


El pasado viernes 20 de febrero, Avernal volvió a los escenarios y el lugar elegido fue nuestro querido Uniclub, un recinto que, tanto la banda como el público presente, incluyendo fotografos y crónistas conocemos muy bien y que funcionó como el punto de partida ideal para lo que será la etapa de su nuevo disco. En una noche donde el calor todavía se hacía sentir con fuerza en Buenos Aires, el cuarteto subió a escena cerca de la medianoche para ofrecer un show de poco más de una hora que fue directo al grano, sin rellenos innecesarios.
La asistencia fue moderada, con una concurrencia de entre 60 y 80 personas. Si bien no fue una multitud, el ambiente resultó sumamente cómodo para los presentes. Lejos de las aglomeraciones asfixiantes, el olor a transpiración y sudor en el cuerpo ajeno, el público pudo disfrutar de una visibilidad perfecta y un espacio que permitió que el pogo y el headbanging pudieran convivir con total libertad. Los que estuvieron, se hicieron sentir durante toda la velada, demostrando que el apoyo a la banda se mantiene intacto.
Lo que más destacó de la noche fue la labor de los músicos. El cuarteto se mostró en un nivel técnico altísimo, con una ejecución que no presentó fisuras a lo largo de todo el set. El sonido fue, sencillamente, perfecto. En un género donde a veces la distorsión puede empastar la mezcla, en esta ocasión cada instrumento tuvo su lugar. El sonido de las guitarras sonó exquisito permitiendo apreciar tanto los riffs más pesados como los pasajes rítmicos más gancheros que definen el estilo de la banda.
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A Cristian Rodriguez se lo vio cómodo, manejando los tiempos del escenario con oficio y conectando con la gente de manera natural. Su voz se escuchó clara y potente, reafirmando por qué es uno de los frontmans más representativos de la escena extrema nacional. La banda aprovechó la ocasión para probar varias canciones de su última producción llevandose aplausos quedando así demostrando que el nuevo material está a la altura de su legado.
Después de mostrar lo nuevo, llegó el momento de repasar la discografía, un tramo que el público celebró con ganas. La selección de temas permitió ver el recorrido que Avernal viene haciendo hace décadas. Sonaron piezas que remitieron a trabajos fundamentales como el autotitulado debut, Miss Mesías, El Sangriento y su último gran paso, Tzompantli.
Fue un set equilibrado, no hubo baches ni momentos de distracción; la banda se enfocó en tocar y en demostrar que están en uno de sus mejores momentos en cuanto a ensamble y sonido en vivo.
Uno de los datos más importantes de la noche fue el anuncio de la fecha oficial de presentación del disco. La cita será el 13 de junio en La Trastienda, un escenario que marca un crecimiento en la producción y que promete ser el evento principal de su año. Lo vivido en Uniclub funcionó como el calentamiento perfecto, dejando a todos con la sensación de que lo que se viene será aún más grande.
Avernal cumplió con lo esperado: un show crudo, bien tocado y con la mirada puesta en el futuro. El arranque del 2026 los encuentra en un gran estado de forma, con un disco nuevo bajo el brazo y una agenda que empieza a cargarse de fechas importantes.
Agradecimientos a la producción de Noiseground y a la banda por permitirnos realizar la cobertura del show.
Etiquetas: A Cold Breeze Of Death, Avernal, Death Metal Argentino, Noiseground, Uniclub


El pasado viernes 20 de febrero, Avernal volvió a los escenarios y el lugar elegido fue nuestro querido Uniclub, un recinto que, tanto la banda como el público presente, incluyendo fotografos y crónistas conocemos muy bien y que funcionó como el punto de partida ideal para lo que será la etapa de su nuevo disco. En una noche donde el calor todavía se hacía sentir con fuerza en Buenos Aires, el cuarteto subió a escena cerca de la medianoche para ofrecer un show de poco más de una hora que fue directo al grano, sin rellenos innecesarios.
La asistencia fue moderada, con una concurrencia de entre 60 y 80 personas. Si bien no fue una multitud, el ambiente resultó sumamente cómodo para los presentes. Lejos de las aglomeraciones asfixiantes, el olor a transpiración y sudor en el cuerpo ajeno, el público pudo disfrutar de una visibilidad perfecta y un espacio que permitió que el pogo y el headbanging pudieran convivir con total libertad. Los que estuvieron, se hicieron sentir durante toda la velada, demostrando que el apoyo a la banda se mantiene intacto.
Lo que más destacó de la noche fue la labor de los músicos. El cuarteto se mostró en un nivel técnico altísimo, con una ejecución que no presentó fisuras a lo largo de todo el set. El sonido fue, sencillamente, perfecto. En un género donde a veces la distorsión puede empastar la mezcla, en esta ocasión cada instrumento tuvo su lugar. El sonido de las guitarras sonó exquisito permitiendo apreciar tanto los riffs más pesados como los pasajes rítmicos más gancheros que definen el estilo de la banda.
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A Cristian Rodriguez se lo vio cómodo, manejando los tiempos del escenario con oficio y conectando con la gente de manera natural. Su voz se escuchó clara y potente, reafirmando por qué es uno de los frontmans más representativos de la escena extrema nacional. La banda aprovechó la ocasión para probar varias canciones de su última producción llevandose aplausos quedando así demostrando que el nuevo material está a la altura de su legado.
Después de mostrar lo nuevo, llegó el momento de repasar la discografía, un tramo que el público celebró con ganas. La selección de temas permitió ver el recorrido que Avernal viene haciendo hace décadas. Sonaron piezas que remitieron a trabajos fundamentales como el autotitulado debut, Miss Mesías, El Sangriento y su último gran paso, Tzompantli.
Fue un set equilibrado, no hubo baches ni momentos de distracción; la banda se enfocó en tocar y en demostrar que están en uno de sus mejores momentos en cuanto a ensamble y sonido en vivo.
Uno de los datos más importantes de la noche fue el anuncio de la fecha oficial de presentación del disco. La cita será el 13 de junio en La Trastienda, un escenario que marca un crecimiento en la producción y que promete ser el evento principal de su año. Lo vivido en Uniclub funcionó como el calentamiento perfecto, dejando a todos con la sensación de que lo que se viene será aún más grande.
Avernal cumplió con lo esperado: un show crudo, bien tocado y con la mirada puesta en el futuro. El arranque del 2026 los encuentra en un gran estado de forma, con un disco nuevo bajo el brazo y una agenda que empieza a cargarse de fechas importantes.
Agradecimientos a la producción de Noiseground y a la banda por permitirnos realizar la cobertura del show.
Etiquetas: A Cold Breeze Of Death, Avernal, Death Metal Argentino, Noiseground, Uniclub




