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Linkin Park en Argentina: “Un lugar donde pertenecer”
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Portada: instagram oficial Linkin Park

Hay momentos en la vida que nunca se van a repetir y que añoramos a través de sentimientos de nostalgia. Sin embargo, la vida suele dar lugar al reencuentro con esos momentos, en diferentes formas si, pero que nos puedan llegar a provocar lo mismo. Algo así es lo que sentí principalmente el último viernes en el recital de Linkin Park en el parque de la ciudad.

Linkin Park es una banda que ha pasado por todo. Desde el éxito por ser un principal referente del nu metal, al cuestionamiento por sus discos más comerciales e incluso la pérdida de su cantante que devino en la disolución de la banda. Chester ya no está, y hoy nos lamentamos por no haber escuchado el pedido de ayuda en lo que creíamos que era simplemente una de las mejores performances vocales.

Cuando todo parecía marcar el fin de Linkin Park, luego de años de silencio del resto de la banda, Shinoda nos sorprendió con el anuncio que menos esperábamos en la escena del metal: volverían, y no de cualquier forma. Volverían como la banda que fueron, con nuevo cantante y disco. Fue poco el tiempo que tomó para enterarnos de la elección de Emily Armstrong, cantante de Dead Sara, para reemplazar a Chester Bennington y del anuncio de From Zero, su nuevo disco.

A pesar de la incertidumbre, lo incierto, las expectativas y los cuestionamientos sin sentido, From Zero fue muy bien recibido y Emily dio completamente la talla. Sin embargo, la prueba final para Linkin Park y para mí mismo, era este recital y el hecho de poder volver a sentir esa conexión tan profunda que siempre destaco a esta banda.

Deny y el regreso más sopresivo

Y no es por tener algo en contra de tamaña banda, sino porque a Nazareno no le va nada mal con su proyecto paralelo ELNUEVEONCE (premiados en el último Wacken) lo que me hace pensar en el porqué de resucitar su antigua banda. Allí estuvimos, desde el primer momento, cuando el reloj marcaba las 19hs en punto, para recibir a Deny en el escenario, abriendo la noche.

TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR: Deny – Documento 4 (2025)

Desde el momento uno del primer tema, la banda se mostró con grandes problemas de sonido (que claro, no es culpa de ellos). Guitarras que sonaban y voces que no por momentos, y viceversa en otros. El sonido que iba y venía, como si uno jugara a ponerse y sacarse los auriculares. De hecho, en un momento y si no tuve una percepción errada, Nazareno apostó por recomenzar uno de sus temas al grito de un “vamos de vuelta?”. Un pequeño detalle que se logro arreglar al cabo de unos temas para que Deny terminara cerrando una gran vuelta a los escenarios, que promete extenderse para presentar su último disco.

Poppy: Rápida aceptación del público argentino.

Si algo me tenía tan manija por fuera del plato principal, era la presentación de Poppy como soporte. Desde el momento que me enteré de su participación fue que entendí que esto se iba a poner mejor de lo que esperaba. Poppy es una artista de la cual supe de su existencia gracias a mi compañera de vida hace ya unos años. Joven que empezó con videos en Youtube con tintes bizarros, que se lanzó a la música pop luego y que por un evento desafortunado con su antiguo manager/productor, viró a la música metal.

El metal de Poppy, no es un metal cualquiera. Es moderno, pero no de ese que nos pone en duda su escucha, sino uno que invita a escuchar más. Es pesado, profundo, por momentos hasta diabólico. Una excepcional e irónica fusión entre el pop de su pasado y el metal lleno de guturales, sangre, y emociones fuertes soportados por una estética visual contradictoria.

A las 20hs ya con el sol cayendo totalmente y luego de una pequeña introducción más terrorífica que escuchar Xuxa al revés, Poppy salía a comerse el escenario. El sonido acá ya era perfecto, finamente calculado. El set comenzó con “Had You Have Enough?”  de su último albúm Negative Spaces y siguió con “BLOODMONEY” de I Disagree. El público se sentía tranquilo y relajado hasta la llegada de “V.A.N”, el tema que fue un antes y después y que desató la completa locura que no terminaría hasta último minuto de Linkin Park. El pogo se desató de manera violenta, y entre golpes y cabezazos, pude atravesar todo el resto del set. La cita concluyó con “New Way Out” pero sin duda alguna, el mejor momento estuvo en “Scary Mask”, donde la energía del público estuvo en su cúspide.

Mención especial para Johnuel Hasney, el guitarrista de Poppy, que se hizo notar y muy para bien. Show corto de presentación, pero impecable. Una artista que esperemos vuelva pronto con su propio recital.

Linkin Park y un lugar de pertenencia

Apenas pasadas las 21hs y luego de despejar el set y armado de Poppy, el reloj de los 10 minutos empezó a contar en reversa (con insultos de por medio jaja). Los últimos 10 segundos se hacían notar y la gente comenzaba la cuenta regresiva al unisóno. De repente, las luces se apagaron y un rayo laser que emergía desde la parte superior del futurista escenario, nos dejaba a todos deslumbrados. La banda poco a poco aprovechaba la distracción para acomodarse y para luego dar lugar a las primeras notas de “Somewhere I Belong”. El golpe del primer riff se hizo escuchar y la multitud sucumbió a la locura. Estaban allí, después de 7 años, Linkin Park volvía totalmente renovado a Argentina.

Sin mediar palabra alguna, el set siguió con “Lying From You”, con una enérgica Emily Armstrong que vestía la camiseta de Maradona y hasta una peluca que emulaba las porras del fallecido futbolista.  Fue una primera tanda que no dio respiro, equilibrada entre clásicos y lo mejor de su última obra (lo bien que suena en vivo “The Emptiness Machine”). Sorpresa la que me lleve de que tocaran “New Divide” (que la suelen alternar).

El silencio se hacía de nuevo, las luces se apagaban para dar antesala al segundo acto. En este segmento viajaron un poco más por lo entero de su discografía. Algunos clásicos como “Burn It Down” resonaron entre todos los allí presentes, mientras “Two Faced” volvió a desatar la completa locura de la gente, lo que denota lo muy bien recibido que fue el último álbum (algo que rara vez sucede en bandas viejas). Cuando parecía que el segundo acto iba a cerrar tan bien como el primero, llegó la frutilla del postre, “One Step Closer” con Poppy acompañando a Emily en el escenario. El pogo no daba lugar al descanso, los golpes, las mareas, los constantes saltos coreando hasta los guturales de las 2 artistas que saltaban sobre el final de la pasarela.

TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR: Tool en Buenos Aires: “Una espera que valió la pena”

Luego de una pausa un poco más extensa que la anterior, se daba comienzo al tercer acto que contó la reciente sacada del baul “Lost” que se fue de los escenarios con el público coreando el nombre de Chester. “What I’ve Done” otro gran momento esperando por todos, por ser esa canción donde convergen los fans de los primeros y últimos discos.

El cuarto acto, se inició luego de un espectáculo audiovisual caracterizado por la presencia de láseres, demostrando el alto nivel de puesta en escena de Linkin Park. Este segmento del recital fue la cúspide de la noche. Lo mejor de lo mejor estuvo acá. Los dos hits más populares se hicieron presentes, primero “Numb” y luego “In The End” pasando entre medio por la clásica “A Place For My Head”. El cierre con “Faint” dejó a más de uno con el último suspiro que pudiera dar. Incluso empezaba a notar mi disfonía producto de gritarle al cielo “I won’t be ignored!” Había lugar para más, pero los cuerpos estaban ya muy cansados de un acto cargado de energía, pogos y rondas.

El encore dio lugar a las últimas 3 piezas de la noche, con un público muy cansado pero que prometía seguir dándolo todo. “Papercut”, “Heavy Is The Crown” y la super coreable “Bleed It Out” dieron el broche de oro para una de las mejores presentaciones de la banda en el país.

Las luces se prendieron y poco a poco el público empezó a descomprimirse. Una noche que por demás recordaré, porque a pesar de haber visto tantas grandes bandas, tantas grandes leyendas, sin duda alguna que esa noche del viernes, fue una de las mejores, por lejos. Linkin Park demostró que está vigente, más que nunca y que tiene mucho más para darnos. Por mi parte, me logré reencontrar con mi yo adolescente, aquel que se topó por mera contemporaneidad con Hybrid Theory y Meteora.

La producción de primer nivel, el sonido totalmente afinado, los músicos en un gran momento y con una evidente sinérgia entre ellos. El lugar, si bien no lo conocía y tenía malas referencias, me terminó resultando más que cómodo, con lugares para comer algo, baños bien dispuestos, buenos accesos y hasta árboles para descansar bajo la sombra. La energía del público y la conexión con la banda nunca se apagaron en ningún momento de esas 2hs. Todos pudimos desahogarnos, todos pudimos ver al Linkin Park que alguna vez fue y  todos, de alguna manera, encontramos un lugar donde pertenecer.

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Linkin Park en Argentina: “Un lugar donde pertenecer”
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Portada: instagram oficial Linkin Park

Hay momentos en la vida que nunca se van a repetir y que añoramos a través de sentimientos de nostalgia. Sin embargo, la vida suele dar lugar al reencuentro con esos momentos, en diferentes formas si, pero que nos puedan llegar a provocar lo mismo. Algo así es lo que sentí principalmente el último viernes en el recital de Linkin Park en el parque de la ciudad.

Linkin Park es una banda que ha pasado por todo. Desde el éxito por ser un principal referente del nu metal, al cuestionamiento por sus discos más comerciales e incluso la pérdida de su cantante que devino en la disolución de la banda. Chester ya no está, y hoy nos lamentamos por no haber escuchado el pedido de ayuda en lo que creíamos que era simplemente una de las mejores performances vocales.

Cuando todo parecía marcar el fin de Linkin Park, luego de años de silencio del resto de la banda, Shinoda nos sorprendió con el anuncio que menos esperábamos en la escena del metal: volverían, y no de cualquier forma. Volverían como la banda que fueron, con nuevo cantante y disco. Fue poco el tiempo que tomó para enterarnos de la elección de Emily Armstrong, cantante de Dead Sara, para reemplazar a Chester Bennington y del anuncio de From Zero, su nuevo disco.

A pesar de la incertidumbre, lo incierto, las expectativas y los cuestionamientos sin sentido, From Zero fue muy bien recibido y Emily dio completamente la talla. Sin embargo, la prueba final para Linkin Park y para mí mismo, era este recital y el hecho de poder volver a sentir esa conexión tan profunda que siempre destaco a esta banda.

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Y no es por tener algo en contra de tamaña banda, sino porque a Nazareno no le va nada mal con su proyecto paralelo ELNUEVEONCE (premiados en el último Wacken) lo que me hace pensar en el porqué de resucitar su antigua banda. Allí estuvimos, desde el primer momento, cuando el reloj marcaba las 19hs en punto, para recibir a Deny en el escenario, abriendo la noche.

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Desde el momento uno del primer tema, la banda se mostró con grandes problemas de sonido (que claro, no es culpa de ellos). Guitarras que sonaban y voces que no por momentos, y viceversa en otros. El sonido que iba y venía, como si uno jugara a ponerse y sacarse los auriculares. De hecho, en un momento y si no tuve una percepción errada, Nazareno apostó por recomenzar uno de sus temas al grito de un “vamos de vuelta?”. Un pequeño detalle que se logro arreglar al cabo de unos temas para que Deny terminara cerrando una gran vuelta a los escenarios, que promete extenderse para presentar su último disco.

Poppy: Rápida aceptación del público argentino.

Si algo me tenía tan manija por fuera del plato principal, era la presentación de Poppy como soporte. Desde el momento que me enteré de su participación fue que entendí que esto se iba a poner mejor de lo que esperaba. Poppy es una artista de la cual supe de su existencia gracias a mi compañera de vida hace ya unos años. Joven que empezó con videos en Youtube con tintes bizarros, que se lanzó a la música pop luego y que por un evento desafortunado con su antiguo manager/productor, viró a la música metal.

El metal de Poppy, no es un metal cualquiera. Es moderno, pero no de ese que nos pone en duda su escucha, sino uno que invita a escuchar más. Es pesado, profundo, por momentos hasta diabólico. Una excepcional e irónica fusión entre el pop de su pasado y el metal lleno de guturales, sangre, y emociones fuertes soportados por una estética visual contradictoria.

A las 20hs ya con el sol cayendo totalmente y luego de una pequeña introducción más terrorífica que escuchar Xuxa al revés, Poppy salía a comerse el escenario. El sonido acá ya era perfecto, finamente calculado. El set comenzó con “Had You Have Enough?”  de su último albúm Negative Spaces y siguió con “BLOODMONEY” de I Disagree. El público se sentía tranquilo y relajado hasta la llegada de “V.A.N”, el tema que fue un antes y después y que desató la completa locura que no terminaría hasta último minuto de Linkin Park. El pogo se desató de manera violenta, y entre golpes y cabezazos, pude atravesar todo el resto del set. La cita concluyó con “New Way Out” pero sin duda alguna, el mejor momento estuvo en “Scary Mask”, donde la energía del público estuvo en su cúspide.

Mención especial para Johnuel Hasney, el guitarrista de Poppy, que se hizo notar y muy para bien. Show corto de presentación, pero impecable. Una artista que esperemos vuelva pronto con su propio recital.

Linkin Park y un lugar de pertenencia

Apenas pasadas las 21hs y luego de despejar el set y armado de Poppy, el reloj de los 10 minutos empezó a contar en reversa (con insultos de por medio jaja). Los últimos 10 segundos se hacían notar y la gente comenzaba la cuenta regresiva al unisóno. De repente, las luces se apagaron y un rayo laser que emergía desde la parte superior del futurista escenario, nos dejaba a todos deslumbrados. La banda poco a poco aprovechaba la distracción para acomodarse y para luego dar lugar a las primeras notas de “Somewhere I Belong”. El golpe del primer riff se hizo escuchar y la multitud sucumbió a la locura. Estaban allí, después de 7 años, Linkin Park volvía totalmente renovado a Argentina.

Sin mediar palabra alguna, el set siguió con “Lying From You”, con una enérgica Emily Armstrong que vestía la camiseta de Maradona y hasta una peluca que emulaba las porras del fallecido futbolista.  Fue una primera tanda que no dio respiro, equilibrada entre clásicos y lo mejor de su última obra (lo bien que suena en vivo “The Emptiness Machine”). Sorpresa la que me lleve de que tocaran “New Divide” (que la suelen alternar).

El silencio se hacía de nuevo, las luces se apagaban para dar antesala al segundo acto. En este segmento viajaron un poco más por lo entero de su discografía. Algunos clásicos como “Burn It Down” resonaron entre todos los allí presentes, mientras “Two Faced” volvió a desatar la completa locura de la gente, lo que denota lo muy bien recibido que fue el último álbum (algo que rara vez sucede en bandas viejas). Cuando parecía que el segundo acto iba a cerrar tan bien como el primero, llegó la frutilla del postre, “One Step Closer” con Poppy acompañando a Emily en el escenario. El pogo no daba lugar al descanso, los golpes, las mareas, los constantes saltos coreando hasta los guturales de las 2 artistas que saltaban sobre el final de la pasarela.

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El encore dio lugar a las últimas 3 piezas de la noche, con un público muy cansado pero que prometía seguir dándolo todo. “Papercut”, “Heavy Is The Crown” y la super coreable “Bleed It Out” dieron el broche de oro para una de las mejores presentaciones de la banda en el país.

Las luces se prendieron y poco a poco el público empezó a descomprimirse. Una noche que por demás recordaré, porque a pesar de haber visto tantas grandes bandas, tantas grandes leyendas, sin duda alguna que esa noche del viernes, fue una de las mejores, por lejos. Linkin Park demostró que está vigente, más que nunca y que tiene mucho más para darnos. Por mi parte, me logré reencontrar con mi yo adolescente, aquel que se topó por mera contemporaneidad con Hybrid Theory y Meteora.

La producción de primer nivel, el sonido totalmente afinado, los músicos en un gran momento y con una evidente sinérgia entre ellos. El lugar, si bien no lo conocía y tenía malas referencias, me terminó resultando más que cómodo, con lugares para comer algo, baños bien dispuestos, buenos accesos y hasta árboles para descansar bajo la sombra. La energía del público y la conexión con la banda nunca se apagaron en ningún momento de esas 2hs. Todos pudimos desahogarnos, todos pudimos ver al Linkin Park que alguna vez fue y  todos, de alguna manera, encontramos un lugar donde pertenecer.

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