


Muchos de nosotros asociamos inmediatamente el nombre de Paul Urkijo con el cine de folk-terror. Éxitos como “Errementari”, “Irati”, o la reciente “Gaua” van cosechando nominaciones y premios allá donde van. Sin embargo el director no se conforma con esto y también aporta su granito de arena al mundo del death metal a través de su banda Hortzak. Death Metal en euskera, por supuesto.
La banda la componen el propio Paul Urkijo como vocalista y letrista, junto a un grupo de músicos veteranos de la escena vasca: David Zabala a la guitarra, Asier Gabiola a la batería y Mikel Cuesta al bajo (procedente de la banda de metalcore IONT), siendo David y Asier los principales responsables de la composición instrumental.
En 2020 sacan su primer álbum: “Heriotza Ala Hil”, en el que combinan rock y metal con aires doom y sludge. Las letras tocan temas mitológicos, de crítica social e incluso algo de humor, con pasajes de gore macabro. Un disco muy completo y con una impresionante portada (dibujada por el propio Paul) que muestra a un lobo salvaje y carmesí, tocado con el cráneo de un chivo.
A principios de 2026 sale su segundo álbum de estudio, autoeditado como el anterior en Auryn Studios, pero sin nada que envidiar en cuanto a producción a la mayoría de los trabajos de la escena que salen con discográfica en nuestro país. Se trata de “Ez dut pozik egon nahi” (“No quiero ser feliz”), título que sienta como leitmotiv del disco la sensación de asco que provoca esta sociedad hipócrita y consumista, que esconde guerra y destrucción bajo una fachada de plástico barato.
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Hay bastante de crítica social en el álbum, sobre todo en la canción homónima del disco, o la muy interesante “Antropofagia” con toques de humor negro. También vuelven a surgir imágenes tanto religiosas como mitológicas (en canciones como “Furiak”, “Legio Gara”, “Aingeruak Sutan”…) y del folklore vasco (“Kixmiren Etorrera”).
Pero sobre todo es un disco sobre la violencia: desde la primera canción “Horda Beltza” a la última, “Herio”, encontramos guerras, matanzas, mordiscos, mercenarios y muerte, mucha muerte, en un compendio de historias cantadas que perfectamente podrían expandirse al transmedia en forma de cómics, cortos o videojuegos.
En cuanto a su sonoridad, son pistas de duración media, a un ritmo muy rápido. La batería de Asier Gabiola es un tambor de guerra acelerado y que nunca cesa. Las cuerdas vertiginosas de David Zabala y Mikel Cuesta no descansan ni un momento (David, que también imparte masterclass de su instrumento, demuestra sin paliativos que es un maestro en lo que hace). Igual ocurre con la voz, directa y sin florituras, que nos impacta por su velocidad y que suena entre death ‘n’ roll y postpunk. Cero baladas en un álbum que incita a cualquiera a lanzarse de cabeza al moshpit.
Otra cosa que hace interesante al disco es la inclusión de referencias a diferentes películas de culto, algo también presente en su anterior trabajo. Pequeños guiños al espectador cinéfilo y un poco friki que reconocerán los más entendidos.
A todo esto, se suma de nuevo una impactante portada y arte interior de mano de Urkijo. Diferentes dibujos en blanco sobre negro, que parecen recordar los personajes y armas de la Horda Negra retratada en la primera canción y que me hacen desear un videoclip de animación 2D con el mismo arte conceptual.
Solo me queda por decir: Ongi etorri jainko erorien putzura!


Que los chicos de Electric Callboy son mentes inquietas y en busca de proyectos paralelos es algo que ya sabíamos. Y uno de estos proyectos, de manos del guitarrista Daniel Haniß, es esta joven banda, también en el género metalcore/electrocore fiestero y humorístico, con un nombre pensado para llamar rápidamente mi atención. Me siento un poco vieja al recordar con nostalgia los dibujos animados de los Samurai Pizza Cats… ¡La verdad es que eran de mis favoritos en los 90! Y a la vista está que no soy la única.
Con ese nombre, ¿cómo es posible que me pasara desapercibido su primer álbum, “You’re Hellcome”? No lo sé, pero lo que sí sé es que con este segundo, “Press Start”, la banda parece consolidada como un proyecto a largo plazo. No obstante, en su corta vida ya han tenido un cambio en su alineación: reemplazando Robin Scheeral al batería fundador, Stefan Buchwald (ex Fall Of Gaia). El resto de componentes son Sebastian Fischer a las voces y Stefan Reufer al bajo.
Además de este elenco, encontramos un par de colaboraciones de interés, ambas con videoclips muy entretenidos y memorables. Primero con los catalanes Ankor en la canción “T-Rex(plosion)”, con un interesante dueto de voces femenina y masculina. Y después, con el trío japonés BABYBEARD (Ladybeard, Suzu y Mizuki), en la canción “Ramen-Man”: añadir letras en japonés resulta una opción muy adecuada para lo que nos ofrece Samurai Pizza Cats.
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Todas son canciones frescas y pegadizas, que buscan la sorpresa y la experimentación: para estos alemanes la música es como un juego. De hecho, este disco se presenta no sólo con la portada y el lenguaje de un videojuego de arcade, sino también con su misma estructura: comenzamos metiendo una moneda, jugamos un poco, sufrimos un error informático, subimos de nivel, ganamos mucho oro y cuando nos lo pasamos, nos aburrimos y dejamos de jugar ¿o no?, porque siempre queda una pantalla extra que desbloquear. Todo este recorrido podemos seguirlo canción por canción en su impecable tracklist. ¡No se os ocurra cambiar el orden en vuestra lista personal!
Es un álbum de media hora, con cuatro divertidísimos videoclips muy bien producidos, con letras llenas de chistes, imágenes chocantes y referencias frikis (me ha hecho mucha gracia encontrar a Earl Sinclair de la serie de Disney “Dinosaurs”). Por su parte, la canción que cierra este trabajo es una versión más fiestera de uno de los temas de su debut “Pizza Homicide”, ahora subtitulada como “STVW Version”.
Creo que lo mejor de “Press Start” es su musicalidad. Sin dejar de ser metalcore, se hace muy ligero y agradable de oír, con estribillos y riffs que se insertan en tu cerebro para tararearlos todo el día. La instrumentación está muy bien estructurada y depurada, con sonidos fluidos y cambiantes que no cansan en ningún momento. Por su parte, a las voces, Sebastian Fischer nos ofrece al menos dos registros, uno más sucio para enfatizar y otro más limpio, que le sirve para fluir y dejarse llevar con las melodías.
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Sin embargo, no voy a darle mis dieces totalmente a “Press Start”. En cuanto a las letras, no estoy al 100% con su humor, que a veces me resulta un tanto condescendiente. Las descripciones humorísticas de animales tienen su punto pero pueden llegar a ser demasiadas. Con respecto a “Super Zero”, el ejercicio es similar, pero esta vez refiriéndose a un colectivo humano: entiendo el espíritu de la letra, pero no consigo que me emocione.
Otro pequeño hándicap que le encuentro al álbum es su dependencia de la postproducción: como disco suena impecable, pero no tengo claro cómo trasladarán este sonido al directo sin abusar de grabaciones. Finalmente, asomándome al álbum anterior, debo decir también que aquel resultaba quizás un poco más novedoso y potente, presentando además más colaboraciones.
En cualquier caso, se trata de un álbum muy original, muy actual, con muy buena producción, que se deja escuchar muy bien y que alimenta muy dignamente el creciente género de metalcore/electrocore humorístico y con ganas de fiesta en el que tan buenas son las bandas alemanas.

Por: GABRIEL GUTIÉRREZ
Ciudad de México
Escuchar black metal de calidad y con cierta originalidad proveniente de México no es algo habitual, pero es menos habitual escuchar black metal sinfónico, con unos tintes de gothic metal bastante pronunciados muy en la escuela de este subgénero del black metal de finales de los 90 principios del 2000.
In My Dreams (o InMyDreams) es una banda de la Ciudad de México, formada en 1996, hace 30 años, sin embargo, solo estuvieron activos dos años para después pasar por un letargo de 22 años y retomar su curso en el 2020.
Para el 2023 editaron su primer álbum Melancholy Tales, posteriormente, en 2025 lanzaron un EP titulado Salacia, y hace menos de un mes presentaron en sociedad su segundo álbum Seduced By A Moonlight Kiss.
Seduced By A Moonlight Kiss está compuesto por siete canciones, con duración promedio de cada track de 4 minutos, logrando una entrega por arriba de los 30 minutos (poco menos y se queda como EP); es un álbum ambicioso, bien trabajado, donde se denota entusiasmo, pasión y presupuesto en la grabación.
In My Dreams no están reescribiendo el género, ni están creando algo nuevo, sin embargo, lograron crear un álbum que se escucha fresco y de calidad pero con la esencia de los finales de los 90 principios del 2000, algo no muy común en nuestros días, donde la brutalidad y lo sucio es lo más representativo delgénero a nivel nacional.
Musicalmente podría ponerlo en un limbo entre la era Nymphetamine (2004) de Cradle Of Filth, un poco del Puritanical Euphoric Misanthropia (2001) de Dimmu Borgir, con pequeños toques en ciertos pasajes del Redimus (2004) de Hecate Enthroned, pero lo que más me sorprendió sin duda fue la gran influencia que noté de los rusos Tvangeste y su álbum Firestorm del 2003.
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La composición musical es impresionante, mantienen este aire del black metal sinfónico, pero lo mimetizan con un gothic metal en los pasajes y las atmosferas, y de igual forma logran integrar unos solos realmente impresionantes e infernales como en la canción “Seducing The Night”; si bien la estructura de las canciones es muy semejante, y hasta en ciertos puntos predecible no resulta un álbum cansado o monótono.
Vocalmente me parece que la voz gutural es magnífica, con tonos muy en la línea de los noruegos de Ancient, pero se nota un buen trabajo y control de las tonalidades vocales; sin embargo, en la parte de las voces claras (no narradas) creo que no son su fuerte, desconozco si Jodream (Jonathan Velázquez) ejecuta las tres partes vocales (gutural, claras y narradas), pero sin duda alguna las voces claras al no ser las mejores en armonía opacan un poco logeneralmente bueno del álbum.
Líricamente creo que tienen un tema muy clavado con la luna, ya que se menciona en el título y en 3 de 7 canciones; de igual forma les gusta seducir ya que hay dos canciones con referencia a la seducción y finalmente Selene está muy presente, no estoy seguro si como una deidad o como un viejo amor del compositor.
En general es un buen álbum, con buenas atmosferas, se siente un álbum con temática, con narrativa y que guarda coherencia entre canciones, desde la parte rítmica, estructural y proyección vocal.
Esperemos que In My Dreams siga creando más black metal sinfónico de calidad, que consideren tener algún vocalista adicional para las partes claras, pero sobre todo que sigan creando esos pasajes oscuros y melancólicos que tanta falta hacen en el genero.


La “tía”Anneke van Giersbergen presenta La Mort, su nuevo material discográfico que forma parte de una trilogía musical de ensueño. Es un EP corto pero cargado de contenido emocional. Trata temas difíciles: la pérdida, el duelo y la reconstrucción personal. No es un trabajo de metal, aunque la sensibilidad de la cantante siempre conecta con ese mundo. Es una obra ecléctica. Pasa de momentos acústicos mínimos a arreglos más complejos y se nota que es un proyecto muy personal, casi una catarsis necesaria tras años de carrera.
La voz de Anneke es el centro de todo. Sigue teniendo esa claridad única, pero acá le suma una carga de vulnerabilidad mayor. En temas como “La Mort”, la interpretación es desgarradora sin necesidad de sobreactuar. La producción es inteligente. No satura las canciones de instrumentos. Deja que la melodía respire. “After Life” muestra su faceta más melódica y accesible, funcionando como un contrapunto necesario a la densidad del resto del material. La mezcla del álbum es limpia, permite apreciar los matices de su respiración y los detalles de las cuerdas con total nitidez.
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Lo mejor de este lanzamiento es la honestidad interpretativa. Anneke no se esconde detrás de grandes producciones. Se expone. La capacidad para transformar el dolor en belleza es su mayor virtud en este disco. También destaca la variedad de texturas en apenas unos pocos tracks. Lo peor es la brevedad. Al ser un EP, el concepto se siente comprimido. Cuando empezás a entrar en el clima que propone la música, el disco se termina. Además, esa misma diversidad de estilos puede resultar un problema para la cohesión del conjunto. Por momentos parece una colección de ideas sueltas más que una obra integral. El salto entre lo acústico y lo más orquestado es un poco brusco para un formato tan corto.
Comparado con su etapa en The Gathering o sus trabajos más rockeros, La Mort es un retiro a la intimidad absoluta. Si lo ponemos junto a The Darkest Skies Are Bright, este EP se siente menos lineal y un poco más experimental en su instrumentación. La originalidad acá no es el objetivo principal; el objetivo es el sentimiento puro. Anneke ya es una marca en sí misma. Sus seguidores saben qué esperar, pero este nivel de introspección puede alejar a quienes todavía buscan su lado más potente o sinfónico. Es un disco para escuchar en soledad.
Este contenido parecería ser una mirada hacia atrás para poder saltar hacia lo nuevo. La ejecución técnica es perfecta, algo que ya es costumbre en ella. Falta ese desarrollo que un álbum largo permite para que las atmósferas terminen de cuajar del todo. Es un material para coleccionistas y para quienes disfrutan de su evolución hacia terrenos más cancioneros y emotivos. Falta conocer la última pata de la historia y ahí podremos disfrutar y entender el concepto de la historia.


Sinceramente cuando me enteré de que Tyketto sacaba Closer to the Sun en 2016, tenía mis dudas, es difícil competir con la sombra de un clásico como Don’t Come Easy y Strength in Numbers, pero desde que arranca el primer riff te das cuenta de que no vienen a cumplir por compromiso.
El disco suena honesto, real y con un estilo clásico como pocos, se siente como un grupo de amigos que todavía tiene algo que quemar en sus vidas.
Lo de Danny Vaughn es de otro planeta, es absurdo que este señor siga cantando así después de tantos años; tiene una voz que te abraza y te pega un puñetazo al mismo tiempo, en este álbum no se dedica solo a dar agudos porque sí, sino que mete una carga emocional en temas como “Closer to the Sun”, se nota que las letras vienen de un lugar más maduro, hablando de la vida, el paso del tiempo y esa búsqueda constante de algo mejor, sin caer en los clichés baratos de “chica conoce chico” de los 80.
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Mucha gente lloró la salida de Brooke St. James, pero vamos a ser realistas, Harry Scott entró con toda la actitud, el trabajo de guitarra en este álbum es una delicia, Harry le dio a Tyketto un brillo un poco más moderno y pesado, pero sin perder ese punch melódico que los hace únicos, también el aporte del gran baterista Johnny Dee le dio ese toque especial, escuchar canciones como “Starts with a Feeling” es un recordatorio de que el hard rock no está muerto, solo necesitaba músicos que pusieran el corazón en el mástil en lugar de solo tocar escalas a toda velocidad.
Lo que más me gusta del disco es que no intenta ser un clon de sus éxitos pasados, hay momentos donde se ponen casi acústicos, con aires folk y armónicas que te transportan a una carretera polvorienta, y de repente te sueltan un cañonazo como “Hit Me Where It Hurts”, esa variedad hace que el álbum no se te haga pesado, no es el típico disco que escuchas una vez y olvidas; tiene capas que vas descubriendo con cada escucha, especialmente en los arreglos de teclado y la base rítmica.
Al final del día, Closer to the Sun es la prueba de que Tyketto es mucho más que “Forever Young”, es un álbum valiente que suena a gloria en los altavoces y que demuestra que si tienes buenas canciones y un cantante excepcional, no necesitas modas.
Etiquetas: eeuu, Hard Rock, New Yok, Tykketo

Las metaleras internacionales (aunque con origen brasileño por parte de casi todas sus integrantes) Nervosa vuelven este 2026 con su nuevo trabajo Slave Machine, el cual llega tras tres años desde su último lanzamiento Jailbreak y con el cual pretenden demostrar que aún tienen mucho para decir dentro de su escena.
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Con doce nuevos tracks y la novedad que ha supuesto el regreso triunfal de Michaela Naydendova a los parches, tras la salida de Gaby Abud hace unos meses, Nervosa sigue la línea marcada con sus dos trabajos anteriores (Perpetual Chaos y el ya mencionado Jailbreak), pero mostrando varias pinceladas de evolución en su sonido sin perder la garra y ese sonido feroz que las caracteriza.
Ya con el potente y brutal sonido de “Impending Doom”, vemos que la banda ha trabajado mucho las voces, teniendo en cuenta que hace dos discos, tenían a una de las mejores cantantes del género entre sus filas y ya no está con ellas, sin embargo, he de admitir que Prika suena como nunca en este disco y esta canción es solo un pequeño (gran) rasguño que de sirve de antesala para lo que vamos a escuchar en el resto del álbum.
El corte que da título al álbum y “Ghost Notes”, son dos cortes más lineales, pero que se complementan bastante bien entre si, aunque quizás, me hubiese gustado algo más de riesgo en la segunda.
Las guitarras de Helena, siguen siendo el punto clave, destacado y fundamental de Nervosa, sin caer en las comparaciones, pero ella sería a Nervosa lo que Taina significa para Crypta.
Para el ecuador del disco, encontramos lo que muchos buscamos, un poquito de diversidad y contundencia, pero sin repetir los mismos patrones habituales del género, por este motivo “Hate”, es una de las mejores piezas del disco, con Prika desgarrando su garganta y transmitiendo ese poder y esa brutalidad que el tema necesita, combinando a la perfección elementos del thrash y el death metal en las mismas proporciones.
Otro gran ejemplo sería “Crawling For Your Pride”, donde el volumen y la conjunción de todas es abrumadora y muestra a un grupo muy sólido que sabe donde está parado, donde quiere llegar y la mejor forma para lograrlo.
Es muy reconfortante ver como las chicas se han puesto las pilas en serio, saliendo un poquito del sonido enlatado propio del thrash, para con diversos guiños, elementos y composiciones mucho más interesantes, entregar una obra tan completa como esta, pero sin perder su esencia.
“Speak in Fire”, cierra el disco con un corte mucho más “Old School”, que hará las delicias de los seguidores clásicos del estilo, dejando en evidencia la gran mano que tienen Nervosa a la hora de plasmar el sonido más prototípico del género.
Escuchando estas nuevas composiciones de Helana Kotina, Prika Amaral y compañía, podemos afirmar que, en efecto, las chicas han puesto toda la carne en el asador para entregar uno de los mejores discos de su carrera hasta la fecha, demostrando que cuando quieren, pueden y con creces.


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El debut de 遠人之歌 (Sounds of Alienation), “天問” (Tianwen), llega poco después de la formación de la banda en 2025 y tras una serie de adelantos publicados a inicios de 2026. Editado por Pest Productions, el disco presenta a un grupo que no pierde tiempo en definir su propuesta. Desde el primer contacto queda claro que su enfoque dentro del black metal no busca encajar en tendencias recientes más suavizadas, sino mantener una base oscura y directa, incorporando otros matices sin convertirlos en el eje principal del sonido.
El recorrido del álbum arranca con “萬千落木” y se extiende hasta “無垢無傷”, dejando un conjunto de canciones donde la melancolía tiene un peso constante. A nivel musical, el grupo trabaja con ritmos densos y una sensación arrastrada que en varios momentos se acerca a terrenos más cercanos al doom, especialmente en cómo se construyen las atmósferas. En temas como “鑿石見火” o “烏金覆身”, esa mezcla se hace evidente: partes más contenidas y oscuras que de repente se abren hacia pasajes más intensos cuando la base black metal toma protagonismo.
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La producción juega un papel importante en cómo se percibe el disco. No es un sonido excesivamente pulido ni orientado a la perfección técnica, sino más bien una grabación que prioriza capturar el ambiente de las canciones. Aun así, cada instrumento se distingue con claridad. El bajo, en particular, destaca por su presencia y por los cambios en la forma de tocar a lo largo del álbum, alternando diferentes técnicas que aportan variedad dentro de la base rítmica sin perder coherencia.
En lo compositivo, hay una búsqueda evidente de identidad. “卷土歸山” es uno de los ejemplos más claros, con un desarrollo más amplio y una estructura que se acerca a lo progresivo dentro de su propio lenguaje. A lo largo del disco se perciben intentos de expandir la fórmula, añadiendo capas y variaciones que apuntan a una dirección propia, aunque todavía en construcción. Esa intención se mantiene constante en los aproximadamente 40 minutos que dura el álbum.
Las letras y el enfoque general refuerzan ese tono introspectivo y distante que atraviesa todo el trabajo. Sin recurrir a excesos ni a fórmulas más modernas del género, la banda construye un ambiente centrado en la sensación de aislamiento y peso emocional. “天問” (Tianwen) presenta así a Sounds of Alienation como un proyecto que, desde su primer lanzamiento, ya deja ver una base clara sobre la que seguir desarrollándose.


Uada lanzó Interwoven y lo primero que queda claro es que la banda decidió profundizar en su propia identidad. Ya no tiene sentido compararlos con la sombra de otras bandas europeas. Han construido un camino donde la melodía. El disco se siente como un tejido apretado de riffs que no buscan la agresión, sino una atmósfera casi hipnótica. Es un trabajo que muestra una madurez técnica con una estructura de las canciones que si bien es compleja tambien es accesible para quien ya sigue este estilo.
El sonido es impecable. Se nota una evolución hacia una nitidez que permite apreciar cada capa de las guitarras. No hay una base rítmica plana; hay un diálogo permanente entre las melodías. El balance entre los momentos de velocidad y las partes más atmosféricas está bien logrado. No se siente como un álbum de black metal genérico. Hay un aire progresivo que refresca la propuesta y le da una dinámica distinta a lo que venían haciendo anteriormente.
Jake Superchi demuestra un control total de su registro. Sus gritos tienen una carga emocional que encaja con la temática del disco. No abusa de los agudos; sabe cuándo retroceder para que la música tome el protagonismo. La batería es otro punto alto. La ejecución es precisa y variada. No se limita a los ritmos constantes, sino que aporta matices que enriquecen las transiciones. La solidez rítmica es lo que permite que las guitarras vuelen con tanta libertad sin que la canción se desarme en los pasajes más densos.
En cuanto a la originalidad, Interwoven es un paso adelante. Si bien mantienen las raíces del black metal melódico, la forma en que estructuran los temas se siente más propia. El uso de ganchos melódicos es su mayor virtud. Sin embargo, hay que señalar que esta pulcritud puede alejar a los puristas del género. El disco suena muy controlado, casi demasiado calculado en algunos tramos. Esa perfección técnica le resta un poco de esa urgencia que suelen tener las producciones más crudas. Es una elección estética que los posiciona en un lugar diferente, más cercano a lo épico y profesional.
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Lo mejor del álbum es la coherencia. Cada tema parece una extensión del anterior, las canciones más largas no se sienten estiradas por compromiso. Tienen cambios de ritmo internos que mantienen el interés. Lo menos logrado podría ser que, por momentos, la fórmula de las guitarras gemelas se vuelve previsible. Sabés que después de un riff denso va a venir una melodía coreable. Es efectivo, pero le quita el factor sorpresa a medida que avanza el minutaje del disco.
La gran sorpresa es el cover de Nirvana. “Something in the Way” es una elección arriesgada que podría haber salido mal. Uada la hace propia. Transforman la melancolía grunge en una pieza de oscuridad absoluta. Respetan la esencia minimalista de la original pero la cargan de texturas densas y una atmósfera sofocante. Es el momento donde la banda muestra su capacidad para procesar influencias ajenas y escupirlas con su sello personal. Funciona como un cierre que deja una sensación de vacío inquietante, demostrando que tienen los pies en el barro pero la cabeza en la experimentación.
La propuesta es ambiciosa. Han logrado un disco que suena grande, espacioso y lleno de detalles. No hay espacio para el relleno. Cada arreglo tiene una función específica dentro del concepto general. Es un material que reafirma a la banda como una de las que mejor entiende cómo llevar el metal extremo hacia un terreno más melódico sin perder la esencia oscura. La ejecución es de un nivel profesional que destaca sobre la media actual.


Party Cannon saca nuevo disco y sus fans pueden estar de enhorabuena porque entrega justamente lo que uno espera de ellos: distorsión, batería frenética, chistes gruesos, gore y una cantidad significativamente mayor de pig squeals y sonidos de drenaje que palabras propiamente dichas.
La banda ya ha advertido en diversas ocasiones que escucharles hará que se reduzca nuestro coeficiente intelectual, algo que les valdrá la pena a todos aquellos a quienes les guste gente como Gutalax, Internal Bleeding, Sanguisugabogg y todo este fantástico y loco mundo de deathgrind/slam/deathcore satírico.
Y es que aunque todo parezca caos y entropía, saben muy bien lo que hacen. Procedentes de Escocia, llevan más de quince años dando tumbos por el mundo, comenzando en el underground y la autoedición para crecer poco a poco y siendo este “Subjected to A Partying” su novena grabación, esta vez con la californiana Unique Leader Records.
Con una irreverente portada estilo cómic y la presencia inestimable de su mascota, Skeleton man (cabeza gigante de esqueleto, cuerpo de señor a menudo sin camiseta), su mensaje está más que claro: o estás a tope con nosotros o mejor ni te acerques.
El álbum se compone en realidad de tres partes y viene además especiado con varios insertos de audio muy cachondos:
La primera parte agrupa sus cuatro singles con videoclip, todos ellos con cierto rollo retro con grano en la imagen. De estos, tres se centran en celebrar los directos de la banda, intercalando otras imágenes más cinematográficas… pero el restante llama especialmente mi atención, por ser el más elaborado y, en mi opinión, la canción más animada y memorable del disco: estoy hablando por supuesto de “Thirst trap”, cuyo videoclip dirige Calum McMillan y que contiene una abrumadora cantidad de productos lácteos. También quisiera destacar “Improper Use of a Speculum”, que comienza con un largo grito de guerra y cuyas letras son, bueno… digamos que “profundamente interesantes”.
La segunda parte ofrece tres canciones remix que hacen parodia precisamente del propio hecho de remezclar canciones, sea en lo techno o en lo orquestal (“High Tariff Overture – Ritual Remix” explora largamente esto último).
Finalmente tenemos tres directos: los dos primeros proceden de su actuación en Glasgow de 2025, como teloneros de Nekrogoblikon, a los cuales agradecen efusivamente la oportunidad en el audio. La última pista, que también podemos disfrutar en vídeo oficial, es una grabación de su participación el mismo año en el festival Obscene Extreme con la canción “Human Slime”, durante la cual ponen al público a hacer flexiones y desatan un torbellino de anarquía en el que no podían faltar disfraces, colchonetas hinchables, volteretas, más público subido al escenario que abajo y desde luego hombres sudorosos totalmente desnudos. Lo que ellos probablemente llaman “un martes cualquiera”.



Muchos de nosotros asociamos inmediatamente el nombre de Paul Urkijo con el cine de folk-terror. Éxitos como “Errementari”, “Irati”, o la reciente “Gaua” van cosechando nominaciones y premios allá donde van. Sin embargo el director no se conforma con esto y también aporta su granito de arena al mundo del death metal a través de su banda Hortzak. Death Metal en euskera, por supuesto.
La banda la componen el propio Paul Urkijo como vocalista y letrista, junto a un grupo de músicos veteranos de la escena vasca: David Zabala a la guitarra, Asier Gabiola a la batería y Mikel Cuesta al bajo (procedente de la banda de metalcore IONT), siendo David y Asier los principales responsables de la composición instrumental.
En 2020 sacan su primer álbum: “Heriotza Ala Hil”, en el que combinan rock y metal con aires doom y sludge. Las letras tocan temas mitológicos, de crítica social e incluso algo de humor, con pasajes de gore macabro. Un disco muy completo y con una impresionante portada (dibujada por el propio Paul) que muestra a un lobo salvaje y carmesí, tocado con el cráneo de un chivo.
A principios de 2026 sale su segundo álbum de estudio, autoeditado como el anterior en Auryn Studios, pero sin nada que envidiar en cuanto a producción a la mayoría de los trabajos de la escena que salen con discográfica en nuestro país. Se trata de “Ez dut pozik egon nahi” (“No quiero ser feliz”), título que sienta como leitmotiv del disco la sensación de asco que provoca esta sociedad hipócrita y consumista, que esconde guerra y destrucción bajo una fachada de plástico barato.
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Hay bastante de crítica social en el álbum, sobre todo en la canción homónima del disco, o la muy interesante “Antropofagia” con toques de humor negro. También vuelven a surgir imágenes tanto religiosas como mitológicas (en canciones como “Furiak”, “Legio Gara”, “Aingeruak Sutan”…) y del folklore vasco (“Kixmiren Etorrera”).
Pero sobre todo es un disco sobre la violencia: desde la primera canción “Horda Beltza” a la última, “Herio”, encontramos guerras, matanzas, mordiscos, mercenarios y muerte, mucha muerte, en un compendio de historias cantadas que perfectamente podrían expandirse al transmedia en forma de cómics, cortos o videojuegos.
En cuanto a su sonoridad, son pistas de duración media, a un ritmo muy rápido. La batería de Asier Gabiola es un tambor de guerra acelerado y que nunca cesa. Las cuerdas vertiginosas de David Zabala y Mikel Cuesta no descansan ni un momento (David, que también imparte masterclass de su instrumento, demuestra sin paliativos que es un maestro en lo que hace). Igual ocurre con la voz, directa y sin florituras, que nos impacta por su velocidad y que suena entre death ‘n’ roll y postpunk. Cero baladas en un álbum que incita a cualquiera a lanzarse de cabeza al moshpit.
Otra cosa que hace interesante al disco es la inclusión de referencias a diferentes películas de culto, algo también presente en su anterior trabajo. Pequeños guiños al espectador cinéfilo y un poco friki que reconocerán los más entendidos.
A todo esto, se suma de nuevo una impactante portada y arte interior de mano de Urkijo. Diferentes dibujos en blanco sobre negro, que parecen recordar los personajes y armas de la Horda Negra retratada en la primera canción y que me hacen desear un videoclip de animación 2D con el mismo arte conceptual.
Solo me queda por decir: Ongi etorri jainko erorien putzura!


Que los chicos de Electric Callboy son mentes inquietas y en busca de proyectos paralelos es algo que ya sabíamos. Y uno de estos proyectos, de manos del guitarrista Daniel Haniß, es esta joven banda, también en el género metalcore/electrocore fiestero y humorístico, con un nombre pensado para llamar rápidamente mi atención. Me siento un poco vieja al recordar con nostalgia los dibujos animados de los Samurai Pizza Cats… ¡La verdad es que eran de mis favoritos en los 90! Y a la vista está que no soy la única.
Con ese nombre, ¿cómo es posible que me pasara desapercibido su primer álbum, “You’re Hellcome”? No lo sé, pero lo que sí sé es que con este segundo, “Press Start”, la banda parece consolidada como un proyecto a largo plazo. No obstante, en su corta vida ya han tenido un cambio en su alineación: reemplazando Robin Scheeral al batería fundador, Stefan Buchwald (ex Fall Of Gaia). El resto de componentes son Sebastian Fischer a las voces y Stefan Reufer al bajo.
Además de este elenco, encontramos un par de colaboraciones de interés, ambas con videoclips muy entretenidos y memorables. Primero con los catalanes Ankor en la canción “T-Rex(plosion)”, con un interesante dueto de voces femenina y masculina. Y después, con el trío japonés BABYBEARD (Ladybeard, Suzu y Mizuki), en la canción “Ramen-Man”: añadir letras en japonés resulta una opción muy adecuada para lo que nos ofrece Samurai Pizza Cats.
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Todas son canciones frescas y pegadizas, que buscan la sorpresa y la experimentación: para estos alemanes la música es como un juego. De hecho, este disco se presenta no sólo con la portada y el lenguaje de un videojuego de arcade, sino también con su misma estructura: comenzamos metiendo una moneda, jugamos un poco, sufrimos un error informático, subimos de nivel, ganamos mucho oro y cuando nos lo pasamos, nos aburrimos y dejamos de jugar ¿o no?, porque siempre queda una pantalla extra que desbloquear. Todo este recorrido podemos seguirlo canción por canción en su impecable tracklist. ¡No se os ocurra cambiar el orden en vuestra lista personal!
Es un álbum de media hora, con cuatro divertidísimos videoclips muy bien producidos, con letras llenas de chistes, imágenes chocantes y referencias frikis (me ha hecho mucha gracia encontrar a Earl Sinclair de la serie de Disney “Dinosaurs”). Por su parte, la canción que cierra este trabajo es una versión más fiestera de uno de los temas de su debut “Pizza Homicide”, ahora subtitulada como “STVW Version”.
Creo que lo mejor de “Press Start” es su musicalidad. Sin dejar de ser metalcore, se hace muy ligero y agradable de oír, con estribillos y riffs que se insertan en tu cerebro para tararearlos todo el día. La instrumentación está muy bien estructurada y depurada, con sonidos fluidos y cambiantes que no cansan en ningún momento. Por su parte, a las voces, Sebastian Fischer nos ofrece al menos dos registros, uno más sucio para enfatizar y otro más limpio, que le sirve para fluir y dejarse llevar con las melodías.
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Sin embargo, no voy a darle mis dieces totalmente a “Press Start”. En cuanto a las letras, no estoy al 100% con su humor, que a veces me resulta un tanto condescendiente. Las descripciones humorísticas de animales tienen su punto pero pueden llegar a ser demasiadas. Con respecto a “Super Zero”, el ejercicio es similar, pero esta vez refiriéndose a un colectivo humano: entiendo el espíritu de la letra, pero no consigo que me emocione.
Otro pequeño hándicap que le encuentro al álbum es su dependencia de la postproducción: como disco suena impecable, pero no tengo claro cómo trasladarán este sonido al directo sin abusar de grabaciones. Finalmente, asomándome al álbum anterior, debo decir también que aquel resultaba quizás un poco más novedoso y potente, presentando además más colaboraciones.
En cualquier caso, se trata de un álbum muy original, muy actual, con muy buena producción, que se deja escuchar muy bien y que alimenta muy dignamente el creciente género de metalcore/electrocore humorístico y con ganas de fiesta en el que tan buenas son las bandas alemanas.

Por: GABRIEL GUTIÉRREZ
Ciudad de México
Escuchar black metal de calidad y con cierta originalidad proveniente de México no es algo habitual, pero es menos habitual escuchar black metal sinfónico, con unos tintes de gothic metal bastante pronunciados muy en la escuela de este subgénero del black metal de finales de los 90 principios del 2000.
In My Dreams (o InMyDreams) es una banda de la Ciudad de México, formada en 1996, hace 30 años, sin embargo, solo estuvieron activos dos años para después pasar por un letargo de 22 años y retomar su curso en el 2020.
Para el 2023 editaron su primer álbum Melancholy Tales, posteriormente, en 2025 lanzaron un EP titulado Salacia, y hace menos de un mes presentaron en sociedad su segundo álbum Seduced By A Moonlight Kiss.
Seduced By A Moonlight Kiss está compuesto por siete canciones, con duración promedio de cada track de 4 minutos, logrando una entrega por arriba de los 30 minutos (poco menos y se queda como EP); es un álbum ambicioso, bien trabajado, donde se denota entusiasmo, pasión y presupuesto en la grabación.
In My Dreams no están reescribiendo el género, ni están creando algo nuevo, sin embargo, lograron crear un álbum que se escucha fresco y de calidad pero con la esencia de los finales de los 90 principios del 2000, algo no muy común en nuestros días, donde la brutalidad y lo sucio es lo más representativo delgénero a nivel nacional.
Musicalmente podría ponerlo en un limbo entre la era Nymphetamine (2004) de Cradle Of Filth, un poco del Puritanical Euphoric Misanthropia (2001) de Dimmu Borgir, con pequeños toques en ciertos pasajes del Redimus (2004) de Hecate Enthroned, pero lo que más me sorprendió sin duda fue la gran influencia que noté de los rusos Tvangeste y su álbum Firestorm del 2003.
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La composición musical es impresionante, mantienen este aire del black metal sinfónico, pero lo mimetizan con un gothic metal en los pasajes y las atmosferas, y de igual forma logran integrar unos solos realmente impresionantes e infernales como en la canción “Seducing The Night”; si bien la estructura de las canciones es muy semejante, y hasta en ciertos puntos predecible no resulta un álbum cansado o monótono.
Vocalmente me parece que la voz gutural es magnífica, con tonos muy en la línea de los noruegos de Ancient, pero se nota un buen trabajo y control de las tonalidades vocales; sin embargo, en la parte de las voces claras (no narradas) creo que no son su fuerte, desconozco si Jodream (Jonathan Velázquez) ejecuta las tres partes vocales (gutural, claras y narradas), pero sin duda alguna las voces claras al no ser las mejores en armonía opacan un poco logeneralmente bueno del álbum.
Líricamente creo que tienen un tema muy clavado con la luna, ya que se menciona en el título y en 3 de 7 canciones; de igual forma les gusta seducir ya que hay dos canciones con referencia a la seducción y finalmente Selene está muy presente, no estoy seguro si como una deidad o como un viejo amor del compositor.
En general es un buen álbum, con buenas atmosferas, se siente un álbum con temática, con narrativa y que guarda coherencia entre canciones, desde la parte rítmica, estructural y proyección vocal.
Esperemos que In My Dreams siga creando más black metal sinfónico de calidad, que consideren tener algún vocalista adicional para las partes claras, pero sobre todo que sigan creando esos pasajes oscuros y melancólicos que tanta falta hacen en el genero.


La “tía”Anneke van Giersbergen presenta La Mort, su nuevo material discográfico que forma parte de una trilogía musical de ensueño. Es un EP corto pero cargado de contenido emocional. Trata temas difíciles: la pérdida, el duelo y la reconstrucción personal. No es un trabajo de metal, aunque la sensibilidad de la cantante siempre conecta con ese mundo. Es una obra ecléctica. Pasa de momentos acústicos mínimos a arreglos más complejos y se nota que es un proyecto muy personal, casi una catarsis necesaria tras años de carrera.
La voz de Anneke es el centro de todo. Sigue teniendo esa claridad única, pero acá le suma una carga de vulnerabilidad mayor. En temas como “La Mort”, la interpretación es desgarradora sin necesidad de sobreactuar. La producción es inteligente. No satura las canciones de instrumentos. Deja que la melodía respire. “After Life” muestra su faceta más melódica y accesible, funcionando como un contrapunto necesario a la densidad del resto del material. La mezcla del álbum es limpia, permite apreciar los matices de su respiración y los detalles de las cuerdas con total nitidez.
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Lo mejor de este lanzamiento es la honestidad interpretativa. Anneke no se esconde detrás de grandes producciones. Se expone. La capacidad para transformar el dolor en belleza es su mayor virtud en este disco. También destaca la variedad de texturas en apenas unos pocos tracks. Lo peor es la brevedad. Al ser un EP, el concepto se siente comprimido. Cuando empezás a entrar en el clima que propone la música, el disco se termina. Además, esa misma diversidad de estilos puede resultar un problema para la cohesión del conjunto. Por momentos parece una colección de ideas sueltas más que una obra integral. El salto entre lo acústico y lo más orquestado es un poco brusco para un formato tan corto.
Comparado con su etapa en The Gathering o sus trabajos más rockeros, La Mort es un retiro a la intimidad absoluta. Si lo ponemos junto a The Darkest Skies Are Bright, este EP se siente menos lineal y un poco más experimental en su instrumentación. La originalidad acá no es el objetivo principal; el objetivo es el sentimiento puro. Anneke ya es una marca en sí misma. Sus seguidores saben qué esperar, pero este nivel de introspección puede alejar a quienes todavía buscan su lado más potente o sinfónico. Es un disco para escuchar en soledad.
Este contenido parecería ser una mirada hacia atrás para poder saltar hacia lo nuevo. La ejecución técnica es perfecta, algo que ya es costumbre en ella. Falta ese desarrollo que un álbum largo permite para que las atmósferas terminen de cuajar del todo. Es un material para coleccionistas y para quienes disfrutan de su evolución hacia terrenos más cancioneros y emotivos. Falta conocer la última pata de la historia y ahí podremos disfrutar y entender el concepto de la historia.


Sinceramente cuando me enteré de que Tyketto sacaba Closer to the Sun en 2016, tenía mis dudas, es difícil competir con la sombra de un clásico como Don’t Come Easy y Strength in Numbers, pero desde que arranca el primer riff te das cuenta de que no vienen a cumplir por compromiso.
El disco suena honesto, real y con un estilo clásico como pocos, se siente como un grupo de amigos que todavía tiene algo que quemar en sus vidas.
Lo de Danny Vaughn es de otro planeta, es absurdo que este señor siga cantando así después de tantos años; tiene una voz que te abraza y te pega un puñetazo al mismo tiempo, en este álbum no se dedica solo a dar agudos porque sí, sino que mete una carga emocional en temas como “Closer to the Sun”, se nota que las letras vienen de un lugar más maduro, hablando de la vida, el paso del tiempo y esa búsqueda constante de algo mejor, sin caer en los clichés baratos de “chica conoce chico” de los 80.
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Mucha gente lloró la salida de Brooke St. James, pero vamos a ser realistas, Harry Scott entró con toda la actitud, el trabajo de guitarra en este álbum es una delicia, Harry le dio a Tyketto un brillo un poco más moderno y pesado, pero sin perder ese punch melódico que los hace únicos, también el aporte del gran baterista Johnny Dee le dio ese toque especial, escuchar canciones como “Starts with a Feeling” es un recordatorio de que el hard rock no está muerto, solo necesitaba músicos que pusieran el corazón en el mástil en lugar de solo tocar escalas a toda velocidad.
Lo que más me gusta del disco es que no intenta ser un clon de sus éxitos pasados, hay momentos donde se ponen casi acústicos, con aires folk y armónicas que te transportan a una carretera polvorienta, y de repente te sueltan un cañonazo como “Hit Me Where It Hurts”, esa variedad hace que el álbum no se te haga pesado, no es el típico disco que escuchas una vez y olvidas; tiene capas que vas descubriendo con cada escucha, especialmente en los arreglos de teclado y la base rítmica.
Al final del día, Closer to the Sun es la prueba de que Tyketto es mucho más que “Forever Young”, es un álbum valiente que suena a gloria en los altavoces y que demuestra que si tienes buenas canciones y un cantante excepcional, no necesitas modas.
Etiquetas: eeuu, Hard Rock, New Yok, Tykketo

Las metaleras internacionales (aunque con origen brasileño por parte de casi todas sus integrantes) Nervosa vuelven este 2026 con su nuevo trabajo Slave Machine, el cual llega tras tres años desde su último lanzamiento Jailbreak y con el cual pretenden demostrar que aún tienen mucho para decir dentro de su escena.
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Con doce nuevos tracks y la novedad que ha supuesto el regreso triunfal de Michaela Naydendova a los parches, tras la salida de Gaby Abud hace unos meses, Nervosa sigue la línea marcada con sus dos trabajos anteriores (Perpetual Chaos y el ya mencionado Jailbreak), pero mostrando varias pinceladas de evolución en su sonido sin perder la garra y ese sonido feroz que las caracteriza.
Ya con el potente y brutal sonido de “Impending Doom”, vemos que la banda ha trabajado mucho las voces, teniendo en cuenta que hace dos discos, tenían a una de las mejores cantantes del género entre sus filas y ya no está con ellas, sin embargo, he de admitir que Prika suena como nunca en este disco y esta canción es solo un pequeño (gran) rasguño que de sirve de antesala para lo que vamos a escuchar en el resto del álbum.
El corte que da título al álbum y “Ghost Notes”, son dos cortes más lineales, pero que se complementan bastante bien entre si, aunque quizás, me hubiese gustado algo más de riesgo en la segunda.
Las guitarras de Helena, siguen siendo el punto clave, destacado y fundamental de Nervosa, sin caer en las comparaciones, pero ella sería a Nervosa lo que Taina significa para Crypta.
Para el ecuador del disco, encontramos lo que muchos buscamos, un poquito de diversidad y contundencia, pero sin repetir los mismos patrones habituales del género, por este motivo “Hate”, es una de las mejores piezas del disco, con Prika desgarrando su garganta y transmitiendo ese poder y esa brutalidad que el tema necesita, combinando a la perfección elementos del thrash y el death metal en las mismas proporciones.
Otro gran ejemplo sería “Crawling For Your Pride”, donde el volumen y la conjunción de todas es abrumadora y muestra a un grupo muy sólido que sabe donde está parado, donde quiere llegar y la mejor forma para lograrlo.
Es muy reconfortante ver como las chicas se han puesto las pilas en serio, saliendo un poquito del sonido enlatado propio del thrash, para con diversos guiños, elementos y composiciones mucho más interesantes, entregar una obra tan completa como esta, pero sin perder su esencia.
“Speak in Fire”, cierra el disco con un corte mucho más “Old School”, que hará las delicias de los seguidores clásicos del estilo, dejando en evidencia la gran mano que tienen Nervosa a la hora de plasmar el sonido más prototípico del género.
Escuchando estas nuevas composiciones de Helana Kotina, Prika Amaral y compañía, podemos afirmar que, en efecto, las chicas han puesto toda la carne en el asador para entregar uno de los mejores discos de su carrera hasta la fecha, demostrando que cuando quieren, pueden y con creces.


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El debut de 遠人之歌 (Sounds of Alienation), “天問” (Tianwen), llega poco después de la formación de la banda en 2025 y tras una serie de adelantos publicados a inicios de 2026. Editado por Pest Productions, el disco presenta a un grupo que no pierde tiempo en definir su propuesta. Desde el primer contacto queda claro que su enfoque dentro del black metal no busca encajar en tendencias recientes más suavizadas, sino mantener una base oscura y directa, incorporando otros matices sin convertirlos en el eje principal del sonido.
El recorrido del álbum arranca con “萬千落木” y se extiende hasta “無垢無傷”, dejando un conjunto de canciones donde la melancolía tiene un peso constante. A nivel musical, el grupo trabaja con ritmos densos y una sensación arrastrada que en varios momentos se acerca a terrenos más cercanos al doom, especialmente en cómo se construyen las atmósferas. En temas como “鑿石見火” o “烏金覆身”, esa mezcla se hace evidente: partes más contenidas y oscuras que de repente se abren hacia pasajes más intensos cuando la base black metal toma protagonismo.
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La producción juega un papel importante en cómo se percibe el disco. No es un sonido excesivamente pulido ni orientado a la perfección técnica, sino más bien una grabación que prioriza capturar el ambiente de las canciones. Aun así, cada instrumento se distingue con claridad. El bajo, en particular, destaca por su presencia y por los cambios en la forma de tocar a lo largo del álbum, alternando diferentes técnicas que aportan variedad dentro de la base rítmica sin perder coherencia.
En lo compositivo, hay una búsqueda evidente de identidad. “卷土歸山” es uno de los ejemplos más claros, con un desarrollo más amplio y una estructura que se acerca a lo progresivo dentro de su propio lenguaje. A lo largo del disco se perciben intentos de expandir la fórmula, añadiendo capas y variaciones que apuntan a una dirección propia, aunque todavía en construcción. Esa intención se mantiene constante en los aproximadamente 40 minutos que dura el álbum.
Las letras y el enfoque general refuerzan ese tono introspectivo y distante que atraviesa todo el trabajo. Sin recurrir a excesos ni a fórmulas más modernas del género, la banda construye un ambiente centrado en la sensación de aislamiento y peso emocional. “天問” (Tianwen) presenta así a Sounds of Alienation como un proyecto que, desde su primer lanzamiento, ya deja ver una base clara sobre la que seguir desarrollándose.


Uada lanzó Interwoven y lo primero que queda claro es que la banda decidió profundizar en su propia identidad. Ya no tiene sentido compararlos con la sombra de otras bandas europeas. Han construido un camino donde la melodía. El disco se siente como un tejido apretado de riffs que no buscan la agresión, sino una atmósfera casi hipnótica. Es un trabajo que muestra una madurez técnica con una estructura de las canciones que si bien es compleja tambien es accesible para quien ya sigue este estilo.
El sonido es impecable. Se nota una evolución hacia una nitidez que permite apreciar cada capa de las guitarras. No hay una base rítmica plana; hay un diálogo permanente entre las melodías. El balance entre los momentos de velocidad y las partes más atmosféricas está bien logrado. No se siente como un álbum de black metal genérico. Hay un aire progresivo que refresca la propuesta y le da una dinámica distinta a lo que venían haciendo anteriormente.
Jake Superchi demuestra un control total de su registro. Sus gritos tienen una carga emocional que encaja con la temática del disco. No abusa de los agudos; sabe cuándo retroceder para que la música tome el protagonismo. La batería es otro punto alto. La ejecución es precisa y variada. No se limita a los ritmos constantes, sino que aporta matices que enriquecen las transiciones. La solidez rítmica es lo que permite que las guitarras vuelen con tanta libertad sin que la canción se desarme en los pasajes más densos.
En cuanto a la originalidad, Interwoven es un paso adelante. Si bien mantienen las raíces del black metal melódico, la forma en que estructuran los temas se siente más propia. El uso de ganchos melódicos es su mayor virtud. Sin embargo, hay que señalar que esta pulcritud puede alejar a los puristas del género. El disco suena muy controlado, casi demasiado calculado en algunos tramos. Esa perfección técnica le resta un poco de esa urgencia que suelen tener las producciones más crudas. Es una elección estética que los posiciona en un lugar diferente, más cercano a lo épico y profesional.
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Lo mejor del álbum es la coherencia. Cada tema parece una extensión del anterior, las canciones más largas no se sienten estiradas por compromiso. Tienen cambios de ritmo internos que mantienen el interés. Lo menos logrado podría ser que, por momentos, la fórmula de las guitarras gemelas se vuelve previsible. Sabés que después de un riff denso va a venir una melodía coreable. Es efectivo, pero le quita el factor sorpresa a medida que avanza el minutaje del disco.
La gran sorpresa es el cover de Nirvana. “Something in the Way” es una elección arriesgada que podría haber salido mal. Uada la hace propia. Transforman la melancolía grunge en una pieza de oscuridad absoluta. Respetan la esencia minimalista de la original pero la cargan de texturas densas y una atmósfera sofocante. Es el momento donde la banda muestra su capacidad para procesar influencias ajenas y escupirlas con su sello personal. Funciona como un cierre que deja una sensación de vacío inquietante, demostrando que tienen los pies en el barro pero la cabeza en la experimentación.
La propuesta es ambiciosa. Han logrado un disco que suena grande, espacioso y lleno de detalles. No hay espacio para el relleno. Cada arreglo tiene una función específica dentro del concepto general. Es un material que reafirma a la banda como una de las que mejor entiende cómo llevar el metal extremo hacia un terreno más melódico sin perder la esencia oscura. La ejecución es de un nivel profesional que destaca sobre la media actual.


Party Cannon saca nuevo disco y sus fans pueden estar de enhorabuena porque entrega justamente lo que uno espera de ellos: distorsión, batería frenética, chistes gruesos, gore y una cantidad significativamente mayor de pig squeals y sonidos de drenaje que palabras propiamente dichas.
La banda ya ha advertido en diversas ocasiones que escucharles hará que se reduzca nuestro coeficiente intelectual, algo que les valdrá la pena a todos aquellos a quienes les guste gente como Gutalax, Internal Bleeding, Sanguisugabogg y todo este fantástico y loco mundo de deathgrind/slam/deathcore satírico.
Y es que aunque todo parezca caos y entropía, saben muy bien lo que hacen. Procedentes de Escocia, llevan más de quince años dando tumbos por el mundo, comenzando en el underground y la autoedición para crecer poco a poco y siendo este “Subjected to A Partying” su novena grabación, esta vez con la californiana Unique Leader Records.
Con una irreverente portada estilo cómic y la presencia inestimable de su mascota, Skeleton man (cabeza gigante de esqueleto, cuerpo de señor a menudo sin camiseta), su mensaje está más que claro: o estás a tope con nosotros o mejor ni te acerques.
El álbum se compone en realidad de tres partes y viene además especiado con varios insertos de audio muy cachondos:
La primera parte agrupa sus cuatro singles con videoclip, todos ellos con cierto rollo retro con grano en la imagen. De estos, tres se centran en celebrar los directos de la banda, intercalando otras imágenes más cinematográficas… pero el restante llama especialmente mi atención, por ser el más elaborado y, en mi opinión, la canción más animada y memorable del disco: estoy hablando por supuesto de “Thirst trap”, cuyo videoclip dirige Calum McMillan y que contiene una abrumadora cantidad de productos lácteos. También quisiera destacar “Improper Use of a Speculum”, que comienza con un largo grito de guerra y cuyas letras son, bueno… digamos que “profundamente interesantes”.
La segunda parte ofrece tres canciones remix que hacen parodia precisamente del propio hecho de remezclar canciones, sea en lo techno o en lo orquestal (“High Tariff Overture – Ritual Remix” explora largamente esto último).
Finalmente tenemos tres directos: los dos primeros proceden de su actuación en Glasgow de 2025, como teloneros de Nekrogoblikon, a los cuales agradecen efusivamente la oportunidad en el audio. La última pista, que también podemos disfrutar en vídeo oficial, es una grabación de su participación el mismo año en el festival Obscene Extreme con la canción “Human Slime”, durante la cual ponen al público a hacer flexiones y desatan un torbellino de anarquía en el que no podían faltar disfraces, colchonetas hinchables, volteretas, más público subido al escenario que abajo y desde luego hombres sudorosos totalmente desnudos. Lo que ellos probablemente llaman “un martes cualquiera”.



