un tren en marcha y que no exista riesgo de descarrilarlo.

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Entonces From Zero ¿Está a la altura de lo que significa un grupo como Linkin Park?, pues yo diría que si, ya que escuchando singles como “The Emptiness Machine” o la más alternativa “Over Each Other”, lo cierto es que pocas quejas podemos ponerles ya que son temas que encajarían perfectamente en discos como Minutes to Midnight o The Hunting Party y a nadie le sorprendería.

Ahora bien, si pretendéis que os diga que todo aquí son luces, pues me temo que ahora viene la parte donde empieza el debate ya que hay algunos pasajes que no terminan de cerrar y si bien no dejan al disco al borde del naufragio como si ocurrió en su día con Living Things, podrían haberse resuelto de otra manera.

Por un lado hay absolutos temazos como “Two Faced”, de lo mejorcito del disco y que contentará a los fans de la primera época, siendo uno de los cortes que seguramente suene como un cañón en vivo o “Cut The Bridge”, con ese sonido medio alternativo de la etapa intermedia de la banda son puntos altos en el disco, sin embargo cortes como “Overflow” (tema que podría haber sido firmado por I Prevail, de ahí la importancia de LP en las bandas nuevas) o la melancólica “Good Things” no suman mucho al resultado final y creo que podrían haber sido resueltos de otra manera.

En cuanto al trabajo vocal de Emily, creo que es impecable demostrando que no han fichado a cualquiera y que ha sabido adaptar su estilo al sonido que ya es marca registrada (y mil veces imitada, aunque jamás igualada, todo sea dicho) de LP, ella no pretende ser lo que no es, pero si tener el carácter de darle a las canciones nuevas el tratamiento que se merecen y lo cierto es que el resultado es más que respetable e interesante.

Si alguien aún espera un Hybrid Theory 2.0, ya puede salir por donde vaya venido a escuchar este disco, porque no lo va a encontrar, ahora bien si te gusta como la banda ha ido moldeando su sonido a lo largo de los años, quizás encuentres en From Zero una digna continuación de todo lo anterior… ¿Pero es suficiente o les debemos pedir un poquito más? solo el tiempo, un próximo disco y las sucesivas escuchas que le des a From Zero lo dirá…

No voy a profundizar ni entrar en la polémica de si Linkin Park debería haberse quedado en el baúl de los recuerdos en lugar de volver a la actividad después de la muerte de Chester hace ya 7 años. Únicamente voy a centrarme en la crítica del nuevo álbum, que sorprendió a todos tras la designación de Emily Armstrong como vocalista sustituta de una de las voces más reconocidas del género.

La escena nu metal que los vio nacer ha estado disfrutando de un resurgimiento del género, además de una oleada de nostalgia de principios de los años 2000, la incorporación de Armstrong en las filas de Linkin Park aporta un sonido contemporáneo. Hay momentos en From Zero en los que, si lo escucharas sin conocer al artista, podrías pensar que es el lanzamiento de un nuevo artista pop vanguardista que incluye a Linkin Park entre sus influencias, y lo creerías sin objeciones.

Linkin Park se mueve en la línea entre hacer algo nuevo y mantener los vínculos con su pasado, algo que probablemente la mayoría de la gente en su posición intentaría hacer. Las melodías son contundentes, el sonido es dinámico. En este nuevo disco, las guitarras se inclinan un poco más hacia la distorsión en comparación con discos como One More Light o Minutes to Midnight.

Es de destacar que la voz de Emily Armstrong se adapta a la banda sin imitar directamente el estilo de Chester, aunque muestra los mismos niveles de potencia y versatilidad que lo hicieron destacar. Mike Shinoda, por su parte, vuelve al rap fácil de escuchar que lo hizo famoso, aunque también canta cuando el momento lo requiere. En las ocasiones en que sus voces se mezclan, logran armonías más que aceptables.

Se percibe que no tenían nada que perder, y esto ha dado como resultado una gran variedad de sonidos y estructuras. Aunque pretender revivir un nuevo Hybrid Theory/Meteora es imposible, dada la magnitud que esos discos tuvieron al momento de su lanzamiento, este nuevo material de LP es aceptable, pero, en mi opinión, no supera los 7 puntos. El disco “se pincha” después de la mitad; esto no significa que sean canciones mal ejecutadas, sino que, tal vez, la ubicación de los tracks no está bien balanceada.

Las canciones que se alejan del nu metal coquetean con el pop rock moderno, lo cual puede no ser del agrado de los antiguos fans de la banda pero mantienen el sonido característico de LP y se incluyen elementos que amplían el catálogo musical de la agrupación.

Las piezas que más se destacan, tras haber realizado varias escuchas del disco antes de su lanzamiento, son “Casualty”, “The Emptiness Machine” y “Cut the Bridge”.

El excelente grito rasgado de Emily al minuto 1:47 en “Heavy is the Crown”, con un ritmo constante acompañado de furiosos riffs hace de unos de las mejores participaciones de la vocalista.

Después de Overflow, el disco pierde el rumbo. Esta canción, una especie de electro-pop muy al estilo de One More Light, da paso a “Two Faced”, que reclama su lugar como el mejor riff de la banda desde “One Step Closer”, con un gran trabajo de ambos cantantes.

“Stained” suena como una pista de Demi Lovato o alguna artista pop internacional que incorpora una base distorsionada de fondo. Para mi, es una de las menos logradas.

Las dos canciones finales, tanto “IGYEI” como “Good Things Go”, no son malas: tienen experimentación y armonías vocales, pero no alcanzan el nivel del comienzo de este nuevo trabajo.

Treinta y dos minutos de duración para un trabajo que muchos no esperábamos, pero que ha revolucionado a los fans, quienes, como viene sucediendo, llenarán estadios que colgarán el cartel de “Sold Out” para estar presenten en el resurgir de una banda, desde cero.

Nunca fui fan de Linkin Park. Tengo muchos amigos que son seguidores desde la época en la que Hybrid Theory y Meteora estaban vendiendo millones de copias, pero en mi época de adolescente angustiado era más de escuchar Lacrimosa, Slayer y Pig Destroyer: demasiado “trve” y snob como para prestarle atención a una banda que la relacionaba más con AMVs de Dragon Ball y Naruto o con sonar en los créditos de la horrible Transformers 2. Pero incluso alguien como yo sintió el golpe el 20 de julio de 2017, cuando nos enteramos de que habían encontrado muerto a Chester Bennington, aparentemente luego de haberse suicidado.

A pesar de lo que dije al principio, por aquella época yo tenía a Linkin Park bastante presente. Dos meses antes la banda había editado su álbum One More Light y yo lo había estado escuchando bastante seguido para poder escribir una reseña. Pasaron siete años desde su salida y todavía sostengo que es un disco espantoso: era Linkin Park metiéndose de lleno en la electrónica y dejando de sonar no sólo como una banda de rock, sino directamente como una banda. Y no estoy solo en ello, porque ni la muerte de Chester hizo que aquel álbum dejara de ser visto como el peor lanzamiento de la discografía de Linkin Park, y uno que encima envejeció muy mal al sonar tanto como las tendencias de la época, de la misma manera que algo como Path of Totality de sus compañeros de género Korn.

Pero la muerte de Chester provocó una reevaluación de la obra de Linkin Park. El nu metal ya tenía como un par de bandas “respetadas” como Deftones, System Of A Down y, hasta cierto punto, Korn, pero Linkin Park no solían estar vistos de esa manera. ¿Por qué? Deftones siempre fueron más experimentales en su propuesta, lo mismo con SOAD a lo que se agregaba todo el contenido político, y Korn tenían el beneficio de haber sido de los primeros de la movida, pero Linkin Park no tenían nada de eso, y el hecho de que se mostraran tan melodramáticamente angustiados no ayudaba. Pero ahora muchos ven la discografía de Linkin Park, sobre todo esos dos primeros álbumes, con otros ojos: los pedidos de ayuda y el sentimiento de alienación ya no parecen una manera de surfear la ola del nu metal, que ya para ese punto había adoptado la angustia y rabia adolescente como poco menos que un disfraz al nivel del maquillaje de KISS, sino algo mucho más sincero. 

Y metiéndonos en la música, escuchando tanto Hybrid Theory como Meteora quedan bastante claras las virtudes de una banda como Linkin Park: un grupo bien versado en la manera de mezclar rock con hip hop y electrónica sin dejar de sonar como un grupo, hábiles al momento de crear estribillos para gritar llorando y, como nota aparte, mostrándose como una de las pocas bandas de nu metal capaces de crear un disco sin que este dure 75 minutos, algo que sería casi constante durante los siguientes años.

Mencionamos al nu metal, pero al momento de poner en contexto a Linkin Park creo que tiene más sentido ponerlos no con gente como Limp Bizkit, Disturbed o Papa Roach sino con Gorillaz y Eminem, pudiendo agradar al público que viniera del rock, del pop o del hip hop que no se sintiera identificado con las tendencias mayores que se estaban dando en esos mundos respectivos. Es muy obvio cómo es que Linkin Park fueron los que vendieron decenas de millones de copias de sus discos y no, por ejemplo, Saliva o Adema: Linkin Park ya sonaban como un grupo plenamente de la década de los 2000, una era que terminarían influenciando de muchas maneras. Al día de hoy sostengo que la mezcla de voces melódicas y gritadas fue influencia en muchas bandas de metalcore y djent a la par de Dark Tranquillity, Fear Factory o Amorphis.

En abril de 2024 se supo que Linkin Park habían acordado un par de recitales este mismo año, y se reveló que habían elegido una cantante femenina para ocupar el puesto. A mí me pareció una idea muy inteligente, como para hacer mucho más fácil separar ambas etapas y evitar tantas comparaciones entre Chester y su reemplazante. Pero, ¿quién sería esta cantante? En septiembre se anunció que era Emily Armstrong, integrante de la banda de rock alternativo Dead Sara. Nunca había escuchado hablar de ella o de su banda y mucha gente criticó la primera presentación de ella junto a Linkin Park, pero yo me esperaba que no fuera perfecto: si somos francos, hubiera sido mucho más extraño que en ese primer recital saliera todo bien considerando que es un puesto demandante, hay muchos nervios y encima hay que estar complaciendo a millones de fans. Lo más seguro es que mejorara con el paso de las presentaciones.

Lo que no me esperaba era la controversia que se generaría a partir de esto, no porque existiera sino por el lugar de donde vino. Estamos en una época donde todos tenemos la posibilidad de quejarnos en la red y mucha gente a laque se le va toda la sangre a los ojos lo aprovecha para decir estupideces cada vez que ve una mujer en lo que antes era un club de chicos, pero en el caso de Armstrong las quejas vinieron por su asociación con Danny Masterson. Masterson era un actor, conocido por la serie That 70s Show, que fue condenado a 30 años de prisión en 2023 por abuso sexual: al parecer, el actor había usado sus contactos en la Iglesia de la Cienciología, una secta a la que pertenecen muchos actores prominentes, para ocultar sus actos, y resultó que Armstrong no sólo estaba relacionada con la Cienciología sino también había estado presente en una parte del juicio. 

Muchos consideraron que era de un mal gusto extremo que la persona encargada del puesto de Chester Bennington, quien había sido víctima de abuso infantil y siempre había mostrado un gran apoyo a los grupos que lo combatían, fuera alguien con una relación cercana a un violador serial en una posición de poder. Hablando en términos de internet, Emily Armstrong fue “funada” en tiempo récord. 

Después las cosas se aclararon… hasta cierto punto. Armstrong dio una declaración diciendo que sí estuvo en el juicio pero no por Masterson específicamente, y al parecer la cantante ya no estaba en contacto con la Cienciología desde hacía tiempo, con algunos analistas interpretando varias canciones de Dead Sara como una crítica a la secta. La idea de que “Linkin Park reemplazó a Chester con una ciencióloga” seguirá persistiendo en muchos círculos, pero parece que las cosas se calmaron últimamente. Al menos, hasta nuevo aviso.

Ah sí, es verdad que Linkin Park también anunciaron un nuevo disco, y que tenía que hablar sobre un disco. Perdonen, es que tenía que sacarme muchas cosas de adentro antes de arrancar a hablar sobre este From Zero, editado el 15 de noviembre. Como creo que habrán señalado mis compañeros antes, el título de este nuevo disco tiene múltiples significados: es un nuevo comienzo para la banda teniendo ahora a Armstrong en las voces, y también referencia a Xero, el nombre de la banda antes de la llegada de Chester al grupo, como diciendo que puede haber vida para Linkin Park después de su muerte porque hubo vida también antes de Chester. Como nota aparte, otro reemplazo fue el del baterista Rob Bourdon, que decidió bajarse de la reunión, con Colin Brittain pasando a estar detrás de los platillos.

Otro significado más es que From Zero sea de cierta manera un retorno a las raíces de Linkin Park, con un sonido que en líneas generales parece tomar inspiración de aquellos dos primeros álbumes de la banda. Del tercer álbum Minutes To Midnight en adelante, los californianos fueron cambiando su propuesta en cada álbum, a veces más electrónica, otras más rockera y culminando con el muy criticado One More Light. En ese contexto, From Zero es el primer álbum regresivo del grupo, volviendo a un sonido viejo.

Las canciones de From Zero se pueden dividir en dos grupos. El primero está compuesto por las canciones que claramente buscan volver a ese sonido de Hybrid Theory / Meteora: tras la intro “From Zero”, que deja más todavía en claro la idea detrás del título en caso de que no se hayan ya dado cuenta, tenemos la seguidilla “The Emptiness Machine” (la cual también fue el primer single lanzado), “Cut The Bridge” y “Heavy Is The Crown”, más tarde sumando “Two Faced” y “IGYEIH”, todas estas canciones donde tenemos bien al frente las guitarras, los rapeos de Shinoda y la mezcla de voces limpias y melódicas por parte de Armstrong. “Heavy Is The Crown” es la que más énfasis hace en eso, con los samples mezclados con las guitarras distorsionadas, al igual que la pesada “Two Faced” y los sonidos de scratches de DJ.

Las otras son las más “experimentales”, casi todas con muchos más elementos pop y de electrónica. La primera de estas es la lenta “Over Each Other”, que mantiene las guitarras pero claramente es más “accesible”, usando sólo voces limpias y teniendo algunos coros en el estribillo, además de un puente de piano. “Overflow” es de las más pop, con más voces limpias, la batería golpeteando junto a los teclados y las guitarras guardándose hasta el puente. “Stained” es una canción rara, con esos sonidos electrónicos al principio y el énfasis puesto en el rap de Shinoda mientras Armstrong se encarga del estribillo. Hay algo en la base que no me convence y que me hace sentir a esta como la peor canción del álbum.

“Casualty” también suena más experimental, pero no en el mismo sentido que sus compañeras en la bolsa. Es la canción más corta del disco y la más tradicionalmente pesada, donde Linkin Park podrían confundirse con alguna banda de hardcore punk. ¿Sonaré muy cuadrado si digo que es mi favorita de las canciones “raras” del disco? Bueno, de cualquier manera una reseña es una cosa subjetiva.

El álbum cierra tras apenas 32 minutos, con la canción final siendo “Good Things Go”. Es otra canción más melódica y con muchas voces limpias por parte de Armstrong junto con la de Shinoda, al punto de sonar por momentos como algo que podría haber estado en One More Light si no fuera por las guitarras. Es un clásico de Linkin Park en la manera en la que habla de una relación con sentimientos encontrados, y también es claro que es una despedida a Chester, no sólo por varias frases que se puede encontrar a lo largo de la canción sino también por estar al final de From Zero, en un nuevo comienzo para Linkin Park.

Quería dedicar una sección aparte para hablar de Emily Armstrong. La nueva cantante está… bien: competente, buen timbre de voz, no será Chester en lo suyo pero está claro que nadie en la banda quería buscar a un clon sino a alguien que pudiera sostenerse en solitario. Y Armstrong hace bien lo suyo, cumpliendo su trabajo de hacer de contrapeso a las secciones de rap de Shinoda, haciendo que no suenen demasiado empalagosas, con ese flow muy vieja escuela que funciona mucho mejor en un contexto más rockero que en uno de hip hop puro.

Y “bien” es la manera en la que también puedo describir a From Zero: está bien. No me voló la cabeza y no creo que los de Linkin Park estén de verdad listos para hacer borrón y cuenta nueva, además de que se me hizo excesivamente corto incluso para los estándares del grupo. Pero es un disco con un balance positivo, sobre todo en las canciones más clásicas como “Heavy Is The Crown” y “The Emptiness Machine”, y a veces sólo necesitás eso cuando se dan este tipo de cambios en la carrera de un grupo: no hace falta que el disco con el nuevo cantante sea un Back In Black o un The Number Of The Beast, sino un disco de 6,5 o 7 puntos que demuestre que todo está en orden y que hay potencial para más.

Sin embargo, creo que el problema con From Zero es que se sienta poco cohesivo: incluso con su corta duración, muchas veces parece que Linkin Park están tirando un montón de cosas a la pared para ver qué se queda pegado. Es menos un álbum hecho y derecho y más como un rejunte de canciones, y créanme que ambas cosas no son lo mismo.

Así que, ¿Qué nos queda de todo esto? Más que nada, que Linkin Park habrán recurrido a su pasado por primera vez en su discografía, pero claramente tienen la vista clavada en su futuro. Es un disco para fans, pero también un mensaje de que está todo bien. A no darse por vencidos.

 

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Planes Mistaken For Stars – Do You Still Love Me? (2024)
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El 25 de noviembre de 2021, la banda Planes Mistaken For Stars informó que su integrante Gared O’Donnell había fallecido el día anterior, víctima de un cáncer de esófago por el que estaba recibiendo tratamiento desde agosto de 2020. O’Donnell había sido cantante y guitarrista de Planes Mistaken For Stars desde su formación en 1997, con casi 25 años de carrera donde el grupo se hizo un nombre en el under punk comenzando en el ambiente post hardcore / emo y más tarde incorporando elementos de metal, noise rock y hasta stoner, creando un sonido bastante personal. Fue en julio de 2022 que Planes Mistaken For Stars anunciaron que no seguirían sin O’Donnell, oficializando su separación en ese momento. Sin embargo, todavía quedaba algo por escuchar de parte del cuarteto estadounidense.

Do You Still Love Me? es el quinto, y se planea que último, álbum de Planes Mistaken For Stars, editado el 1ro de noviembre a través de Deathwish Inc. La banda se encontraba trabajando en este lanzamiento al momento de la muerte de O’Donnell, con el cantante terminando de componer y grabar sus pistas durante su último año de vida, según informó la misma banda. 

El disco arranca con  “Matthew Is Dead”, la cual creo que hace referencia a su antiguo guitarrista Matthew “Matt” Bellinger, que se suicidó en prisión en 2017: sí, un álbum marcado por la muerte de uno de sus músicos arranca con una referencia a otro músico muerto del grupo, así son las cosas en el rock under. Es un track denso y guitarrero, por momentos sonando como una cruza de Alice In Chains con Crowbar, que como detalle interesante parece que se va “desarmando”, por ponerlo de alguna manera, a medida que va avanzando: comienzan a aparecer ruidos de vidrios y otros objetos rompiéndose, y estos se vuelven más prominentes hasta que al final todo termina en un collage de feedback y sonidos de destrucción. No es la única canción que utiliza este recurso, ya que casi a la mitad tenemos a “Punch The Gauge”, otra canción densa que va creciendo hasta terminar en ruidos y gritos, aunque con una mayor dinámica durante su parte “tradicional” que creo que funciona mejor.

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Tampoco quiero dar una imagen errónea o engañosa de Do You Still Love Me? y hacerles creer que todo su material es así de experimental: el resto de las canciones son mucho más convencionales, “normales”, aunque no por eso se deben esperar un trabajo 100% digerible a la primera escucha. “Fix Me”, segunda canción y la que fue seleccionada como adelanto, muestra una marcha constante coronada por guitarras melódicas con bastante aire a los noventas, y la breve “Further” combina la ferocidad punk con cierto sentimiento rockanrolero, al igual que la siguiente “Arrow”.

“Modern Logic” es una de las canciones que más destacan, con cierta influencia psicodélica y un uso interesante de las melodías que, junto con las guitarras distorsionadas, le dan una aspecto muy melancólico a todo. Y hablando de melodías, hay que mencionar los arreglos en “Run Rabbit Run”, que van de la mano con la ferocidad de las voces.

Ahora, hablemos de las voces. Do You Still Love Me? es un disco dominado de principio a fin por una atmósfera fantasmal. Claro que esto podría achacarse a la sugestión de conocer el contexto en el que se produjo, de la misma manera en la que uno puede convencerse de que un rejunte de ruidos distorsionados pueden estar diciendo algo si se les acomodan unos subtítulos, pero creo que incluso sin tener el tema de la muerte presente, o siquiera la calavera que adorna la portada, se podría captar un aura inquietante a lo largo del álbum, más que nada por la manera en la que están mezcladas las voces, un tanto bajas y hasta sonando como si estuvieran detrás de los instrumentos. No voy a mentir y decirles que esto haya sido algo que me convenció desde el principio y mucho menos que lo vaya a preferir antes de tener las voces claras y al frente, pero es algo que combinado con la manera de cantar de O’Donnell, pasando del grito al susurro, le da cierta características propias al disco.

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En su conjunto, Do You Still Love Me? es un álbum más accesible y menos complicado de lo que uno esperaría teniendo en cuenta el contexto en el que se dio. Más allá de esos arrebatos de experimentación sonora, en general es un disco de canciones convencionales con muchas guitarras rockeras, estribillos claros y una mezcla de influencias que seguramente agradará a los fans del rock alternativo. Y como cierre de la discografía de Planes Mistaken For Stars, me parece un muy buen testamento, con 39 minutos que se sienten como dar un último vistazo a la carrera de la banda y, tal vez, a lo que podría haber sido si la tragedia no se hubiera cruzado en el camino. 

Denle una escuchada de mi parte, no se van a arrepentir.

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Ulver – Liminal Animals (2024)
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Llega mi última reseña de este año, dedicada al tan esperado nuevo disco de Ulver, uno de mis grupos predilectos. Me hubiera encantado reseñar unos cinco trabajos más de otras bandas, pero no encontré una forma saludable de administrar el tiempo para poder hacerlo. Justamente, hablando de administrar el tiempo, lo primero que hay que señalar sobre Liminal Animals es el curioso modo en que fue viendo la luz desde diciembre del año pasado, cuando salió Ghost Entry como un sorpresivo primer single, sin ningún anuncio oficial acerca de un nuevo álbum aproximándose. A partir de allí, cada canción fue saliendo en el mismo formato, con unos dos meses de distancia entre una y otra. Es como si el disco se hubiera presentado en cuotas hasta ser finalmente completado. Tristemente, en medio de ese camino, en agosto se produjo el fallecimiento de Tore Ylwizaker, tecladista del grupo desde 1997, quien tuvo un rol importante en la evolución de su sonido, pero no llegó a participar de este nuevo trabajo. Cabe mencionar que, en este colectivo artístico en que se convirtió Ulver, Tore era el segundo miembro más antiguo después del líder Kristoffer Rygg.

Todavía hay gente que sigue pidiendo a estos noruegos que vuelvan a tocar black metal. Si bien la belleza de Bergtatt (1995) es innegable, tal como su importancia en la historia del género de cruda y agresiva melancolía, lo cierto es que insistir en esperar eso de una agrupación de atravesó una de las metamorfosis más impresionantes en el mundo de la música es, a esta altura, un capricho que evidencia una total inmadurez. Si tras abandonar el black metal y el folk, Ulver hubiera ido en caída libre en cuanto al valor estético de su trabajo artístico, quizás cabría esa demanda, pero lo cierto es que como proyecto avant-garde orientado hacia la electrónica, art rock, noise, trip hop, dark ambient y darkwave, nos ha entregado obras maestras como Shadow of the Sun (2007), The Assassination of Julius Caesar (2017) y Flowers of Evil (2020), como puntos altos en una discografía que es, en su totalidad, de excelente calidad y que, como corpus de trabajo, ya es monumental.

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El arte de tapa es un dibujo titulado The Senseless Seven realizado en 1911 por Austin Osman Spare. No obstante, cada vez que se publicaba un nuevo single tenía una portada diferente, entre las que creo que vale destacar una fotografía de una escena en Palestina, lo cual, teniendo en cuenta la época que estamos viviendo, no es un detalle menor. De hecho, el resto de las imágenes, junto con los títulos y las letras de las canciones, transmiten una fuerte sensación de advertencia, de amenaza de algo terrible que se cierne sobre la humanidad. La formación de Ulver en este álbum fue la tríada de Rygg, Ole Alexander Halstensgård y Jørn H. Sværen ocupándose de casi todo, más el aporte de Stian Westerhus (guitarra, bajo, cuerdas y coros), Ivar Thormodsæter (batería) y Anders Møller (percusión y coros), así como algunas participaciones especiales en ciertos tracks.

Ghost Entry es, de entrada, una delicia bailable, de esas que colocan a Ulver casi a la par de Depeche Mode. La voz de Rygg sigue tan seductora como siempre, con esa obsesión tan notable por usar fechas en las letras, con el detalle agregado de decir que “los días están numerados”, jugando con la ambigüedad de si se refiere al mero hecho de que, en efecto, así se ordenan en calendarios, o si estamos en una suerte de cuenta regresiva hacia la autodestrucción. No caben dudas de que el contenido del arte de Ulver se está volviendo cada vez más político. Los sintetizadores otorgan rasgos con reminiscencias del funk de los 60’s en adelante.

Empieza A Ghost in the Skies, con toda esa energía pop virtuosa y esa maravillosa línea de bajo, y no hay forma de evitar dejarse llevar. Cuando llega el estribillo con esos espléndidos coros, hemos caído sin retorno en el hechizo. Lo significativo es que, como ya anticipamos, este hit es el que salió con la foto de una escena en Palestina y, justamente, habla sobre la locura de la guerra, aunque proclamando que “los íconos van a caer.”

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El famoso trompetista noruego Nils Petter Molvær está como invitado, con un rol protagónico, en Forgive Us, una canción mucho más introspectiva que suena a himno ecologista, una expresión de arrepentimiento por el atroz daño que le estamos causando al planeta desde que el sistema capitalista tomó el control y dirigió todas las fuerzas hacia la explotación de los recursos naturales y la contaminación del ambiente en pos de favorecer un consumismo infinito. Como canta Rygg, estamos en una tormenta perfecta.

Nocturne #1 y Nocturne #2 son interludios en la veta de los trabajos cinematográficamente ambient de la banda y profundizan la actitud reflexiva que atraviesa todo el disco. En ellos tienen un predominio absoluto los teclados. Locusts nos introduce en una atmósfera intimista, en la que irrumpen deliciosos ecos de baladas de los 80’s, para seguir expresando un mensaje admonitorio, esta vez con un tono más religioso y, justamente por ello, apocalíptico. Con la fantástica Hollywood Babylon, la referencia directa a la responsabilidad estadounidense en la decadencia moral contemporánea se vuelve explícita (y para peor, ya sabemos que Trump volverá a ser presidente), específicamente criticando el fanatismo cristiano y la adoración de las armas. Es increíble como Ulver logra comunicar un manifiesto filosófico mientras nos hace sacudir el esqueleto. La guitarra nos atrapa con algunas líneas en medio de una composición digna de boliche. Y si ya estábamos danzando, The Red Light no nos permite detenernos. “El mundo se está incendiando”, “el hombre es lobo del hombre”: las ideas no podrían ser más directas, a la vez que se reiteran las alusiones a la guerra y las armas. El final está marcado por Helian (Trackl), una composición extensa y compleja, un poco más en la senda experimental, distanciada del formato “pop de primera clase”.

A diferencia de la orquesta que, según se cuenta, seguía tocando mientras el Titanic se hundía, supuestamente con la estoica intención de hacer más tolerable la transición a la muerte, Ulver nos hace disfrutar mientras el barco se desintegra, diciéndonos en la cara que, en efecto, nos vamos a morir por nuestra propia culpa. Nos hace gozar de los instantes previos al inexorable final de todo. “Liminal Animals” es otra obra magistral que se suma a las maravillas ulverianas ya mencionadas, y así entra en un lugar alto de mi lista de lo mejor del año.

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Fit For An Autopsy – The Nothing That Is (2024)
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Fit For An Autopsy. La que es sin lugar a duda una de las bandas que con más fuerza ha golpeado este 2024. Y no es para menos, ya que los de Nueva Jersey venían haciéndose un lugar en la cumbre de lo que un día fué su género predefinido. El deathcore. Lo que hace casi una década decidieron apostar por un sonido propio que les ha llevado a triunfar como lo han hecho con este nuevo álbum; The Nothing That Is.

Este trabajo recoge todos los aspectos aplicados en sus anteriores lanzamientos como Oh, What The Future Holds”, “The Sea Of Tragic Beasts”, “Absolute Hope Absolute Hell” “The Great Collapse”, donde encontramos una producción vanguardista del más puro profesionalismo de Will Putney; el encargado de componer esta pieza. Todos estos matices que dan lugar al estilo consolidado de la banda, han sido refinados y puestos a punto para brindarnos un álbum para sentarse y disfrutar.

La banda formada por Will Putney, Patrick Sheridan, Tim Howley, Peter “Blue” Spinazola, Joe Badolato y Josean Orta han logrado consolidar un equipo de trabajo impecable, y esto se nota en cada una de las canciones.

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El álbum abre con Hostage”, sentirse atrapado un tema cargado de riffs opresivos y estructuras progresivas que reflejan el caos emocional al que alude la letra. Técnicamente, Sheridan, Putney y Howley mezclan tonalidades reverbadas ya vistas en anteriores temas sumadas a un estilo ciertamente similar al de Gojira en su etapa más reciente. demoledores, mientras la batería ofrece un tempo cambiante que aumenta la intensidad. La canción aborda la lucha interna de ado en circunstancias que escapan al control propio, evocando una sensación de desesperación y furia.

La continuación es sin duda uno de mis temas preferidos; Spoils of the Horde”. Un tema feroz que combina brutalidad y groove. Los riffs de medio tempo, entrelazados con arpegios oscuros, crean un ambiente de oscuridad y desesperación ya visto en la banda anteriormente. Badolato denuncia la avaricia y la corrupción en la humanidad, una crítica directa a las élites que saquean recursos sin importar las consecuencias.

Pasando con “Savior of None / Ashes of All” es un tema fusiona secciones melódicas con blast beats y voces desgarradoras, destacando la producción impecable de Will Putney. La canción trata sobre el colapso de la fe en líderes y sistemas que prometen salvarnos pero que en cambio nos llevan a la ruina. Las transiciones entre pasajes suaves y explosivos acentúan esta narrativa de una hipotética esperanza quebrantada para así pasar hacia “Weaker Wolves”, en donde tratamos con un corte más corto y directo, caracterizado por ritmos sincopados y un trabajo vocal visceral.

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La temática se centra en la supervivencia en un mundo donde los más fuertes manipulan a los débiles, una crítica a las dinámicas de poder sociales. Es un ejemplo claro de cómo la banda equilibra brutalidad y contenido reflexivo.

“Red Horizon” es sin duda uno de los platos fuertes. Una pieza extensa que explora temas ambientales, específicamente el impacto humano en el cambio climático. Musicalmente, mezcla texturas atmosféricas con explosiones de agresividad pura, reflejando la destrucción que describe.

Los cambios dinámicos en la composición mantienen al oyente en constante tensión, transicionando así hacia la canción homónima del álbum; “The Nothing That Is” cuya letra trata un viaje introspectivo y conceptual que aborda el vacío existencial. Con un enfoque más progresivo, incorpora pasajes instrumentales extensos, texturas etéreas y una construcción dramática que culmina en un clímax devastador. Una representación el núcleo temático del álbum sin duda.

“Lurch” sobresale por su atmósfera sofocante, con riffs lentos y pesados que crean una sensación de arrastre emocional. La letra explora la lucha contra la apatía y la inercia, y cómo estos estados afectan nuestras decisiones. La producción resalta los tonos graves, subrayando el peso emocional del tema. Aquí, la banda experimenta con ritmos más groovy y estructuras rítmicas complejas. La canción trata sobre la desconexión espiritual en una sociedad centrada en el materialismo, haciendo preguntas sobre el propósito y la autenticidad. Un track técnico y filosófico.

Acercándonos al final, Lust for the Severed Head” es probablemente el tema más agresivo del álbum, acompañado con una estructura instrumental caótica y un enfoque lírico que critica la violencia y la fascinación morbosa de la sociedad moderna, las élites mundiales y las organizaciones globales. Las transiciones abruptas de Putney, Howley y Sheridan con estos riffs brutales reflejan a la perfección el mensaje que Fit For An Autopsy nos quiere dar sin duda.

“The Silver Sun” nos deja con un cierre del álbum épico, con un balance entre secciones melódicas y pesadas. Reflexionamos sobre la esperanza de un nuevo comienzo, pero no sin antes atravesar la oscuridad. La banda zanja este nuevo trabajo postulándose como uno de los mejores lanzamientos del año para muchos mostrando una clara evolución de su sonido propio que les caracteriza.

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Witchour – Escorpio Asciende (2024)
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Desde Argentina, la banda Witchour nos presenta su primer álbum de larga duración, llevan activos desde el 2014, disponen de un EP editado en 2015 al que llamaron The Haunting más varios singles hasta llegar a este Escorpio Asciende, una obra enrolada en el death metal melódico. Este lanzamiento independiente, de 42 minutos distribuidos en 10 temas, nos sumerge en un universo cargado de misticismo, introspección y esoterismo, estableciendo una propuesta única dentro de la escena del metal extremo.

La agrupación está formada por ex integrantes de V.I.D.A, Mastifal, Helker, Frater, Climatic Terra, Hägen entre otras.

La portada, a cargo de Alejandra Viviana Aranda, es un primer guiño al concepto del disco: un viaje alquímico que explora la muerte y los procesos de transformación. Este simbolismo se refleja en las letras y atmósferas sonoras, que invitan a un profundo autodescubrimiento.

Con Escorpio Asciende, la banda ofrece un sonido que, aunque bebe de influencias reconocibles, resulta fresco y bien ejecutado. La producción fue realizada por Ezequiel Catalano en La Cueva, con un sonido pulido que potencia las cualidades técnicas y emotivas del álbum.

El álbum inicia con “Cisma (I. Escorpio despierta)”, una breve introducción instrumental que marca el tono del viaje. Le sigue “Antagonista (II. Escorpio cae)”, donde se destacan los solos de guitarra y la dualidad de las voces que mantienen al oyente activo con ganas de corear con los puños en alto ese estribillo.

Ecdisis Aurea (III. Escorpio asciende)” se construye sobre un buen riff de guitarra y una línea de bajo contundente, mostrando la cohesión instrumental de la banda y mantiene esa la alternancia entre voces guturales y melódicas, logrando un balance entre agresividad y emoción.

Más adelante, “Intronauta” aporta un riff pegadizo y toques melódicos, uno de los mejores temas del disco para mi gusto mientras que “Niebla (Ocvltxs I: Fuego y memoria)” invierte el rol de las voces, en este caso quien domina es la voz limpia con coros guturales rompiendo ligeramente la consistencia.

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El sueño de la serpiente” devuelve la intensidad con una distorsión potente y un solo virtuoso, seguido por “Orovoro”, un tema que contrasta riffs rápidos con momentos melancólicos, demostrando la versatilidad de la banda. “El augurio” y “Del otro lado (Ocvltxs II: Arroyos de sangre)” replican esta fórmula, mientras que “La impermanencia” cierra el disco de forma magistral, dejando al oyente con ganas de más.

Uno de los aspectos más destacados es la diversidad vocal. La combinación de gruñidos poderosos con voces limpias y melódicas no solo enriquece las composiciones, sino que también refuerza las emociones que transmite cada tema.

Líricamente, Witchour aborda temas introspectivos y esotéricos, usando metáforas y alegorías para narrar su concepto central: la muerte como transformación.

Este enfoque conceptual se traduce en un álbum coherente y profundo que mezcla realidad y fantasía. Instrumentalmente el disco te lleva de paseo por varios géneros lo que lo hace ameno al escuchar.

Escorpio Asciende es un debut sólido que sitúa a Witchour como una propuesta interesante en el panorama del metal argentino.

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Marilyn Manson – One Assassination Under God – Chapter 1 (2024)
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A estas alturas de la película, hablar de Brian Warner, o como todos le conocemos artísticamente Marilyn Manson, es hacerlo (musicalmente hablando) de uno de los artistas más importantes, innovadores e influyentes de los últimos 30/35 años, le pese a quién le pese. Ahora bien, no podemos mirar hacia otro lado y creer que toda la discografía de este particular personaje es inmaculada, eso lo dejamos para los 4 primeros discos y el incendiario EP Smells Like Children, mientras que lo posterior ya es para otro debate, entonces ¿Dónde encaja el nuevo disco de Manson este 2024?.

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Tras haberlo escuchado en repetidas ocasiones, habría que situarlo en un punto intermedio, con sus aciertos y algún otro punto que no termina de cerrar, algo que ya sucedió con sus tres últimos trabajos.

Lo primero a destacar es que el disco cuenta con tan solo 9 canciones, lo cual a priori parecería poco tras 4 años sin sacar material nuevo (por asuntos que todos conocemos y en los que no voy a ahondar en exceso ahora ya que no es el momento ni el lugar), pero sin embargo en mi cabeza pienso al terminar el disco por enésima vez que el tipo cerró justo en el momento exacto el disco antes de caer en el minutaje innecesario traducido en canciones que no aportan mucho al resultado final, cosa que si pasaba en We Are Chaos o Heaven Upside Down, por citar obras más próximas en el tiempo.

Así pues este doceavo disco de estudio comienza con la canción que da título y con la cual uno puede comenzar a entender las atmósferas sonoras que este sujeto ha ido abordando en la última década y que si bien no difiere ni queda descolgada en su discografía, da un toque más “accesible” si se quiere al sonido actual de Manson, pero eso no quiere decir que este mal, si no que es un sonido alternativo y no tan arrollador como el de sus inicios.

Así pues los toques electrónicos y las pinceladas góticas siguen muy presentes, adornando cada pieza y completándose con el sonido que el resto de las ocho canciones restantes presentan: Desde la rabia comedida, pero potente de “Raise The Red Flag” hasta dos temazos como son “Sacrilegious” y “As Sick as the Secrets Within”, temas que entendemos perfectamente que hayan sido elegidos como singles promocionales, ya que los tres son más que notables y le dan a Brian el regreso potente que necesitaba… Pero ¿ Y el resto del disco?, pues aquí viene el meollo de la cuestión a analizar.

Por un lado tenemos la tétrica y más pausada “No Funeral Without Applause”, la cual imagino que viene a jugar el papel que tuvieron en su día piezas inmortales como “Lunchbox” y sobre todo “Sweet Dreams”, de la cual hay más de un acorde tomado prestado y que no llega al nivel de ninguna de las dos citadas, pero que si mañana fuera Halloween, yo la pondría en algún momento de la noche para tener un momento de inquietante calma.

La influencia de bandas como Sisters of Mercy y The Cure, se hace presente en “Death is Not a Costume”, ideal para escuchar a oscuras y con el gélido viento golpeando tus ventanas como único acompañante, es uno de los temas más interesantes del disco y que puede ser una sorpresa en directo si la llega a interpretar.

Sin embargo, “Meet Me In Prugatory” es un corte que (aún siendo un gran seguidor de este tipo) no aporta absolutamente nada, el riff inicial a lo Joy Division está simpático, pero el resto es algo que uno ya ha escuchado en otras canciones y como le pasó en su día a AFI con el fallido Burials, evidencia que a veces el que tengas influencias no significa que puedas sonar como ellas.

El final llega de la mano de “Sacrifice of the Mass”, un corte que se extiende hasta los 6 minutos de duración, transmitiendo esa desesperación e intranquilidad que siempre ha tenido Manson y que quizás en cortes como “The Nobodies” estaba mucho mejor expresado, pero que aquí le sobra un par de minutos para ser redonda del todo, aún así es para destacar el tono pausado y limpio que tiene en buena parte del corte, sin necesidad de emitir gritos porque si, solo en la segunda mitad de la canción si que vuelve al tono más susurrante y terrorífico de antaño, pero que completa la pieza, no intimida como en sus días dorados.

Entonces donde posicionamos al nuevo trabajo de Manson, si el ha apostado por una obra oscura, pero llena de momentos introspectivos y más pausados, una obra que no transmite peligro por ningún lado pero si que supera claramente a un disco como Heaven Upside Down, pues yo diría que muy cerca del top 3 en esta década de este sujeto no llegando a la superioridad de Pale Emperor y muchísimo menos a The End of High and Low, pero si siendo un competidor serio para el tercer puesto…Pero que esto no os confunda, el disco no es perfecto y creo que todos lo sabemos, pero teniendo en cuenta las circunstancias personales del músico, es un retorno más que interesante y que seguramente gane puntos con las escuchas que le vayas dando.

 

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Iress – Sleep Now, In Reverse (2024)
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Iress es un grupo formado en Los Ángeles hace catorce años, tiempo más que suficiente para lograr dejar una impronta con su etérea mezcla de doom metal, shoegaze y slowcore (hay quienes dicen “doomgaze”). Formado por Michelle Malley (voz y guitarra), Graham Walker (guitarra y sintetizador), Michael Maldonado (bajo) y Glenn Chu (batería), esta banda se ha consolidado, con este cuarto álbum (aparte de dos EP), como un exponente cautivante en el paisaje del underground musical más sensible, donde las personas andan en busca, no tanto de experiencias catárticas, sino de sonidos cuidadosamente arreglados para acompañar determinados momentos de su vida. Hordas adoradoras de propuestas como Anathema, The Gathering, Katatonia, pero también Deftones, Chelsea Wolfe, Emma Ruth Rundle o A.A. Williams: denle una oportunidad a Iress.

Ya desde el primer track, Falling, resulta evidente el talento compositivo de Iress. Les anticipo que no es una banda con canciones mediocres: cada una encuentra la forma de tocar alguna fibra íntima. La voz de Malley es hermosa, emana una tristeza tan dulce que resulta atractiva. La propuesta instrumental es simple y concisa: se trata de ejecutar con extrema delicadeza las más melancólicas melodías, armonías y texturas. Ever Under eleva la intensidad con un riff que invita al headbanging sin dejar de evocar una cálida oscuridad envolvente. Amantes de la música dark: suban el volumen. Cada nota, cada golpe, cada palabra tiene su impacto. El despliegue vocal es brillante en todo momento, pero en el estribillo puede ser lacrimógeno.

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Mercy se erige con fuerza, y mientras nos dejamos llevar por la magia de este cuarteto californiano, empezamos a percibir ese patrón como de oleaje, de idas y vueltas oceánicas en la potencia sonora de la emoción. Me animo a decir que Iress crea un metal con sensibilidad de balada pop: pero de las buenas, la de los 80’s. Las líneas de guitarra son de una sutileza estremecedora. Leviathan (The Fog) nos lleva a un plano más introspectivo, hasta con ciertas reminiscencias de Sade, no solamente por la preciosura de la voz, sino también por el trabajo percusivo. Todo estalla hacia la mitad del track, o mejor dicho: la marea rompe contra las rocas, siguiendo la metáfora que venimos elaborando.

Lovely (Forget Me Not) nos coloca ante otro tipo de energía, algo de la bruma se disipa para que lleguen algunos rayos de luz. La atmósfera se siente más liviana y podemos encontrarnos bailando sin darnos cuenta. La virtud estética mantiene el nivel, al punto de que sería difícil elegir las piezas favoritas en esta colección. The Remains tiene una base rítmica donde el bajo suena prominente por primera vez, en un in crescendo que va directo hacia la cresta sentimental con un gran solo de guitarra incluido, para volver a descender y acumular poder nuevamente. Aparece una distorsión más densa que la presentada anteriormente, y unos cortes y transiciones espectaculares, en uno de los tramos más pesados de todo el disco.

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In Reverse… ¿Cómo puede una canción sonar a hit desde la primera frase cantada a los veinte segundos? Malley maneja las dosis precisas de dramatismo al cantar. Aquí la batería se destaca por su versatilidad y surgen otros lapsos de especial contundencia en la totalidad del conjunto. Las armonías conmovedoras son una constante. Knell Mera arranca a puro machaque para, inmediatamente, volver a hundirnos en las profundidades de nuestro propio ser, sabiendo que no nos darán tiempo de caer en el sueño. Un bajo melódico captura una mayor atención aunque, de todas formas, siempre la acapara la sirena que lidera la banda. Ciertamente, creo que Iress es un grupo del que puede no haber retorno.

Llega Sanctuary y nos vuelve a proponer un lento ascenso hacia un punto de desborde que genera un goce existencial. Creo que es el primer track que puede resultar un poco desafiante, en el sentido de que no nos roba la voluntad rápidamente. Aquí retenemos el control para ver qué sucede. Todo termina con Deep, un título que no podía ser más apropiado para cerrar el álbum y que suena bastante similar a lo hecho por Chelsea Wolfe. Claramente, optaron por un final relativamente calmo, para un trabajo excelente, de gran belleza y muy recomendable.

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Bolu2 Death – Quebranto (2024)
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Si hay una palabra que define la carrera que han llevado y siguen llevando los chicos de Bolu2 Death, esa es EVOLUCIÓN.  Y si, lo pongo en mayúsculas ya que tras haber escuchado en repetidas ocasiones su nuevo disco Quebranto, puedo reafirmarme en que son una de las bandas que mejor ha sobrevivido a las modas que han ido revoloteando alrededor del “Under” nacional, palabra que a Bolu2 Death a estas alturas se les queda diminuta.

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Y que mejor manera de ir comprobando mis palabras que pulsar play en el reproductor y que suenan los primeros compasees de “La Herida” y ya puedes sentir que la banda sigue expandiendo su sonido a otros estilos, en este caso algo más alternativo sin florituras pero con un gancho melódico que podría recordar ligeramente a la primera época de Deaf Havana o a los Funeral For a Friend de Tales Don’t Tales Themselves, pero siempre con la personalidad que la banda ya tiene desde hace años.

Para el binomio “Culto a Ti” y “Heridas”, vemos como los estilos van rotando, siendo la primera un corte muy intenso a nivel emocional, con un Txus impecable a los parches y Mario haciendo magia a las voces, demostrando que no todo son screams y breakdowns, aunque sin dejar de lado ciertos pasajes más agresivos con un break imponente gracias al bajo de Fer y la guitarra de Pepelu.

Mientras que “Heridas” vemos de nuevo el lado más rockero de la banda y aquí podemos estar ante una de las joyas del disco, combinando un inicio melódico con un ritmo intenso y unas voces muy agresivas para luego tornarse melódicas en el estribillo nuevamente y todo adornado por una batería que no da un respiro al oyente, pero cuyos golpes son mucho más calculados y en su sitio que muchas bandas de su escena.

Para “La Calma”, la banda baja un poquito las revoluciones pero sin perder la emoción ni la intensidad, dándole cierto oxigeno a la primera mitad del disco, pero con un juego de voces que es impresionante y una de las mejores letras de B2D hasta la fecha sin duda.

El final a lo Deftones es imponente y seguro que suena aún más atronador en el vivo de la banda.

Y al contrario del refrán, tras la (comedida) calma, llega la tormenta abrasadora gracias a “Rjukan”, seguramente el corte más agresivo del disco que poco tiene que envidiar a bandas como Betraying The Martyrs o While She Sleeps, un nerviosismo tremendo en las voces que te perforan el cerebro desde el minuto uno y que seguro harán las delicias de los seguidores más “Core” de la banda.

“Quebranto”, vuelve a poner el freno en el disco y nos sumerge en ese dolor indescriptible cuando alguien querido se nos va, es sin duda una hermosa y trágica pieza que emociona y hace pensar al oyente con cada escucha que uno le de.

Quizás estemos ante una de las canciones más importantes y significativas en la historia de B2D, y que no te engañen, si es una balada o medio tiempo, pero la emoción que desprende y transmite, no la paga ni el gutural más feroz que puedas oír por ahí.

Todo lo contrario sucede con “La Tempestad”, un corte que combina ese metalcore melódico o post hardcore con toques electrónicos y que muchos ya escuchábamos en la época de bandas como Abandon All Ships, Issues e incluso Breathe Carolina, mucho antes de la explosión de Electric Callboy y que B2D ya hacían al comienzo de su carrera en temas como “Dance-Core Party”.

Y llegamos a otro de los momentos más destacados del disco, que no es otro que la intensa “Anhedonia”, que quizás resume gran parte de lo que vais a poder encontrar dentro del álbum y que en lo personal es de mis favoritas dentro del catálogo de B2D.

Combinando una primera parte más melódica y alternativa, con un final muy potente y Txus haciendo arder los parches con un ritmo infernal tras las baquetas.

El final se acerca y con un comienzo a lo Stone Temple Pilots o Silverchair, con esa guitarra que grita 90’s por los cuatro costados, “Doliente” es una pieza que mantiene la línea del disco, con una lírica honesta y desgarradora que a medida que le des escuchas, seguro que acaba conquistándote y que se completa con un solo exquisito de Pepelu, que demuestra lo bien que se desenvuelve a las seis cuerdas y lo mucho que su guitarra enriquece las composiciones de la banda.

Tras el interludio “(+)”, la banda cierra este trabajo con “Solipsia”, demostrando que no sólo tienen mucho que decir dentro de la escena, sino que esa dualidad entre la emoción y la garra está más que conseguida en este nuevo disco, el cual puede ser el mejor que han grabado hasta la fecha y se que es apresurarme mucho, pero cuando se coge la dirección correcta se llega al camino deseado y con Quebranto, Bolu2 Death se van acercando a pasos agigantados a ser esa banda a la que muchos deberían tomar como ejemplo ya que tras más de una década de carrera, los chicos están en su mejor momento musical pero su techo está muy lejos de ser alcanzado.

 

 

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Onza – Segundo Aliento (2024)
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El grupo asturiano Onza ha vuelto a la carga con un EP que destila energía, introspección y un profundo apego a sus raíces. Compuesto por seis canciones, el disco es un viaje emocional que combina letras crudas, arreglos cargados de matices y una producción que equilibra el filo del rock “punkeado” como ellos le llaman.

El EP abre con “Bajar a segunda”, un golpe de realidad, una canción con una línea de bajo contundente y un ritmo incesante que simboliza el descenso a la humildad, pero también el renacimiento. Más allá de la ironía en su título, el tema aborda el cierre de una etapa crucial: la despedida de su exgrupo, Desakato, y el desafío de empezar de nuevo con Onza, un proyecto que nació como paralelo pero que ahora toma el centro del escenario.

Musicalmente, además del bajo ya mencionado, se destaca un gran solo de guitarra que eleva la intensidad del tema, añadiendo un matiz épico a la narración. Las guitarras oscilan entre la rabia y la melancolía, reflejando perfectamente el espíritu de cambio y lucha que impregna la canción.  La voz del Pepo Martínez resalta en un estribillo que parece diseñado para corearse en directo.

“Lo que arde”, es un tema visceral, con riffs más oscuros. Aquí, Onza explora el peso de las decisiones difíciles y cómo estas pueden consumirnos por dentro. La producción es más cruda, con distorsiones que subrayan la intensidad emocional del mensaje.

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Pasamos a una de las canciones que más me gustó: hablo de “Mundos distintos”, el tercer track de este EP. Es una de las canciones más melódicas, y el contraste entre los interludios instrumentales más agresivos y la voz potente, que en el estribillo se vuelve más melódica, le da un dinamismo especial. Una canción que habla sobre las conexiones y diferencias entre las personas, evocando nostalgia sin perder fuerza.

“Limpiajumar”, quizás la canción más agresiva del EP (me recuerda por momentos a los argentinos La Renga), comienza con un arranque más veloz entre unos filosos riffs de guitarra y la potente voz, y con otra letra bien personal y cruda.

Un tema introspectivo y potente, “Lucha Interior” habla de las batallas que libramos con nosotros mismos. La canción combina versos tranquilos con explosiones sonoras en los coros, logrando un equilibrio entre vulnerabilidad y catarsis.

El cierre del EP es una despedida emocional. “El Duelo” se construye lentamente, con un inicio casi susurrado que va ganando fuerza hasta un clímax desgarrador. Las letras, cargadas de imágenes poéticas, retratan la pérdida y la aceptación, dejando al oyente con una sensación de resolución y esperanza.

Onza ha publicado un EP que, aunque breve, contiene un peso emocional y sonoro notable. Cada canción aporta algo único al conjunto, mostrando una evolución clara en su sonido sin perder la esencia cruda y auténtica que los caracteriza. Para los seguidores del rock alternativo con profundidad y garra, este EP es una cita obligada. Onza demuestra que, aunque “bajen a segunda”, su música sigue jugando en primera…

 

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Opeth – The Last Will and Testament (2024)
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Un nuevo disco de los suecos Opeth, aún para muchos, sigue siendo todo un acontecimiento. Desde el momento en que se da a conocer la noticia del lanzamiento, pasando por la portada del disco y un primer single que en ocasiones es fiel muestra de todo el registro y en otras no, hasta varios días después de la edición del disco, donde comienza a llegar todo tipo de críticas. Como siempre, constructivas e incluso destructivas. En el caso de los liderados por Mikael Åkerfeldt, vienen siendo de las segundas, precisamente por sus últimos cuatro álbumes. El motivo? Hubo un giro de relevancia en cuanto a la orientación musical de la banda se refiere, pasando de death metal progresivo, siendo “Watershed” (2008) su último representante, a “Heritage” (2011), enarbolando la bandera del rock progresivo alla 70s. Cosa que molestó a varios fans de la vieja guardia. Aunque no a todos.

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Para sorpresa de muchos, en “The Last Will and Testament” Mikael vuelve a los grunts y growls que tanto enamoraron a los metaleros de antaño. Pero por qué el frontman había decidido dejar las voces podridas de lado? Porque en 2011, año en que se editó el antes mencionado “Heritage”, declaró que no podía seguir desarrollándose como cantante si seguía gritando. Al menos en estudio, porque en vivo lo siguió haciendo. E incluso a la perfección. Y en este último registro, de igual manera. “The Last Will and Testament”, catorceavo disco de Opeth, es un álbum conceptual ambientado en la era posterior a la Primera Guerra Mundial, que cuenta la historia de un patriarca rico, conservador e infértil, cuyo último testamento revela secretos familiares impactantes. El disco comienza con la lectura del testamento del padre en su mansión. Entre los asistentes, hay tres hermanos: dos gemelos varones y una niña que, a pesar de ser huérfana y estar infectada con la polio, ha sido criada por la familia. Su presencia en la lectura del testamento genera sospechas y preguntas entre los gemelos. Los gemelos son el resultado de una procreación por donación. Durante la lectura del testamento, los gemelos descubren que no están relacionados con el patriarca y, en consecuencia, quedan fuera del testamento. La niña es la única hija de sangre del patriarca y, por lo tanto, es su verdadera heredera, aunque es la hija de la sirvienta del patriarca. Casi todas las canciones del disco comienzan con un símbolo de sección y un número, a excepción del tema que cierra el disco, “A Story Never Told”. Esto fue explicado por el líder Mikael Åkerfeldt: “las letras son como la lectura del testamento. Es por eso que las canciones no tienen títulos, solo párrafos uno… dos… hasta siete”.

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Musicalmente hablando, el disco rememora al Opeth pre-“Heritage”, no solo por el regreso de las voces podridas, sino además por la estridencia que en cierta medida también quedó de lado. Åkerfeldt sigue intacto, no solo en la voz (de las mejores de la escena, tanto limpias como podridas) sino además en su vuelo compositivo y en su performance en la guitarra. Y el trabajo de Martín Méndez en el bajo; Fredrik Åkesson en guitarra y coros y Joakim Svalbergen en teclados y coros es impecable como siempre. Mención aparte para Waltteri Väyrynen, sucesor del baterista Martin Axenrot, quien debuta en un disco de los suecos. Un gran músico tras los parches, nada que envidiarle a su antecesor. “The Last Will and Testament” cuenta además con dos invitados de lujo: Ian Anderson de Jethro Tull en flauta (§4 y §7) y voz narrada (§1, §2, §4 y §7)y Joey Tempesta de Europe en coros (§2).
Veremos ahora cómo le sienta el vivo a estas nuevas canciones.

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Linkin Park – From Zero (2024)
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Si hay un lanzamiento este año que ha generado debate desde el minuto cero, ese es sin duda From Zero, el octavo álbum de los californianos Linkin Park y el primero con la señorita Emily Armstrong al frente con todo lo bueno y fresco que ella trae…pero también con ciertos contratiempos que se han visto acentuados por las redes sociales y en cierto modo por el hermetismo y la ignorancia de cierta parte de sus seguidores.

Tras muchas escuchas detenidas y a conciencia, para no caer en la euforia inicial que nos genera escuchar un disco nuevo, tengo que decir que, si esto sigue sonando a Linkin Park por los cuatro costados, el ADN de la banda está intacto, así como pequeñas fisuras en su sonido pero que se ven maquilladas por muchas capas de producción y una cantante que, no, jamás sustituirá a Chester Bennington, algo que por otra parte no iba a lograr nadie, pero que sin embargo, le ha puesto unos ovarios impresionantes para subirse a un tren en marcha y que no exista riesgo de descarrilarlo.

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Entonces From Zero ¿Está a la altura de lo que significa un grupo como Linkin Park?, pues yo diría que si, ya que escuchando singles como “The Emptiness Machine” o la más alternativa “Over Each Other”, lo cierto es que pocas quejas podemos ponerles ya que son temas que encajarían perfectamente en discos como Minutes to Midnight o The Hunting Party y a nadie le sorprendería.

Ahora bien, si pretendéis que os diga que todo aquí son luces, pues me temo que ahora viene la parte donde empieza el debate ya que hay algunos pasajes que no terminan de cerrar y si bien no dejan al disco al borde del naufragio como si ocurrió en su día con Living Things, podrían haberse resuelto de otra manera.

Por un lado hay absolutos temazos como “Two Faced”, de lo mejorcito del disco y que contentará a los fans de la primera época, siendo uno de los cortes que seguramente suene como un cañón en vivo o “Cut The Bridge”, con ese sonido medio alternativo de la etapa intermedia de la banda son puntos altos en el disco, sin embargo cortes como “Overflow” (tema que podría haber sido firmado por I Prevail, de ahí la importancia de LP en las bandas nuevas) o la melancólica “Good Things” no suman mucho al resultado final y creo que podrían haber sido resueltos de otra manera.

En cuanto al trabajo vocal de Emily, creo que es impecable demostrando que no han fichado a cualquiera y que ha sabido adaptar su estilo al sonido que ya es marca registrada (y mil veces imitada, aunque jamás igualada, todo sea dicho) de LP, ella no pretende ser lo que no es, pero si tener el carácter de darle a las canciones nuevas el tratamiento que se merecen y lo cierto es que el resultado es más que respetable e interesante.

Si alguien aún espera un Hybrid Theory 2.0, ya puede salir por donde vaya venido a escuchar este disco, porque no lo va a encontrar, ahora bien si te gusta como la banda ha ido moldeando su sonido a lo largo de los años, quizás encuentres en From Zero una digna continuación de todo lo anterior… ¿Pero es suficiente o les debemos pedir un poquito más? solo el tiempo, un próximo disco y las sucesivas escuchas que le des a From Zero lo dirá…

No voy a profundizar ni entrar en la polémica de si Linkin Park debería haberse quedado en el baúl de los recuerdos en lugar de volver a la actividad después de la muerte de Chester hace ya 7 años. Únicamente voy a centrarme en la crítica del nuevo álbum, que sorprendió a todos tras la designación de Emily Armstrong como vocalista sustituta de una de las voces más reconocidas del género.

La escena nu metal que los vio nacer ha estado disfrutando de un resurgimiento del género, además de una oleada de nostalgia de principios de los años 2000, la incorporación de Armstrong en las filas de Linkin Park aporta un sonido contemporáneo. Hay momentos en From Zero en los que, si lo escucharas sin conocer al artista, podrías pensar que es el lanzamiento de un nuevo artista pop vanguardista que incluye a Linkin Park entre sus influencias, y lo creerías sin objeciones.

Linkin Park se mueve en la línea entre hacer algo nuevo y mantener los vínculos con su pasado, algo que probablemente la mayoría de la gente en su posición intentaría hacer. Las melodías son contundentes, el sonido es dinámico. En este nuevo disco, las guitarras se inclinan un poco más hacia la distorsión en comparación con discos como One More Light o Minutes to Midnight.

Es de destacar que la voz de Emily Armstrong se adapta a la banda sin imitar directamente el estilo de Chester, aunque muestra los mismos niveles de potencia y versatilidad que lo hicieron destacar. Mike Shinoda, por su parte, vuelve al rap fácil de escuchar que lo hizo famoso, aunque también canta cuando el momento lo requiere. En las ocasiones en que sus voces se mezclan, logran armonías más que aceptables.

Se percibe que no tenían nada que perder, y esto ha dado como resultado una gran variedad de sonidos y estructuras. Aunque pretender revivir un nuevo Hybrid Theory/Meteora es imposible, dada la magnitud que esos discos tuvieron al momento de su lanzamiento, este nuevo material de LP es aceptable, pero, en mi opinión, no supera los 7 puntos. El disco “se pincha” después de la mitad; esto no significa que sean canciones mal ejecutadas, sino que, tal vez, la ubicación de los tracks no está bien balanceada.

Las canciones que se alejan del nu metal coquetean con el pop rock moderno, lo cual puede no ser del agrado de los antiguos fans de la banda pero mantienen el sonido característico de LP y se incluyen elementos que amplían el catálogo musical de la agrupación.

Las piezas que más se destacan, tras haber realizado varias escuchas del disco antes de su lanzamiento, son “Casualty”, “The Emptiness Machine” y “Cut the Bridge”.

El excelente grito rasgado de Emily al minuto 1:47 en “Heavy is the Crown”, con un ritmo constante acompañado de furiosos riffs hace de unos de las mejores participaciones de la vocalista.

Después de Overflow, el disco pierde el rumbo. Esta canción, una especie de electro-pop muy al estilo de One More Light, da paso a “Two Faced”, que reclama su lugar como el mejor riff de la banda desde “One Step Closer”, con un gran trabajo de ambos cantantes.

“Stained” suena como una pista de Demi Lovato o alguna artista pop internacional que incorpora una base distorsionada de fondo. Para mi, es una de las menos logradas.

Las dos canciones finales, tanto “IGYEI” como “Good Things Go”, no son malas: tienen experimentación y armonías vocales, pero no alcanzan el nivel del comienzo de este nuevo trabajo.

Treinta y dos minutos de duración para un trabajo que muchos no esperábamos, pero que ha revolucionado a los fans, quienes, como viene sucediendo, llenarán estadios que colgarán el cartel de “Sold Out” para estar presenten en el resurgir de una banda, desde cero.

Nunca fui fan de Linkin Park. Tengo muchos amigos que son seguidores desde la época en la que Hybrid Theory y Meteora estaban vendiendo millones de copias, pero en mi época de adolescente angustiado era más de escuchar Lacrimosa, Slayer y Pig Destroyer: demasiado “trve” y snob como para prestarle atención a una banda que la relacionaba más con AMVs de Dragon Ball y Naruto o con sonar en los créditos de la horrible Transformers 2. Pero incluso alguien como yo sintió el golpe el 20 de julio de 2017, cuando nos enteramos de que habían encontrado muerto a Chester Bennington, aparentemente luego de haberse suicidado.

A pesar de lo que dije al principio, por aquella época yo tenía a Linkin Park bastante presente. Dos meses antes la banda había editado su álbum One More Light y yo lo había estado escuchando bastante seguido para poder escribir una reseña. Pasaron siete años desde su salida y todavía sostengo que es un disco espantoso: era Linkin Park metiéndose de lleno en la electrónica y dejando de sonar no sólo como una banda de rock, sino directamente como una banda. Y no estoy solo en ello, porque ni la muerte de Chester hizo que aquel álbum dejara de ser visto como el peor lanzamiento de la discografía de Linkin Park, y uno que encima envejeció muy mal al sonar tanto como las tendencias de la época, de la misma manera que algo como Path of Totality de sus compañeros de género Korn.

Pero la muerte de Chester provocó una reevaluación de la obra de Linkin Park. El nu metal ya tenía como un par de bandas “respetadas” como Deftones, System Of A Down y, hasta cierto punto, Korn, pero Linkin Park no solían estar vistos de esa manera. ¿Por qué? Deftones siempre fueron más experimentales en su propuesta, lo mismo con SOAD a lo que se agregaba todo el contenido político, y Korn tenían el beneficio de haber sido de los primeros de la movida, pero Linkin Park no tenían nada de eso, y el hecho de que se mostraran tan melodramáticamente angustiados no ayudaba. Pero ahora muchos ven la discografía de Linkin Park, sobre todo esos dos primeros álbumes, con otros ojos: los pedidos de ayuda y el sentimiento de alienación ya no parecen una manera de surfear la ola del nu metal, que ya para ese punto había adoptado la angustia y rabia adolescente como poco menos que un disfraz al nivel del maquillaje de KISS, sino algo mucho más sincero. 

Y metiéndonos en la música, escuchando tanto Hybrid Theory como Meteora quedan bastante claras las virtudes de una banda como Linkin Park: un grupo bien versado en la manera de mezclar rock con hip hop y electrónica sin dejar de sonar como un grupo, hábiles al momento de crear estribillos para gritar llorando y, como nota aparte, mostrándose como una de las pocas bandas de nu metal capaces de crear un disco sin que este dure 75 minutos, algo que sería casi constante durante los siguientes años.

Mencionamos al nu metal, pero al momento de poner en contexto a Linkin Park creo que tiene más sentido ponerlos no con gente como Limp Bizkit, Disturbed o Papa Roach sino con Gorillaz y Eminem, pudiendo agradar al público que viniera del rock, del pop o del hip hop que no se sintiera identificado con las tendencias mayores que se estaban dando en esos mundos respectivos. Es muy obvio cómo es que Linkin Park fueron los que vendieron decenas de millones de copias de sus discos y no, por ejemplo, Saliva o Adema: Linkin Park ya sonaban como un grupo plenamente de la década de los 2000, una era que terminarían influenciando de muchas maneras. Al día de hoy sostengo que la mezcla de voces melódicas y gritadas fue influencia en muchas bandas de metalcore y djent a la par de Dark Tranquillity, Fear Factory o Amorphis.

En abril de 2024 se supo que Linkin Park habían acordado un par de recitales este mismo año, y se reveló que habían elegido una cantante femenina para ocupar el puesto. A mí me pareció una idea muy inteligente, como para hacer mucho más fácil separar ambas etapas y evitar tantas comparaciones entre Chester y su reemplazante. Pero, ¿quién sería esta cantante? En septiembre se anunció que era Emily Armstrong, integrante de la banda de rock alternativo Dead Sara. Nunca había escuchado hablar de ella o de su banda y mucha gente criticó la primera presentación de ella junto a Linkin Park, pero yo me esperaba que no fuera perfecto: si somos francos, hubiera sido mucho más extraño que en ese primer recital saliera todo bien considerando que es un puesto demandante, hay muchos nervios y encima hay que estar complaciendo a millones de fans. Lo más seguro es que mejorara con el paso de las presentaciones.

Lo que no me esperaba era la controversia que se generaría a partir de esto, no porque existiera sino por el lugar de donde vino. Estamos en una época donde todos tenemos la posibilidad de quejarnos en la red y mucha gente a laque se le va toda la sangre a los ojos lo aprovecha para decir estupideces cada vez que ve una mujer en lo que antes era un club de chicos, pero en el caso de Armstrong las quejas vinieron por su asociación con Danny Masterson. Masterson era un actor, conocido por la serie That 70s Show, que fue condenado a 30 años de prisión en 2023 por abuso sexual: al parecer, el actor había usado sus contactos en la Iglesia de la Cienciología, una secta a la que pertenecen muchos actores prominentes, para ocultar sus actos, y resultó que Armstrong no sólo estaba relacionada con la Cienciología sino también había estado presente en una parte del juicio. 

Muchos consideraron que era de un mal gusto extremo que la persona encargada del puesto de Chester Bennington, quien había sido víctima de abuso infantil y siempre había mostrado un gran apoyo a los grupos que lo combatían, fuera alguien con una relación cercana a un violador serial en una posición de poder. Hablando en términos de internet, Emily Armstrong fue “funada” en tiempo récord. 

Después las cosas se aclararon… hasta cierto punto. Armstrong dio una declaración diciendo que sí estuvo en el juicio pero no por Masterson específicamente, y al parecer la cantante ya no estaba en contacto con la Cienciología desde hacía tiempo, con algunos analistas interpretando varias canciones de Dead Sara como una crítica a la secta. La idea de que “Linkin Park reemplazó a Chester con una ciencióloga” seguirá persistiendo en muchos círculos, pero parece que las cosas se calmaron últimamente. Al menos, hasta nuevo aviso.

Ah sí, es verdad que Linkin Park también anunciaron un nuevo disco, y que tenía que hablar sobre un disco. Perdonen, es que tenía que sacarme muchas cosas de adentro antes de arrancar a hablar sobre este From Zero, editado el 15 de noviembre. Como creo que habrán señalado mis compañeros antes, el título de este nuevo disco tiene múltiples significados: es un nuevo comienzo para la banda teniendo ahora a Armstrong en las voces, y también referencia a Xero, el nombre de la banda antes de la llegada de Chester al grupo, como diciendo que puede haber vida para Linkin Park después de su muerte porque hubo vida también antes de Chester. Como nota aparte, otro reemplazo fue el del baterista Rob Bourdon, que decidió bajarse de la reunión, con Colin Brittain pasando a estar detrás de los platillos.

Otro significado más es que From Zero sea de cierta manera un retorno a las raíces de Linkin Park, con un sonido que en líneas generales parece tomar inspiración de aquellos dos primeros álbumes de la banda. Del tercer álbum Minutes To Midnight en adelante, los californianos fueron cambiando su propuesta en cada álbum, a veces más electrónica, otras más rockera y culminando con el muy criticado One More Light. En ese contexto, From Zero es el primer álbum regresivo del grupo, volviendo a un sonido viejo.

Las canciones de From Zero se pueden dividir en dos grupos. El primero está compuesto por las canciones que claramente buscan volver a ese sonido de Hybrid Theory / Meteora: tras la intro “From Zero”, que deja más todavía en claro la idea detrás del título en caso de que no se hayan ya dado cuenta, tenemos la seguidilla “The Emptiness Machine” (la cual también fue el primer single lanzado), “Cut The Bridge” y “Heavy Is The Crown”, más tarde sumando “Two Faced” y “IGYEIH”, todas estas canciones donde tenemos bien al frente las guitarras, los rapeos de Shinoda y la mezcla de voces limpias y melódicas por parte de Armstrong. “Heavy Is The Crown” es la que más énfasis hace en eso, con los samples mezclados con las guitarras distorsionadas, al igual que la pesada “Two Faced” y los sonidos de scratches de DJ.

Las otras son las más “experimentales”, casi todas con muchos más elementos pop y de electrónica. La primera de estas es la lenta “Over Each Other”, que mantiene las guitarras pero claramente es más “accesible”, usando sólo voces limpias y teniendo algunos coros en el estribillo, además de un puente de piano. “Overflow” es de las más pop, con más voces limpias, la batería golpeteando junto a los teclados y las guitarras guardándose hasta el puente. “Stained” es una canción rara, con esos sonidos electrónicos al principio y el énfasis puesto en el rap de Shinoda mientras Armstrong se encarga del estribillo. Hay algo en la base que no me convence y que me hace sentir a esta como la peor canción del álbum.

“Casualty” también suena más experimental, pero no en el mismo sentido que sus compañeras en la bolsa. Es la canción más corta del disco y la más tradicionalmente pesada, donde Linkin Park podrían confundirse con alguna banda de hardcore punk. ¿Sonaré muy cuadrado si digo que es mi favorita de las canciones “raras” del disco? Bueno, de cualquier manera una reseña es una cosa subjetiva.

El álbum cierra tras apenas 32 minutos, con la canción final siendo “Good Things Go”. Es otra canción más melódica y con muchas voces limpias por parte de Armstrong junto con la de Shinoda, al punto de sonar por momentos como algo que podría haber estado en One More Light si no fuera por las guitarras. Es un clásico de Linkin Park en la manera en la que habla de una relación con sentimientos encontrados, y también es claro que es una despedida a Chester, no sólo por varias frases que se puede encontrar a lo largo de la canción sino también por estar al final de From Zero, en un nuevo comienzo para Linkin Park.

Quería dedicar una sección aparte para hablar de Emily Armstrong. La nueva cantante está… bien: competente, buen timbre de voz, no será Chester en lo suyo pero está claro que nadie en la banda quería buscar a un clon sino a alguien que pudiera sostenerse en solitario. Y Armstrong hace bien lo suyo, cumpliendo su trabajo de hacer de contrapeso a las secciones de rap de Shinoda, haciendo que no suenen demasiado empalagosas, con ese flow muy vieja escuela que funciona mucho mejor en un contexto más rockero que en uno de hip hop puro.

Y “bien” es la manera en la que también puedo describir a From Zero: está bien. No me voló la cabeza y no creo que los de Linkin Park estén de verdad listos para hacer borrón y cuenta nueva, además de que se me hizo excesivamente corto incluso para los estándares del grupo. Pero es un disco con un balance positivo, sobre todo en las canciones más clásicas como “Heavy Is The Crown” y “The Emptiness Machine”, y a veces sólo necesitás eso cuando se dan este tipo de cambios en la carrera de un grupo: no hace falta que el disco con el nuevo cantante sea un Back In Black o un The Number Of The Beast, sino un disco de 6,5 o 7 puntos que demuestre que todo está en orden y que hay potencial para más.

Sin embargo, creo que el problema con From Zero es que se sienta poco cohesivo: incluso con su corta duración, muchas veces parece que Linkin Park están tirando un montón de cosas a la pared para ver qué se queda pegado. Es menos un álbum hecho y derecho y más como un rejunte de canciones, y créanme que ambas cosas no son lo mismo.

Así que, ¿Qué nos queda de todo esto? Más que nada, que Linkin Park habrán recurrido a su pasado por primera vez en su discografía, pero claramente tienen la vista clavada en su futuro. Es un disco para fans, pero también un mensaje de que está todo bien. A no darse por vencidos.

 

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Planes Mistaken For Stars – Do You Still Love Me? (2024)
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El 25 de noviembre de 2021, la banda Planes Mistaken For Stars informó que su integrante Gared O’Donnell había fallecido el día anterior, víctima de un cáncer de esófago por el que estaba recibiendo tratamiento desde agosto de 2020. O’Donnell había sido cantante y guitarrista de Planes Mistaken For Stars desde su formación en 1997, con casi 25 años de carrera donde el grupo se hizo un nombre en el under punk comenzando en el ambiente post hardcore / emo y más tarde incorporando elementos de metal, noise rock y hasta stoner, creando un sonido bastante personal. Fue en julio de 2022 que Planes Mistaken For Stars anunciaron que no seguirían sin O’Donnell, oficializando su separación en ese momento. Sin embargo, todavía quedaba algo por escuchar de parte del cuarteto estadounidense.

Do You Still Love Me? es el quinto, y se planea que último, álbum de Planes Mistaken For Stars, editado el 1ro de noviembre a través de Deathwish Inc. La banda se encontraba trabajando en este lanzamiento al momento de la muerte de O’Donnell, con el cantante terminando de componer y grabar sus pistas durante su último año de vida, según informó la misma banda. 

El disco arranca con  “Matthew Is Dead”, la cual creo que hace referencia a su antiguo guitarrista Matthew “Matt” Bellinger, que se suicidó en prisión en 2017: sí, un álbum marcado por la muerte de uno de sus músicos arranca con una referencia a otro músico muerto del grupo, así son las cosas en el rock under. Es un track denso y guitarrero, por momentos sonando como una cruza de Alice In Chains con Crowbar, que como detalle interesante parece que se va “desarmando”, por ponerlo de alguna manera, a medida que va avanzando: comienzan a aparecer ruidos de vidrios y otros objetos rompiéndose, y estos se vuelven más prominentes hasta que al final todo termina en un collage de feedback y sonidos de destrucción. No es la única canción que utiliza este recurso, ya que casi a la mitad tenemos a “Punch The Gauge”, otra canción densa que va creciendo hasta terminar en ruidos y gritos, aunque con una mayor dinámica durante su parte “tradicional” que creo que funciona mejor.

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Tampoco quiero dar una imagen errónea o engañosa de Do You Still Love Me? y hacerles creer que todo su material es así de experimental: el resto de las canciones son mucho más convencionales, “normales”, aunque no por eso se deben esperar un trabajo 100% digerible a la primera escucha. “Fix Me”, segunda canción y la que fue seleccionada como adelanto, muestra una marcha constante coronada por guitarras melódicas con bastante aire a los noventas, y la breve “Further” combina la ferocidad punk con cierto sentimiento rockanrolero, al igual que la siguiente “Arrow”.

“Modern Logic” es una de las canciones que más destacan, con cierta influencia psicodélica y un uso interesante de las melodías que, junto con las guitarras distorsionadas, le dan una aspecto muy melancólico a todo. Y hablando de melodías, hay que mencionar los arreglos en “Run Rabbit Run”, que van de la mano con la ferocidad de las voces.

Ahora, hablemos de las voces. Do You Still Love Me? es un disco dominado de principio a fin por una atmósfera fantasmal. Claro que esto podría achacarse a la sugestión de conocer el contexto en el que se produjo, de la misma manera en la que uno puede convencerse de que un rejunte de ruidos distorsionados pueden estar diciendo algo si se les acomodan unos subtítulos, pero creo que incluso sin tener el tema de la muerte presente, o siquiera la calavera que adorna la portada, se podría captar un aura inquietante a lo largo del álbum, más que nada por la manera en la que están mezcladas las voces, un tanto bajas y hasta sonando como si estuvieran detrás de los instrumentos. No voy a mentir y decirles que esto haya sido algo que me convenció desde el principio y mucho menos que lo vaya a preferir antes de tener las voces claras y al frente, pero es algo que combinado con la manera de cantar de O’Donnell, pasando del grito al susurro, le da cierta características propias al disco.

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En su conjunto, Do You Still Love Me? es un álbum más accesible y menos complicado de lo que uno esperaría teniendo en cuenta el contexto en el que se dio. Más allá de esos arrebatos de experimentación sonora, en general es un disco de canciones convencionales con muchas guitarras rockeras, estribillos claros y una mezcla de influencias que seguramente agradará a los fans del rock alternativo. Y como cierre de la discografía de Planes Mistaken For Stars, me parece un muy buen testamento, con 39 minutos que se sienten como dar un último vistazo a la carrera de la banda y, tal vez, a lo que podría haber sido si la tragedia no se hubiera cruzado en el camino. 

Denle una escuchada de mi parte, no se van a arrepentir.

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