


Mítica formación de la New Wave of British Heavy Metal, y del proto thrash/speed metal, que ha tenido una carrera ciertamente rocambolesca, con cambios de nombre en sus inicios, denominándose Blind Fury, después Pariah, para volver a reencarnarse de nuevo como Satan, en el Wacken Open Air del 2004.
Previa a la actuación de estos veteranos afincados en Newcastle, tenemos a los tejanos Hellgrimm, con la batería y chillona voz de Erica R. Missey, y el guitarrista Jerry Connor, dos exmiembros del centenar de músicos que formaron parte de aquel combo imposible e incalificable llamado Green Jelly. Desde su nacimiento en 2018, tras abandonar su anterior proyecto Moonkeysoop, nació en formato de trio Hellgrimm, editado material discográfico casi cada año, su ultimo lanzado este mismo 2026, y titulado Rresurrection, del que cayeron “Murder on my Mind”, “Embrace”, “Dead Superstar”, o las reiterativas “Reign in Terror”, y su single “Dog Trash Must Die”, tema principal del cortometraje post apocalíptico Dog Trash.
También interpretaron piezas de anteriores álbumes como “Jack of All Blades”, o “Sin After Sin” con solo a una sola mano levantando la guitarra en el aire, ambas composiciones de su Ritual de 2022, o la relajada “Dreamon” desde The Hunger (2021). Finalizaron sus cuarenta minutos con una curiosa versión del “Simpathy for the Devil” de los Stones, como con toques funk. Poco acertada teniendo en cuenta la audiencia, y que en algunos de sus discos hay covers de Black Sabbath, o el “Outcast” de Kreator, que es parte del disco homenaje, Agents of Brutality: A Tribute To Kreator.
Esperaba que en vivo mejorara su anodina propuesta, pero no fue así, y a pesar de su buen hacer instrumentalmente hablando, y su buena conexión con el público presente, levantaron más simpatía que otra cosa el power trio de San Antonio, Texas.
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La segunda banda del cartel son los locales Wicked Leather, formados en 2023, y que sigue machacando su álbum debut Season of the Witch (2025). Liderados por la imponente vocalista argentina Yamila Martins, y con el bonaerense Michel Regueiro, exThe Evil Dead, Satanic Death, y Nocturnal Evil, al frente de este quinteto que rezuma heavy metal tradicional por cada uno de sus poros, y que también capitanea a los black thrashers, Emissary, junto a sus compañeros en Wicked Leather, Cosmil y Alejandro.
Letras cargadas de oscuridad, rebeldía, brujería, o las novelas y películas de terror, con influencias de bandas como Accept, Savatage, Virgin Steele, Acid, Stormwitch, Venom, o Chastain es visiblemente palpable en sus composiciones. Con un inicio a lo Judas Priest, que luego deriva más hacia unos Helloween en el caso de “Lightning Strike”, uno de los cortes que apareció en su single debut Echoes of the Storm (2024) junto a “Night Hunter”.
Tras repasar por completo Season of the Wicht, finalizaron sus cuarenta y cinco minutos de gran actitud y compenetración, bajo los dictados de un impertérrito Uri Segú a la batería. Enterraron su actuación con “Masquerade of Shadows”, que en su riff inicial recuerda algo al “Slaughterhouse” de Powermad, y un cover de los londinenses Tank, el clásico “Turn Your Head Around”.
Así que bien por esta aguerrida nueva formación barcelonesa, a la que solo le falto algo de voz por parte de Yami para redondear su perversa puesta en escena, que volverá a tener el lujo de acompañar muy pronto a otras leyendas de la NWOBHM, y también de Newcastle, como son los señores de Raven.
Con Satan nos encontramos ante otro hecho paradigmático, al igual que en el caso de los escoceses Heavy Pettin’, u otras bandas británicas con más de cuarenta años de historia que apenas han pisado Barcelona no más de una ocasión en todos estos años, e impensable verlos en un Rock Fest, donde ya sabemos que se repiten indefectiblemente las mismas bandas año tras año. Sus actuaciones más cercanas en el tiempo y el espacio fueron en 2013, encabezando el VI Metal Cova Fest barcelonés, en el Pounding Metal Fest de 2017 en Madrid, o la más reciente en el Pyrinean Warriors Open Air 2024, que se realiza cada septiembre en la Catalunya conquistada y ocupada por los franceses, allá por el 1635.
Y por fin Satan, con el incombustible Brian Ross, que a pesar de la edad sigue manteniendo una muy buena voz, y a su formación clásica al completo, con Russ Tipins y Steve Ramsey a las guitarras, Graeme English al bajo, y Sean Taylor a la batería, al que Ross calificó de héroe durante el show.
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El cual se inició con un par de piezas de su primer disco Court in the Act (1983), y en el que siguen basando su repertorio en directo, tras la Intro “Into the Fire”, resuella “Trial by Fire”, y “Blades of Steel”, durante la cual se desprendió de los guantes y la chaqueta negra que llevaba puesta al principio de una actuación, que rompió con la pasividad de una audiencia transformada en entusiasmo y devoción por las viejas composiciones de la banda inglesa, coreando todas y cada una de ellas.
Tras unos minutos de dialogo con unos fans llegados de la ciudad de Newcastle, turno ahora para Earth Eternal (2022) con “Acendency”, y “Burning Portrait” que incluyó un duelo de guitarras a cargo de Russ y Steve. Gritos de Satan, Satan por las doscientas almas que llenan Razzmatazz 3, que interrumpe Ross recordando a la serie de los ochenta Dr. Who para viajar hasta el 1983, y atacar con “Break Free”, con Ross dando el primer trago de Jägermeister, hecho que repetirá de forma constante entre canción y canción.
Tras bromear sobre si Newcastle es realmente Inglaterra, prosiguen con “Sacramental Rites” desde su último disco hasta la fecha, Songs in Crimson (2024), y con una excelente “Devil Infantry”, única extraída de su Atom by Atom (2015). Más coros y palmas para “Twenty Twenty Five”, y la progresiva “Ophidian”, y de ahí pasar al golpeo constante con todas sus fuerzas de Sean en “Turn the Tide”. Un rezo, y un trago de Jägger nos transportan a toda velocidad al Cruel Magic (2018) con la mágica “Into the Mouth of Eternity”, y la personal “Testimony”, desde el Life Sentenced (2013).
Se despidieron con otra clásica, la melancólica “Alone in the Dark”, tras la que esperábamos cayera alguna más, a modo de encore, como bien figuraba en su hoja de setlist pegada en el suelo, que incluía “Siege Mentality” y “Kiss of Death”, pero no fue así, dando así por concluido un directo de unos ochenta y cinco minutos, de los que unos diez o más, se los llevan las peroratas, chistes o anécdotas que se cuenta el bueno de Brian Ross entre tema y tema.
Gran concierto de los ingleses, de los que esperamos no tarden otros trece años en volver por acá, aunque desde la separación del Reino Unido de la CEE, parece que se ha complicado el asunto de los permisos de trabajo para salir de gira para algunos grupos de la isla. En fin, como diría Brian en algún momento de su actuación, Thank you, so burning much.



Mítica formación de la New Wave of British Heavy Metal, y del proto thrash/speed metal, que ha tenido una carrera ciertamente rocambolesca, con cambios de nombre en sus inicios, denominándose Blind Fury, después Pariah, para volver a reencarnarse de nuevo como Satan, en el Wacken Open Air del 2004.
Previa a la actuación de estos veteranos afincados en Newcastle, tenemos a los tejanos Hellgrimm, con la batería y chillona voz de Erica R. Missey, y el guitarrista Jerry Connor, dos exmiembros del centenar de músicos que formaron parte de aquel combo imposible e incalificable llamado Green Jelly. Desde su nacimiento en 2018, tras abandonar su anterior proyecto Moonkeysoop, nació en formato de trio Hellgrimm, editado material discográfico casi cada año, su ultimo lanzado este mismo 2026, y titulado Rresurrection, del que cayeron “Murder on my Mind”, “Embrace”, “Dead Superstar”, o las reiterativas “Reign in Terror”, y su single “Dog Trash Must Die”, tema principal del cortometraje post apocalíptico Dog Trash.
También interpretaron piezas de anteriores álbumes como “Jack of All Blades”, o “Sin After Sin” con solo a una sola mano levantando la guitarra en el aire, ambas composiciones de su Ritual de 2022, o la relajada “Dreamon” desde The Hunger (2021). Finalizaron sus cuarenta minutos con una curiosa versión del “Simpathy for the Devil” de los Stones, como con toques funk. Poco acertada teniendo en cuenta la audiencia, y que en algunos de sus discos hay covers de Black Sabbath, o el “Outcast” de Kreator, que es parte del disco homenaje, Agents of Brutality: A Tribute To Kreator.
Esperaba que en vivo mejorara su anodina propuesta, pero no fue así, y a pesar de su buen hacer instrumentalmente hablando, y su buena conexión con el público presente, levantaron más simpatía que otra cosa el power trio de San Antonio, Texas.
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La segunda banda del cartel son los locales Wicked Leather, formados en 2023, y que sigue machacando su álbum debut Season of the Witch (2025). Liderados por la imponente vocalista argentina Yamila Martins, y con el bonaerense Michel Regueiro, exThe Evil Dead, Satanic Death, y Nocturnal Evil, al frente de este quinteto que rezuma heavy metal tradicional por cada uno de sus poros, y que también capitanea a los black thrashers, Emissary, junto a sus compañeros en Wicked Leather, Cosmil y Alejandro.
Letras cargadas de oscuridad, rebeldía, brujería, o las novelas y películas de terror, con influencias de bandas como Accept, Savatage, Virgin Steele, Acid, Stormwitch, Venom, o Chastain es visiblemente palpable en sus composiciones. Con un inicio a lo Judas Priest, que luego deriva más hacia unos Helloween en el caso de “Lightning Strike”, uno de los cortes que apareció en su single debut Echoes of the Storm (2024) junto a “Night Hunter”.
Tras repasar por completo Season of the Wicht, finalizaron sus cuarenta y cinco minutos de gran actitud y compenetración, bajo los dictados de un impertérrito Uri Segú a la batería. Enterraron su actuación con “Masquerade of Shadows”, que en su riff inicial recuerda algo al “Slaughterhouse” de Powermad, y un cover de los londinenses Tank, el clásico “Turn Your Head Around”.
Así que bien por esta aguerrida nueva formación barcelonesa, a la que solo le falto algo de voz por parte de Yami para redondear su perversa puesta en escena, que volverá a tener el lujo de acompañar muy pronto a otras leyendas de la NWOBHM, y también de Newcastle, como son los señores de Raven.
Con Satan nos encontramos ante otro hecho paradigmático, al igual que en el caso de los escoceses Heavy Pettin’, u otras bandas británicas con más de cuarenta años de historia que apenas han pisado Barcelona no más de una ocasión en todos estos años, e impensable verlos en un Rock Fest, donde ya sabemos que se repiten indefectiblemente las mismas bandas año tras año. Sus actuaciones más cercanas en el tiempo y el espacio fueron en 2013, encabezando el VI Metal Cova Fest barcelonés, en el Pounding Metal Fest de 2017 en Madrid, o la más reciente en el Pyrinean Warriors Open Air 2024, que se realiza cada septiembre en la Catalunya conquistada y ocupada por los franceses, allá por el 1635.
Y por fin Satan, con el incombustible Brian Ross, que a pesar de la edad sigue manteniendo una muy buena voz, y a su formación clásica al completo, con Russ Tipins y Steve Ramsey a las guitarras, Graeme English al bajo, y Sean Taylor a la batería, al que Ross calificó de héroe durante el show.
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El cual se inició con un par de piezas de su primer disco Court in the Act (1983), y en el que siguen basando su repertorio en directo, tras la Intro “Into the Fire”, resuella “Trial by Fire”, y “Blades of Steel”, durante la cual se desprendió de los guantes y la chaqueta negra que llevaba puesta al principio de una actuación, que rompió con la pasividad de una audiencia transformada en entusiasmo y devoción por las viejas composiciones de la banda inglesa, coreando todas y cada una de ellas.
Tras unos minutos de dialogo con unos fans llegados de la ciudad de Newcastle, turno ahora para Earth Eternal (2022) con “Acendency”, y “Burning Portrait” que incluyó un duelo de guitarras a cargo de Russ y Steve. Gritos de Satan, Satan por las doscientas almas que llenan Razzmatazz 3, que interrumpe Ross recordando a la serie de los ochenta Dr. Who para viajar hasta el 1983, y atacar con “Break Free”, con Ross dando el primer trago de Jägermeister, hecho que repetirá de forma constante entre canción y canción.
Tras bromear sobre si Newcastle es realmente Inglaterra, prosiguen con “Sacramental Rites” desde su último disco hasta la fecha, Songs in Crimson (2024), y con una excelente “Devil Infantry”, única extraída de su Atom by Atom (2015). Más coros y palmas para “Twenty Twenty Five”, y la progresiva “Ophidian”, y de ahí pasar al golpeo constante con todas sus fuerzas de Sean en “Turn the Tide”. Un rezo, y un trago de Jägger nos transportan a toda velocidad al Cruel Magic (2018) con la mágica “Into the Mouth of Eternity”, y la personal “Testimony”, desde el Life Sentenced (2013).
Se despidieron con otra clásica, la melancólica “Alone in the Dark”, tras la que esperábamos cayera alguna más, a modo de encore, como bien figuraba en su hoja de setlist pegada en el suelo, que incluía “Siege Mentality” y “Kiss of Death”, pero no fue así, dando así por concluido un directo de unos ochenta y cinco minutos, de los que unos diez o más, se los llevan las peroratas, chistes o anécdotas que se cuenta el bueno de Brian Ross entre tema y tema.
Gran concierto de los ingleses, de los que esperamos no tarden otros trece años en volver por acá, aunque desde la separación del Reino Unido de la CEE, parece que se ha complicado el asunto de los permisos de trabajo para salir de gira para algunos grupos de la isla. En fin, como diría Brian en algún momento de su actuación, Thank you, so burning much.













