


Foto de Portada: CuervoDeth (Gentileza Metal-Argento)
El domingo 8 de marzo, el barrio de Flores fue epicentro de una noche que difícilmente se borre de la memoria de quienes estuvimos ahí. Madball y Suicidal Tendencies compartieron escenario en Argentina, con Hueso como soporte local
El Teatro Flores empezó a poblarse temprano. Entre remeras negras, gorras y zapatillas gastadas se mezclaban fanáticos de distintas épocas del hardcore. La vieja guardia que sigue a estas bandas desde los noventa convivía con nuevas camadas que descubrieron este sonido años después. Ese cruce generacional es parte de la identidad del género y volvió a hacerse evidente en cuanto se abrieron las puertas del recinto.
Hueso lleva años laburando en las trincheras del under, y cada vez que sube a un escenario lo hace con más cintura. El cuarteto tomó la tarde con una propuesta que junta al thrash, hardcore y death en proporciones exactas y sin edulcorante.
Arrancaron pasaditas las 19:30 y durante cuarenta minutos no aflojaron. “Solo se trata de sobrevivir” fue uno de los grandes temas, luego “Buitres” siguió con esa letras que van “al hueso” y muy bien ejecutada. El cierre llegó alrededor de las 20:15 con “Fantasma” dejando el escenario libre y la temperatura del lugar más alta que cuando abrieron. El pit ya estaba despierto. La gente ya estaba suelta y Hueso había cumplido su trabajo.
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Todos sabemos que Madball no necesita presentación en este país, lo que sí sorprende, cada vez que vienen, es la naturalidad con la que Freddy Cricien toma el barrio como propio. El cantante tiene ascendencia latina, maneja el español con fluidez y una actitud sobre el escenario que hace que el público sienta que no vino a ver un show, sino que fue invitado a una celebración familiar.
Arrancaron con “Nuestra Familia” en español, y eso lo dijo todo desde el minuto uno. La banda neoyorquina, nacida a fines de los ochenta casi como un brazo extendido del universo de Agnostic Front, llegó a Flores con el mismo ADN de siempre: breakdowns que pegan en el pecho y un frontman que no para ni un segundo. Cricien corría de punta a punta, cantaba con el primero de la fila, arengaba al que estaba en el fondo.
“Can’t Stop, Won’t Stop” y “Hold It Down” mantuvieron el ritmo. Durante “Set It Off” el pit se abrió de verdad, ese pit generoso y honesto que sabe el hardcore porteño construir. En un momento, Freddy se tomó unos segundos para agradecer, para recordar que el show de los 30 años de Set It Off que hicieron en 2024 fue uno de los mejores de su carrera. Que Argentina los recibe como en ningún otro lado. Nadie se lo discutió.
Después, Freddy preguntó si la gente quería escuchar algo nuevo, y lo que siguió fue “Tethered”, el primer adelanto del décimo álbum de la banda, que saldrá en mayo a través de Nuclear Blast, un buen tema que habrá que esperar el disco, mientra tanto seguir de cerca cada adelanto que salga.
El tramo final fue pura artillería pesada. “Down By Law”, “It’s My Life” —la versión NYHC del clásico de The Animals, que hizo bailar two-step a media sala—, “For My Enemies”, “Look My Way”, “Pride (Times Are Changing)” y el cierre con “100%” y “Doc Marten Stomp” que convirtieron el Teatro Flores en algo cercano al caos organizado. En el mejor sentido posible.
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Si Madball dejó el ambiente caliente, Suicidal Tendencies terminó de prenderle fuego. Antes incluso de que aparecieran en escena, la expectativa era enorme, y la banda la recibió sin que les temblara nada.
La formación actual es de las mejores que ha tenido esta banda en décadas: Tye Trujillo en el bajo, hijo de Robert Trujillo y portador de un apellido con historia directa dentro de Suicidal; el historico Dean Pleasants y Ben Weinman en las guitarras y Xavier Ware en batería, un hombre que viene del jazz y que demuestra que la técnica al servicio del hardcore puede ser letal. Mike Muir, centro absoluto de todo, lleva 45 años siendo el mismo.
La intro de “You Can’t Bring Me Down” hizo que el teatro entero se pusiera de punta y piel de gallina a este redactor. Muir apareció, se tomó ese segundo eterno de tensión y lo que siguió fue la primera explosión de la noche. El tipo tiene 63 años y se mueve como si el tiempo le debiera algo. De los parlantes al vallado, del vallado al centro del escenario, siempre en movimiento, siempre al frente.
“Join the Army” mantuvo la inercia. “Lovely” mostró el costado más melódico, Muir guiando al público antes de que la banda pegara el golpe. Luego vino uno de esos discursos que Mike maneja como nadie: simple, directo, el público lo escuchó en silencio. Y después de ese silencio, “Freedumb” abrió otro pogo.
Tye tuvo su momento de hablar en español, mientras Mike recordaba que el pibe ya había pisado Argentina en la anterior visita de al banda. La ovación fue generosa. “War Inside My Head”, “Subliminal”, “Send Me Your Money” del disco Lights… Camera… Revolution!, “Possessed to Skate” —con algunos fans subidos al escenario, patinadores declarados o no— y la divertida “I Saw Your Mommy” siguieron acumulando temperatura.
El momento de mayor descontrol llegó con “Cyco Vision”. El pogo más grande de la noche, la frase “I Got Cyco Vision!” retumbando en las paredes. Weinman ya se había trepado a los amplificadores y desde ahí no bajó más. La recta final incluyó “How Will I Laugh Tomorrow?” y el cierre con “Pledge Your Allegiance”, nuevamente con fans arriba del escenario, el teatro coreando “ST! ST! ST!” por última vez en la noche.
Lamentablemente y como pasó hace un par de años, “Institutionalized” no sonó, no sonó en Uruguay, no sonó en Chile, no sonó acá. La deuda otra vez quedó pendiente, y varios nos fuimos con esa espinita. Pero lo que se vivió en ese teatro difícilmente justifique el reclamo.
Hubo noches más prolijas técnicamente. El sonido de ambas bandas internacionales tuvo sus picos y sus valles. Pero el hardcore no vive en la perfección técnica. Vive en la comunión entre la banda y el público, en la sensación de que lo que pasa arriba del escenario también pasa entre la gente que lo mira. Y de eso, el domingo 8 de marzo en el Teatro Flores, hubo en abundancia.
Agradezco como siempre la confianza a Juanma y a la gente de California Sun/Hellnoise, que me abrió las puertas para ser parte otra de estas noches de fiesta. La acreditación de prensa no se da por sentada. Se la gana a fuerza de laburo.
Etiquetas: Crossover, Hardcore, Hueso, Korn, Madball, Suicidal Tendencies


Foto de Portada: CuervoDeth (Gentileza Metal-Argento)
El domingo 8 de marzo, el barrio de Flores fue epicentro de una noche que difícilmente se borre de la memoria de quienes estuvimos ahí. Madball y Suicidal Tendencies compartieron escenario en Argentina, con Hueso como soporte local
El Teatro Flores empezó a poblarse temprano. Entre remeras negras, gorras y zapatillas gastadas se mezclaban fanáticos de distintas épocas del hardcore. La vieja guardia que sigue a estas bandas desde los noventa convivía con nuevas camadas que descubrieron este sonido años después. Ese cruce generacional es parte de la identidad del género y volvió a hacerse evidente en cuanto se abrieron las puertas del recinto.
Hueso lleva años laburando en las trincheras del under, y cada vez que sube a un escenario lo hace con más cintura. El cuarteto tomó la tarde con una propuesta que junta al thrash, hardcore y death en proporciones exactas y sin edulcorante.
Arrancaron pasaditas las 19:30 y durante cuarenta minutos no aflojaron. “Solo se trata de sobrevivir” fue uno de los grandes temas, luego “Buitres” siguió con esa letras que van “al hueso” y muy bien ejecutada. El cierre llegó alrededor de las 20:15 con “Fantasma” dejando el escenario libre y la temperatura del lugar más alta que cuando abrieron. El pit ya estaba despierto. La gente ya estaba suelta y Hueso había cumplido su trabajo.
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Todos sabemos que Madball no necesita presentación en este país, lo que sí sorprende, cada vez que vienen, es la naturalidad con la que Freddy Cricien toma el barrio como propio. El cantante tiene ascendencia latina, maneja el español con fluidez y una actitud sobre el escenario que hace que el público sienta que no vino a ver un show, sino que fue invitado a una celebración familiar.
Arrancaron con “Nuestra Familia” en español, y eso lo dijo todo desde el minuto uno. La banda neoyorquina, nacida a fines de los ochenta casi como un brazo extendido del universo de Agnostic Front, llegó a Flores con el mismo ADN de siempre: breakdowns que pegan en el pecho y un frontman que no para ni un segundo. Cricien corría de punta a punta, cantaba con el primero de la fila, arengaba al que estaba en el fondo.
“Can’t Stop, Won’t Stop” y “Hold It Down” mantuvieron el ritmo. Durante “Set It Off” el pit se abrió de verdad, ese pit generoso y honesto que sabe el hardcore porteño construir. En un momento, Freddy se tomó unos segundos para agradecer, para recordar que el show de los 30 años de Set It Off que hicieron en 2024 fue uno de los mejores de su carrera. Que Argentina los recibe como en ningún otro lado. Nadie se lo discutió.
Después, Freddy preguntó si la gente quería escuchar algo nuevo, y lo que siguió fue “Tethered”, el primer adelanto del décimo álbum de la banda, que saldrá en mayo a través de Nuclear Blast, un buen tema que habrá que esperar el disco, mientra tanto seguir de cerca cada adelanto que salga.
El tramo final fue pura artillería pesada. “Down By Law”, “It’s My Life” —la versión NYHC del clásico de The Animals, que hizo bailar two-step a media sala—, “For My Enemies”, “Look My Way”, “Pride (Times Are Changing)” y el cierre con “100%” y “Doc Marten Stomp” que convirtieron el Teatro Flores en algo cercano al caos organizado. En el mejor sentido posible.
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Si Madball dejó el ambiente caliente, Suicidal Tendencies terminó de prenderle fuego. Antes incluso de que aparecieran en escena, la expectativa era enorme, y la banda la recibió sin que les temblara nada.
La formación actual es de las mejores que ha tenido esta banda en décadas: Tye Trujillo en el bajo, hijo de Robert Trujillo y portador de un apellido con historia directa dentro de Suicidal; el historico Dean Pleasants y Ben Weinman en las guitarras y Xavier Ware en batería, un hombre que viene del jazz y que demuestra que la técnica al servicio del hardcore puede ser letal. Mike Muir, centro absoluto de todo, lleva 45 años siendo el mismo.
La intro de “You Can’t Bring Me Down” hizo que el teatro entero se pusiera de punta y piel de gallina a este redactor. Muir apareció, se tomó ese segundo eterno de tensión y lo que siguió fue la primera explosión de la noche. El tipo tiene 63 años y se mueve como si el tiempo le debiera algo. De los parlantes al vallado, del vallado al centro del escenario, siempre en movimiento, siempre al frente.
“Join the Army” mantuvo la inercia. “Lovely” mostró el costado más melódico, Muir guiando al público antes de que la banda pegara el golpe. Luego vino uno de esos discursos que Mike maneja como nadie: simple, directo, el público lo escuchó en silencio. Y después de ese silencio, “Freedumb” abrió otro pogo.
Tye tuvo su momento de hablar en español, mientras Mike recordaba que el pibe ya había pisado Argentina en la anterior visita de al banda. La ovación fue generosa. “War Inside My Head”, “Subliminal”, “Send Me Your Money” del disco Lights… Camera… Revolution!, “Possessed to Skate” —con algunos fans subidos al escenario, patinadores declarados o no— y la divertida “I Saw Your Mommy” siguieron acumulando temperatura.
El momento de mayor descontrol llegó con “Cyco Vision”. El pogo más grande de la noche, la frase “I Got Cyco Vision!” retumbando en las paredes. Weinman ya se había trepado a los amplificadores y desde ahí no bajó más. La recta final incluyó “How Will I Laugh Tomorrow?” y el cierre con “Pledge Your Allegiance”, nuevamente con fans arriba del escenario, el teatro coreando “ST! ST! ST!” por última vez en la noche.
Lamentablemente y como pasó hace un par de años, “Institutionalized” no sonó, no sonó en Uruguay, no sonó en Chile, no sonó acá. La deuda otra vez quedó pendiente, y varios nos fuimos con esa espinita. Pero lo que se vivió en ese teatro difícilmente justifique el reclamo.
Hubo noches más prolijas técnicamente. El sonido de ambas bandas internacionales tuvo sus picos y sus valles. Pero el hardcore no vive en la perfección técnica. Vive en la comunión entre la banda y el público, en la sensación de que lo que pasa arriba del escenario también pasa entre la gente que lo mira. Y de eso, el domingo 8 de marzo en el Teatro Flores, hubo en abundancia.
Agradezco como siempre la confianza a Juanma y a la gente de California Sun/Hellnoise, que me abrió las puertas para ser parte otra de estas noches de fiesta. La acreditación de prensa no se da por sentada. Se la gana a fuerza de laburo.
Etiquetas: Crossover, Hardcore, Hueso, Korn, Madball, Suicidal Tendencies








