

Texto: Bianca Trinchieri
Una noche en la que la música funcionó como portal hacia otra dimensión, cargada de energía caótica y una alegría tan intensa como contagiosa. Así se vivió el paso de Carpenter Brut por el siempre confiable Store Vega, en un show donde lo sensorial fue tan importante como lo musical.
El recital comenzó con su telonero, el francés Sydney Valette, quien presentó un set sólido y muy bien estructurado. Recorrió temas de sus trabajos The Healer y Fight Back, fusionando EBM, trance, cold wave, synth-punk y ambient. Además de una buena performance vocal, se destacó por su presencia escénica: bailando cada tema y logrando algo fundamental para un acto de apertura, que es meter al público en clima. Desde los primeros minutos, los cuerpos empezaron a moverse y el terreno quedó preparado para lo que vendría.
Cuando apareció Carpenter Brut, todo explotó. Su propuesta —una mezcla de electrónica, metal, glam rock y estética ochentosa— construyó un universo distópico que viajaba constantemente entre el pasado y un futuro oscuro y agresivo.
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Detrás de todo está Franck Hueso, comandando sintetizadores y teclados, acompañado por guitarra y batería que aportaron una potencia explosiva al sonido. Incluso la interacción con el público estuvo alineada con esa estética: en lugar de hablar directamente, utilizaban una voz pregrabada desde los teclados, reforzando ese aura cyberpunk que dominó toda la presentación.
El recinto jugó un papel clave. Store Vega ofrece un equilibrio perfecto entre capacidad y cercanía con el escenario, con una acústica que responde siempre. Se siente íntimo sin perder intensidad, lo que permitió una conexión constante entre banda y público. El pogo fue incesante desde el inicio hasta el final, y cuando llegó el momento del “wall of death”, la respuesta fue inmediata y masiva. Nadie se quedó quieto.
El setlist estuvo cargado de clásicos como “Turbo Killer”, “Roller Mobster” y “Le Perv”, consolidando esa identidad basada en synthwave acelerado, distorsión metalera y un aire de terror retro. También hubo espacio para material más reciente, con temas como “Neon Requiem” y “The Misfits/The Rebels”, que mantuvieron la intensidad en lo más alto. A pesar de la corta duración de las canciones, el ritmo del show nunca decayó.
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El sonido fue contundente y preciso durante toda la noche, acompañado por una puesta en escena a la altura: luces en constante movimiento, láseres, colores saturados y visuales que remitían tanto al cine de terror como al universo de los videojuegos. Todo funcionó como una experiencia audiovisual completamente inmersiva.
El cierre llegó con el cover de “Maniac”, de Michael Sembello, reinterpretado con un enfoque más oscuro y pesado, pero respetando la esencia original. Un final perfecto para dejar al público bailando una vez más.
Más que un concierto, lo de Carpenter Brut fue una experiencia total. Un show donde la música, la estética y la energía se alinearon para construir un mundo propio, logrando que todos los presentes se sumergieran en él, aunque fuera solo por un rato.
Etiquetas: Carpenter Brut, cyberpunk, Live Nation DK, Sydney Valette, Synthwave, Vega

Texto: Bianca Trinchieri
Una noche en la que la música funcionó como portal hacia otra dimensión, cargada de energía caótica y una alegría tan intensa como contagiosa. Así se vivió el paso de Carpenter Brut por el siempre confiable Store Vega, en un show donde lo sensorial fue tan importante como lo musical.
El recital comenzó con su telonero, el francés Sydney Valette, quien presentó un set sólido y muy bien estructurado. Recorrió temas de sus trabajos The Healer y Fight Back, fusionando EBM, trance, cold wave, synth-punk y ambient. Además de una buena performance vocal, se destacó por su presencia escénica: bailando cada tema y logrando algo fundamental para un acto de apertura, que es meter al público en clima. Desde los primeros minutos, los cuerpos empezaron a moverse y el terreno quedó preparado para lo que vendría.
Cuando apareció Carpenter Brut, todo explotó. Su propuesta —una mezcla de electrónica, metal, glam rock y estética ochentosa— construyó un universo distópico que viajaba constantemente entre el pasado y un futuro oscuro y agresivo.
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Detrás de todo está Franck Hueso, comandando sintetizadores y teclados, acompañado por guitarra y batería que aportaron una potencia explosiva al sonido. Incluso la interacción con el público estuvo alineada con esa estética: en lugar de hablar directamente, utilizaban una voz pregrabada desde los teclados, reforzando ese aura cyberpunk que dominó toda la presentación.
El recinto jugó un papel clave. Store Vega ofrece un equilibrio perfecto entre capacidad y cercanía con el escenario, con una acústica que responde siempre. Se siente íntimo sin perder intensidad, lo que permitió una conexión constante entre banda y público. El pogo fue incesante desde el inicio hasta el final, y cuando llegó el momento del “wall of death”, la respuesta fue inmediata y masiva. Nadie se quedó quieto.
El setlist estuvo cargado de clásicos como “Turbo Killer”, “Roller Mobster” y “Le Perv”, consolidando esa identidad basada en synthwave acelerado, distorsión metalera y un aire de terror retro. También hubo espacio para material más reciente, con temas como “Neon Requiem” y “The Misfits/The Rebels”, que mantuvieron la intensidad en lo más alto. A pesar de la corta duración de las canciones, el ritmo del show nunca decayó.
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El sonido fue contundente y preciso durante toda la noche, acompañado por una puesta en escena a la altura: luces en constante movimiento, láseres, colores saturados y visuales que remitían tanto al cine de terror como al universo de los videojuegos. Todo funcionó como una experiencia audiovisual completamente inmersiva.
El cierre llegó con el cover de “Maniac”, de Michael Sembello, reinterpretado con un enfoque más oscuro y pesado, pero respetando la esencia original. Un final perfecto para dejar al público bailando una vez más.
Más que un concierto, lo de Carpenter Brut fue una experiencia total. Un show donde la música, la estética y la energía se alinearon para construir un mundo propio, logrando que todos los presentes se sumergieran en él, aunque fuera solo por un rato.
Etiquetas: Carpenter Brut, cyberpunk, Live Nation DK, Sydney Valette, Synthwave, Vega







