


El pasado 21 de abril Seven Spires hizo su debut en Argentina, más específicamente en el Club Cultural Bula, para brindar a los fanáticos locales un show íntimo que hizo del deleite de los presentes.
Los locales Innerforce fueron los encargados de dar el puntapié inicial a la velada a las 19.30 pasadas. Mostrando su característica diversión, power metal y potencia mantuvieron entretenidos de principio a fin a aquellos que se habían arrimado hasta el recinto a esas tempranas horas.
El segundo turno estuvo reservado para la banda transandina Intrascendence quienes, según comentaron ellos mismo desde el escenario, hicieron su debut fuera de su tierra natal. Con una propuesta cercana al metal progresivos, la banda chilena consiguió un interesante feedback con los presentes, que a esa hora de la noche iban dando color al recinto, con una actuación destacable del baterista, quien marcaba a fuego en los oídos de la audiencia los cambios de ritmo de cada uno de los temas.
Un excelente debut internacional para los muchachos de Intrascendence.
TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Adrienne Cowan (Seven Spires): “No controlamos los temas; somos el vehículo que ellos usan para hablar.”
Finalmente, alrededor de las 21.23 horas, con una puntualidad casi perfecta, las luces se apagaron y comenzó a sonar en el ambiente los acordes de “A Fortress Called Home” a modo de intro para dar paso uno a uno a los miembros de la banda, excepto al señor Dylan Gowan quien ya se encontraba listo en su butaca desde un inicio.
Así, Peter de Reyna y Jack Kosto hicieron su aparición sobre las tablas para dar forma a los primeros acordes de “Songs Upon Wine-Stained Tongues” conjuntamente con la irrupción de Adrienne Cowan al comando de las voces y, a partir de ese momento, la banda no daría un minuto de respiro a los asistentes.
Para marcar este primer encuentro con el público argentino, la banda siguió, casi sin solución de continuidad, con “Almosttown” y “No Words Exchanged” para sumergir a los espectadores en una ejecución excelsa de metal, combinando su heavy metal con la teatralidad representativa de cada una de las canciones.
Desde el primer acorde fuimos testigos de una exquisita ejecución instrumental de variados géneros de metal, entremezclados con una siempre presente atmosfera jazzera; una base rítmica demoledora de principio a fin; melodías provenientes tanto de la guitarra como del bajo de seis cuerdas de De Reyna; y la enorme versatilidad vocal de Adrienne Cowan, quien mantuvo una constante interacción con los presentes.
En el primer momento de respiro que la banda dio a sus fanáticos locales se pudo escuchar el clásico cantico de cancha “ole, ole, ole, ole, ole, ole, ola” que fuera acompañados por los músicos con sus palmas.
Luego de unas breves palabras por parte de la banda, el set prosiguió con “Oceans of Time”, y toda su fuerza powermetalera, “Unmapped Darkness” y “Succumb”, tema que constituyó uno de los puntos más altos de la noche.
La comunión entre la banda y los presentes ya se había consolidado a esta altura de la jornada.
La presentación prosiguió con “Shadow on an Endless Sea”, “Portrait of Us”, altamente celebrado por los presentes, “Ghost of Yesterday”, otra joya del arsenal de los estadounidenses, y “Architect of Creation”.
En este punto de la noche, sonaron los primeros acordes de “Love’s Souvenir” y la atmosfera se cubrió de jazz. Tema promocional de su última producción, la batería y el bajo acompañaron la voz de Adrienne Cowan, provocando que los presentes se sintieran en un club de jazz por unos breves momentos, para luego dar paso a una descarga de metal en sus variantes más densas y pesadas, y por momentos sinfónicas, lo que significó otro de los puntos más elevados de la velada.
Luego de ese momento de esplendor musical siguió el turno de “The Old Hurt of Being Left Behind” y el cierre de la noche a cargo de “Gods of Debauchery”. El momento de la despedida mostró a los integrantes de la agrupación altamente predispuestos para saludarse con la concurrencia y prestarse a los requerimientos de los presentes.
Pudimos observar a un fanático de la banda de entre 11 y 13 años que desde el primer hasta el último pulso acompañó con una batería aérea la actuación del señor Gowan desde los parches, lo que motivó que al momento de los saludos se hiciera acreedor, de manos del propio baterista, de los palillos; premio más que merecido para este representante de las próximas generaciones del metal.
El saldo de la noche no pudo ser mejor. Habíamos sido testigos de la primera presentación en Argentina de una de las bandas más noveles y versátiles que presenta la escena metalera a nivel mundial. Demostraron que la ejecución instrumental que los caracteriza no se queda solo en el estudio, sino que también se traslada al escenario.
Esperamos que esta haya sido la primera de unas cuentas visitas de Seven Spires a la Argentina.
Etiquetas: argentina, heresy, Metal, Seven Spires


El pasado 21 de abril Seven Spires hizo su debut en Argentina, más específicamente en el Club Cultural Bula, para brindar a los fanáticos locales un show íntimo que hizo del deleite de los presentes.
Los locales Innerforce fueron los encargados de dar el puntapié inicial a la velada a las 19.30 pasadas. Mostrando su característica diversión, power metal y potencia mantuvieron entretenidos de principio a fin a aquellos que se habían arrimado hasta el recinto a esas tempranas horas.
El segundo turno estuvo reservado para la banda transandina Intrascendence quienes, según comentaron ellos mismo desde el escenario, hicieron su debut fuera de su tierra natal. Con una propuesta cercana al metal progresivos, la banda chilena consiguió un interesante feedback con los presentes, que a esa hora de la noche iban dando color al recinto, con una actuación destacable del baterista, quien marcaba a fuego en los oídos de la audiencia los cambios de ritmo de cada uno de los temas.
Un excelente debut internacional para los muchachos de Intrascendence.
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Finalmente, alrededor de las 21.23 horas, con una puntualidad casi perfecta, las luces se apagaron y comenzó a sonar en el ambiente los acordes de “A Fortress Called Home” a modo de intro para dar paso uno a uno a los miembros de la banda, excepto al señor Dylan Gowan quien ya se encontraba listo en su butaca desde un inicio.
Así, Peter de Reyna y Jack Kosto hicieron su aparición sobre las tablas para dar forma a los primeros acordes de “Songs Upon Wine-Stained Tongues” conjuntamente con la irrupción de Adrienne Cowan al comando de las voces y, a partir de ese momento, la banda no daría un minuto de respiro a los asistentes.
Para marcar este primer encuentro con el público argentino, la banda siguió, casi sin solución de continuidad, con “Almosttown” y “No Words Exchanged” para sumergir a los espectadores en una ejecución excelsa de metal, combinando su heavy metal con la teatralidad representativa de cada una de las canciones.
Desde el primer acorde fuimos testigos de una exquisita ejecución instrumental de variados géneros de metal, entremezclados con una siempre presente atmosfera jazzera; una base rítmica demoledora de principio a fin; melodías provenientes tanto de la guitarra como del bajo de seis cuerdas de De Reyna; y la enorme versatilidad vocal de Adrienne Cowan, quien mantuvo una constante interacción con los presentes.
En el primer momento de respiro que la banda dio a sus fanáticos locales se pudo escuchar el clásico cantico de cancha “ole, ole, ole, ole, ole, ole, ola” que fuera acompañados por los músicos con sus palmas.
Luego de unas breves palabras por parte de la banda, el set prosiguió con “Oceans of Time”, y toda su fuerza powermetalera, “Unmapped Darkness” y “Succumb”, tema que constituyó uno de los puntos más altos de la noche.
La comunión entre la banda y los presentes ya se había consolidado a esta altura de la jornada.
La presentación prosiguió con “Shadow on an Endless Sea”, “Portrait of Us”, altamente celebrado por los presentes, “Ghost of Yesterday”, otra joya del arsenal de los estadounidenses, y “Architect of Creation”.
En este punto de la noche, sonaron los primeros acordes de “Love’s Souvenir” y la atmosfera se cubrió de jazz. Tema promocional de su última producción, la batería y el bajo acompañaron la voz de Adrienne Cowan, provocando que los presentes se sintieran en un club de jazz por unos breves momentos, para luego dar paso a una descarga de metal en sus variantes más densas y pesadas, y por momentos sinfónicas, lo que significó otro de los puntos más elevados de la velada.
Luego de ese momento de esplendor musical siguió el turno de “The Old Hurt of Being Left Behind” y el cierre de la noche a cargo de “Gods of Debauchery”. El momento de la despedida mostró a los integrantes de la agrupación altamente predispuestos para saludarse con la concurrencia y prestarse a los requerimientos de los presentes.
Pudimos observar a un fanático de la banda de entre 11 y 13 años que desde el primer hasta el último pulso acompañó con una batería aérea la actuación del señor Gowan desde los parches, lo que motivó que al momento de los saludos se hiciera acreedor, de manos del propio baterista, de los palillos; premio más que merecido para este representante de las próximas generaciones del metal.
El saldo de la noche no pudo ser mejor. Habíamos sido testigos de la primera presentación en Argentina de una de las bandas más noveles y versátiles que presenta la escena metalera a nivel mundial. Demostraron que la ejecución instrumental que los caracteriza no se queda solo en el estudio, sino que también se traslada al escenario.
Esperamos que esta haya sido la primera de unas cuentas visitas de Seven Spires a la Argentina.
Etiquetas: argentina, heresy, Metal, Seven Spires








