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Haken – In a Fever Dream (2026)
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El año nos viene trayendo un montón de propuestas novedosas y atractivas dentro del espectro progresivo. De distintos estilos y géneros. Y de parte de bandas tanto modernas como veteranas. Y el nuevo EP de Haken, es uno de los que entra en esta descripción.

Lanzado el 17 de julio, este In a Fever Dream representa cuanto menos, una pequeña sorpresa para los fanáticos y seguidores del grupo. Y es que a principios de año, los británicos habían sufrido la baja de dos de sus miembros: el guitarrista Charlie Griffiths y del bajista Conner Green. Sin embargo, lejos de entrar en un estado de hiato o reconstrucción, su líder Richard Henshall y compañía se pusieron manos a la obra y publicaron el presente trabajo compuesto de 5 canciones.

Y en primera instancia, se puede apreciar un pequeño cambio por parte del grupo, hacia terrenos más modernos y atmosféricos. O al menos, un enfoque compositivo más orientado en los contrastes, los sintetizadores y efectos electrónicos. Con voces que juegan con lo emotivo y lo explosivo. Y unas guitarras orientadas en la contundencia e intensidad rítmica.

Desde el primer tema, que es el que da nombre al disco, se nota esta iniciativa de los londinenses de ser más pacientes y minimalistas a la hora de jugar sus cartas. Sin cargarla de tantos elementos vistosos ni virtuosos. Dejando que los pasajes se vayan construyendo para desatar toda la agresividad y potencia en el estribillo. Algo propio de las bandas de rock y metal progresivo de los últimos años.

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Y es que es evidente la dirección musical que viene trabajando Haken en el último tiempo. Mucho más cercana a la de agrupaciones contemporáneas como Leprous, Vola o Karnivool. Y cada día más alejada a las de unos Dream Theater o Circus Maximus, con quienes más se los emparentaba cuando arrancaron.

Algo que se ve bien plasmado en una composición como “delirium”, dónde lo que prima es la efectividad y emotividad de las melodías. Con un estribillo atrapante y una sección rítmica impecable.

Por su parte, “eclipsed by you” explora nuevos campos sonoros, con unas texturas electrónicas que se adueñan de la composición y una interpretación vocal de Ross Jennings que convive con total naturalidad con esta experimentación.

La siguiente pieza, “bleeding the sky” busca expandir estos mismos caminos más atmosféricos y casi cercanos al post-rock, aunque sin el mismo resultado emotivo. Mientras que el cierre con “lotus” nos trae de regreso esa faceta más potente y enchufada del grupo. Desplegando todas sus herramientas y levantando la vara de un Ep, cuyo principal objetivo fue proponer. Y vaya que propuso.

Para ser el primer trabajo de la agrupación como cuarteto, resultó interesante. Ya que nos muestra que pese a los años, Haken no parece haberse quedado sin ideas ni inquietudes musicales. Todo lo contrario. Están con ganas de seguir buscando nuevos horizontes. Y en ese sentido, esta obra termina por ser el primer resultado de esa búsqueda.

Veremos si en el futuro hay más. Pero de momento, Haken sigue en la cresta de ola del progresivo moderno. Y no parece tener intenciones de querer bajar de ahí.

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Avenged Sevenfold – Statica (2026)
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Sin quien nadie lo haya pedido y al más puro estilo Bizarrap, los californianos Avenged Sevenfold han lanzado por sorpresa Statica, un EP conformado por cuatro temas y que sin duda, va a hacer mucho ruido y no tengo en claro si de manera positiva o no tanto.

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El comienzo siendo totalmente honesto es simplemente nefasto ya que “Lights”, es un engendro electrónico con tintes rockeros y modernos que sonrojarían incluso a bandas como Electric Callboy, Pendulum o Bring Me The Horizon, es terrible y no se si sirve a modo de introducción, pero de ser así, no es la mejor manera de abrir un disco y es de lo peor que tienen los de Huntington Beach en todo su catálogo.

Le sigue el corte que da título al EP y donde ya presenta los mismos errores que el anterior, con un comienzo “robótico” que roza la vergüenza ajena, para luego encontrarnos algo mucho peor: M.Shadows, un gran vocalista que siempre ha sido respetado como tal, usando autotune y con una producción espantosa, que no tiene ni siquiera su disco debut, del cual han pasado 25 años, suena a banda que se hizo el disco en su garaje con 3 dólares y como pudo, no de una banda que hace muy poco encabezó festivales como el Hellfest, Graspop o nuestro Resurrection Fest.

Realmente no se si esto ha sido editado con el fin de algo en concreto, pero sea cual sea su fin, no lo han logrado, esto no es el Post Human: Survival Horror de Bring Me The Horizon ni siquiera algo más ligero como el Violent Pop de Blind Channel, ya que estos discos, pese a ser modernos y accesibles, estaban bien hechos, esto es sencillamente una vergüenza.

Encima se alarga hasta los 5 minutos de duración, donde la gente que critica temas pop actuales como “Gnarly” de Katseye o alguno de I Prevail, por exceso de filtros, vería en ellos auténticos temazos después de escuchar semejante basura sonora.

“Rejoice”, parece mejorar un poquito el nivel, pero claro, cuando hablamos de dos temas previos con una puntuación de 2 puntos sobre diez, este quizás pueda ser un cuatro y medio.

Porque aquí las voces están menos procesadas, aunque sigue sonando a laboratorio, pero con mejor producción, pero en medio el instrumental es pobre y el falsete antes del estribillo, está muy mal ejecutado, es increíble porque una cosa es hacer un disco intenso y difícil de digerir como fue Life Is But a Dream…, donde incluso llegué a aplaudir su intento por acercarse (a su manera claro está) al sonido del Avant Grade y combinarlo con su estilo habitual, pese a que pecaba de un exceso de minutaje, pero a pesar de no ser un disco completo, este trabajo no hay como defenderlo, hace aguas por los cuatro costados y hunde el barco antes de zarpar, sin ser exagerado.

Pero! eso si, las guitarras de Synyster Gates y Zachy Vengeance, si que recuperan un poquito de brillo, parecido al que tenían antaño y es por ello, que este tema es bastante mejor que los anteriores.

Igualmente el final, digno de un videojuego Atari, Donkey Kong o un Herman Lee, pasado de vueltas, es totalmente excesivo y empaña al global de la canción.

Con “Ashes”, llegamos al final del disco y efectivamente el corte hace justicia a su título porque redondea un trabajo nefasto que es para echarlo a la hogar y verlo hecho cenizas.

Quizás la segunda parte del EP, sea mejor que la primera, pero sobra decir que no alcanza para conseguir el aprobado, lo cual es una lástima ya que Avenged Sevenfold tienen más de 25 años de carrera y no se entiende porque hay que mancharla de esta manera.

Y antes de que vengan los “Haters” de turno o los “Fanboys” de la banda californiana, quiero aclarar que a nadie le duele más que a mi redactar algo tan negativo, sobre todo cuando poseo en casa todos sus discos de estudio originales, el dvd All Excess y el cd/dvd LBC, además de su Greatest Hits, o sea que se de lo que estoy hablando y lamentablemente este regreso de A7X se coloca en la lista de lo peor del 2026 con diferencia y entristeciéndonos a todos, ojalá que solo haya sido un experimento fallido, porque de lo contrario, si que vamos a estar en problemas.

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As It Is – As It Is (2026)
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Tras un tiempo parados y un regreso triunfal el año pasado, los rockeros alternativos As It Is vuelven con su nuevo disco homónimo, que supone el primero en ocho años y el que marca el retorno de la formación original, con Patty Walters en las voces, Ben Langford-Biss en segunda voz y guitarra, Testo en el bajo y Patrick Foley en batería.

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Y por lo que suena “I’m So Alive!”, los chicos regresan al sonido clásico de su primer Ep y sus dos primeros discos, pero adaptándolo a los tiempos que corren, por eso es inevitable sentir esa vibración veraniega en el cuerpo con la irresistible melodía que esta pieza dibuja y que nos recuerda a bandas como Simple Plan, Neck Deep y New Found Glory.

“Ruin My Life”, tema ya conocido por los que seguimos a la banda ya que fue estrenado a comienzos de este año y que cuenta con la participación especial de Murray Macleod, vocalista de The Xcerts, muestra esa madurez adquirida con los años, pero también que no van a cambiar una fórmula que tan bien se les ha dado por más de 15 años.

La nostalgia se hace presente en “Do You Remember?”, en este caso destacando el juego de voces entre Patty y Ben, como en los viejos tiempos y que te hace viajar en el tiempo y recordar tiempos que quizás si fueron mejores que los actuales.

Los screams comedidos, pero muy bien usados hacia el final, le ponen la guinda a un gran ejercicio de pop punk alternativos por parte de los británicos.

El disco sorprende con “Live, Laugh, Love, Los Ángeles”, un pildorazo de pop rock, al más puro estilo Fall Out Boy, pero mucho mejor que lo que la banda de Chicago ha hecho en 5 años y que ya quisieran para si mismos bandas como Maroon 5 o los mediocres Imagine Dragons, aunque AII no tienen nada que ver con ellos afortunadamente.

El saxo, le da un “Punch” muy moderno y la letra supone una especie de catarsis para ellos, viviendo lejos de casa en los States.

Las revoluciones bajan un poquito, pero no la emoción y es que “Marilyn” recuerda a alguien que ya no está y como lo echamos en falta, también la nostalgia por estar lejos de casa y pese a sus defectos, extrañar eso que solo tiene el lugar de donde uno procede, en el caso de AII, la bella ciudad de Brighton, casa también de Architects, como curiosidad.

El ecuador del álbum llega de la mano de “Watching The World Go Bye”, que muestra un lado más intimista por parte del grupo, algo que se acentúa más en “Lose Your Way & Find Yourself”, donde hacen borrón y cuenta nueva, para poder escribir este nuevo capítulo de su carrera.

Y si, As It Is han tenido muy buena mano para las baladas y “Last At The Party”, no es la excepción, una hermosa y pulida pieza, que te invita a seguir tu camino, a ser tu mismo en un entorno cada vez más hostil y donde a veces parece que estés acompañado por mucha gente, pero cuando las luces se apagan, estas tu solo frente a ti mismo y con decisiones que tu debes tomar, sean más o menos dolorosas, pero serán las que te hagan crecer, ser más fuerte y no mirar atrás.

El solo de Ben es precioso y redondea otra gran pieza, que no hace más que evidenciar el fantástico estado de forma con la que estos chicos han vuelto.

El medio tiempo tristón “I f I Ever Lost You” o “Not Anymore”, con su comienzo acústico y esa voz de Patty que sigue sonando como los ángeles, suman honestidad y reflexión al disco, mientras que la energía melódica vuelve para ponerle el broche ideal a este disco homónimo de As It Is, recordando la época de su primer disco y actualizándolo de la forma que uno esperaba.

Así pues, los chicos han entregado una obra mas “Pop” si se quiere que sus dos trabajos previos, pero que sin embargo sigue la línea evolutiva de la banda y que bien podría haber sido la continuación lógica de Okay, su segundo trabajo de 2017, pero que hoy casi una década después, es el disco que mejor representa a una banda que casi cae en el pozo, pero que ha sabido remontar el vuelo y volver a brillar con las melodías que solo ellos tienen…. Bienvenidos de vuelta muchachos!

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Psycroptic – The Pulse Of Annihilation (2026)
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Psycroptic lleva más de dos décadas siendo una referencia indiscutible del technical death metal. Mientras muchas bandas han ido y venido, los australianos han mantenido una identidad propia basada en un equilibrio entre precisión quirúrgica, agresividad y canciones que no sacrifican pegada por exhibición técnica. Tras el sólido Divine Council, regresan con The Pulse Of Annihilation, debut para Metal Blade Records y un trabajo que reafirma su excelente estado de forma sin necesidad de reinventar una fórmula que siguen dominando como pocos.

Desde la apertura con “Ashes Of A New Dawn” queda claro que el grupo apuesta por un enfoque más directo que en su anterior lanzamiento. La velocidad y los constantes cambios de ritmo siguen siendo protagonistas, pero todo está planteado para que cada tema tenga personalidad propia y resulte fácil de recordar. Las guitarras de Joe Haley vuelven a ser el eje de un sonido afilado, repleto de riffs imposibles y solos medidos al milímetro, mientras la base rítmica sostiene el conjunto con una naturalidad que solo consiguen los músicos que llevan años tocando al más alto nivel.

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A lo largo de sus poco más de 38 minutos, el disco mantiene un nivel muy alto. Cortes como “Gathering A Venomous Herd”, “No Time For The Weak” o “To Embrace This Curse” muestran a una banda capaz de combinar complejidad con contundencia, sin caer en el exceso de virtuosismo gratuito que suele lastrar a muchas propuestas del género. También destaca el trabajo vocal de Jason Peppiatt, que amplía ligeramente su registro habitual y aporta más matices a unas composiciones que incorporan pequeños detalles atmosféricos sin perder un ápice de intensidad.

La química entre los hermanos Haley vuelve a ser uno de los grandes pilares de The Pulse Of Annihilation. Todo fluye con una sensación de control absoluto, pero sin sonar frío ni excesivamente calculado. Psycroptic sigue demostrando por qué fue una de las bandas que ayudó a definir la segunda gran ola del technical death metal y por qué continúa siendo una influencia evidente para buena parte de las formaciones actuales. Aquí no hay espacio para la nostalgia: solo 38 minutos de death metal técnico ejecutado con autoridad, experiencia y una inspiración que permanece intacta.

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Boundaries – Yearning: The Unbeautiful After (2026)
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Boundaries llevaba tiempo creciendo dentro de la escena del metalcore, pero con Yearning: The Unbeautiful After firma el que probablemente sea su trabajo más completo y devastador hasta la fecha. Lejos de seguir tendencias, el quinteto apuesta por un sonido que mezcla violencia, desesperación y una carga emocional constante, construyendo un disco que golpea con la misma fuerza en sus momentos más brutales que en los pasajes donde deja respirar a las canciones.

Desde “Malconscience” queda claro que aquí no hay intención de bajar las revoluciones. Los riffs son pesados, los breakdowns caen con un peso aplastante y la interpretación de Matthew McDougal transmite una rabia completamente creíble, sin caer en la sobreactuación. Pero el gran mérito de Boundaries está en saber escribir canciones memorables dentro del caos. “Skies Cast Amber Black” demuestra cómo la banda domina los cambios de dinámica sin perder intensidad, manteniendo siempre la tensión en primer plano.

Donde realmente sobresale Yearning: The Unbeautiful After es en su capacidad para equilibrar agresividad y sensibilidad. “May This Pain Never Leave” introduce melodías y voces limpias que amplían el alcance del disco sin romper su identidad, mientras “Crowned And Crucified”, con la participación de Landon Tewers (The Plot in You), añade una dimensión aún más oscura a un repertorio ya de por sí cargado de emociones al límite. Tampoco desentona “Torn Wide Open”, donde la colaboración con Make Them Suffer encaja de forma natural dentro del conjunto.

La producción potencia cada detalle sin sacrificar pegada, dejando espacio para que las guitarras respiren y que la batería mantenga un protagonismo constante. Boundaries no busca impresionar únicamente por su contundencia, sino por la forma en que canaliza frustración, angustia y rabia en composiciones sólidas y perfectamente estructuradas. Yearning: The Unbeautiful After es uno de esos discos que recuerdan por qué el metalcore todavía tiene mucho que decir cuando una banda encuentra personalidad propia y la convierte en su mayor arma.

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NO.ZERO – Lapsus Persona (2026)
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Con apenas siete canciones y una duración que no llega a los 21 minutos, Lapsus Persona, el debut de NO.ZERO, irrumpe como una declaración de principios. Editado a mediados de febrero de 2026, el grupo de Buenos Aires deja en claro desde el primer minuto cuál es su identidad: una combinación de nu metal y hardcore cantada íntegramente en castellano, lo que ellos mismos definen como ÑUMETALCORE. La producción de Diego Boquete junto a Francisco Ukmar, sumada al trabajo de grabación, mezcla y mastering realizado por Diego Boquete en DMB Studio, consigue un sonido contundente, moderno y lo suficientemente crudo como para potenciar la intensidad de cada composición.

El álbum abre con “Dios / Máquina”, un comienzo cargado de rabia, velocidad y una acertada alternancia entre registros vocales que desemboca en un breakdown pensado para desatar el caos en vivo. Sin bajar la intensidad aparece “Imperio”, sostenida por un riff de gran presencia, mientras que “En Ausencia” se apoya en una impronta claramente hardcore, con guitarras filosas y un pulso que nunca pierde agresividad. La primera mitad del disco mantiene un ritmo frenético, sin desperdiciar un solo segundo.

En la recta final, “Atados”, “Inferno” (mi favorita el álbum) y “Errante” continúan alimentando esa descarga de energía con un enfoque directo y sin rodeos, evitando caer en la repetición gracias a pequeños cambios de dinámica que mantienen el interés. El cierre llega con “Lapsus Persona”, la pieza que da nombre al álbum y que resume con precisión la propuesta de NO.ZERO: riffs pesados, una sólida fusión entre nu metal y hardcore, y un balance efectivo entre groove, violencia y melodía.

Su corta duración juega completamente a favor: no hay espacio para el relleno y cada tema aporta algo dentro de un conjunto compacto, intenso y explosivo. NO.ZERO presenta una primera obra que transmite urgencia, identidad y una energía que invita a volver a presionar “play” apenas termina.

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Khemmis – Khemmis (2026)
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Khemmis, la banda de Denver, Colorado, publica su quinto álbum de estudio, esta vez homónimo, en el que desarrolla su característico sonido doom a dos voces, con guitarras virtuosas y envolventes.

El espíritu del disco es la búsqueda de esperanza y belleza en el arte. Tal y como nos confesó en su entrevista Ben Hutcherson hace pocas semanas: no querían centrarse en la introspección o en los males del mundo, como en otros trabajos, sino en la celebración del metal como fuente de gozo y consuelo, con letras basadas en la pura ficción.

¡Y lo han conseguido! Es un álbum muy placentero para los amantes del género, en el que obviamente encontramos oscuridad y muerte, pero contempladas desde una sana distancia que nos apela a sentimientos de aceptación y paz con uno mismo.

Ocho pistas largas, de entre cuatro y seis minutos y medio, con numerosos y complejos solos, en el que la cristalina voz de Phil Pendergast se entrecruza ocasionalmente con la gutural y profunda de Hutcherson.

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El arte de la portada corre a cargo del aclamado artista Christopher Remmers, con un estilo distinto al de anteriores discos, pero que continúa con la épica habitual, mostrando un guerrero (o guerrera quizás, pues es deliberadamente ambiguo) en acto de profunda reflexión.

También nos obsequian con unos videoclips sumamente originales, como el de “Beneath The Scythe” que homenajea a esas primeras películas de la factoría Edison, o el de la mística “Invocation of the Dreamer” poblado por poderosas brujas paganas.

Son estos dos quizás los temas más potentes de un disco ciertamente equilibrado y redondo, que recomiendo mucho escuchar. Podremos hacerlo en diferido o incluso en directo, ya que se encuentran inmersos en una larga gira por EEUU y también Europa que durará hasta el próximo octubre.

Si buscas un disco capaz de equilibrar la pegada ultra-pesada del doom metal con la elegancia melódica, los solos de guitarra memorables y la limpieza vocal del metal tradicional, Khemmis es uno de esos trabajos que no puedes dejar pasar ya que no es solamente ruido o distorsión, es pura orfebrería sonora para todos los oyentes que sepan apreciar la técnica sin perder el sentimiento.

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Zørza – Twilight Of The Golden Star (2026)
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Con Twilight Of The Golden Star, Zørza confirma que el sobresaliente debut no fue una casualidad. Los polacos mantienen la esencia de un black metal cargado de intensidad y atmósfera, pero refuerzan una identidad propia que evita los lugares comunes del género. La producción permite que cada instrumento encuentre su espacio, con un bajo especialmente presente que aporta profundidad y peso a unas composiciones donde la agresividad convive con pasajes más contemplativos sin perder cohesión.

La apertura con “Twilight Of The Golden Star”, en la que participan miembros de Harakiri For The Sky y Karg, marca desde el inicio el tono del álbum. Las melodías limpias se entrelazan con explosiones de furia y una interpretación vocal que transmite desgarro antes que simple violencia. Esa capacidad para alternar dinámicas vuelve a aparecer en “My Wounds”, una de las piezas más emocionales del disco, donde la desesperación y la rabia se suceden con naturalidad mientras las guitarras construyen un muro sonoro tan envolvente como melancólico.

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La zona central del álbum mantiene un nivel muy alto gracias a cortes como “Death III”, que apuesta por un ritmo implacable, o “Against Theocracy”, convertida en una descarga de energía con un evidente carácter reivindicativo. Por su parte, “Stormspell” introduce algunos de los momentos más atmosféricos del trabajo, alternando pasajes acústicos con regresos demoledores a la intensidad inicial, mientras “Zorza III” desarrolla un ambiente oscuro y casi ritualista que demuestra la facilidad de la banda para crear tensión sin depender únicamente de la velocidad.

“The Devil Wears Well” lleva todas esas virtudes a su máxima expresión con una interpretación contundente y un desarrollo que mantiene intacta la intensidad hasta el último compás. Zørza firma un segundo álbum que iguala el excelente nivel de su debut y reafirma una propuesta donde la agresividad, la atmósfera y el cuidado por los detalles compositivos conviven con total naturalidad, demostrando una madurez creativa que la sitúa entre las propuestas más interesantes del black metal contemporáneo.

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Edu Falaschi – Miraj (2026)
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Hay cantantes que no saben quedarse quietos. Y siempre andan con esa necesidad de seguir componiendo y grabando música. Como peces en el agua, se mueven constantemente de un lado a otro. Ya sea siguiendo una línea musical o probando nuevos horizontes. Y Edu Falaschi, es uno que entra en esta última categoría.

Y es que el brasilero siempre se encargó de mantenerse ocupado con giras y discos. Ya sea como solista o con su proyecto Almah. En esta ocasión, el ex vocalista de Angra nos trae lo que hasta la fecha, quizás sea su obra más ambiciosa y compleja en toda su carrera, ya que se trata del cierre definitivo de su trilogía conceptual ficticia, la cual inició con Vera Cruz (2021) y continuó con Eldorado (2023).

Mi’raj no es únicamente un trabajo más dentro de su agenda, sino que representa la culminación de un viaje que el mismo músico se propuso para honrar las raíces de su país. Con una mirada que además de abarcar lo musical, profundiza temas como la espiritualidad, la identidad y la fe, entre tantos.

La historia seguía la vida de Jorge, un niño portugués adoptado por la Orden de Cristo, y su viaje espiritual a través de la historia y el misticismo. Mientras que Vera Cruz se ambientaba en Brasil en el año 1500, momento en el que se produce la llegada de las carabelas portuguesas y Eldorado transcurría en las tierras aztecas e incas de América Latina, la presente obra nos traslada a territorio otomano. Más en concreto al Medio Oriente del siglo XVI, dónde nuestro protagonista concluyendo su viaje de autodescubrimiento.

En los papeles, parece una historia prometedora. Llena de fantasía, aventura, misticismo. Pero, acá no estamos para juzgar el resultado literario precisamente, sino más bien, para saber si musicalmente esta propuesta conceptual funciona dentro del estudio de grabación.

El disco empieza con “Watchers of the Light” que desde los primeros segundos, ya se encarga de ponernos en ambiente, con elementos sinfónicos y orquestales que dan pauta, del tono musical que va a presentar la obra. Un power metal orientado a lo progresivo y épico. Con escalas modales y arreglos propios de Oriente. Aunque sin perder de foco la línea melódica en la que suele mover Falaschi, tal como se ve en “Here I Stand”.

El álbum sigue con el tema título, que es una epopeya operística que cuenta con la participación de la cantante italiana Veronica Bordacchini, conocida por su trabajo en Fleshgod Apocalypse. Por su parte, “Echoes Of Vows” llega con sus teclados para cumplir con su rol de balada y darle más emotividad a la obra. Con un Edu pletórico y en gran nivel, que deja en evidencia lo poco que parecen afectarle los años a su garganta y voz.

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“Unchained” llega para traer ese tono triunfal y heroico al relato, con versos bien acelerados y un estribillo potente, mientras que “Intuição” debe ser el primer tema del disco que nos retrae a la etapa del cantante en Angra, con una sección rítmica bien carioca y cantada en portugués. Una composición que tranquilamente pudo haber sido extraída del Temple Of Shadows (2004).

Sin embargo, la acción y velocidad regresan con “Circle Of Dust”, que tiene como invitado especial al mismísimo Roy Kahn, cuya aparición resulta tan grata como sorpresiva. Conformando una gran dupla con Falaschi y despuntando con una de las piezas más electrizantes del disco. Y eso, debido al fuerte y vibrante protagonismo que toman las guitarras en esta canción, recordando al oyente que esto es Power Metal.

Y es que el trabajo a medida que avanza se va moviendo entre los elementos tradicionales que ofrece el género y los detalles de mayor grandilocuencia que aportan los complejos arreglos corales y orquestales. Con una dirección musical que nos trae de a ratos a la mente a grupos como Myrath o Symphonity. Aunque manteniendo las bases de los discos anteriores a esta entrega. Con un Edu que sabe hasta que punto moverse y retocar la formula.

La emotiva “On Your Own” pudo haber sido un cierre ideal desde lo conceptual, pero el viaje de Jorge y el presente Mi’raj concluye con “Wrath Into War”, un asalto potente y virtuoso que no habría estado mal que aparezca un poco antes. Pero que le da un punto final a una trilogía mucho más que apetecible.

Y después de varios años, el señor Falaschi (junto con la ayuda del escritor y poeta Fábio Caldeira) logró concluir uno de sus deseos más personales como lo era dar vida a esta colección de tres discos. Con un resultado global balanceado, con mas punto a favor que en contra. Y que este Mi’raj, capaz lo tiene como su trabajo más pulido.

De todas formas, en un año dónde el power ha brillado en gran parte por su ausencia, la aparición de una obra con estas características se celebra. Más que para entusiastas de Falaschi, para fans del género. Acá hay calidad de sobra.

 

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Marmozets – CO WAR DICE (2026)
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Marmozets es una de esas bandas “diamante” que se prodigan muy poco, pero siempre sorprenden e hipnotizan. Creo que gran parte de su magnetismo se debe a la cohesión entre sus miembros: dos grupos de hermanos que se conocieron en el instituto, en Yorkshire, Reino unido . Fundaron el grupo en 2007, siendo aún menores de edad y lanzaron su álbum debut, The Weird and Wonderful Marmozets, en 2014; momento en que nos cautivaron a todos con ese “Why do you hate me”, que aún sigo escuchando a menudo.

Tras esto, tuvimos que esperar hasta 2018 para su segundo trabajo, Knowing What You Know Now, complicado por los problemas de salud de su icónica vocalista Becca Macintyre. Después, Becca y Jack Bottomley (guitarra) se casaron y tuvieron un hijo, pero esto no les impidió seguir componiendo junto a sus respectivos hermanos: Sam y Josh Macintyre (guitarra y batería), y Will Bottomley (bajo) quien finalmente abandonaría la banda de forma amistosa en 2025, pero dejando grabadas sus partes correspondientes para este lanzamiento.

Finalmente, en 2026, y tras emanciparse de la multinacional Roadrunner Records, sacan con la discográfica independiente Nettwerk, este peculiar título: CO.WAR.DICE, que rezuma originalidad y calidad por los cuatro costados. Su música se ha etiquetado como math rock, post-hardcore, punk rock y otros adjetivos tirando a lo alternativo, pero en mi opinión son simplemente únicos: para hacerse una idea, tan solo hay que escuchar los primeros segundos del primer corte “A Kiss From A Mother”, tan psicodélicos y ruidosos, que son la perfecta carta de presentación.

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La voz de Becca puede hacer cualquier cosa, desde romperse en una rasposidad gutural a estirarse como un chicle hasta agudos imposibles: todo en una misma frase. Son rápidos, crudos, directos y originales. En todo lo que hacen tienen un toque retro con ecos de radio.

De este disco destacaría toda la lista, pero especialmente “Cut Back” con un epiléptico videoclip, un pegadizo estribillo y su letra crítica contra la superficialidad: me ha parecido una pieza muy representativa de su sonido, aunque este disco explora ritmos y temáticas muy diferentes, desde la sobrecarga mental, el agotamiento de la vida moderna y la escena musical, a una búsqueda desesperada de autenticidad, paz y renovación.

“Running With The Sun In Your Eyes”, que también tiene un videoclip estroboscópico, es a su vez otra pieza muy única y recomendable, con un sonido casi máquina, que entra en un contraste diametral con la siguiente canción, la muy íntima, tierna y casi acústica “Dandy”. “Flowerz” es una canción psicotrópica, con muchos cambios de sonido y una letra muy personal, que no puede terminarse de entender salvo que pertenezcamos al círculo más íntimo de la banda.

Casi todas las pistas rondan los tres minutos, salvo la última “Keep Going Darling”, muy bella, que cierra el disco con optimismo, en busca de un futuro nuevo, un nuevo día, con la aceptación de los sinsabores y problemas personales y sociales que se exploran en el álbum.

Marmozets: realmente son bestiales y, si no son más conocidos, es probablemente porque se lo toman con calma, pues tienen potencial de superventas. Mientras tanto, aquellos que los seguimos desde hace tiempo, podemos sentirnos afortunados con este nuevo regalo de disco.

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Haken – In a Fever Dream (2026)
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El año nos viene trayendo un montón de propuestas novedosas y atractivas dentro del espectro progresivo. De distintos estilos y géneros. Y de parte de bandas tanto modernas como veteranas. Y el nuevo EP de Haken, es uno de los que entra en esta descripción.

Lanzado el 17 de julio, este In a Fever Dream representa cuanto menos, una pequeña sorpresa para los fanáticos y seguidores del grupo. Y es que a principios de año, los británicos habían sufrido la baja de dos de sus miembros: el guitarrista Charlie Griffiths y del bajista Conner Green. Sin embargo, lejos de entrar en un estado de hiato o reconstrucción, su líder Richard Henshall y compañía se pusieron manos a la obra y publicaron el presente trabajo compuesto de 5 canciones.

Y en primera instancia, se puede apreciar un pequeño cambio por parte del grupo, hacia terrenos más modernos y atmosféricos. O al menos, un enfoque compositivo más orientado en los contrastes, los sintetizadores y efectos electrónicos. Con voces que juegan con lo emotivo y lo explosivo. Y unas guitarras orientadas en la contundencia e intensidad rítmica.

Desde el primer tema, que es el que da nombre al disco, se nota esta iniciativa de los londinenses de ser más pacientes y minimalistas a la hora de jugar sus cartas. Sin cargarla de tantos elementos vistosos ni virtuosos. Dejando que los pasajes se vayan construyendo para desatar toda la agresividad y potencia en el estribillo. Algo propio de las bandas de rock y metal progresivo de los últimos años.

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Y es que es evidente la dirección musical que viene trabajando Haken en el último tiempo. Mucho más cercana a la de agrupaciones contemporáneas como Leprous, Vola o Karnivool. Y cada día más alejada a las de unos Dream Theater o Circus Maximus, con quienes más se los emparentaba cuando arrancaron.

Algo que se ve bien plasmado en una composición como “delirium”, dónde lo que prima es la efectividad y emotividad de las melodías. Con un estribillo atrapante y una sección rítmica impecable.

Por su parte, “eclipsed by you” explora nuevos campos sonoros, con unas texturas electrónicas que se adueñan de la composición y una interpretación vocal de Ross Jennings que convive con total naturalidad con esta experimentación.

La siguiente pieza, “bleeding the sky” busca expandir estos mismos caminos más atmosféricos y casi cercanos al post-rock, aunque sin el mismo resultado emotivo. Mientras que el cierre con “lotus” nos trae de regreso esa faceta más potente y enchufada del grupo. Desplegando todas sus herramientas y levantando la vara de un Ep, cuyo principal objetivo fue proponer. Y vaya que propuso.

Para ser el primer trabajo de la agrupación como cuarteto, resultó interesante. Ya que nos muestra que pese a los años, Haken no parece haberse quedado sin ideas ni inquietudes musicales. Todo lo contrario. Están con ganas de seguir buscando nuevos horizontes. Y en ese sentido, esta obra termina por ser el primer resultado de esa búsqueda.

Veremos si en el futuro hay más. Pero de momento, Haken sigue en la cresta de ola del progresivo moderno. Y no parece tener intenciones de querer bajar de ahí.

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Sin quien nadie lo haya pedido y al más puro estilo Bizarrap, los californianos Avenged Sevenfold han lanzado por sorpresa Statica, un EP conformado por cuatro temas y que sin duda, va a hacer mucho ruido y no tengo en claro si de manera positiva o no tanto.

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El comienzo siendo totalmente honesto es simplemente nefasto ya que “Lights”, es un engendro electrónico con tintes rockeros y modernos que sonrojarían incluso a bandas como Electric Callboy, Pendulum o Bring Me The Horizon, es terrible y no se si sirve a modo de introducción, pero de ser así, no es la mejor manera de abrir un disco y es de lo peor que tienen los de Huntington Beach en todo su catálogo.

Le sigue el corte que da título al EP y donde ya presenta los mismos errores que el anterior, con un comienzo “robótico” que roza la vergüenza ajena, para luego encontrarnos algo mucho peor: M.Shadows, un gran vocalista que siempre ha sido respetado como tal, usando autotune y con una producción espantosa, que no tiene ni siquiera su disco debut, del cual han pasado 25 años, suena a banda que se hizo el disco en su garaje con 3 dólares y como pudo, no de una banda que hace muy poco encabezó festivales como el Hellfest, Graspop o nuestro Resurrection Fest.

Realmente no se si esto ha sido editado con el fin de algo en concreto, pero sea cual sea su fin, no lo han logrado, esto no es el Post Human: Survival Horror de Bring Me The Horizon ni siquiera algo más ligero como el Violent Pop de Blind Channel, ya que estos discos, pese a ser modernos y accesibles, estaban bien hechos, esto es sencillamente una vergüenza.

Encima se alarga hasta los 5 minutos de duración, donde la gente que critica temas pop actuales como “Gnarly” de Katseye o alguno de I Prevail, por exceso de filtros, vería en ellos auténticos temazos después de escuchar semejante basura sonora.

“Rejoice”, parece mejorar un poquito el nivel, pero claro, cuando hablamos de dos temas previos con una puntuación de 2 puntos sobre diez, este quizás pueda ser un cuatro y medio.

Porque aquí las voces están menos procesadas, aunque sigue sonando a laboratorio, pero con mejor producción, pero en medio el instrumental es pobre y el falsete antes del estribillo, está muy mal ejecutado, es increíble porque una cosa es hacer un disco intenso y difícil de digerir como fue Life Is But a Dream…, donde incluso llegué a aplaudir su intento por acercarse (a su manera claro está) al sonido del Avant Grade y combinarlo con su estilo habitual, pese a que pecaba de un exceso de minutaje, pero a pesar de no ser un disco completo, este trabajo no hay como defenderlo, hace aguas por los cuatro costados y hunde el barco antes de zarpar, sin ser exagerado.

Pero! eso si, las guitarras de Synyster Gates y Zachy Vengeance, si que recuperan un poquito de brillo, parecido al que tenían antaño y es por ello, que este tema es bastante mejor que los anteriores.

Igualmente el final, digno de un videojuego Atari, Donkey Kong o un Herman Lee, pasado de vueltas, es totalmente excesivo y empaña al global de la canción.

Con “Ashes”, llegamos al final del disco y efectivamente el corte hace justicia a su título porque redondea un trabajo nefasto que es para echarlo a la hogar y verlo hecho cenizas.

Quizás la segunda parte del EP, sea mejor que la primera, pero sobra decir que no alcanza para conseguir el aprobado, lo cual es una lástima ya que Avenged Sevenfold tienen más de 25 años de carrera y no se entiende porque hay que mancharla de esta manera.

Y antes de que vengan los “Haters” de turno o los “Fanboys” de la banda californiana, quiero aclarar que a nadie le duele más que a mi redactar algo tan negativo, sobre todo cuando poseo en casa todos sus discos de estudio originales, el dvd All Excess y el cd/dvd LBC, además de su Greatest Hits, o sea que se de lo que estoy hablando y lamentablemente este regreso de A7X se coloca en la lista de lo peor del 2026 con diferencia y entristeciéndonos a todos, ojalá que solo haya sido un experimento fallido, porque de lo contrario, si que vamos a estar en problemas.

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As It Is – As It Is (2026)
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Tras un tiempo parados y un regreso triunfal el año pasado, los rockeros alternativos As It Is vuelven con su nuevo disco homónimo, que supone el primero en ocho años y el que marca el retorno de la formación original, con Patty Walters en las voces, Ben Langford-Biss en segunda voz y guitarra, Testo en el bajo y Patrick Foley en batería.

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Y por lo que suena “I’m So Alive!”, los chicos regresan al sonido clásico de su primer Ep y sus dos primeros discos, pero adaptándolo a los tiempos que corren, por eso es inevitable sentir esa vibración veraniega en el cuerpo con la irresistible melodía que esta pieza dibuja y que nos recuerda a bandas como Simple Plan, Neck Deep y New Found Glory.

“Ruin My Life”, tema ya conocido por los que seguimos a la banda ya que fue estrenado a comienzos de este año y que cuenta con la participación especial de Murray Macleod, vocalista de The Xcerts, muestra esa madurez adquirida con los años, pero también que no van a cambiar una fórmula que tan bien se les ha dado por más de 15 años.

La nostalgia se hace presente en “Do You Remember?”, en este caso destacando el juego de voces entre Patty y Ben, como en los viejos tiempos y que te hace viajar en el tiempo y recordar tiempos que quizás si fueron mejores que los actuales.

Los screams comedidos, pero muy bien usados hacia el final, le ponen la guinda a un gran ejercicio de pop punk alternativos por parte de los británicos.

El disco sorprende con “Live, Laugh, Love, Los Ángeles”, un pildorazo de pop rock, al más puro estilo Fall Out Boy, pero mucho mejor que lo que la banda de Chicago ha hecho en 5 años y que ya quisieran para si mismos bandas como Maroon 5 o los mediocres Imagine Dragons, aunque AII no tienen nada que ver con ellos afortunadamente.

El saxo, le da un “Punch” muy moderno y la letra supone una especie de catarsis para ellos, viviendo lejos de casa en los States.

Las revoluciones bajan un poquito, pero no la emoción y es que “Marilyn” recuerda a alguien que ya no está y como lo echamos en falta, también la nostalgia por estar lejos de casa y pese a sus defectos, extrañar eso que solo tiene el lugar de donde uno procede, en el caso de AII, la bella ciudad de Brighton, casa también de Architects, como curiosidad.

El ecuador del álbum llega de la mano de “Watching The World Go Bye”, que muestra un lado más intimista por parte del grupo, algo que se acentúa más en “Lose Your Way & Find Yourself”, donde hacen borrón y cuenta nueva, para poder escribir este nuevo capítulo de su carrera.

Y si, As It Is han tenido muy buena mano para las baladas y “Last At The Party”, no es la excepción, una hermosa y pulida pieza, que te invita a seguir tu camino, a ser tu mismo en un entorno cada vez más hostil y donde a veces parece que estés acompañado por mucha gente, pero cuando las luces se apagan, estas tu solo frente a ti mismo y con decisiones que tu debes tomar, sean más o menos dolorosas, pero serán las que te hagan crecer, ser más fuerte y no mirar atrás.

El solo de Ben es precioso y redondea otra gran pieza, que no hace más que evidenciar el fantástico estado de forma con la que estos chicos han vuelto.

El medio tiempo tristón “I f I Ever Lost You” o “Not Anymore”, con su comienzo acústico y esa voz de Patty que sigue sonando como los ángeles, suman honestidad y reflexión al disco, mientras que la energía melódica vuelve para ponerle el broche ideal a este disco homónimo de As It Is, recordando la época de su primer disco y actualizándolo de la forma que uno esperaba.

Así pues, los chicos han entregado una obra mas “Pop” si se quiere que sus dos trabajos previos, pero que sin embargo sigue la línea evolutiva de la banda y que bien podría haber sido la continuación lógica de Okay, su segundo trabajo de 2017, pero que hoy casi una década después, es el disco que mejor representa a una banda que casi cae en el pozo, pero que ha sabido remontar el vuelo y volver a brillar con las melodías que solo ellos tienen…. Bienvenidos de vuelta muchachos!

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Psycroptic – The Pulse Of Annihilation (2026)
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Psycroptic lleva más de dos décadas siendo una referencia indiscutible del technical death metal. Mientras muchas bandas han ido y venido, los australianos han mantenido una identidad propia basada en un equilibrio entre precisión quirúrgica, agresividad y canciones que no sacrifican pegada por exhibición técnica. Tras el sólido Divine Council, regresan con The Pulse Of Annihilation, debut para Metal Blade Records y un trabajo que reafirma su excelente estado de forma sin necesidad de reinventar una fórmula que siguen dominando como pocos.

Desde la apertura con “Ashes Of A New Dawn” queda claro que el grupo apuesta por un enfoque más directo que en su anterior lanzamiento. La velocidad y los constantes cambios de ritmo siguen siendo protagonistas, pero todo está planteado para que cada tema tenga personalidad propia y resulte fácil de recordar. Las guitarras de Joe Haley vuelven a ser el eje de un sonido afilado, repleto de riffs imposibles y solos medidos al milímetro, mientras la base rítmica sostiene el conjunto con una naturalidad que solo consiguen los músicos que llevan años tocando al más alto nivel.

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A lo largo de sus poco más de 38 minutos, el disco mantiene un nivel muy alto. Cortes como “Gathering A Venomous Herd”, “No Time For The Weak” o “To Embrace This Curse” muestran a una banda capaz de combinar complejidad con contundencia, sin caer en el exceso de virtuosismo gratuito que suele lastrar a muchas propuestas del género. También destaca el trabajo vocal de Jason Peppiatt, que amplía ligeramente su registro habitual y aporta más matices a unas composiciones que incorporan pequeños detalles atmosféricos sin perder un ápice de intensidad.

La química entre los hermanos Haley vuelve a ser uno de los grandes pilares de The Pulse Of Annihilation. Todo fluye con una sensación de control absoluto, pero sin sonar frío ni excesivamente calculado. Psycroptic sigue demostrando por qué fue una de las bandas que ayudó a definir la segunda gran ola del technical death metal y por qué continúa siendo una influencia evidente para buena parte de las formaciones actuales. Aquí no hay espacio para la nostalgia: solo 38 minutos de death metal técnico ejecutado con autoridad, experiencia y una inspiración que permanece intacta.

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Boundaries – Yearning: The Unbeautiful After (2026)
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Boundaries llevaba tiempo creciendo dentro de la escena del metalcore, pero con Yearning: The Unbeautiful After firma el que probablemente sea su trabajo más completo y devastador hasta la fecha. Lejos de seguir tendencias, el quinteto apuesta por un sonido que mezcla violencia, desesperación y una carga emocional constante, construyendo un disco que golpea con la misma fuerza en sus momentos más brutales que en los pasajes donde deja respirar a las canciones.

Desde “Malconscience” queda claro que aquí no hay intención de bajar las revoluciones. Los riffs son pesados, los breakdowns caen con un peso aplastante y la interpretación de Matthew McDougal transmite una rabia completamente creíble, sin caer en la sobreactuación. Pero el gran mérito de Boundaries está en saber escribir canciones memorables dentro del caos. “Skies Cast Amber Black” demuestra cómo la banda domina los cambios de dinámica sin perder intensidad, manteniendo siempre la tensión en primer plano.

Donde realmente sobresale Yearning: The Unbeautiful After es en su capacidad para equilibrar agresividad y sensibilidad. “May This Pain Never Leave” introduce melodías y voces limpias que amplían el alcance del disco sin romper su identidad, mientras “Crowned And Crucified”, con la participación de Landon Tewers (The Plot in You), añade una dimensión aún más oscura a un repertorio ya de por sí cargado de emociones al límite. Tampoco desentona “Torn Wide Open”, donde la colaboración con Make Them Suffer encaja de forma natural dentro del conjunto.

La producción potencia cada detalle sin sacrificar pegada, dejando espacio para que las guitarras respiren y que la batería mantenga un protagonismo constante. Boundaries no busca impresionar únicamente por su contundencia, sino por la forma en que canaliza frustración, angustia y rabia en composiciones sólidas y perfectamente estructuradas. Yearning: The Unbeautiful After es uno de esos discos que recuerdan por qué el metalcore todavía tiene mucho que decir cuando una banda encuentra personalidad propia y la convierte en su mayor arma.

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NO.ZERO – Lapsus Persona (2026)
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Con apenas siete canciones y una duración que no llega a los 21 minutos, Lapsus Persona, el debut de NO.ZERO, irrumpe como una declaración de principios. Editado a mediados de febrero de 2026, el grupo de Buenos Aires deja en claro desde el primer minuto cuál es su identidad: una combinación de nu metal y hardcore cantada íntegramente en castellano, lo que ellos mismos definen como ÑUMETALCORE. La producción de Diego Boquete junto a Francisco Ukmar, sumada al trabajo de grabación, mezcla y mastering realizado por Diego Boquete en DMB Studio, consigue un sonido contundente, moderno y lo suficientemente crudo como para potenciar la intensidad de cada composición.

El álbum abre con “Dios / Máquina”, un comienzo cargado de rabia, velocidad y una acertada alternancia entre registros vocales que desemboca en un breakdown pensado para desatar el caos en vivo. Sin bajar la intensidad aparece “Imperio”, sostenida por un riff de gran presencia, mientras que “En Ausencia” se apoya en una impronta claramente hardcore, con guitarras filosas y un pulso que nunca pierde agresividad. La primera mitad del disco mantiene un ritmo frenético, sin desperdiciar un solo segundo.

En la recta final, “Atados”, “Inferno” (mi favorita el álbum) y “Errante” continúan alimentando esa descarga de energía con un enfoque directo y sin rodeos, evitando caer en la repetición gracias a pequeños cambios de dinámica que mantienen el interés. El cierre llega con “Lapsus Persona”, la pieza que da nombre al álbum y que resume con precisión la propuesta de NO.ZERO: riffs pesados, una sólida fusión entre nu metal y hardcore, y un balance efectivo entre groove, violencia y melodía.

Su corta duración juega completamente a favor: no hay espacio para el relleno y cada tema aporta algo dentro de un conjunto compacto, intenso y explosivo. NO.ZERO presenta una primera obra que transmite urgencia, identidad y una energía que invita a volver a presionar “play” apenas termina.

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Khemmis – Khemmis (2026)
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Khemmis, la banda de Denver, Colorado, publica su quinto álbum de estudio, esta vez homónimo, en el que desarrolla su característico sonido doom a dos voces, con guitarras virtuosas y envolventes.

El espíritu del disco es la búsqueda de esperanza y belleza en el arte. Tal y como nos confesó en su entrevista Ben Hutcherson hace pocas semanas: no querían centrarse en la introspección o en los males del mundo, como en otros trabajos, sino en la celebración del metal como fuente de gozo y consuelo, con letras basadas en la pura ficción.

¡Y lo han conseguido! Es un álbum muy placentero para los amantes del género, en el que obviamente encontramos oscuridad y muerte, pero contempladas desde una sana distancia que nos apela a sentimientos de aceptación y paz con uno mismo.

Ocho pistas largas, de entre cuatro y seis minutos y medio, con numerosos y complejos solos, en el que la cristalina voz de Phil Pendergast se entrecruza ocasionalmente con la gutural y profunda de Hutcherson.

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El arte de la portada corre a cargo del aclamado artista Christopher Remmers, con un estilo distinto al de anteriores discos, pero que continúa con la épica habitual, mostrando un guerrero (o guerrera quizás, pues es deliberadamente ambiguo) en acto de profunda reflexión.

También nos obsequian con unos videoclips sumamente originales, como el de “Beneath The Scythe” que homenajea a esas primeras películas de la factoría Edison, o el de la mística “Invocation of the Dreamer” poblado por poderosas brujas paganas.

Son estos dos quizás los temas más potentes de un disco ciertamente equilibrado y redondo, que recomiendo mucho escuchar. Podremos hacerlo en diferido o incluso en directo, ya que se encuentran inmersos en una larga gira por EEUU y también Europa que durará hasta el próximo octubre.

Si buscas un disco capaz de equilibrar la pegada ultra-pesada del doom metal con la elegancia melódica, los solos de guitarra memorables y la limpieza vocal del metal tradicional, Khemmis es uno de esos trabajos que no puedes dejar pasar ya que no es solamente ruido o distorsión, es pura orfebrería sonora para todos los oyentes que sepan apreciar la técnica sin perder el sentimiento.

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Zørza – Twilight Of The Golden Star (2026)
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Con Twilight Of The Golden Star, Zørza confirma que el sobresaliente debut no fue una casualidad. Los polacos mantienen la esencia de un black metal cargado de intensidad y atmósfera, pero refuerzan una identidad propia que evita los lugares comunes del género. La producción permite que cada instrumento encuentre su espacio, con un bajo especialmente presente que aporta profundidad y peso a unas composiciones donde la agresividad convive con pasajes más contemplativos sin perder cohesión.

La apertura con “Twilight Of The Golden Star”, en la que participan miembros de Harakiri For The Sky y Karg, marca desde el inicio el tono del álbum. Las melodías limpias se entrelazan con explosiones de furia y una interpretación vocal que transmite desgarro antes que simple violencia. Esa capacidad para alternar dinámicas vuelve a aparecer en “My Wounds”, una de las piezas más emocionales del disco, donde la desesperación y la rabia se suceden con naturalidad mientras las guitarras construyen un muro sonoro tan envolvente como melancólico.

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La zona central del álbum mantiene un nivel muy alto gracias a cortes como “Death III”, que apuesta por un ritmo implacable, o “Against Theocracy”, convertida en una descarga de energía con un evidente carácter reivindicativo. Por su parte, “Stormspell” introduce algunos de los momentos más atmosféricos del trabajo, alternando pasajes acústicos con regresos demoledores a la intensidad inicial, mientras “Zorza III” desarrolla un ambiente oscuro y casi ritualista que demuestra la facilidad de la banda para crear tensión sin depender únicamente de la velocidad.

“The Devil Wears Well” lleva todas esas virtudes a su máxima expresión con una interpretación contundente y un desarrollo que mantiene intacta la intensidad hasta el último compás. Zørza firma un segundo álbum que iguala el excelente nivel de su debut y reafirma una propuesta donde la agresividad, la atmósfera y el cuidado por los detalles compositivos conviven con total naturalidad, demostrando una madurez creativa que la sitúa entre las propuestas más interesantes del black metal contemporáneo.

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Edu Falaschi – Miraj (2026)
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Hay cantantes que no saben quedarse quietos. Y siempre andan con esa necesidad de seguir componiendo y grabando música. Como peces en el agua, se mueven constantemente de un lado a otro. Ya sea siguiendo una línea musical o probando nuevos horizontes. Y Edu Falaschi, es uno que entra en esta última categoría.

Y es que el brasilero siempre se encargó de mantenerse ocupado con giras y discos. Ya sea como solista o con su proyecto Almah. En esta ocasión, el ex vocalista de Angra nos trae lo que hasta la fecha, quizás sea su obra más ambiciosa y compleja en toda su carrera, ya que se trata del cierre definitivo de su trilogía conceptual ficticia, la cual inició con Vera Cruz (2021) y continuó con Eldorado (2023).

Mi’raj no es únicamente un trabajo más dentro de su agenda, sino que representa la culminación de un viaje que el mismo músico se propuso para honrar las raíces de su país. Con una mirada que además de abarcar lo musical, profundiza temas como la espiritualidad, la identidad y la fe, entre tantos.

La historia seguía la vida de Jorge, un niño portugués adoptado por la Orden de Cristo, y su viaje espiritual a través de la historia y el misticismo. Mientras que Vera Cruz se ambientaba en Brasil en el año 1500, momento en el que se produce la llegada de las carabelas portuguesas y Eldorado transcurría en las tierras aztecas e incas de América Latina, la presente obra nos traslada a territorio otomano. Más en concreto al Medio Oriente del siglo XVI, dónde nuestro protagonista concluyendo su viaje de autodescubrimiento.

En los papeles, parece una historia prometedora. Llena de fantasía, aventura, misticismo. Pero, acá no estamos para juzgar el resultado literario precisamente, sino más bien, para saber si musicalmente esta propuesta conceptual funciona dentro del estudio de grabación.

El disco empieza con “Watchers of the Light” que desde los primeros segundos, ya se encarga de ponernos en ambiente, con elementos sinfónicos y orquestales que dan pauta, del tono musical que va a presentar la obra. Un power metal orientado a lo progresivo y épico. Con escalas modales y arreglos propios de Oriente. Aunque sin perder de foco la línea melódica en la que suele mover Falaschi, tal como se ve en “Here I Stand”.

El álbum sigue con el tema título, que es una epopeya operística que cuenta con la participación de la cantante italiana Veronica Bordacchini, conocida por su trabajo en Fleshgod Apocalypse. Por su parte, “Echoes Of Vows” llega con sus teclados para cumplir con su rol de balada y darle más emotividad a la obra. Con un Edu pletórico y en gran nivel, que deja en evidencia lo poco que parecen afectarle los años a su garganta y voz.

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“Unchained” llega para traer ese tono triunfal y heroico al relato, con versos bien acelerados y un estribillo potente, mientras que “Intuição” debe ser el primer tema del disco que nos retrae a la etapa del cantante en Angra, con una sección rítmica bien carioca y cantada en portugués. Una composición que tranquilamente pudo haber sido extraída del Temple Of Shadows (2004).

Sin embargo, la acción y velocidad regresan con “Circle Of Dust”, que tiene como invitado especial al mismísimo Roy Kahn, cuya aparición resulta tan grata como sorpresiva. Conformando una gran dupla con Falaschi y despuntando con una de las piezas más electrizantes del disco. Y eso, debido al fuerte y vibrante protagonismo que toman las guitarras en esta canción, recordando al oyente que esto es Power Metal.

Y es que el trabajo a medida que avanza se va moviendo entre los elementos tradicionales que ofrece el género y los detalles de mayor grandilocuencia que aportan los complejos arreglos corales y orquestales. Con una dirección musical que nos trae de a ratos a la mente a grupos como Myrath o Symphonity. Aunque manteniendo las bases de los discos anteriores a esta entrega. Con un Edu que sabe hasta que punto moverse y retocar la formula.

La emotiva “On Your Own” pudo haber sido un cierre ideal desde lo conceptual, pero el viaje de Jorge y el presente Mi’raj concluye con “Wrath Into War”, un asalto potente y virtuoso que no habría estado mal que aparezca un poco antes. Pero que le da un punto final a una trilogía mucho más que apetecible.

Y después de varios años, el señor Falaschi (junto con la ayuda del escritor y poeta Fábio Caldeira) logró concluir uno de sus deseos más personales como lo era dar vida a esta colección de tres discos. Con un resultado global balanceado, con mas punto a favor que en contra. Y que este Mi’raj, capaz lo tiene como su trabajo más pulido.

De todas formas, en un año dónde el power ha brillado en gran parte por su ausencia, la aparición de una obra con estas características se celebra. Más que para entusiastas de Falaschi, para fans del género. Acá hay calidad de sobra.

 

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Marmozets – CO WAR DICE (2026)
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Marmozets es una de esas bandas “diamante” que se prodigan muy poco, pero siempre sorprenden e hipnotizan. Creo que gran parte de su magnetismo se debe a la cohesión entre sus miembros: dos grupos de hermanos que se conocieron en el instituto, en Yorkshire, Reino unido . Fundaron el grupo en 2007, siendo aún menores de edad y lanzaron su álbum debut, The Weird and Wonderful Marmozets, en 2014; momento en que nos cautivaron a todos con ese “Why do you hate me”, que aún sigo escuchando a menudo.

Tras esto, tuvimos que esperar hasta 2018 para su segundo trabajo, Knowing What You Know Now, complicado por los problemas de salud de su icónica vocalista Becca Macintyre. Después, Becca y Jack Bottomley (guitarra) se casaron y tuvieron un hijo, pero esto no les impidió seguir componiendo junto a sus respectivos hermanos: Sam y Josh Macintyre (guitarra y batería), y Will Bottomley (bajo) quien finalmente abandonaría la banda de forma amistosa en 2025, pero dejando grabadas sus partes correspondientes para este lanzamiento.

Finalmente, en 2026, y tras emanciparse de la multinacional Roadrunner Records, sacan con la discográfica independiente Nettwerk, este peculiar título: CO.WAR.DICE, que rezuma originalidad y calidad por los cuatro costados. Su música se ha etiquetado como math rock, post-hardcore, punk rock y otros adjetivos tirando a lo alternativo, pero en mi opinión son simplemente únicos: para hacerse una idea, tan solo hay que escuchar los primeros segundos del primer corte “A Kiss From A Mother”, tan psicodélicos y ruidosos, que son la perfecta carta de presentación.

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La voz de Becca puede hacer cualquier cosa, desde romperse en una rasposidad gutural a estirarse como un chicle hasta agudos imposibles: todo en una misma frase. Son rápidos, crudos, directos y originales. En todo lo que hacen tienen un toque retro con ecos de radio.

De este disco destacaría toda la lista, pero especialmente “Cut Back” con un epiléptico videoclip, un pegadizo estribillo y su letra crítica contra la superficialidad: me ha parecido una pieza muy representativa de su sonido, aunque este disco explora ritmos y temáticas muy diferentes, desde la sobrecarga mental, el agotamiento de la vida moderna y la escena musical, a una búsqueda desesperada de autenticidad, paz y renovación.

“Running With The Sun In Your Eyes”, que también tiene un videoclip estroboscópico, es a su vez otra pieza muy única y recomendable, con un sonido casi máquina, que entra en un contraste diametral con la siguiente canción, la muy íntima, tierna y casi acústica “Dandy”. “Flowerz” es una canción psicotrópica, con muchos cambios de sonido y una letra muy personal, que no puede terminarse de entender salvo que pertenezcamos al círculo más íntimo de la banda.

Casi todas las pistas rondan los tres minutos, salvo la última “Keep Going Darling”, muy bella, que cierra el disco con optimismo, en busca de un futuro nuevo, un nuevo día, con la aceptación de los sinsabores y problemas personales y sociales que se exploran en el álbum.

Marmozets: realmente son bestiales y, si no son más conocidos, es probablemente porque se lo toman con calma, pues tienen potencial de superventas. Mientras tanto, aquellos que los seguimos desde hace tiempo, podemos sentirnos afortunados con este nuevo regalo de disco.

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