


Lorna Shore vuelven a abrir las puertas del abismo con su reciente I Feel The Everblack Festering Within Me, un álbum que no busca sorprendernos con giros radicales, sino reafirmar por qué hoy son la banda insignia del deathcore sinfónico a nivel mundial. Si Pain Remains (2022) fue el terremoto que los puso en la cima, este nuevo trabajo es el la continuación, un eco oscuro que sigue resonando, más pulido, más devastador, más seguro de sí mismo.
Desde el inicio, el disco suena como un ritual de exorcismo, aunque con aspectos repetitivos en comparación al anterior LP. Los de Will Ramos se presentan con un rugido inhumano en “The Age of Suffering”, y la banda se despliega detrás con un muro de riffs que no perdona, todo hay que decirlo. No hay introducción amable: te lanzan directamente contra el fuego, y la producción de Josh Schroeder hace que cada detalle —del blast beat al último coro sinfónico— te golpee en el pecho.
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“Lionheart” es quizá el tema que mejor resume la propuesta: un balance calculado entre grandilocuencia y violencia, con una orquesta que se expande a lo épico antes de romperse en un breakdown diseñado para arrasar festivales. En contraste, “Glenwood” se siente como un respiro envenenado: atmosférica, lenta, casi melancólica, pero construida para que la tensión te estrangule antes de liberar la furia final. Y “Forevermore” alcanza el punto en el que belleza y brutalidad conviven en un mismo espacio, dejando cicatrices y melodías imposibles de borrar.
Aunque como mencionaba antes, no todo es perfecto. Hay momentos en los que el álbum cae en la repetición: estructuras que recuerdan demasiado a Pain Remains, pasajes que, pese a la épica, suenan como variaciones de una fórmula ya conocida. Con más de una hora de duración, la saturación es inevitable y algunos cortes pierden impacto frente a los que sí alcanzan la grandeza.
Pero incluso con esos tropiezos, Lorna demuestra que ha encontrado un lenguaje propio. Aquí no hay riffs al azar: cada breakdown, cada capa orquestal, cada silencio previo a la tormenta está pensado para que el oyente quede atrapado. Es un disco que no innova, pero refuerza un reinado.
I Feel The Everblack Festering Within Me, no será recordado como la revolución de la banda, pero sí como la confirmación de que queramos o no, domina hoy un territorio que nadie más pisa con tanta seguridad. Brutal, excesivo, grandilocuente: exactamente lo que sus fieles esperaban.


En una escena metal cada vez más fragmentada y especializada, Moths emerge desde San Juan, Puerto Rico, con una propuesta que desafía cualquier intento de clasificación. “Septem“, su tercer EP tras el aclamado “Space Force” (2022), representa la evolución natural de una banda que se ha rehusado sistemáticamente a encasillarse en un solo género. Este no es simplemente otro disco de metal progresivo; es un manifiesto artístico que abraza la contradicción como principio estructural, donde cada uno de los siete pecados capitales se convierte en un laboratorio sonoro diferente.
Grabado en Argentina en septiembre de 2022 y masterizado por Jens Bogren en los prestigiosos Fascination Street Studios, “Septem” llega cargado de ambiciones que trascienden las limitaciones geográficas y estilísticas. La incorporación de Mariel Viruet como vocalista principal ha catapultado el sonido de la banda hacia territorios inexplorados, donde su capacidad para alternar entre gruñidos guturales y melodías cristalinas se convierte en el hilo conductor de una experiencia que oscila entre lo accesible y lo desafiante.
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“Sloth” abre el álbum con una declaración de intenciones engañosa, guitarras acústicas con matices de blues sureño que rápidamente mutan hacia un jazz experimental. Esta capacidad de transformación instantánea define todo el disco, estableciendo un patrón donde la única constante es la imprevisibilidad.
“Envy” consolida esta estética camaleónica con estructuras que evocan el synth pop ochentero antes de sumergirse en un progresivo puro con influencias de jazz y funk. La interacción entre Jonathan Miranda y Omar González en las guitarras creando paisajes sonoros que recuerdan tanto a The Mars Volta como a Tool, pero siempre filtrados a través de una sensibilidad caribeña que hace un sonido único.
La verdadera naturaleza disruptiva del álbum se revela en “Greed”, (a mi parecer, el mejor tema del disco) donde la banda abraza elementos de death y black metal con una ferocidad que contrasta brutalmente con los pasajes melódicos precedentes. Los arreglos luchan contra corrientes de tecnicismo extremo, creando una tensión que ejemplifica perfectamente la naturaleza del pecado que representa. Viruet demuestra aquí su versatilidad, navegando desde susurros íntimos hasta rugidos que rivalizan con los mejores vocalistas extreme del género.
“Pride” continúa esta exploración de contrastes, incorporando elementos de nu metal, electrónica y rock contemporáneo en una coreografía sonora meticulosamente calculada. La banda demuestra una comprensión de la dinámica, utilizando los silencios y transiciones como herramientas compositivas tan importantes como los riffs o las melodías. Esta inteligencia estructural se hace especialmente evidente en “Lust”, donde los efectos de modulación y las líneas vocales crean atmósferas que bordean lo supernatural.
El apartado instrumental alcanza su punto más alto en “Gluttony”, que presenta un gran trabajo de guitarras que técnicamente deslumbra al oyente sin sacrificar la coherencia emocional. Quizás aquí podemos encontrar algo de influencia del math rock, siempre integrada orgánicamente dentro del contexto artístico de la banda.
“Wrath” cierra el álbum con una brutalidad que sintetiza todos los elementos explorados previamente. La dissonancia funciona como catarsis donde el caos controlado de los 25 minutos anteriores explota en una pared devastadora. La producción de Bogren permite que esta complejidad mantenga claridad sin perder impacto, un equilibrio difícil de lograr en música tan densamente estructurada.
Moths ha creado un álbum que funciona tanto como experiencia conceptual como colección de momentos individuales memorable. En un panorama saturado de bandas que imitan fórmulas exitosas, este proyecto ofrece algo revolucionario, la demostración de que la innovación viene de la valentía para rechazar toda limitación de estilos.


Los daneses Svartsot regresan con su más reciente álbum de estudio, Peregrinus, un disco conceptual que combina épica, melodía y brutalidad de manera excepcional. Fieles a su estilo de folk metal cantado en danés, la banda nos invita a un viaje narrativo: la historia de un joven obligado a unirse a las Cruzadas para expiar sus pecados. Cada canción contribuye a construir una experiencia sonora que se siente tanto histórica como intensa.
El álbum se abre con “Como póden per sas culpas”, una pieza instrumental basada en un tema medieval español del siglo XIII. Flautas, mandolinas y ritmos bailables nos transportan de inmediato al corazón del medioevo, preparando el terreno para lo que vendrá. A continuación, “Tarditas” combina riffs clásicos del folk nórdico con flautas irresistibles, mientras la voz gutural de Thor Bager marca la pauta y establece la energía del disco.
En “Communitas”, la banda consigue equilibrar la pegajosidad del folk con la fuerza del power metal, creando un tema ideal para corear en vivo. “Simplicitas” ofrece un aire oriental en las cuerdas que se entrelaza con pasajes de death melódico y tintes de black/pagan folk, demostrando la versatilidad de la banda para moverse entre la brutalidad y lo atmosférico.
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“Libertas” comienza con un ambiente de taberna medieval, con voces limpias que evolucionan hacia guitarras distorsionadas y guturales descomunales. Es un tema de medio tiempo perfecto para levantar la pinta de cerveza y corear con amigos. En contraste, “Neglentia” se adentra en territorios más oscuros y pesados, con coros limpios y arreglos melódicos que le dan un aura épica y destacable.
El viaje continúa con “Spiritualitas”, uno de los temas más ambientales, que combina momentos bailables con melodías de Medio Oriente y el espíritu folk de taberna. Con “Via Dolorosa”, el peregrino llega a Jerusalén y la canción se convierte en un himno de directo, con ritmos vibrantes, mandolinas y gaitas sostenidos por una batería arrolladora. El cierre, “Silentium”, alterna pasajes suaves y medios tiempos, mezclando voces limpias y carrasposas, y culmina en un final emotivo y memorable.
Con este lanzamiento, Svartsot entrega uno de sus discos más ambiciosos y logrados hasta la fecha. La mezcla de brutalidad del death/folk con melodías medievales crea un contraste perfecto, y la narrativa histórica hace que el disco sea un viaje más que una simple escucha. La producción a cargo de Mighty Music resalta cada instrumento y mantiene la intensidad de la banda en todo momento. Peregrinus es, sin dudas, un must para los amantes del folk metal y un capítulo destacado en la carrera de Svartsot.


Durante más de dos décadas, Green Carnation ha cargado con el peso de “Light of Day, Day of Darkness“, esa composición épica de una hora que los convirtió en leyenda pero que también funcionó como una sombra constante sobre todo trabajo posterior. “A Dark Poem, Pt. I: The Shores of Melancholia“, primera entrega de una trilogía ambiciosa, marca finalmente el momento en que la banda noruega se libera de esas expectativas y abraza completamente su identidad presente. Este no es un intento de recrear glorias pasadas, sino la consolidación de un grupo que ha encontrado su voz definitiva en el metal progresivo contemporáneo.
El álbum se presenta como un ciclo de seis composiciones que totalizan 43 minutos de duración, una extensión que permite a cada tema respirar sin caer en la autocomplacencia épica. “As Silence Took You” establece inmediatamente las credenciales emocionales del disco con una apertura que funciona como un manual de construcción dramática, riffs inspirados en Sabbath que evolucionan hacia paisajes más grandiosos, con Kjetil Nordhus desplegando una de sus interpretaciones vocales más devastadoras. Sus líneas iniciales sobre la decepción maternal y la carga del duelo no preparado resuenan con una autenticidad desgarradora, estableciendo el tono melancólico que dominará toda la experiencia.
La versatilidad compositiva de la banda se hace evidente en “In Your Paradise”, donde los riffs directos del metal tradicional conviven con flautas sutiles y transiciones que van desde referencias a Marillion hasta pasajes que evocan el dramatismo operístico. Esta capacidad para moverse entre géneros sin perder coherencia narrativa demuestra una madurez artística que trasciende las etiquetas estilísticas. La producción permite que cada elemento respire orgánicamente, desde el trabajo de bajo de Stein Roger Sordal hasta las contribuciones atmosféricas de los teclados de Endre Kirkesola.
“Me, My Enemy” representa quizás el momento más arriesgado del álbum, abordando la ideación suicida con una delicadeza lírica que evita tanto el sensacionalismo como la trivialización. La intro de bajo contra sintetizadores etéreos crea una atmósfera casi cinematográfica antes de que la banda despliegue una de sus composiciones más emotivamente cargadas. El solo de guitarra de Bjørn Harstad funciona como un espejo perfecto de la turbulencia mental descrita en las letras, demostrando que el virtuosismo técnico solo tiene valor cuando sirve a la narrativa emocional.
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La sorpresa más efectiva llega con “The Slave That You Are”, donde la aparición de Grutle Kjellson de Enslaved marca un regreso temporal a las raíces extreme metal de la banda. Los blast beats y el tremolo picking inicial podrían alienar a quienes esperan exclusivamente progresivo melódico, pero la integración de estos elementos dentro del contexto general demuestra que Green Carnation no ha olvidado sus orígenes más oscuros. La letra, que evoca referencias al nazismo y la esclavitud laboral, añade una dimensión política que enriquece el concepto temático general.
El tema título funciona como un respiro contemplativo después de la intensidad precedente. Sus cinco minutos y medio despliegan sabores orientales y un solo de teclados que abraza completamente la tradición del rock progresivo sin complejos. Es aquí donde la banda demuestra que puede crear impacto emocional sin recurrir necesariamente a la extensión temporal o la complejidad estructural excesiva.
“Too Close to the Flame” cierra el álbum con nueve minutos de rock operístico que van desde el stoner rock inicial hasta pasajes que evocan tanto a Muse como a los clásicos del prog de los setenta. La coda final, con su lamentación repetida sobre propósitos cambiantes y puentes que se queman, funciona como una declaración de intenciones para las próximas entregas de la trilogía.
Lo más impresionante de “The Shores of Melancholia” es cómo logra ser simultáneamente accesible y desafiante, emotivo sin resultar manipulador, progresivo sin caer en la ostentación técnica gratuita. Green Carnation ha creado un álbum que honra su pasado sin estar esclavizado por él, estableciendo un nuevo estándar para lo que pueden lograr cuando se permiten ser completamente ellos mismos. Si las próximas dos partes de la trilogía mantienen esta calidad, estaremos ante uno de los proyectos más ambiciosos y exitosos del metal progresivo moderno.


Ocho años han transcurrido desde “Till Fjälls Del II“, y el silencio de Vintersorg había comenzado a sentirse como una ausencia palpable en el panorama del metal escandinavo. Andreas “Vintersorg” Hedlund, figura clave también en Borknagar y mente maestra detrás de este proyecto personal, regresa con “Vattenkrafternas Spel” (El Juego de las Fuerzas Hidráulicas), su undécimo álbum de estudio que no solo justifica la prolongada espera, sino que reafirma por qué Vintersorg permanece como uno de los secretos mejor guardados del metal progresivo nórdico.
Este álbum de nueve tracks y 61 minutos de duración funciona como una declaración rotunda sobre la capacidad de reinvención sin traicionar la esencia. Hedlund, acompañado por el guitarrista Matte Marklund y el bajista Simon Lundström, ha creado una obra que fluye entre la agresividad del black metal más gélido y la solemnidad épica del viking metal, estableciendo un equilibrio que pocos proyectos logran mantener a lo largo de una hora completa de música.
“Efter Dis Kommer Dimma” funciona como una apertura épica y furiosa que establece inmediatamente las credenciales del álbum. La canción despliega todos los elementos característicos de Vintersorg, trémolos helados, orquestaciones folk sutilmente integradas, un coro con voces dobladas y esa capacidad única de Hedlund para alternar entre shrieks blackmetaleros y voces limpias cargadas de emoción. Es aquí donde se hace evidente que el sueco ha perfeccionado su fórmula sin caer en la autocomplacencia.
La utilización del idioma nativo cobra especial relevancia en este contexto temático. Cantar en sueco no es meramente una decisión estética; permite a Hedlund expresar sus conceptos sobre las fuerzas primordiales de la naturaleza, el terror y la maravilla del mundo natural, con una autenticidad emocional que se perdería en cualquier traducción. Temas como “Malströmsbrus” y “Ur Älv Och Å” se benefician enormemente de esta decisión, creando atmósferas que van desde lo contemplativo hasta lo devastador, siempre manteniendo esa melancolía característica que define el sonido nórdico.
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“Störtsjö” y “Kraftkällan” ejemplifican la versatilidad compositiva del proyecto. La primera navega entre paisajes atmosféricos y explosiones de intensidad, mientras que la segunda abraza elementos más directos sin perder la sofisticación progresiva. Es en estos contrastes donde Vintersorg demuestra su maestría y esa habilidad para crear diferentes sensaciones emocionales dentro de una misma pieza, manteniendo siempre la cohesión narrativa del álbum.
El uso de intros y outros, aunque efectivo para crear atmósfera, ocasionalmente interrumpe el flujo del álbum. “Regnskuggans Rike” y “Skyrök” sufren de esta fragmentación, obligando al oyente a reconstruir la conexión emocional que se había establecido. No obstante, cuando las canciones fluyen sin interrupciones, como en “Ödsliga Salar”, el resultado es devastadoramente efectivo.
La guitarra acústica y las orquestaciones folk se integran con naturalidad orgánica, nunca sintiéndose forzadas o decorativas. Marklund aporta solos que complementan las composiciones sin buscar protagonismo gratuito, demostrando una comprensión profunda de la visión artística de Hedlund. Esta química entre los músicos es especialmente evidente en las secciones donde el viking metal más épico se encuentra con elementos progresivos más experimentales.
“Vattenkrafternas Spel” puede no alcanzar las cotas de inspiración absoluta de clásicos como “Ödemarkens Son“, pero representa un regreso sólido y convincente de un proyecto que había sido demasiado silencioso durante demasiado tiempo. Es un álbum que recompensa tanto a los fanáticos de larga data como a aquellos que se acercan por primera vez al universo sonoro de Vintersorg. En un panorama donde el metal progresivo escandinavo sigue evolucionando, Hedlund demuestra que la experiencia y la pasión genuina siguen siendo ingredientes irreemplazables para la creación de arte memorable.


Sabado por la mañana y se me encomienda hoy la ardua tarea de reseñar un disco de uno de los subgéneros a los que siempre le he sido esquivo. El metal progresivo, si bien reconocido como uno de los mejores por mi mismo, no ha logrado ser parte de mis hábitos de escucha musical o al menos, no ha sido tan transversal en mi vida de metalero. Sin embargo, Between The Buried And Me llega con una nueva obra, The Blue Nowhere que, a pesar de su condición fuertemente progresiva, se ha colado rápidamente entre mis destacados del mes y quizás, del año (veremos, jaja).
The Blue Nowhere, como mencioné, es el nuevo disco de esta banda de Carolina del Norte, que tiene la particularidad de presentarse en esta nueva ocasión como un cuarteto luego de la salida de su histórico guitarrista Dustie Waring.
Para los que conocen a Between The Buried And Me saben que se trata de una banda totalmente de metal progresivo, de esas que se desarrollan a un nivel muy preciso como si uno estuviera resolviendo operaciones matemáticas avanzadas más que una simple suma. Para muchos, como yo, resulta difícil adaptarse a esta música por la imperante necesidad de ordenar las estructuras, pero para otros, es el desorden y la entropía de los diferentes estilos lo que lo hace tan disfrutable.
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Con este nuevo album tienen un pequeño (gran) detalle respecto de su anterior material y es que, en esta ocasión, dejaron de largo las típicas narrativas hiladas de los discos conceptuales para pensar a cada pieza singularmente, lo que hace que uno pueda extraer y escuchar sus segmentos favoritos sin tener que preguntarse que pasó antes y que vendrá. Aquí, las canciones, son segmentos de introspección en los diferentes estados de ánimo.
En la totalidad del disco, editado por InsideOut Music, tenemos 10 piezas que redondean poco más de una hora de escucha y que fusiona las estructuras progresivas con pasajes de death metal técnico con guturales, pop, jazz, soft rock, música ambiental con mucha teatralidad de estilo tétrico y demás (bueno, eso es en esencia el metal progresivo).
Como dije, cada pieza es un mundo, lo cual facilita un poco la escucha para este tipo de bandas.
Tengo cierta debilidad por la canción de titulo homónimo al álbum, que obra como una especie de balada que presenta un descanso o respiro de la intensidad que venia manejando hasta entonces. “Mirador Uncoli” un segmento por demás tétrico, pero inofensivo, como banda sonora de Tim Burton, es la introducción a “Psychomanteum”, una de las más largas y que inicia con un perfil más agresivo y los mejores guturales de Tommy Giles. “Slow Paranoia” es otro de los pasajes más largos y uno de los puntos más altos en un disco que ya de por sí, pone la vara muy alta. Al inicio tenemos a “Things We Tell Ourselves In The Dark”, como una excelente decisión para comienzo de disco para poder entender de que va la banda.
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No conforme con lo meramente musical, es también para destacar las magníficas producciones audiovisuales que acompañan a cada uno de sus sencillos y que ayudan al oyente en la inmersión que Between The Buried And Me propone en cada una de sus piezas.
En resumen, realmente podríamos estar días y días describiendo cada una de las canciones que conforma a The Blue Nowhere, porque así lo merece este disco, con cada escucha a nivel de detalle y con cada detalle analizado a profundidad. Sin duda alguna Between The Buried And Me se ha salido (nuevamente) con una gran obra, poniéndose entre lo más alto de los interpretes del género a pesar de su poca popularidad. Al menos para mí, un flojo oyente de metal progresivo, esta banda con este álbum, han logrado captar la atención que otros grandes del género no han podido y eso ya dice mucho de ellos. Hablamos de un disco que ofrece una experiencia musical por completo más que una simple lista de canciones. Es una excelente oportunidad para aquellos que no los conocían hasta el día de hoy, encontrarlos con este nuevo álbum.
Etiquetas: Between the Buried and Me, Death Metal, Estados Unidos, Metal, Progressive Metal, The Blue Nowhere


Hoy nos encontramos frente a “Oceans “, próximo lanzamiento de los germanos de Terra Atlantica, el que verá la luz el 26 de septiembre de 2025, vía Scarlet Records, con una nueva historia que nos invita a recorrer los siete mares y sus profundidas. Dicho lanzamiento es el cuarto en la carrera de la banda, mezclado y masterizado por Eike Freese en los estudios Chameleon (Gamma Ray, Warkings, Induction), y parece sumergirnos en una travesia epica sobre las olas de los océanos mediante once temas.
Tanto la música como las letras emanan de la pluma de Tristan Harders contante, guitarrista y líder de estos teutones. Terra Atlantica nos ofrece un power metal clásico, con abundantes orquestaciones y tintes de ese metal pirata que parece estar en auge en los últimos tiempos.
El álbum nos acompaña en este viaje marítimo con temas de una duración estándar para el género con una excepción que reservamos para el final y nos envuelve en un clima épico desde la intro, para luego gritar su regreso a los cuatro vientos con “Back to the sea” con un tema que nos tiene al palo de principio a fin.
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El disco continua brindándonos temas que te invitan a sacudir la cabeza, y en ciertos momentos hasta a danzar en cubierta, hasta que nos encontramos con “Through The Water And The Waves”, uno de los mejores temas que nos ofrece la banda, reforzado por la participación de Piet Sielck de Iron Savior con un coro que merece ser cantado hasta quedarse sin un hilo de voz.
Los siguientes temas nos traen los típicos elementos del género y entre ellos encontramos el primer corte de difusión del álbum,“Land Of Submarines” una canción con una melodía pegadiza pero que, a criterio de quien escribe estas líneas, podría tranquilamente haber sido reemplazo por algún otra composición, como por ejemplo el segundo corte “Caribbean Shores” que cuenta con interesantes melodías y cambios de ritmo.
La composición que cierra el álbum, “Oceans Of Eternity”, se lleva todos los laureles. El tema más extenso que nos brindan los teutones y que cuenta con todos los elementos musicales que representan el mejor repertorio que tiene para ofrecer el power metal como género: melodías que se te graban en la memoria hasta el punto de convertirse en imborrables, una batería siempre presente, etc. Está llamado a convertirse en un gran tema de power metal. No podemos dejar de recomendarte que escuches con atención el minuto 5:35 donde el solo de guitarra nos trae una melodía de música clásica que alcanza su punto más vibrante cuando toda la banda se une en su ejecución. Simplemente, excelente ejecución. Es el punto donde los cuatro músicos alcanzan su mejor performance del disco.
En conclusión, un buen disco que te mantiene entretenido de principio a fin, aunque con algunos puntos flojos, como algún tema que suena mucho a otra banda. Gran manejo de los coros, con tonalidad épica. Te invita a brindar con una birra con amigos mientras te sumergís en el viaje al que la banda te invita. Todo comentario es subjetivo y una simple opinión de quien lo realiza. Teniendo en cuenta ello, entendemos que es un disco altamente recomendable para fans de Gloryhammer, Alestorm e, incluso, Sabaton. Entendemos que la agrupación debería apuntar más en la dirección del último tema, lo que les permitiría destacar entre la enorme cantidad de banda que actualmente hacen lo mismo o algo similar.
Etiquetas: Gamma Ray, Gloryhammer, Induction, Sabaton, Scarlet Records, Terra Atlantica, Warkings

Después de más de dos décadas de trayectoria y una fórmula bien consolidada, Primal Fear enfrenta en Domination un punto de inflexión marcado por una renovación significativa en su alineación. Las salidas de los guitarristas históricos Tom Naumann y Alex Beyrodt no son poca cosa, pero el ingreso de Thalìa Bellazecca (conocida por su labor en Angus McSix) le da a la banda un aire fresco que se siente desde los primeros compases. Además, André Hilgers (ex-Rage) se suma en la batería, aportando solidez y experiencia. Es una nueva etapa para la banda, y aunque no rompe con el legado sonoro que los caracteriza, sí deja ver matices distintos que podrían marcar el rumbo futuro.
El álbum arranca con la potencia habitual que se espera de ellos. “The Hunter” abre con riffs contundentes y un estribillo diseñado para levantar puños en alto, siguiendo la línea de ese heavy/power metal musculoso que siempre han cultivado. Canciones como “Destroyer” y “Tears of Fire” continúan el camino con precisión, combinando la voz imponente de Ralph Scheepers con una base rítmica afilada. Aquí Bellazecca se luce, sin caer en la tentación de imitar a sus predecesores, aportando su propio estilo técnico pero melódico, especialmente en las armonías de guitarra duales y solos de buen gusto.
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Sin embargo, no todo en Domination brilla por igual. A medida que avanza el álbum, la energía comienza a fluctuar. Temas como “Eden”, una balada épica de más de siete minutos, no terminan de justificar su duración, a pesar de la participación vocal de Melissa Bonny (Ad Infinitum). Otras piezas como “Scream” y “The Dead Don’t Die” se sienten genéricas, como si la banda estuviera en piloto automático. “March Boy March”, con su introducción electrónica desconcertante, resulta un experimento fallido. Afortunadamente, cortes como “Crossfire” recuperan la intensidad y muestran a la banda cómoda en su zona de confort, aunque uno no puede evitar pensar que un recorte en la duración total habría favorecido al conjunto.
Pese a estos altibajos, Scheepers sigue siendo el alma de Primal Fear. Su voz, aunque menos enfocada en los agudos imposibles de antaño, conserva fuerza y presencia. La química entre Karlsson y Bellazecca funciona bien en varios momentos, especialmente en la instrumental “Hallucinations”, que ofrece un respiro atmosférico en medio del torbellino metálico. Aunque Domination no alcanza el nivel de sus mejores trabajos, representa una transición necesaria. Con esta nueva formación ya asentada, queda la expectativa de que el próximo disco aproveche plenamente el nuevo potencial. Por ahora, este es un capítulo interesante, aunque irregular, en la historia de la banda.


La carrera de los suecos Eleine sufrió un cisma inesperado hace unos meses atrás justo cuando faltaban pocas semanas para empezar su tour europeo, donde estarían presentando su último disco We Shall Remain y que se resolvió con la expulsión de dos de sus componentes, poniendo en peligro aquel tour e incluso la continuidad del grupo.
Afortunadamente el tour se pudo realizar sin problemas y con músicos de apoyo, demostrando que Madeleine Liljestam y los suyos tienen aún mucho que decir dentro de su escena.
Ahora, pasado los festivales y la época estival, la banda vuelve con un nuevo EP, que lleva por título We Stand United, que si bien está enfocado a demostrar que siguen en pie, es un disco que no aporta gran cosa al global de la discografía de los suecos.
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El disco cuenta con cinco temas, cuatro si contamos una intro “Towards The Fields”, muy en la línea de sus anteriores trabajos y que deja paso al tema que da título al disco, el cual si nos muestra a los Eleine que conocemos, con una base potente y los arreglos de fondo, un Rikard Ekberg muy preciso a las seis cuerdas y Maddie que te envuelve con esa voz tan delicada y poderosa que tiene, algo que se evidencia en el estribillo, melódico pero con poder y que seguro conquistará nuevamente a los seguidores del grupo.
Las voces rudas y oscuras de Ekberg siguen encajando a las mil maravillas con las de Madeleine y aunque no supera a cortes como “Ava of Death” o “Enemies”, si que puede convivir perfectamente con ellos y ocupar un lugar interesante en el repertorio que la banda realizará en su próximo tour europeo junto a Primal Fear.
Las dos versiones en directo de “Never Forget” y “We Are Legion”, son un claro reflejo de como suena la banda en vivo y si bien, carecen del elemento visual de sus miembros, si que permiten al oyente hacerse una idea clara de lo que Eleine son capaces de ofrecer en sus conciertos.
Mientras que el lado más sinfónico y ambicioso de la banda sueca, se puede escuchar en la gran versión de “Promise of Apocalypse” que cierra el EP y demuestra como en todos los matices de su música, Eleine son capaces de brillar con luz propia, sin necesidad de pecar de pretenciosos como ocurre con otras bandas actuales.
A veces de las peores situaciones, se pueden aprender muchas cosas y creo que este trabajo de Eleine sirve como un pequeño (gran) aperitivo antes de la salida de su próximo trabajo, pero con el suficiente mérito como para animar a los que conocen muy poco de la banda, a adentrarse más en profundidad y descubrir su gran propuesta.


Cuatro años después de su álbum debut “Prince of the tribes“, los alemanes de Reinforcer sacaron a la luz el pasado mes de agosto su nuevo obra “Ice and Death” donde a lo largo de nueves temas (con una duración total de un poco más de 37 minutos) nos llevan a un mundo helado y de cuentos épicos. Mezclado y masterizado por Kai Stahlenberg en los estudios Kohlekeller (Powerwolf)
Es un disco que te mantiene alerta de principio a fin, aunque en los últimos temas la banda baja un poco la velocidad para ofrecernos unos cambios de ritmos interesantes. En cuanto a letra y música, cada uno de los temas emana de la pluma y composición del dúo de guitarras compuesto por Niclas Stappert y Tobias Schwarzer.
Desde un comienzo la banda nos ofrece temas directos, con coros que invitan a enfrascarse en la batalla, con temas como “Heir Of The Bear” o “The Piper” que te mantienen en vilo en cada segundo de duración. Recién al final del repertorio nos encontramos con temas que, sin desmontar la guardia, nos invitan a un momento de descanso, con unos interesantes cambios melódicos, en composiciones tituladas “Five Brothers” y “House Of Lies”. Sin dudas, los mejores temas del disco son dos de los sencillos promocionales “The Witch Mayor” y, sin dudas el mejor tema, aquel que le da nombre al disco, “Ice And Death”, que constituye un verdadero temazo para no parar de sacudir la melena o lo que nos quede de ella.
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En general, este quinteto nos ofrece riffs potentes y melódicos en dosis prácticamente iguales; la voz de Logan Lexi lidera cada uno de los temas y, si bien, no luce por su tono, resulta adecuada para las composiciones de la banda. Mención aparte merece el trabajo del baterista, Lasse Schmiedel, que elabora una base rítmica constante, pesada y donde nos hace oír cada una de las variantes que pueden brindarse con el doble bombo. Te aseguro que no vas a poder detener el ritmo de tus pies al escucharlo. Esta segunda entrega continua el legado del primer disco, aunque es destacable la mejora en la producción y el sonido de la banda.
La enorme proliferación de bandas y géneros en el metal tiene sus ventajas y desventajas. Por un lado, nos brinda infinidad de bandas para escuchar y constantes obras maestras en cada uno de los géneros con bandas marcando el liderazgo dentro de cada uno de ellos; por otro, hace que muchas suenen igual y les cueste encontrar variante que les permita destacar entre la multitud.
Con Reinforcer nos encontramos ante esta disyuntiva. Si te encontrás entre los fanáticos acérrimos del power metal te aseguro que, al son de cada uno de los temas, marcharás a la batalla formando un escudo humano con tus colegas de armas; pero si tus gustos no radican en este estilo, es mejor eludir esta batalla.



Lorna Shore vuelven a abrir las puertas del abismo con su reciente I Feel The Everblack Festering Within Me, un álbum que no busca sorprendernos con giros radicales, sino reafirmar por qué hoy son la banda insignia del deathcore sinfónico a nivel mundial. Si Pain Remains (2022) fue el terremoto que los puso en la cima, este nuevo trabajo es el la continuación, un eco oscuro que sigue resonando, más pulido, más devastador, más seguro de sí mismo.
Desde el inicio, el disco suena como un ritual de exorcismo, aunque con aspectos repetitivos en comparación al anterior LP. Los de Will Ramos se presentan con un rugido inhumano en “The Age of Suffering”, y la banda se despliega detrás con un muro de riffs que no perdona, todo hay que decirlo. No hay introducción amable: te lanzan directamente contra el fuego, y la producción de Josh Schroeder hace que cada detalle —del blast beat al último coro sinfónico— te golpee en el pecho.
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“Lionheart” es quizá el tema que mejor resume la propuesta: un balance calculado entre grandilocuencia y violencia, con una orquesta que se expande a lo épico antes de romperse en un breakdown diseñado para arrasar festivales. En contraste, “Glenwood” se siente como un respiro envenenado: atmosférica, lenta, casi melancólica, pero construida para que la tensión te estrangule antes de liberar la furia final. Y “Forevermore” alcanza el punto en el que belleza y brutalidad conviven en un mismo espacio, dejando cicatrices y melodías imposibles de borrar.
Aunque como mencionaba antes, no todo es perfecto. Hay momentos en los que el álbum cae en la repetición: estructuras que recuerdan demasiado a Pain Remains, pasajes que, pese a la épica, suenan como variaciones de una fórmula ya conocida. Con más de una hora de duración, la saturación es inevitable y algunos cortes pierden impacto frente a los que sí alcanzan la grandeza.
Pero incluso con esos tropiezos, Lorna demuestra que ha encontrado un lenguaje propio. Aquí no hay riffs al azar: cada breakdown, cada capa orquestal, cada silencio previo a la tormenta está pensado para que el oyente quede atrapado. Es un disco que no innova, pero refuerza un reinado.
I Feel The Everblack Festering Within Me, no será recordado como la revolución de la banda, pero sí como la confirmación de que queramos o no, domina hoy un territorio que nadie más pisa con tanta seguridad. Brutal, excesivo, grandilocuente: exactamente lo que sus fieles esperaban.


En una escena metal cada vez más fragmentada y especializada, Moths emerge desde San Juan, Puerto Rico, con una propuesta que desafía cualquier intento de clasificación. “Septem“, su tercer EP tras el aclamado “Space Force” (2022), representa la evolución natural de una banda que se ha rehusado sistemáticamente a encasillarse en un solo género. Este no es simplemente otro disco de metal progresivo; es un manifiesto artístico que abraza la contradicción como principio estructural, donde cada uno de los siete pecados capitales se convierte en un laboratorio sonoro diferente.
Grabado en Argentina en septiembre de 2022 y masterizado por Jens Bogren en los prestigiosos Fascination Street Studios, “Septem” llega cargado de ambiciones que trascienden las limitaciones geográficas y estilísticas. La incorporación de Mariel Viruet como vocalista principal ha catapultado el sonido de la banda hacia territorios inexplorados, donde su capacidad para alternar entre gruñidos guturales y melodías cristalinas se convierte en el hilo conductor de una experiencia que oscila entre lo accesible y lo desafiante.
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“Sloth” abre el álbum con una declaración de intenciones engañosa, guitarras acústicas con matices de blues sureño que rápidamente mutan hacia un jazz experimental. Esta capacidad de transformación instantánea define todo el disco, estableciendo un patrón donde la única constante es la imprevisibilidad.
“Envy” consolida esta estética camaleónica con estructuras que evocan el synth pop ochentero antes de sumergirse en un progresivo puro con influencias de jazz y funk. La interacción entre Jonathan Miranda y Omar González en las guitarras creando paisajes sonoros que recuerdan tanto a The Mars Volta como a Tool, pero siempre filtrados a través de una sensibilidad caribeña que hace un sonido único.
La verdadera naturaleza disruptiva del álbum se revela en “Greed”, (a mi parecer, el mejor tema del disco) donde la banda abraza elementos de death y black metal con una ferocidad que contrasta brutalmente con los pasajes melódicos precedentes. Los arreglos luchan contra corrientes de tecnicismo extremo, creando una tensión que ejemplifica perfectamente la naturaleza del pecado que representa. Viruet demuestra aquí su versatilidad, navegando desde susurros íntimos hasta rugidos que rivalizan con los mejores vocalistas extreme del género.
“Pride” continúa esta exploración de contrastes, incorporando elementos de nu metal, electrónica y rock contemporáneo en una coreografía sonora meticulosamente calculada. La banda demuestra una comprensión de la dinámica, utilizando los silencios y transiciones como herramientas compositivas tan importantes como los riffs o las melodías. Esta inteligencia estructural se hace especialmente evidente en “Lust”, donde los efectos de modulación y las líneas vocales crean atmósferas que bordean lo supernatural.
El apartado instrumental alcanza su punto más alto en “Gluttony”, que presenta un gran trabajo de guitarras que técnicamente deslumbra al oyente sin sacrificar la coherencia emocional. Quizás aquí podemos encontrar algo de influencia del math rock, siempre integrada orgánicamente dentro del contexto artístico de la banda.
“Wrath” cierra el álbum con una brutalidad que sintetiza todos los elementos explorados previamente. La dissonancia funciona como catarsis donde el caos controlado de los 25 minutos anteriores explota en una pared devastadora. La producción de Bogren permite que esta complejidad mantenga claridad sin perder impacto, un equilibrio difícil de lograr en música tan densamente estructurada.
Moths ha creado un álbum que funciona tanto como experiencia conceptual como colección de momentos individuales memorable. En un panorama saturado de bandas que imitan fórmulas exitosas, este proyecto ofrece algo revolucionario, la demostración de que la innovación viene de la valentía para rechazar toda limitación de estilos.


Los daneses Svartsot regresan con su más reciente álbum de estudio, Peregrinus, un disco conceptual que combina épica, melodía y brutalidad de manera excepcional. Fieles a su estilo de folk metal cantado en danés, la banda nos invita a un viaje narrativo: la historia de un joven obligado a unirse a las Cruzadas para expiar sus pecados. Cada canción contribuye a construir una experiencia sonora que se siente tanto histórica como intensa.
El álbum se abre con “Como póden per sas culpas”, una pieza instrumental basada en un tema medieval español del siglo XIII. Flautas, mandolinas y ritmos bailables nos transportan de inmediato al corazón del medioevo, preparando el terreno para lo que vendrá. A continuación, “Tarditas” combina riffs clásicos del folk nórdico con flautas irresistibles, mientras la voz gutural de Thor Bager marca la pauta y establece la energía del disco.
En “Communitas”, la banda consigue equilibrar la pegajosidad del folk con la fuerza del power metal, creando un tema ideal para corear en vivo. “Simplicitas” ofrece un aire oriental en las cuerdas que se entrelaza con pasajes de death melódico y tintes de black/pagan folk, demostrando la versatilidad de la banda para moverse entre la brutalidad y lo atmosférico.
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“Libertas” comienza con un ambiente de taberna medieval, con voces limpias que evolucionan hacia guitarras distorsionadas y guturales descomunales. Es un tema de medio tiempo perfecto para levantar la pinta de cerveza y corear con amigos. En contraste, “Neglentia” se adentra en territorios más oscuros y pesados, con coros limpios y arreglos melódicos que le dan un aura épica y destacable.
El viaje continúa con “Spiritualitas”, uno de los temas más ambientales, que combina momentos bailables con melodías de Medio Oriente y el espíritu folk de taberna. Con “Via Dolorosa”, el peregrino llega a Jerusalén y la canción se convierte en un himno de directo, con ritmos vibrantes, mandolinas y gaitas sostenidos por una batería arrolladora. El cierre, “Silentium”, alterna pasajes suaves y medios tiempos, mezclando voces limpias y carrasposas, y culmina en un final emotivo y memorable.
Con este lanzamiento, Svartsot entrega uno de sus discos más ambiciosos y logrados hasta la fecha. La mezcla de brutalidad del death/folk con melodías medievales crea un contraste perfecto, y la narrativa histórica hace que el disco sea un viaje más que una simple escucha. La producción a cargo de Mighty Music resalta cada instrumento y mantiene la intensidad de la banda en todo momento. Peregrinus es, sin dudas, un must para los amantes del folk metal y un capítulo destacado en la carrera de Svartsot.


Durante más de dos décadas, Green Carnation ha cargado con el peso de “Light of Day, Day of Darkness“, esa composición épica de una hora que los convirtió en leyenda pero que también funcionó como una sombra constante sobre todo trabajo posterior. “A Dark Poem, Pt. I: The Shores of Melancholia“, primera entrega de una trilogía ambiciosa, marca finalmente el momento en que la banda noruega se libera de esas expectativas y abraza completamente su identidad presente. Este no es un intento de recrear glorias pasadas, sino la consolidación de un grupo que ha encontrado su voz definitiva en el metal progresivo contemporáneo.
El álbum se presenta como un ciclo de seis composiciones que totalizan 43 minutos de duración, una extensión que permite a cada tema respirar sin caer en la autocomplacencia épica. “As Silence Took You” establece inmediatamente las credenciales emocionales del disco con una apertura que funciona como un manual de construcción dramática, riffs inspirados en Sabbath que evolucionan hacia paisajes más grandiosos, con Kjetil Nordhus desplegando una de sus interpretaciones vocales más devastadoras. Sus líneas iniciales sobre la decepción maternal y la carga del duelo no preparado resuenan con una autenticidad desgarradora, estableciendo el tono melancólico que dominará toda la experiencia.
La versatilidad compositiva de la banda se hace evidente en “In Your Paradise”, donde los riffs directos del metal tradicional conviven con flautas sutiles y transiciones que van desde referencias a Marillion hasta pasajes que evocan el dramatismo operístico. Esta capacidad para moverse entre géneros sin perder coherencia narrativa demuestra una madurez artística que trasciende las etiquetas estilísticas. La producción permite que cada elemento respire orgánicamente, desde el trabajo de bajo de Stein Roger Sordal hasta las contribuciones atmosféricas de los teclados de Endre Kirkesola.
“Me, My Enemy” representa quizás el momento más arriesgado del álbum, abordando la ideación suicida con una delicadeza lírica que evita tanto el sensacionalismo como la trivialización. La intro de bajo contra sintetizadores etéreos crea una atmósfera casi cinematográfica antes de que la banda despliegue una de sus composiciones más emotivamente cargadas. El solo de guitarra de Bjørn Harstad funciona como un espejo perfecto de la turbulencia mental descrita en las letras, demostrando que el virtuosismo técnico solo tiene valor cuando sirve a la narrativa emocional.
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La sorpresa más efectiva llega con “The Slave That You Are”, donde la aparición de Grutle Kjellson de Enslaved marca un regreso temporal a las raíces extreme metal de la banda. Los blast beats y el tremolo picking inicial podrían alienar a quienes esperan exclusivamente progresivo melódico, pero la integración de estos elementos dentro del contexto general demuestra que Green Carnation no ha olvidado sus orígenes más oscuros. La letra, que evoca referencias al nazismo y la esclavitud laboral, añade una dimensión política que enriquece el concepto temático general.
El tema título funciona como un respiro contemplativo después de la intensidad precedente. Sus cinco minutos y medio despliegan sabores orientales y un solo de teclados que abraza completamente la tradición del rock progresivo sin complejos. Es aquí donde la banda demuestra que puede crear impacto emocional sin recurrir necesariamente a la extensión temporal o la complejidad estructural excesiva.
“Too Close to the Flame” cierra el álbum con nueve minutos de rock operístico que van desde el stoner rock inicial hasta pasajes que evocan tanto a Muse como a los clásicos del prog de los setenta. La coda final, con su lamentación repetida sobre propósitos cambiantes y puentes que se queman, funciona como una declaración de intenciones para las próximas entregas de la trilogía.
Lo más impresionante de “The Shores of Melancholia” es cómo logra ser simultáneamente accesible y desafiante, emotivo sin resultar manipulador, progresivo sin caer en la ostentación técnica gratuita. Green Carnation ha creado un álbum que honra su pasado sin estar esclavizado por él, estableciendo un nuevo estándar para lo que pueden lograr cuando se permiten ser completamente ellos mismos. Si las próximas dos partes de la trilogía mantienen esta calidad, estaremos ante uno de los proyectos más ambiciosos y exitosos del metal progresivo moderno.


Ocho años han transcurrido desde “Till Fjälls Del II“, y el silencio de Vintersorg había comenzado a sentirse como una ausencia palpable en el panorama del metal escandinavo. Andreas “Vintersorg” Hedlund, figura clave también en Borknagar y mente maestra detrás de este proyecto personal, regresa con “Vattenkrafternas Spel” (El Juego de las Fuerzas Hidráulicas), su undécimo álbum de estudio que no solo justifica la prolongada espera, sino que reafirma por qué Vintersorg permanece como uno de los secretos mejor guardados del metal progresivo nórdico.
Este álbum de nueve tracks y 61 minutos de duración funciona como una declaración rotunda sobre la capacidad de reinvención sin traicionar la esencia. Hedlund, acompañado por el guitarrista Matte Marklund y el bajista Simon Lundström, ha creado una obra que fluye entre la agresividad del black metal más gélido y la solemnidad épica del viking metal, estableciendo un equilibrio que pocos proyectos logran mantener a lo largo de una hora completa de música.
“Efter Dis Kommer Dimma” funciona como una apertura épica y furiosa que establece inmediatamente las credenciales del álbum. La canción despliega todos los elementos característicos de Vintersorg, trémolos helados, orquestaciones folk sutilmente integradas, un coro con voces dobladas y esa capacidad única de Hedlund para alternar entre shrieks blackmetaleros y voces limpias cargadas de emoción. Es aquí donde se hace evidente que el sueco ha perfeccionado su fórmula sin caer en la autocomplacencia.
La utilización del idioma nativo cobra especial relevancia en este contexto temático. Cantar en sueco no es meramente una decisión estética; permite a Hedlund expresar sus conceptos sobre las fuerzas primordiales de la naturaleza, el terror y la maravilla del mundo natural, con una autenticidad emocional que se perdería en cualquier traducción. Temas como “Malströmsbrus” y “Ur Älv Och Å” se benefician enormemente de esta decisión, creando atmósferas que van desde lo contemplativo hasta lo devastador, siempre manteniendo esa melancolía característica que define el sonido nórdico.
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“Störtsjö” y “Kraftkällan” ejemplifican la versatilidad compositiva del proyecto. La primera navega entre paisajes atmosféricos y explosiones de intensidad, mientras que la segunda abraza elementos más directos sin perder la sofisticación progresiva. Es en estos contrastes donde Vintersorg demuestra su maestría y esa habilidad para crear diferentes sensaciones emocionales dentro de una misma pieza, manteniendo siempre la cohesión narrativa del álbum.
El uso de intros y outros, aunque efectivo para crear atmósfera, ocasionalmente interrumpe el flujo del álbum. “Regnskuggans Rike” y “Skyrök” sufren de esta fragmentación, obligando al oyente a reconstruir la conexión emocional que se había establecido. No obstante, cuando las canciones fluyen sin interrupciones, como en “Ödsliga Salar”, el resultado es devastadoramente efectivo.
La guitarra acústica y las orquestaciones folk se integran con naturalidad orgánica, nunca sintiéndose forzadas o decorativas. Marklund aporta solos que complementan las composiciones sin buscar protagonismo gratuito, demostrando una comprensión profunda de la visión artística de Hedlund. Esta química entre los músicos es especialmente evidente en las secciones donde el viking metal más épico se encuentra con elementos progresivos más experimentales.
“Vattenkrafternas Spel” puede no alcanzar las cotas de inspiración absoluta de clásicos como “Ödemarkens Son“, pero representa un regreso sólido y convincente de un proyecto que había sido demasiado silencioso durante demasiado tiempo. Es un álbum que recompensa tanto a los fanáticos de larga data como a aquellos que se acercan por primera vez al universo sonoro de Vintersorg. En un panorama donde el metal progresivo escandinavo sigue evolucionando, Hedlund demuestra que la experiencia y la pasión genuina siguen siendo ingredientes irreemplazables para la creación de arte memorable.


Sabado por la mañana y se me encomienda hoy la ardua tarea de reseñar un disco de uno de los subgéneros a los que siempre le he sido esquivo. El metal progresivo, si bien reconocido como uno de los mejores por mi mismo, no ha logrado ser parte de mis hábitos de escucha musical o al menos, no ha sido tan transversal en mi vida de metalero. Sin embargo, Between The Buried And Me llega con una nueva obra, The Blue Nowhere que, a pesar de su condición fuertemente progresiva, se ha colado rápidamente entre mis destacados del mes y quizás, del año (veremos, jaja).
The Blue Nowhere, como mencioné, es el nuevo disco de esta banda de Carolina del Norte, que tiene la particularidad de presentarse en esta nueva ocasión como un cuarteto luego de la salida de su histórico guitarrista Dustie Waring.
Para los que conocen a Between The Buried And Me saben que se trata de una banda totalmente de metal progresivo, de esas que se desarrollan a un nivel muy preciso como si uno estuviera resolviendo operaciones matemáticas avanzadas más que una simple suma. Para muchos, como yo, resulta difícil adaptarse a esta música por la imperante necesidad de ordenar las estructuras, pero para otros, es el desorden y la entropía de los diferentes estilos lo que lo hace tan disfrutable.
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Con este nuevo album tienen un pequeño (gran) detalle respecto de su anterior material y es que, en esta ocasión, dejaron de largo las típicas narrativas hiladas de los discos conceptuales para pensar a cada pieza singularmente, lo que hace que uno pueda extraer y escuchar sus segmentos favoritos sin tener que preguntarse que pasó antes y que vendrá. Aquí, las canciones, son segmentos de introspección en los diferentes estados de ánimo.
En la totalidad del disco, editado por InsideOut Music, tenemos 10 piezas que redondean poco más de una hora de escucha y que fusiona las estructuras progresivas con pasajes de death metal técnico con guturales, pop, jazz, soft rock, música ambiental con mucha teatralidad de estilo tétrico y demás (bueno, eso es en esencia el metal progresivo).
Como dije, cada pieza es un mundo, lo cual facilita un poco la escucha para este tipo de bandas.
Tengo cierta debilidad por la canción de titulo homónimo al álbum, que obra como una especie de balada que presenta un descanso o respiro de la intensidad que venia manejando hasta entonces. “Mirador Uncoli” un segmento por demás tétrico, pero inofensivo, como banda sonora de Tim Burton, es la introducción a “Psychomanteum”, una de las más largas y que inicia con un perfil más agresivo y los mejores guturales de Tommy Giles. “Slow Paranoia” es otro de los pasajes más largos y uno de los puntos más altos en un disco que ya de por sí, pone la vara muy alta. Al inicio tenemos a “Things We Tell Ourselves In The Dark”, como una excelente decisión para comienzo de disco para poder entender de que va la banda.
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No conforme con lo meramente musical, es también para destacar las magníficas producciones audiovisuales que acompañan a cada uno de sus sencillos y que ayudan al oyente en la inmersión que Between The Buried And Me propone en cada una de sus piezas.
En resumen, realmente podríamos estar días y días describiendo cada una de las canciones que conforma a The Blue Nowhere, porque así lo merece este disco, con cada escucha a nivel de detalle y con cada detalle analizado a profundidad. Sin duda alguna Between The Buried And Me se ha salido (nuevamente) con una gran obra, poniéndose entre lo más alto de los interpretes del género a pesar de su poca popularidad. Al menos para mí, un flojo oyente de metal progresivo, esta banda con este álbum, han logrado captar la atención que otros grandes del género no han podido y eso ya dice mucho de ellos. Hablamos de un disco que ofrece una experiencia musical por completo más que una simple lista de canciones. Es una excelente oportunidad para aquellos que no los conocían hasta el día de hoy, encontrarlos con este nuevo álbum.
Etiquetas: Between the Buried and Me, Death Metal, Estados Unidos, Metal, Progressive Metal, The Blue Nowhere


Hoy nos encontramos frente a “Oceans “, próximo lanzamiento de los germanos de Terra Atlantica, el que verá la luz el 26 de septiembre de 2025, vía Scarlet Records, con una nueva historia que nos invita a recorrer los siete mares y sus profundidas. Dicho lanzamiento es el cuarto en la carrera de la banda, mezclado y masterizado por Eike Freese en los estudios Chameleon (Gamma Ray, Warkings, Induction), y parece sumergirnos en una travesia epica sobre las olas de los océanos mediante once temas.
Tanto la música como las letras emanan de la pluma de Tristan Harders contante, guitarrista y líder de estos teutones. Terra Atlantica nos ofrece un power metal clásico, con abundantes orquestaciones y tintes de ese metal pirata que parece estar en auge en los últimos tiempos.
El álbum nos acompaña en este viaje marítimo con temas de una duración estándar para el género con una excepción que reservamos para el final y nos envuelve en un clima épico desde la intro, para luego gritar su regreso a los cuatro vientos con “Back to the sea” con un tema que nos tiene al palo de principio a fin.
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El disco continua brindándonos temas que te invitan a sacudir la cabeza, y en ciertos momentos hasta a danzar en cubierta, hasta que nos encontramos con “Through The Water And The Waves”, uno de los mejores temas que nos ofrece la banda, reforzado por la participación de Piet Sielck de Iron Savior con un coro que merece ser cantado hasta quedarse sin un hilo de voz.
Los siguientes temas nos traen los típicos elementos del género y entre ellos encontramos el primer corte de difusión del álbum,“Land Of Submarines” una canción con una melodía pegadiza pero que, a criterio de quien escribe estas líneas, podría tranquilamente haber sido reemplazo por algún otra composición, como por ejemplo el segundo corte “Caribbean Shores” que cuenta con interesantes melodías y cambios de ritmo.
La composición que cierra el álbum, “Oceans Of Eternity”, se lleva todos los laureles. El tema más extenso que nos brindan los teutones y que cuenta con todos los elementos musicales que representan el mejor repertorio que tiene para ofrecer el power metal como género: melodías que se te graban en la memoria hasta el punto de convertirse en imborrables, una batería siempre presente, etc. Está llamado a convertirse en un gran tema de power metal. No podemos dejar de recomendarte que escuches con atención el minuto 5:35 donde el solo de guitarra nos trae una melodía de música clásica que alcanza su punto más vibrante cuando toda la banda se une en su ejecución. Simplemente, excelente ejecución. Es el punto donde los cuatro músicos alcanzan su mejor performance del disco.
En conclusión, un buen disco que te mantiene entretenido de principio a fin, aunque con algunos puntos flojos, como algún tema que suena mucho a otra banda. Gran manejo de los coros, con tonalidad épica. Te invita a brindar con una birra con amigos mientras te sumergís en el viaje al que la banda te invita. Todo comentario es subjetivo y una simple opinión de quien lo realiza. Teniendo en cuenta ello, entendemos que es un disco altamente recomendable para fans de Gloryhammer, Alestorm e, incluso, Sabaton. Entendemos que la agrupación debería apuntar más en la dirección del último tema, lo que les permitiría destacar entre la enorme cantidad de banda que actualmente hacen lo mismo o algo similar.
Etiquetas: Gamma Ray, Gloryhammer, Induction, Sabaton, Scarlet Records, Terra Atlantica, Warkings

Después de más de dos décadas de trayectoria y una fórmula bien consolidada, Primal Fear enfrenta en Domination un punto de inflexión marcado por una renovación significativa en su alineación. Las salidas de los guitarristas históricos Tom Naumann y Alex Beyrodt no son poca cosa, pero el ingreso de Thalìa Bellazecca (conocida por su labor en Angus McSix) le da a la banda un aire fresco que se siente desde los primeros compases. Además, André Hilgers (ex-Rage) se suma en la batería, aportando solidez y experiencia. Es una nueva etapa para la banda, y aunque no rompe con el legado sonoro que los caracteriza, sí deja ver matices distintos que podrían marcar el rumbo futuro.
El álbum arranca con la potencia habitual que se espera de ellos. “The Hunter” abre con riffs contundentes y un estribillo diseñado para levantar puños en alto, siguiendo la línea de ese heavy/power metal musculoso que siempre han cultivado. Canciones como “Destroyer” y “Tears of Fire” continúan el camino con precisión, combinando la voz imponente de Ralph Scheepers con una base rítmica afilada. Aquí Bellazecca se luce, sin caer en la tentación de imitar a sus predecesores, aportando su propio estilo técnico pero melódico, especialmente en las armonías de guitarra duales y solos de buen gusto.
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Sin embargo, no todo en Domination brilla por igual. A medida que avanza el álbum, la energía comienza a fluctuar. Temas como “Eden”, una balada épica de más de siete minutos, no terminan de justificar su duración, a pesar de la participación vocal de Melissa Bonny (Ad Infinitum). Otras piezas como “Scream” y “The Dead Don’t Die” se sienten genéricas, como si la banda estuviera en piloto automático. “March Boy March”, con su introducción electrónica desconcertante, resulta un experimento fallido. Afortunadamente, cortes como “Crossfire” recuperan la intensidad y muestran a la banda cómoda en su zona de confort, aunque uno no puede evitar pensar que un recorte en la duración total habría favorecido al conjunto.
Pese a estos altibajos, Scheepers sigue siendo el alma de Primal Fear. Su voz, aunque menos enfocada en los agudos imposibles de antaño, conserva fuerza y presencia. La química entre Karlsson y Bellazecca funciona bien en varios momentos, especialmente en la instrumental “Hallucinations”, que ofrece un respiro atmosférico en medio del torbellino metálico. Aunque Domination no alcanza el nivel de sus mejores trabajos, representa una transición necesaria. Con esta nueva formación ya asentada, queda la expectativa de que el próximo disco aproveche plenamente el nuevo potencial. Por ahora, este es un capítulo interesante, aunque irregular, en la historia de la banda.


La carrera de los suecos Eleine sufrió un cisma inesperado hace unos meses atrás justo cuando faltaban pocas semanas para empezar su tour europeo, donde estarían presentando su último disco We Shall Remain y que se resolvió con la expulsión de dos de sus componentes, poniendo en peligro aquel tour e incluso la continuidad del grupo.
Afortunadamente el tour se pudo realizar sin problemas y con músicos de apoyo, demostrando que Madeleine Liljestam y los suyos tienen aún mucho que decir dentro de su escena.
Ahora, pasado los festivales y la época estival, la banda vuelve con un nuevo EP, que lleva por título We Stand United, que si bien está enfocado a demostrar que siguen en pie, es un disco que no aporta gran cosa al global de la discografía de los suecos.
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El disco cuenta con cinco temas, cuatro si contamos una intro “Towards The Fields”, muy en la línea de sus anteriores trabajos y que deja paso al tema que da título al disco, el cual si nos muestra a los Eleine que conocemos, con una base potente y los arreglos de fondo, un Rikard Ekberg muy preciso a las seis cuerdas y Maddie que te envuelve con esa voz tan delicada y poderosa que tiene, algo que se evidencia en el estribillo, melódico pero con poder y que seguro conquistará nuevamente a los seguidores del grupo.
Las voces rudas y oscuras de Ekberg siguen encajando a las mil maravillas con las de Madeleine y aunque no supera a cortes como “Ava of Death” o “Enemies”, si que puede convivir perfectamente con ellos y ocupar un lugar interesante en el repertorio que la banda realizará en su próximo tour europeo junto a Primal Fear.
Las dos versiones en directo de “Never Forget” y “We Are Legion”, son un claro reflejo de como suena la banda en vivo y si bien, carecen del elemento visual de sus miembros, si que permiten al oyente hacerse una idea clara de lo que Eleine son capaces de ofrecer en sus conciertos.
Mientras que el lado más sinfónico y ambicioso de la banda sueca, se puede escuchar en la gran versión de “Promise of Apocalypse” que cierra el EP y demuestra como en todos los matices de su música, Eleine son capaces de brillar con luz propia, sin necesidad de pecar de pretenciosos como ocurre con otras bandas actuales.
A veces de las peores situaciones, se pueden aprender muchas cosas y creo que este trabajo de Eleine sirve como un pequeño (gran) aperitivo antes de la salida de su próximo trabajo, pero con el suficiente mérito como para animar a los que conocen muy poco de la banda, a adentrarse más en profundidad y descubrir su gran propuesta.


Cuatro años después de su álbum debut “Prince of the tribes“, los alemanes de Reinforcer sacaron a la luz el pasado mes de agosto su nuevo obra “Ice and Death” donde a lo largo de nueves temas (con una duración total de un poco más de 37 minutos) nos llevan a un mundo helado y de cuentos épicos. Mezclado y masterizado por Kai Stahlenberg en los estudios Kohlekeller (Powerwolf)
Es un disco que te mantiene alerta de principio a fin, aunque en los últimos temas la banda baja un poco la velocidad para ofrecernos unos cambios de ritmos interesantes. En cuanto a letra y música, cada uno de los temas emana de la pluma y composición del dúo de guitarras compuesto por Niclas Stappert y Tobias Schwarzer.
Desde un comienzo la banda nos ofrece temas directos, con coros que invitan a enfrascarse en la batalla, con temas como “Heir Of The Bear” o “The Piper” que te mantienen en vilo en cada segundo de duración. Recién al final del repertorio nos encontramos con temas que, sin desmontar la guardia, nos invitan a un momento de descanso, con unos interesantes cambios melódicos, en composiciones tituladas “Five Brothers” y “House Of Lies”. Sin dudas, los mejores temas del disco son dos de los sencillos promocionales “The Witch Mayor” y, sin dudas el mejor tema, aquel que le da nombre al disco, “Ice And Death”, que constituye un verdadero temazo para no parar de sacudir la melena o lo que nos quede de ella.
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En general, este quinteto nos ofrece riffs potentes y melódicos en dosis prácticamente iguales; la voz de Logan Lexi lidera cada uno de los temas y, si bien, no luce por su tono, resulta adecuada para las composiciones de la banda. Mención aparte merece el trabajo del baterista, Lasse Schmiedel, que elabora una base rítmica constante, pesada y donde nos hace oír cada una de las variantes que pueden brindarse con el doble bombo. Te aseguro que no vas a poder detener el ritmo de tus pies al escucharlo. Esta segunda entrega continua el legado del primer disco, aunque es destacable la mejora en la producción y el sonido de la banda.
La enorme proliferación de bandas y géneros en el metal tiene sus ventajas y desventajas. Por un lado, nos brinda infinidad de bandas para escuchar y constantes obras maestras en cada uno de los géneros con bandas marcando el liderazgo dentro de cada uno de ellos; por otro, hace que muchas suenen igual y les cueste encontrar variante que les permita destacar entre la multitud.
Con Reinforcer nos encontramos ante esta disyuntiva. Si te encontrás entre los fanáticos acérrimos del power metal te aseguro que, al son de cada uno de los temas, marcharás a la batalla formando un escudo humano con tus colegas de armas; pero si tus gustos no radican en este estilo, es mejor eludir esta batalla.







