

El último día de Roadburn, hace años se llamaba Afterburner. Un apelativo lógico si tenemos en cuenta la caña que lleva cualquier asistente a esas alturas de la película. Es por esto por lo que este último tramo del festi nos lo tomaríamos con calma y sosiego, comenzando un poco más tarde de lo previsto y perdiéndonos de esta manera Krallice en su tercer set de este año. Llegaríamos sin embargo a sintonizar con el delicado Shoegaze de Slow Crush, quienes presentaban en primicia su último redondo. Una actuación correcta para comenzar un domingo por la tarde.
Pasaríamos hasta otros dos de los platos fuertes del festi, Primitive Man tocando al completo su última bestialidad llamada Observance e Inter Arma haciendo lo propio con su ya clásica caverna. Ambos sets serían altamente disfrutables y pondrían el listón demasiado alto para todo lo que acontecería después.
Tras un pequeño receso con la interesante propuesta de Kiss The Anus Of The Black Cat, nos llegaría el momento de reencontrarnos con los Warning de Patrick Walker, quienes ya desde el principio abrirían con un tema nuevo. El primero en veinte años para una de las instituciones del Doom inglés, que lleno de emoción la 013 y a más de uno le puso los pelos de punta. Pocas bandas tan personales y emotivas se pueden ver sobre escenario alguno.
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Dando un giro de ciento ochenta grados, nos personaríamos frente a Dan Meyer, guitarra y líder de Agriculture, para poder ver lo mucho que admira a Dylan y comprobar como su intimista propuesta, hubiese casado mucho mejor con una tarde lluviosa en un bar de carretera. Mucho más apropiados para Roadburn se mostrarían Ak Chamel, quienes salieron al escenario armados con megáfonos y metiendo miedo a los presentes con sus indescriptibles trajes hechos por ellos mismos. Su actuación sería una de las más recordadas por los asistentes, sobre todo por el bizarro circo que son capaces de montar en medio de sus devaneos tribales.
Volviendo al planeta de los cuerdos, tendríamos a ultima hora dos de las grandes sorpresas del Roadburn 2026. Por un lado, el tremebundo Sludge de Chained To The Bottom Of The Ocean, quienes firmaron una de las mejores comparecencias de todo el finde y, por último, como traca final absoluta, K-X-P poniendo a bailar a todo el 013 con sus incesantes ritmos de batera. Un broche que suele ser habitual en Roadburn, y que una vez más, nos permitió despedirnos del mejor festival del mundo, dejando volar nuestros pies y nuestras mentes.


El último día de Roadburn, hace años se llamaba Afterburner. Un apelativo lógico si tenemos en cuenta la caña que lleva cualquier asistente a esas alturas de la película. Es por esto por lo que este último tramo del festi nos lo tomaríamos con calma y sosiego, comenzando un poco más tarde de lo previsto y perdiéndonos de esta manera Krallice en su tercer set de este año. Llegaríamos sin embargo a sintonizar con el delicado Shoegaze de Slow Crush, quienes presentaban en primicia su último redondo. Una actuación correcta para comenzar un domingo por la tarde.
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