


Los alemanes Pink Turns Blue se habrán adelantado dos décadas a los títulos de blogs de Tumblr, uno que tomaron de la canción del mismo nombre de Hüsker Dü, pero pocas bandas capturaron tan bien en sus inicios cierta idea de lo que era hacer rock gótico en los ochentas. Su debut If Two Worlds Kiss, de 1987, tiene 37 minutos de sonidos oscuros y melancólicos pero que no se olvidan de los orígenes punk del estilo, con el cantante y guitarrista Mic Jogwer canalizando a un Danzig germano en su voz, unas líneas de bajo bien prominentes y una batería que por momentos parece grabada en un sótano enorme. Aquel álbum se ha convertido en una pieza de colección para muchos aficionados al rock gótico o para gente que se esté metiendo en el estilo, tal vez curioseando para ver qué hay detrás de esa portada donde el baterista Marcus Giltjes parece estar canalizando a un Billie Joe Armstrong del futuro.
Con Mic Jogwer como único miembro constante, el grupo pasó por muchos cambios de formación e intentos de actualizar su sonido con resultados mixtos, separándose a mediados de los noventas. Pero una década después Jogwer decidió volver con la banda a sus sonidos góticos, y Pink Turns Blue se ha mantenido más o menos activo, dando conciertos y editando material de vez en cuando, donde se muestra un intento de mantener las atmósferas melancólicas pero ahora más alejadas de la rabia punk. El último de estos ha sido Black Swan, editado en 2025 y que dio motivo para que Pink Turns Blue se pasara nuevamente por Latinoamérica, con el público argentino estando por primera vez en los planes de la banda.
2 de abril en el Teatrito, y aprovechando el feriado extra largo salido de que se juntara el Día de los Veteranos y Caídos en Malvinas con el Viernes Santo tuvimos al público gótico dirigiéndose al Teatrito de Sarmiento 1752, seguramente cruzándose con la gente no-gótica que recorría por la tarde la calle Corrientes a unas cuadras en lo que habrá sido un choque (o un beso) de mundos. La fecha estaría organizada por la gente de Icarus, a la que siempre se le agradece tenernos en consideración para estas fechas.
Mencioné que era “feriado”, pero eso no era para todos, obviamente, y eso me incluía a mí, por lo que no pude llegar antes para ver la actuación de Adicta, los primeros teloneros. Me hubiera encantado verlos: el sonido mucho más bailable y synthpop del quinteto puede parecer una mezcla rara al lado de grupos mucho más explícitamente rockeros, pero la escena gótica siempre estuvo abierta a esa clase de sonidos.
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Llegué cuando estaban arrancando los suecos Then Comes Silence, que acompañaban a Pink Turns Blue en el papel de “teloneros deluxe”. Y escuchando unos segundos quedaba clarísima la razón detrás de esa elección, siendo que los de Estocolmo tienen bien aprendido el manual del gótico. Ciertamente las canciones pueden pecar de ser un tanto monótonas en este contexto, pero el de Then Comes Silence es un sonido atractivo y el cantante / bajista / líder DK Griftegaard hizo todo lo posible por mostrar su agradecimiento de estar ahí, aunque al final no quisieran sacarse una foto con el público cuando se les ofreció y se fueran rápido, asumo que por limitaciones de tiempo. Su presentación se extendió por una hora, y dejó un buen sabor de boca dentro de todo.
Para el final de Then Comes Silence, la cantidad de público estaba lejos de reventar El Teatrito, aunque un colega que estaba en el mismo lugar me dijo que “había mucha más gente que en Unto Others”, haciendo referencia a otros góticos que se habían presentado en el mismo lugar justo una semana antes y donde la convocatoria había dejado bastante que desear a pesar de la gran presentación del grupo. Pero tampoco es que estuviera desierto, con la gente llenando cómodamente cerca de la mitad del lugar.
Apenas pasadas las 21:30 se apagaron las luces y se abrió el telón para abrir paso a Pink Turns Blue, con Mic Jogwer acompañado del bajista Luca Sammuri y el baterista Paul Richter. La presencia de Sammuri y Richter acá es extremadamente importante, no sólo por ser la base rítmica del combo sino también porque la primera mitad del concierto estaría centrada más que nada en Black Swan y Tainted (2021), álbumes más modernos que muestran ese estilo más etéreo que mencioné antes, y uno donde muchas veces la guitarra de Jogwer queda de lado más allá de algunos sonidos atmosféricos, con el bajo punzante y la batería quedando a cargo de casi todo.
En general el público disfrutó de esta primera parte, aunque el sonido más relajado no fuera el más explosivo para ver en vivo. Lo mejor era cerrar los ojos y dejarse llevar por el sonido más austero de estas canciones, que por momentos me recuerda a una versión minimalista de lo hecho por The Cure en su último álbum. Pero no habría que culpar a nadie por no haber visto nada de saltos ni momentos de euforia explosiva, porque no es música hecha para eso. “There Must Be So Much More” y “Black Swan (But I Know There Is More to Life)” fueron un par de los momentos destacados en esta primera parte más tranquila, aunque Jogwer y sus compañeros no fueran de los más comunicativos: nada de largos discursos entre canciones.
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Las cosas cambiaron en la segunda mitad, justo cuando Jogwer comenzó a tocar el riff de “Walking On Both Sides”, ese clásico de If Two Worlds Kiss que fue identificado de inmediato por la gente y que ahí sí tuvo los primeros pogos propiamente dichos de la noche. Y sí, estaba claro que muchos ahí estábamos mucho más familiarizados con su material de los ochentas, en el que con excepción de la inclusión de “Walk Away” de Ghost (2007) y “You Still Mean Too Much to Me” de Tainted estarían centrados en esta etapa de la presentación. “I Coldly Stare Out”, “Missing You” y el otro clasicazo “Your Master Is Calling” fueron coreadas por la gente y muy celebradas, trayendo esa energía punk juvenil.
La antes mencionada “Your Master Is Calling” parecía haber marcado el final del concierto, con Pink Turns Blue retirándose del lugar. Pero quedaba tiempo para algo más, con los tres músicos volviendo al escenario y quemando los últimos cartuchos con “When It Rains”, “A Moment Sometimes” y la infaltable “If Two Worlds Kiss”, ahora sí dándole un final bien marcado a todo y llevándose los aplausos del público y sus agradecimientos.
Un detalle que quiero mencionar es que el público en El Teatrito aparentaba una edad tirando a joven, o al menos tirando para el lado de haber nacido cuando la banda estaba separada. Siendo que Pink Turns Blue nunca tuvieron un éxito multitudinario internacional o siquiera tuvieron mucho de su material editado fuera de Alemania, gran parte del público tendría que haber conocido a la banda a través de Internet, a través del boca a boca. Y tener a gente joven disfrutando las canciones que compusiste hace cuatro décadas atrás debe ser un honor, uno que se comprobó esa noche en la ciudad de Buenos Aires, más allá del par de detalles a mejorar que noté. Esperemos que esta no sea la única ocasión que tengamos a los alemanes por aquí.
Etiquetas: Alemania, argentina, Pink Turns Blue, Post Punk, Punk Rock, Rock Gotico, Suecia, Then Comes Silence


Los alemanes Pink Turns Blue se habrán adelantado dos décadas a los títulos de blogs de Tumblr, uno que tomaron de la canción del mismo nombre de Hüsker Dü, pero pocas bandas capturaron tan bien en sus inicios cierta idea de lo que era hacer rock gótico en los ochentas. Su debut If Two Worlds Kiss, de 1987, tiene 37 minutos de sonidos oscuros y melancólicos pero que no se olvidan de los orígenes punk del estilo, con el cantante y guitarrista Mic Jogwer canalizando a un Danzig germano en su voz, unas líneas de bajo bien prominentes y una batería que por momentos parece grabada en un sótano enorme. Aquel álbum se ha convertido en una pieza de colección para muchos aficionados al rock gótico o para gente que se esté metiendo en el estilo, tal vez curioseando para ver qué hay detrás de esa portada donde el baterista Marcus Giltjes parece estar canalizando a un Billie Joe Armstrong del futuro.
Con Mic Jogwer como único miembro constante, el grupo pasó por muchos cambios de formación e intentos de actualizar su sonido con resultados mixtos, separándose a mediados de los noventas. Pero una década después Jogwer decidió volver con la banda a sus sonidos góticos, y Pink Turns Blue se ha mantenido más o menos activo, dando conciertos y editando material de vez en cuando, donde se muestra un intento de mantener las atmósferas melancólicas pero ahora más alejadas de la rabia punk. El último de estos ha sido Black Swan, editado en 2025 y que dio motivo para que Pink Turns Blue se pasara nuevamente por Latinoamérica, con el público argentino estando por primera vez en los planes de la banda.
2 de abril en el Teatrito, y aprovechando el feriado extra largo salido de que se juntara el Día de los Veteranos y Caídos en Malvinas con el Viernes Santo tuvimos al público gótico dirigiéndose al Teatrito de Sarmiento 1752, seguramente cruzándose con la gente no-gótica que recorría por la tarde la calle Corrientes a unas cuadras en lo que habrá sido un choque (o un beso) de mundos. La fecha estaría organizada por la gente de Icarus, a la que siempre se le agradece tenernos en consideración para estas fechas.
Mencioné que era “feriado”, pero eso no era para todos, obviamente, y eso me incluía a mí, por lo que no pude llegar antes para ver la actuación de Adicta, los primeros teloneros. Me hubiera encantado verlos: el sonido mucho más bailable y synthpop del quinteto puede parecer una mezcla rara al lado de grupos mucho más explícitamente rockeros, pero la escena gótica siempre estuvo abierta a esa clase de sonidos.
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Llegué cuando estaban arrancando los suecos Then Comes Silence, que acompañaban a Pink Turns Blue en el papel de “teloneros deluxe”. Y escuchando unos segundos quedaba clarísima la razón detrás de esa elección, siendo que los de Estocolmo tienen bien aprendido el manual del gótico. Ciertamente las canciones pueden pecar de ser un tanto monótonas en este contexto, pero el de Then Comes Silence es un sonido atractivo y el cantante / bajista / líder DK Griftegaard hizo todo lo posible por mostrar su agradecimiento de estar ahí, aunque al final no quisieran sacarse una foto con el público cuando se les ofreció y se fueran rápido, asumo que por limitaciones de tiempo. Su presentación se extendió por una hora, y dejó un buen sabor de boca dentro de todo.
Para el final de Then Comes Silence, la cantidad de público estaba lejos de reventar El Teatrito, aunque un colega que estaba en el mismo lugar me dijo que “había mucha más gente que en Unto Others”, haciendo referencia a otros góticos que se habían presentado en el mismo lugar justo una semana antes y donde la convocatoria había dejado bastante que desear a pesar de la gran presentación del grupo. Pero tampoco es que estuviera desierto, con la gente llenando cómodamente cerca de la mitad del lugar.
Apenas pasadas las 21:30 se apagaron las luces y se abrió el telón para abrir paso a Pink Turns Blue, con Mic Jogwer acompañado del bajista Luca Sammuri y el baterista Paul Richter. La presencia de Sammuri y Richter acá es extremadamente importante, no sólo por ser la base rítmica del combo sino también porque la primera mitad del concierto estaría centrada más que nada en Black Swan y Tainted (2021), álbumes más modernos que muestran ese estilo más etéreo que mencioné antes, y uno donde muchas veces la guitarra de Jogwer queda de lado más allá de algunos sonidos atmosféricos, con el bajo punzante y la batería quedando a cargo de casi todo.
En general el público disfrutó de esta primera parte, aunque el sonido más relajado no fuera el más explosivo para ver en vivo. Lo mejor era cerrar los ojos y dejarse llevar por el sonido más austero de estas canciones, que por momentos me recuerda a una versión minimalista de lo hecho por The Cure en su último álbum. Pero no habría que culpar a nadie por no haber visto nada de saltos ni momentos de euforia explosiva, porque no es música hecha para eso. “There Must Be So Much More” y “Black Swan (But I Know There Is More to Life)” fueron un par de los momentos destacados en esta primera parte más tranquila, aunque Jogwer y sus compañeros no fueran de los más comunicativos: nada de largos discursos entre canciones.
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Las cosas cambiaron en la segunda mitad, justo cuando Jogwer comenzó a tocar el riff de “Walking On Both Sides”, ese clásico de If Two Worlds Kiss que fue identificado de inmediato por la gente y que ahí sí tuvo los primeros pogos propiamente dichos de la noche. Y sí, estaba claro que muchos ahí estábamos mucho más familiarizados con su material de los ochentas, en el que con excepción de la inclusión de “Walk Away” de Ghost (2007) y “You Still Mean Too Much to Me” de Tainted estarían centrados en esta etapa de la presentación. “I Coldly Stare Out”, “Missing You” y el otro clasicazo “Your Master Is Calling” fueron coreadas por la gente y muy celebradas, trayendo esa energía punk juvenil.
La antes mencionada “Your Master Is Calling” parecía haber marcado el final del concierto, con Pink Turns Blue retirándose del lugar. Pero quedaba tiempo para algo más, con los tres músicos volviendo al escenario y quemando los últimos cartuchos con “When It Rains”, “A Moment Sometimes” y la infaltable “If Two Worlds Kiss”, ahora sí dándole un final bien marcado a todo y llevándose los aplausos del público y sus agradecimientos.
Un detalle que quiero mencionar es que el público en El Teatrito aparentaba una edad tirando a joven, o al menos tirando para el lado de haber nacido cuando la banda estaba separada. Siendo que Pink Turns Blue nunca tuvieron un éxito multitudinario internacional o siquiera tuvieron mucho de su material editado fuera de Alemania, gran parte del público tendría que haber conocido a la banda a través de Internet, a través del boca a boca. Y tener a gente joven disfrutando las canciones que compusiste hace cuatro décadas atrás debe ser un honor, uno que se comprobó esa noche en la ciudad de Buenos Aires, más allá del par de detalles a mejorar que noté. Esperemos que esta no sea la única ocasión que tengamos a los alemanes por aquí.
Etiquetas: Alemania, argentina, Pink Turns Blue, Post Punk, Punk Rock, Rock Gotico, Suecia, Then Comes Silence








