


Fotos: Nico Cardinale, gentileza Nepenthe Rock
Dicen que los viernes 13 suelen ser un día de mala suerte. Una fecha maldita, en la que hay que evitar escaleras, espejos, gatos negros y cualquier tipo de actividad o compromiso en lo posible, para prevenir catástrofes o infortunios. Afortunadamente para Vola, esta superstición no afectó en lo más mínimo su primera presentación en terreno argentino, ya que contaron con un debut impecable y a la altura de lo esperado.
Tras lograr una fama y reputación muy notoria en los últimos años dentro de la escena progresiva moderna a base de grandes trabajos, era cuestión de tiempo para que los daneses arriben en el país y tengan su bautismo de fuego frente a sus fanáticos argentinos.
Y finalmente se dio. Un viernes 13 de marzo fue la fecha prometida para que el grupo siga rompiendo horizontes y expandiendo su música a lo amplio del mundo. En esta ocasión, en Uniclub, en el epicentro porteño de la Ciudad de Buenos Aires.
Dos fueron los grupos en
cabezados de abrir la fecha: Carbón y Falchi. Arrancaron en primer lugar los argentinos. El grupo liderado por Pehuén “Piwi” Berdun se presentó para desplegar su robusta y moderna propuesta ante los primeros presentes de la noche. Con una base rítmica muy influenciada en Meshuggah, el trío brindó contundencia y exquisitez, encontrando un estilo en perfecta sintonía para lo que pedía la jornada.
Luego fue el turno de Falchi, el nuevo proyecto de la ex guitarrista de Nervosa. La brasilera junto con su banda se encargó de seguir dibujando la noche con notas y solos exquisitos, bajo una propuesta progresiva instrumental, más enfocada en la velocidad y técnica. Hicieron un buen trabajo de ejecución, resaltando las grandes habilidades que tiene ella en su instrumento. Captaron la atención del público con un cover “The Call Of Khulu” de Metallica y finalizaron el festival de pirotécnica acelerando el ritmo y con un enfoque mucho más “thrasher”, que les valió los aplausos de un Uniclub bastante concurrido a esas alturas.
21:30 estaba pautada la presentación de Vola aunque al final salieron unos minutos más tarde al escenario. Y la explicación creo que se puede resumir fácilmente en una palabra: iluminación. Al abrirse el telón, la gente no se encontró con la típica pantalla de fondo con el nombre de la banda o la portada de algún disco, como suele estar acostumbrada. En su lugar, un juego de luces rectangulares largas estaba cubriendo el escenario a los costados, de forma tal que construía un ambiente único para el show y adelantaban el gran protagonismo que tendrían a lo largo del mismo.
Y es que apenas se apareció la banda, estas luces no tardaron en entrar en acción y sumergir a los músicos en un agujero de oscuridad e iluminación, que estaba sincronizado con el ritmo de la música. De esta manera, entre luces y sombras empezó a sonar “I Don’t Know How We Got Here”, un tema con un inicio tranquilo y relajado, pero que poco a poco va subiendo en intensidad hasta terminar de explotar. De modo que la presentación de los daneses fue paulatina. Primero con la voz de Asger Mygind (cantante y guitarrita), luego con la aparición de Martin Werner en los teclados y Nicolai Mogensen en el bajo. Y por último, con la irrupción del sueco Adam Janzi en la batería. Todo de forma escalonada y que culminó con la entrada de la guitarra de Asger en escena. Un inicio estudiado que creó el clima perfecto para integrar al público en este viaje musical que iba a proponer el grupo.
“We Will not Disband” fue la siguiente pieza en sonar y ya empezó a marcar las pautas entre las que se movería el show: momentos calmos e hipnóticos guiados por la suave y armoniosa voz de Mygind, junto con estribillos más explosivos e intensos estelarizados por su guitarra. El músico con suma naturalidad fue desenvolviendo estas dos facetas suyas sobre el escenario, y consiguió cautivar y sorprender al espectador durante gran parte de la noche al mostrar, tanto su lado más angelical como el más agresivo. Todo esto, reforzado el juego de luces que hacía que fuera imposible no despegar la vista del escenario.
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Sus compañeros tampoco se quedaron atrás y cada uno, demostró las distintas cualidades técnicas con las que cuentan en sus instrumentos. Werner y Mogensen en un plano más delicado e introspectivo, mientras que Janzi con la batería, un poco más vistoso.
Tal como se anunciaba en la gira, la banda vino para presentar los temas de su última obra Friend Of A Phantom (2024), Sin embargo, el setlist estuvo mayormente orientado en Witness (2021), con piezas como “Stone Leader Falling”, “These Black Claws” o “Head Mounted Sideways”, protagonizando la noche.
El público recibió estas interpretaciones con mucha alegría e intensidad, al punto que resultó un tanto llamativo las rondas de salto y pogo que se terminaron armando durante el recital. En especial, en composiciones dónde se aprecia la vena más Meshuggah del grupo como “Alien Shivers” o “Stray The Skies” de su debut.
Momentos de charla y conexión también hubo. Todos a cargo de Mygind que entre tema y tema, se fue soltando y mostrando mucho más expresivo de lo que se podía llegar a esperar, dada la personalidad tímida con la que cuentan la mayoría de los músicos nórdicos/escandinavos.
De esta forma, el show fue fluyendo y vibrando con naturalidad. “Bleed Out” tuvo a la gente dejando cuerpo y alma en el círculo central mientras que “Tray” nos regaló el momento más bello y emotivo de la noche, con una sala completamente a oscuras hasta la llegada del estribillo.
La actuación de los daneses concluiría “Straight Lines”, que dejó a todo el mundo extasiado por lo que se vivió. Y no es para menos. Vola no sólo dio una catedra musical desde la entrega, sino que ofreció un espectáculo visual hipnotizante con el juego de luces. Todo esto, sin presentar ningún tipo de inconveniente o desperfecto técnico. Algo para enmarcar de parte de la producción y el grupo.
Y así fue como el recital se pasó volando. Con todos los miembros de la formación brillando y demostrando porque son un estandarte dentro de la escena progresiva moderna. Una actuación admirable que con gusto, repetiría.
Agradecemos una vez más a la gente de Noiseground por la acreditación del evento y por la realización del mismo.
Etiquetas: argentina, Dinamarca, Noiseground, Progresivo, Vola



Fotos: Nico Cardinale, gentileza Nepenthe Rock
Dicen que los viernes 13 suelen ser un día de mala suerte. Una fecha maldita, en la que hay que evitar escaleras, espejos, gatos negros y cualquier tipo de actividad o compromiso en lo posible, para prevenir catástrofes o infortunios. Afortunadamente para Vola, esta superstición no afectó en lo más mínimo su primera presentación en terreno argentino, ya que contaron con un debut impecable y a la altura de lo esperado.
Tras lograr una fama y reputación muy notoria en los últimos años dentro de la escena progresiva moderna a base de grandes trabajos, era cuestión de tiempo para que los daneses arriben en el país y tengan su bautismo de fuego frente a sus fanáticos argentinos.
Y finalmente se dio. Un viernes 13 de marzo fue la fecha prometida para que el grupo siga rompiendo horizontes y expandiendo su música a lo amplio del mundo. En esta ocasión, en Uniclub, en el epicentro porteño de la Ciudad de Buenos Aires.
Dos fueron los grupos en
cabezados de abrir la fecha: Carbón y Falchi. Arrancaron en primer lugar los argentinos. El grupo liderado por Pehuén “Piwi” Berdun se presentó para desplegar su robusta y moderna propuesta ante los primeros presentes de la noche. Con una base rítmica muy influenciada en Meshuggah, el trío brindó contundencia y exquisitez, encontrando un estilo en perfecta sintonía para lo que pedía la jornada.
Luego fue el turno de Falchi, el nuevo proyecto de la ex guitarrista de Nervosa. La brasilera junto con su banda se encargó de seguir dibujando la noche con notas y solos exquisitos, bajo una propuesta progresiva instrumental, más enfocada en la velocidad y técnica. Hicieron un buen trabajo de ejecución, resaltando las grandes habilidades que tiene ella en su instrumento. Captaron la atención del público con un cover “The Call Of Khulu” de Metallica y finalizaron el festival de pirotécnica acelerando el ritmo y con un enfoque mucho más “thrasher”, que les valió los aplausos de un Uniclub bastante concurrido a esas alturas.
21:30 estaba pautada la presentación de Vola aunque al final salieron unos minutos más tarde al escenario. Y la explicación creo que se puede resumir fácilmente en una palabra: iluminación. Al abrirse el telón, la gente no se encontró con la típica pantalla de fondo con el nombre de la banda o la portada de algún disco, como suele estar acostumbrada. En su lugar, un juego de luces rectangulares largas estaba cubriendo el escenario a los costados, de forma tal que construía un ambiente único para el show y adelantaban el gran protagonismo que tendrían a lo largo del mismo.
Y es que apenas se apareció la banda, estas luces no tardaron en entrar en acción y sumergir a los músicos en un agujero de oscuridad e iluminación, que estaba sincronizado con el ritmo de la música. De esta manera, entre luces y sombras empezó a sonar “I Don’t Know How We Got Here”, un tema con un inicio tranquilo y relajado, pero que poco a poco va subiendo en intensidad hasta terminar de explotar. De modo que la presentación de los daneses fue paulatina. Primero con la voz de Asger Mygind (cantante y guitarrita), luego con la aparición de Martin Werner en los teclados y Nicolai Mogensen en el bajo. Y por último, con la irrupción del sueco Adam Janzi en la batería. Todo de forma escalonada y que culminó con la entrada de la guitarra de Asger en escena. Un inicio estudiado que creó el clima perfecto para integrar al público en este viaje musical que iba a proponer el grupo.
“We Will not Disband” fue la siguiente pieza en sonar y ya empezó a marcar las pautas entre las que se movería el show: momentos calmos e hipnóticos guiados por la suave y armoniosa voz de Mygind, junto con estribillos más explosivos e intensos estelarizados por su guitarra. El músico con suma naturalidad fue desenvolviendo estas dos facetas suyas sobre el escenario, y consiguió cautivar y sorprender al espectador durante gran parte de la noche al mostrar, tanto su lado más angelical como el más agresivo. Todo esto, reforzado el juego de luces que hacía que fuera imposible no despegar la vista del escenario.
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Sus compañeros tampoco se quedaron atrás y cada uno, demostró las distintas cualidades técnicas con las que cuentan en sus instrumentos. Werner y Mogensen en un plano más delicado e introspectivo, mientras que Janzi con la batería, un poco más vistoso.
Tal como se anunciaba en la gira, la banda vino para presentar los temas de su última obra Friend Of A Phantom (2024), Sin embargo, el setlist estuvo mayormente orientado en Witness (2021), con piezas como “Stone Leader Falling”, “These Black Claws” o “Head Mounted Sideways”, protagonizando la noche.
El público recibió estas interpretaciones con mucha alegría e intensidad, al punto que resultó un tanto llamativo las rondas de salto y pogo que se terminaron armando durante el recital. En especial, en composiciones dónde se aprecia la vena más Meshuggah del grupo como “Alien Shivers” o “Stray The Skies” de su debut.
Momentos de charla y conexión también hubo. Todos a cargo de Mygind que entre tema y tema, se fue soltando y mostrando mucho más expresivo de lo que se podía llegar a esperar, dada la personalidad tímida con la que cuentan la mayoría de los músicos nórdicos/escandinavos.
De esta forma, el show fue fluyendo y vibrando con naturalidad. “Bleed Out” tuvo a la gente dejando cuerpo y alma en el círculo central mientras que “Tray” nos regaló el momento más bello y emotivo de la noche, con una sala completamente a oscuras hasta la llegada del estribillo.
La actuación de los daneses concluiría “Straight Lines”, que dejó a todo el mundo extasiado por lo que se vivió. Y no es para menos. Vola no sólo dio una catedra musical desde la entrega, sino que ofreció un espectáculo visual hipnotizante con el juego de luces. Todo esto, sin presentar ningún tipo de inconveniente o desperfecto técnico. Algo para enmarcar de parte de la producción y el grupo.
Y así fue como el recital se pasó volando. Con todos los miembros de la formación brillando y demostrando porque son un estandarte dentro de la escena progresiva moderna. Una actuación admirable que con gusto, repetiría.
Agradecemos una vez más a la gente de Noiseground por la acreditación del evento y por la realización del mismo.
Etiquetas: argentina, Dinamarca, Noiseground, Progresivo, Vola








