Redes Sociales:

Redes Sociales:

NOTICIAS / AGENDA / CRONICAS / ENTREVISTAS / RESEÑAS / ESPECIALES / CONTACTO
Göteborg Brinner: ¡Suecia en llamas!

Göteborg Brinner: ¡Suecia en llamas!

Los amantes del Death Metal Melódico sueco estamos de enhorabuena porque In Flames, una banda muy querida en España, ha vuelto a innovar con su propuesta de un nuevo festival […]

Murió Phil Campbell, El Guitarrista De Motörhead

Murió Phil Campbell, El Guitarrista De Motörhead

El rock pesado está de luto. Phil Campbell, guitarrista histórico de Motörhead, ha fallecido a los 64 años de edad. La noticia sacudió a la comunidad metalera este sábado 14 […]

Kælan Mikla: la ola de frío llega a España.

Kælan Mikla: la ola de frío llega a España.

Desde Reykjavík, Islandia, nos visita Kælan Mikla, una banda referente para el cold wave y la cultura gótica más actual. El trío, activo desde 2013, está formado por tres mujeres: […]

Walkways estrena su nuevo single “All For You”

Walkways estrena su nuevo single “All For You”

  La banda alternativa Israelí, Walkways ha estrenado el videoclip para su nuevo single “All For You”, que demuestra el gran estado que presenta la banda en la actualidad. TAMBIÉN […]

The Pretty Reckless anuncia su esperado regreso a España

The Pretty Reckless anuncia su esperado regreso a España

  Tras nueve años sin visitar las salas españolas, aunque si que pudimos verles acompañando a las leyendas del rock and roll AC/DC, ahora The Pretty Reckless finalmente volverán a […]

Lándevir y Ars Amandi llegarán juntos a Murcia en mayo

Lándevir y Ars Amandi llegarán juntos a Murcia en mayo

  Dos nombres propios dentro del rock y el folk de nuestro país como son Lándevir y Ars Amandi, están inmersos en su gira conjunta de este 2026 y donde […]

Ópera Magna: gira de aniversario de Poe

Ópera Magna: gira de aniversario de Poe

Los valencianos Ópera Magna vuelven a recorrer los escenarios de nuestro país para celebrar nada menos que el 15 aniversario de su emblemático disco Poe, al cual están dando nueva […]

Finnway anuncia la gira “El Tour de los Marginados 2026”

Finnway anuncia la gira “El Tour de los Marginados 2026”

  La banda de folk/rock con aroma tabernero y céltico Finnway ha confirmado las primeras fechas de este 2026, donde presentarán su fantástico debut La Corte de los Marginados, el […]

Lepoka sigue invitando a la fiesta con “La última y a casa”

Lepoka sigue invitando a la fiesta con “La última y a casa”

  Los folk rockeros castellonenses Lepoka han estrenado su nuevo single “La última y a casa”, donde siguen a pleno dentro de su estilo, donde ya son uno de los […]

Toxikull sigue más heavy que el trueno en “Turbulence”

Toxikull sigue más heavy que el trueno en “Turbulence”

  La banda de heavy/speed metal británica Toxikull, ha estrenado “Turbulence”, el segundo adelanto de su nuevo disco al cual le da título y llegará a las tiendas el próximo […]


Belzebong – The End is High (2026)
thumb image

En el universo del stoner doom hay una regla no escrita: el riff manda. Y si hay una banda que llevó esa idea al extremo, esa es Belzebong. Desde que se formaron en 2008 en Kielce, Polonia, el cuarteto decidió eliminar por completo las voces y dejar que la música hablara sola. Nada de cantantes, nada de letras que te guíen el viaje. Solo riffs densos, groove narcótico y una atmósfera que parece salir directamente de una nube de humo verde.

Después de casi ocho años sin material de estudio nuevo, los polacos vuelven con The End Is High, su cuarto disco, ahora bajo el sello Heavy Psych Sounds. Y lo primero que queda claro al escucharlo es que Belzebong no vino a reinventarse: vino a recordarle al mundo por qué su fórmula sigue funcionando.

La propuesta de la banda siempre fue simple en teoría, pero difícil de ejecutar: stoner doom instrumental con una identidad muy marcada. En lugar de saturar todo con guitarras descontroladas, el grupo apuesta por un equilibrio muy cuidado entre los instrumentos. El fuzz está, claro, y en cantidades generosas, pero nunca aplasta al resto de la banda. Las guitarras flotan en esa zona perfecta donde dominan el paisaje sin comerse la dinámica del bajo ni la pegada de la batería.

Ese balance es clave, porque en ausencia de voces el peso narrativo cae completamente sobre la música. Y Belzebong entiende muy bien cómo construir ese relato. Cada tema funciona como un viaje propio, con momentos de tensión, secciones más espaciales y riffs que se repiten lo suficiente como para hipnotizarte sin volverse monótonos.

TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR: Lamb of God – Into Oblivion (2026)

El disco abre con “Bong & Chain”, una bestia de casi once minutos que deja claro desde el arranque que el grupo sigue fiel a su culto al riff. Es pesado, arrastrado y con una sensación de amenaza que se va acumulando lentamente. No hay prisa. Belzebong siempre trabajó con esa lógica: dejar que el groove crezca solo, como una marea lenta que termina arrastrándote.

Después aparece “420 Horsemen”, que levanta un poco la velocidad y le inyecta energía al disco. Dentro de lo que permite el doom, claro. Acá se siente un juego interesante entre las guitarras, con riffs que se responden y se superponen mientras la base rítmica mantiene todo firme. Es el tema más corto del álbum, pero también uno de los más dinámicos.

La mitad del disco la ocupa “Hempnotized”, que arranca con una introducción hablada mientras la pesadez se cocina en segundo plano. Cuando entra el riff principal, el tema se transforma en una especie de trance psicodélico. El bajo y la batería trabajan con una precisión casi ritual, sosteniendo una atmósfera que mezcla doom clásico con un aire psicodélico bastante marcado.

El cierre llega con “Reefer Mortis”, otro monstruo de casi diez minutos que termina de sellar la experiencia. Acá la banda baja todavía más el tempo en algunos pasajes, y ese ralentí extremo genera un clima oscuro y casi ceremonial. Los riffs caen como losas, uno detrás de otro, mientras pequeños detalles —como fragmentos hablados o cambios sutiles en la dinámica— mantienen el interés hasta el final.

Una de las virtudes del disco está en cómo maneja el tiempo. Son solo cuatro canciones, pero cada una supera los ocho minutos. En lugar de sentirse excesivo, el álbum fluye con naturalidad. Belzebong entiende perfectamente que en el stoner doom el secreto no es tocar más rápido ni más fuerte, sino crear el ambiente adecuado.

Y ahí es donde realmente brillan. Su música funciona casi como una banda sonora para un viaje mental. No te dicen qué sentir ni hacia dónde ir; simplemente te tiran dentro de ese mar de fuzz y te dejan explorar.

TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR: Motionless In White en Barcelona: “Redención tras la tormenta”

También hay algo muy “old school” en su manera de hacer las cosas. En un género que a veces se vuelve repetitivo o demasiado cargado de clichés, Belzebong sigue apostando por la esencia: riffs sólidos, groove pesado y composiciones que priorizan la experiencia antes que el virtuosismo.

En total, The End Is High dura unos 35 minutos, y cuando termina queda esa sensación de haber pasado por un viaje corto pero intenso. Incluso podría haber durado un poco más sin problema. Pero quizás ahí está la gracia: te deja con ganas de volver a ponerlo desde el principio.

Después de tantos años de silencio discográfico, Belzebong demuestra que sigue siendo una de las propuestas más particulares dentro del stoner doom instrumental. No necesitan palabras para construir su mundo. Les alcanza con un buen riff, una base sólida y esa niebla psicodélica que siempre los rodea.

Al final, The End Is High es exactamente lo que promete: un viaje pesado, hipnótico y profundamente fumado. De esos discos que se disfrutan mejor con el volumen alto, los ojos cerrados y la cabeza moviéndose sola al ritmo del riff.

Y sí… Belzebong sigue sabiendo muy bien cómo llevarte de viaje.

Etiquetas: , , , ,
Acherontia – Pink S#!t Phantom Thunder (2026)
thumb image

El nuevo trabajo de Acherontia, Pink S#!t Phantom Thunder, muestra a la banda de L’Hospitalet en un momento de crecimiento claro respecto a su anterior etapa. La base de su sonido sigue siendo reconocible (sludge y stoner con riffs pesados, groove denso y gusto por el volumen extremo), pero aquí se percibe un grupo más abierto a experimentar dentro de ese marco. Las canciones no se limitan a encadenar riffs: aparecen cambios de dinámica, desarrollos más largos y finales que rompen la estructura habitual. El resultado mantiene la pegada de siempre, pero con una sensación de mayor ambición a la hora de construir los temas.

“#1 Spell” abre el disco con una mezcla de imaginería grotesca y fantástica que funciona casi como un ritual de bienvenida al universo del álbum. Ingredientes imposibles, criaturas extrañas y un ambiente oscuro sirven para presentar un mundo donde la oscuridad no se evita, sino que se abraza. Musicalmente es uno de los arranques más claros del disco: riff directo, ritmo marcado y una voz que alterna entre el tono rasgado y momentos más tensos. A nivel sonoro, el trabajo de producción de José González en La Atlántida Studios se nota desde el principio: guitarras densas pero definidas, bajo muy presente y una batería que suena sólida y seca cuando el tema lo exige.

En la parte central del álbum aparecen varios de los momentos más interesantes. “Plague” construye una atmósfera pesada que va creciendo poco a poco hasta desembocar en un tramo más agresivo, mientras “Witches” reduce ligeramente la intensidad para centrarse en un ambiente más inquietante (pero con un riff muy atrapante). En lo lírico, aquí el disco se mueve hacia imágenes más abstractas: masas oscuras que devoran todo a su paso, figuras seductoras que esconden algo peligroso o relaciones que terminan revelando un lado mucho más afilado de lo que parecía al principio, como ocurre en “Like Saws”.

La mezcla final y el mastering de Javier Roldón en Vacuum Mastering terminan de dar forma al conjunto. El disco suena grande y contundente, pero sin caer en una saturación constante que aplaste todos los matices. Las guitarras se abren en la mezcla, el bajo empuja los riffs con fuerza y la voz mantiene presencia incluso en los momentos más densos. Ese equilibrio permite que canciones como “Drill” o “No Way” destaquen no solo por su peso, sino también por los cambios internos que atraviesan a lo largo de sus minutos.

Entre los temas que pueden pasar más desapercibidos en una primera escucha está “Obsidiana”, una pieza más contenida que gira alrededor de un secreto compartido y de lo que queda cuando algo importante se rompe. La canción apuesta por un ritmo más lento y una atmósfera cargada que encaja con ese tono más introspectivo. El cierre llega con “Fornever”, donde el grupo estira la estructura y repite un estribillo obsesivo mientras la intensidad sube y baja hasta el final.

Etiquetas: , , , , , ,
Ergum – Ruinas de la peste (2026)
thumb image

Una impactante portada y un arte interior más llamativo si cabe nos dan la bienvenida a Ruinas de la peste, un festín de metal extremo en castellano de mano de Ergum.

Se trata de un álbum autoproducido pero sin nada de qué avergonzarse, a nivel de mucha de la música de primera línea en su género que sale con discográfica en nuestro país.

Aunque el álbum sale de fábrica en noviembre de 2025, no es hasta el 21 de febrero de 2026 que tiene lugar su presentación oficial en la sala Starving de Madrid junto a los muy afines Embloodyment. Un directo salvaje en una sala sorprendentemente llena para lo underground de la apuesta y para la competencia que ese sábado existía en la capital. Hicieron mucho ruido y sin duda van a seguir haciéndolo.

TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR: Crown of Nails – Severed Beyond Recognition (2026)

¿Qué destacar de este álbum? desde luego su potencia: un death metal demoledor, caracterizado por piezas cortas e impactantes, con influencias tanto del black metal, thrash y grindcore. Un rompecuellos en toda regla.

Pero también sus letras, cantadas en castellano por la característica voz gutural de Edward Barragán, con una lírica propia de un Jorge Luís Borges cabreado y que tocan desde la crítica social a la ciencia ficción más cruda.

Los amantes de la literatura, podemos reconocer algunos títulos de interés, como “Los perros de Tíndalos”, de inspiración lovecraftiana, o “No tengo boca” inspirado en el clásico de Harlan Ellison.

La Diosa Putrefacción y el Dios del Laberinto también se dan cita en este álbum, que no está exento de crítica religiosa (“Vade retro sacerdote”, entre otras) y política (“Soy tu presidente: maldito mandatario”).

El disco se cierra con, “Suciedad de autores”, un corte breve y demoledor contra nuestra muy patria SGAE. Su opinión no puede quedar más clara.

Ruido, rabia, saliva, vísceras y palabras malditas. Espantoso: justo como nos gusta.

Etiquetas: , , , ,
Space Of Variations – Poisoned Art (2026)
thumb image

Con Poisoned Art, Space Of Variations reafirma su lugar dentro de la nueva ola del metalcore europeo. La banda ucraniana llega a 2026 con un disco intenso y directo que apuesta por una combinación muy efectiva de riffs pesados, breakdowns demoledores y estribillos pensados para quedarse en la cabeza. El álbum se mueve con naturalidad entre la agresividad más cruda y momentos melódicos bien construidos, demostrando que el grupo domina tanto la contundencia como la accesibilidad dentro de su sonido.

El arranque con “Tribe” marca inmediatamente el tono del trabajo. La canción comienza con un breve canto que funciona como introducción antes de que entren las guitarras y los sintetizadores con fuerza. La voz de Dima Kozhuhur irrumpe con gritos feroces que transmiten una rabia palpable, equilibrados por secciones de voz limpia muy bien producidas. El tema alterna intensidad y pausa hasta desembocar en un breakdown final explosivo acompañado de una batería frenética.

TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR: Atlas – Sunder (2026)

Uno de los momentos más destacados llega con “Parallel Realities”. El tema inicia de forma más contenida, con guitarras suaves y una línea vocal limpia que crea una atmósfera casi onírica antes de que la canción crezca en intensidad. Cuando la batería entra en escena, el contraste entre melodía y agresividad se vuelve evidente. La combinación de sensibilidad pop con ataques vocales brutales convierte esta pieza en uno de los cortes más memorables del disco.

La energía vuelve a subir con “Doppelgänger”, una canción que destaca por su ritmo marcado y su muro de sonido constante. Aquí Space Of Variations explora una faceta más experimental al introducir sintetizadores y pequeñas secciones electrónicas que recuerdan a la estética del metalcore de principios de los años 2000. Incluso aparece un breve pasaje con un groove cercano al hip hop antes de que la furia vocal regrese con toda su intensidad.

En “Godlike”, el grupo entrega uno de los momentos más pesados del álbum. Riffs densos, batería contundente y una sensación de ataque constante dominan buena parte del tema, aunque el estribillo introduce una apertura melódica que eleva la canción. La estructura está cuidadosamente construida y cada elemento —instrumentación, voces y producción— se siente bien integrado dentro de una mezcla potente.

A lo largo de Poisoned Art, Space Of Variations demuestra una gran habilidad para combinar fuerza y dinamismo sin perder identidad. El disco está lleno de riffs contundentes, breakdowns efectivos y coros pegadizos, mientras que los detalles electrónicos aportan variedad al conjunto. Todo ello da forma a un álbum compacto que muestra a la banda en un momento creativo especialmente sólido dentro del metalcore actual.

Etiquetas: , ,
Lamb of God – Into Oblivion (2026)
thumb image

Desde el primer acorde, Lamb of God te mete de lleno en un viaje visceral y violento con su nuevo disco, Into Oblivion. Cada vez que la banda de Richmond saca un álbum, algo se me activa adentro: vuelve ese pibe adolescente que encontró en el groove metal un refugio, una identidad y una forma de descargar todo. Formados en 1994, vienen siendo una fuerza clave dentro del metal moderno, mezclando groove y thrash con una personalidad que no se negocia. Y lo mejor es que siguen evolucionando sin perder esa esencia cruda y auténtica que los define.

El disco arranca con el tema homónimo, “Into Oblivion”, que además fue el primer adelanto. Es una declaración de principios: riffs filosos, velocidad al palo y la voz de Randy Blythe escupiendo una crítica directa al mundo actual. La letra deja en claro que el colapso no llega de golpe: es un proceso lento, casi invisible, mientras todos miran para otro lado. El groove clásico de la banda está intacto, pero hay una vuelta técnica que lo hace sonar más afilado que nunca. Siguen siendo titanes del género, sin discusión.

Los dos cortes que salieron también antes del disco, “Parasocial Christ” y “Sepsis”, muestran esa crítica social que la banda viene puliendo hace años. “Parasocial Christ” es un palazo a la era digital, al culto al algoritmo y a la economía de la atención. En energía remite a “Contractor”, de Wrath, pero con una mirada completamente actual. Es rabiosa, incómoda y necesaria.

“Sepsis”, en cambio, tiene ese bajo distorsionado que te obliga a cabecear sí o sí. Hay algo bien denso, casi sludge, y un guiño directo a la escena de Richmond. Es sucio, pesado y recontra efectivo.

TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR: Nile: Excavando en las tumbas y mitos

Después aparece “The Killing Floor”, probablemente el tema más rápido del disco. Está atravesado por la experiencia carcelaria de Randy Blythe, y se siente: hay bronca, oscuridad y resistencia. La música acompaña esa tensión interna.

Y cuando parece que no van a aflojar nunca, llega “El Vacío”. Un respiro necesario. Una canción que conecta con esa fragilidad emocional que también forma parte del ADN de la banda. Es imposible no pensar en “Vigil”, de As the Palaces Burn. Acá la voz limpia de Randy Blythe brilla y demuestra que no todo es violencia: también hay dolor, introspección y humanidad.

“St. Catherine’s Wheel” y “Blunt Force Blues” son directamente una trompada en la cara. De lo más pesado del álbum. Vuelven a esa brutalidad que muchos descubrieron en Wrath y que algunos injustamente subestimaron. Riffs demoledores, breakdowns para que el circle pit explote y una batería que no da tregua. Es esa mezcla de nostalgia y adrenalina que te recuerda por qué te enamoraste de la banda en primer lugar.

El cierre llega con “Bully”, rápida y arrolladora, casi un himno contra la intimidación. Después, “A Thousand Years” y “Devise Destroy” bajan un cambio sin perder intensidad. La primera tiene un costado más melódico, más emocional; la segunda arranca con una guitarra que parece más contenida, pero termina explotando en el último golpe pesado del disco. Te dejan con ganas de volver a poner play desde el principio.

En lo instrumental, Willie Adler es una máquina de fabricar riffs memorables. Mark Morton aporta ese toque más blusero y melódico que equilibra tanta violencia. John Campbell la rompe, especialmente en “Sepsis” y “A Thousand Years”, con un bajo firme y preciso que sostiene todo el andamiaje sonoro.

Y Randy Blythe… bueno, Randy sigue siendo un animal. Su capacidad para combinar agresividad con melancolía es lo que hace que esta banda trascienda lo puramente musical. No es solo metal: es catarsis, es conciencia, es identidad.

TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR: BlackRain – Orphans Of The Light (2026)

Con respecto a Art Cruz, todavía está construyendo su propia huella dentro del grupo. Es un baterista técnicamente impecable, pero personalmente extraño esos arreglos tan únicos que aportaba Chris Adler, esas baterías que podías tararear como si fueran una melodía más. Capaz es pura nostalgia, pero esa conexión era especial. De todos modos, Art Cruz sostiene la energía con solidez y seguramente, con el tiempo, terminará de imprimir su identidad en el sonido de la banda.

En definitiva, Into Oblivion no es el mejor trabajo de Lamb of God. No viene a destronar a los clásicos ni a ocupar ese altar que para muchos siguen siendo discos como Ashes of the Wake o As the Palaces Burn. Lo viejo es la esencia, es el ADN puro de cualquier fanático: ahí están los himnos, los riffs que nos formaron y la banda sonora de una etapa que no vuelve más. Y sí, muchas veces nos quedamos viviendo ahí.

Pero eso no le quita mérito a este disco.

Porque, aunque no sea su obra cumbre, sigue siendo un trabajo de Lamb of God. Y eso, en sí mismo, ya es garantía de intensidad, honestidad y personalidad. No es revolucionario, no cambia las reglas del juego… pero golpea fuerte, suena sólido y tiene momentos que te recuerdan por qué esta banda sigue siendo referencia obligada en el metal moderno.

No todos los discos tienen que ser históricos para ser buenos. A veces alcanza con que sean reales.

Al final, capaz siempre volvamos a los clásicos, a esos temas que nos marcaron la piel. Pero mientras haya riffs nuevos que nos hagan cabecear y letras que incomoden, el fuego sigue vivo. Y si el fuego sigue vivo, entonces Lamb of God todavía tiene algo para decir.

Etiquetas: , , ,
Crown of Nails – Severed Beyond Recognition (2026)
thumb image

Reseña por Gabriel Gutierrez

Originarios de Michoacán, con presencia en la escena desde 2023 mediante dos sencillos Humanity Will Crawl y Weeping Moon (2023); Crown of Nails regresa con su EP Severed Beyond Recognition (2026) que eclipsa en brutalidad a su primer EP, Portrait Ov God; con este nuevo EP y sus 5 himnos, nos entregan un deathcore técnico, sucio y muy orientado a la vieja escuela del death metal.

Desde “Chop Chop”, la versatilidad y pasión son notorias, con cambios interesantes, logran captar la atención del escucha sin mayor esfuerzo, y es que lo que manejan de brutalidad lo endulzan con la calidad en la grabación y producción.

En cada canción hay cambios, y cada canción tiene su momento, su tesitura, y como mencionaba anteriormente la alta calidad de grabación permite que se puede disfrutar de cada instrumento, pero hay algo importante que mencionar, dicha calidad no ocasiona que el EP se escuche sobre pulido o sintético, simplemente muestra el compromiso y entrega de la banda.

Canciones como “Severed Beyond Recognition” o “Deadly Silence” sin duda serán himnos para desatar la locura en directo, con una composición sólida, bien estructurada, riffs penetrantes y un ritmo diseñado para crear caos, un ritmo que en automático te impulsa a hacer headbanging y alimenta la parte más primitiva del escucha.

“Shotgun Lobotomy” es una pieza fundamental de Severed Beyond Recognition, con una intensidad brutal, instrumentos filosos y la bestialidad vocal hacen que está canción sea un “must” de escuchar para cualquier primer escucha de Crown Of Nails y para cualquier fan del deathcore, sin duda una de las piezas claves de este EP.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: ASSIGNMENT – WITH THE END COMES SILENCE (2026)

“Death Dealer” funge como un preámbulo para el final del EP, y no porque el ritmo baje, porque Crown of Nails nunca bajan el ritmo, sino simplemente mediante los pasajes que crea, logra catalizar la fuerza y brutalidad de las canciones previas de una forma armónica y disonante.

Crown Of Nails está compuesto por: George MorTo (vocales), Agustín Bermúdez (guitarra), Gabriel Vera (guitarra), Gio Monzon (bajo) y Héctor Serrano (batería; estos cinco músicos crearon un EP completo, directo, un soundtrack perfectamente moldeado dentro del death metal, con toques de grind y pulido con un deathcore muy único.

Un aspecto impresionante es la versatilidad vocal de George MorTo que va de un clásico deathcore, pasando por algunos chillidos grind y la bestialidad del death metal puro; y como plus, los blast beats ejecutados por Héctor Serrano hacen la dupla perfecta.

Severed Beyond Recognition fue producido, mezclado y masterizado por Ash Araiza, músico también originario de Michoacán, quien también participa en Maximum Overdrive; sin duda alguna el toque de Araiza fue crucial en el resultado de cada una de las canciones.

Después de dos EPs, esperemos que Crown Of Nails pronto nos entregue un álbum sin perder ese toque original, esa brutalidad y de preferencia bajo la tutela de Araiza para garantizar un sonido icónico y pulcro, sin comprometer la ferocidad orgánica de la banda. Sin duda alguna la banda seguirá explotando esa versatilidad sonora y seguirá alimentando nuestra ansiedad de no quedarnos con ganas de más deathcore originario de México.

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , ,
Nostalghia – Void Ecstasy (2025)
thumb image

Reseña por Krabat

Si tuviera que recomendar un sólo proyecto black metal de todo el continente sería sin duda Nostalghia. En esta one-man-band de la Ciudad de México, cada disco es una exploración profunda de diferentes estados anímicos. Musicalmente increíbles por aspectos que comentaremos a continuación.

Describir a Nostalghia como black metal se siente incompleto. En su discografía encontramos blackgaze, jazz, progressive, psychedelic rock, depressive, atmospheric, noise, industrial, dark chamber folk, entre otros.
Avant-garde y ecléctico sería mejor descripción para el proyecto musical del compositor y multi instrumentista Alex Becerra.

Después de sacar 9 álbumes en tan solo tres años, Alex decidió desacelerar el ritmo y trabajar un único disco para el 2025. Siendo Void Ecstasy su decimotercera obra. Sin duda su trabajo más experimental en todo sentido.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: ATLAS – SUNDER (2026)

A pesar de que en sus últimos álbumes ya habíamos constatado la rica cultura musical de Alex, con elementos que rompen con el “black tradicional” tales como saxofón, blackgaze, etc. En este último trabajo se testifica una exploración más profunda, maniaca y atrevida de rítmicas de diferentes latitudes. Desde el konnakol del sur de la India hasta ritmos latinos.

Observemos la portada: Una mujer cuya frente es atravesada por una estela de luz mientras se encuentra flotando en el universo. Y es que Void Ecstasy es un viaje a distintos lugares del espacio exterior e interior. Galaxias de diferentes estilos, compases, texturas musicales abren paso a viscerales experimentos de sonido, ritmo y emociones plasmadas en voz.

En el atmospheric la belleza de las portadas es muy apreciada. Existen foros y perfiles en diversos lugares de internet dedicados únicamente al arte conceptual del atmospheric black metal. Nostalghia lo lleva un paso más allá: Ha declarado componer a partir de pinturas que despertaron su asombro. Para él, la obra pictórica de sus portadas, la paleta de colores y los simbolismos son parte activa composición musical y el relato de cada disco.

El objetivo de la apertura del disco, en palabras de Alex, es “reflejar el inicio de la experiencia psicodélica”. Y es que este disco se siente como una marea que te absorbe hacia el caos del universo. No escribo estas palabras al azar: las olas, el mar, el mundo onírico-astral son elementos metafóricos recurrentes de Void Ecstasy. Cuando experimentamos la caótica y desenfrenada travesía que es este álbum, de pronto la portada y el título cobran todo el sentido.

Void Ecstasy merece una revisión track por track. Sin embargo, destacaré sólo momentos clave que permitirán un panorama de las diversas experiencias musicales que forman este discazo. No por nada llegó al top de mejores álbumes del 2025 en más de un medio independiente, como aquí en Track To Hell.

Ya la primera canción, “Waves”, declara que la producción y la exploración armónica-sonora son parte activa de la composición musical del álbum. El músico muestra sin reservas su formación jazzística. La voz nos cuenta como las olas nos arrastran a la tormenta. El escucha advierte que no es un disco que seguirá lo establecido en el black metal. Más que eso: Ha entrado a un cosmos paralelo y no sabe si esta flotando o cayendo.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: LOS 10 MEJORES DISCOS MEXICANOS DEL 2025

Segundo track: “Paracosm”. Se abre el vórtice. Escuchamos un gutural arrebatado dialogando con limpias suaves pero contundentes. Este contraste seductor genera un éxtasis catártico que no se hubiera logrado sin esas desquiciadas polirritmias. Todos los instrumentos son ejecutados con gran desempeño pero el solo de saxofón simplemente es una locura.

El single del álbum y el track favorito de muchos, incluyéndome.

Cambiamos a “Room to Dream”. Momento atmospheric. Una embelesante aparición femenina acompañada de un piano aparentemente suave pero progresivamente inquietante. Texturas sonoras y ruidos bien encajados nos sumergen en un ambiente amenazador y cambiante.

En la siguiente canción “Beyond Within”, sin prevenirlo estamos bailando alt-rock industrial a lo NIN en algún lugar del espacio matemático. Pero la canción no se limita a eso: Se van colando entre las notas ritmos complejos con melodías vocales emotivas más al estilo prog sueco. Dando culmen a guturales increíbles tanto por su brutalidad como por su expresividad que abren paso al más puro caos black metalero. Este termina otra vez fundiéndose con los sonidos industriales hasta desvanecerse.

Otra canción a destacar es “Totentanz”, única canción en español del álbum. Una muy interesante y bien lograda incorporación de ritmos latinos que no se sienten forzados o artificiales. Todo lo contrario: es una masterclass de cómo poner el ritmo al centro del escenario y hacer que el resto de elementos bailen uno a uno a su alrededor. Y una poética demostración que el metal en español lleva a melodías tan distintas como hermosas. (Pensándolo mejor, esta es mi favorita).

En suma, Void Ecstasy es introspección seguida de explosión. Siendo Nostalghia, se transforma, explora. Nos lleva a diferentes estados que transmutan, vuelven a su forma original para después fusionarse entre sí y estallar. Ninguna canción es estática. Cada una es un big bang por sí misma. Un viaje en el cual es imposible terminar donde se comenzó. Un retrato de creación y caos primordial. Una verdadera experiencia hacia el vacío y éxtasis.

 

Etiquetas: , , , , , , , , , ,
Assignment – With The End Comes Silence (2026)
thumb image

 

Una cubierta distópica y un título a juego nos reciben en esta nueva entrega de los alemanes Assignment. Se trata de With the end comes silence (Massacre Records), su sexto álbum de estudio. 

Fundada en 1994, esta banda de power metal progresivo ha vivido una trayectoria interesante: comenzaron sonando más cercanos al trash y death Metal, camino que han abandonado para abrazar un estilo más limpio, entre lo heavy y lo melódico.

El que tenemos ahora entre manos es un álbum bastante canónico en su género, aunque también nos encontramos con pequeños detalles que aportan frescura y captan nuestra atención, especialmente algunas intros con sintetizador muy reconocible y algunos solos muy pegadizos de parte de Goran Panic, miembro fundador de la banda y un maestro a la guitarra. 

Su actual vocalista (desde 2016) es el argentino Diego Valdez, con una voz que nos recuerda a las tonalidades propias de Jorn Lande, Bob Catley o el mismísimo Dio, aunque más comedido en su performance.

También de habla hispana encontramos a su compatriota Inés Vera Ortiz (ahora afincada en España) a quien reclutaron para una colaboración vocal en su “Reflections” de 2020 y aún forma parte de la “Familia Assignment” tal y como figura en su web.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Dream Evil – Metal Gods (2024)

Especial mención al teclista, Bratislav Metulski, cuya apariencia y descripción en la web de la banda merece despertar nuestra curiosidad, además de demostrar una elevada calidad musical, que aporta personalidad al grupo.

La temática del álbum está clara: el fin de la sociedad, el control, el riesgo de la indiferencia, la hipocresía… advertencias que no son en su caso fatalistas sino que invitan a la reflexión y a un cambio de rumbo que quizás aún sea posible.

Comenzando por “Fallen”, primer single del proyecto, nos adentramos en un álbum que critica al poder y a la falta de valores de la sociedad actual, llamando a la resistencia, pero sin hacer acusaciones concretas, como si nos introdujera en una novela de ciencia ficción que sirviera de espejo a diferentes momentos de la historia humana.

La segunda canción “Nothing to say”, con una bonita intro entre guitarras y teclados para luego descender a una mayor oscuridad con la adición de la voz, continúa esta estela, avanzando un poco más en el leitmotiv del disco.

La siguiente “Beyond recognition” ha captado mi atención por su tono más íntimo en la voz acompañada por un sintetizador de aire fantasmal en los primeros compases, para luego crecer en volumen y dureza, conteniendo un solo especialmente bello hacia la mitad de la canción.

“Lost words” también interesa con un inicio insistente, como una breve alarma, que la hace inconfundible y nos pone en alerta para escuchar una de las canciones más power metaleras del disco.

“The tower” continúa la metáfora del poder y el control de las masas, se perfila como una canción muy bien construida, con un ritmo fluido y varios cambios que la hacen especialmente interesante. 

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Rage – A New World Rising (2025)

Avanzamos hasta la sexta canción “Selling my soul” que explora el tema de la culpabilidad del individuo en un sistema que le da pocas opciones de redención.

“Call for heaven” refuerza la imaginería para-religiosa del disco (alma, ángel, paraíso) e introduce unos coros y unas interrupciones muy originales que nos recuerdan la vocación progresiva de la banda 

La octava canción, “Angel of Berlin” también ha sido single, y nos habla de una mano amiga acompañándonos en el camino a la redención, porque a veces lo único que necesitamos para hacer lo correcto es que alguien nos deje vivir y nos aporte paz.

El noveno corte es el que da nombre al disco “With the end comes silence” muestra una estructura interesante, en mi opinión la más progresiva y experimental del álbum (junto con la mencionada “Call for heaven”), y que resulta uno de los puntos fuertes y más cañeros del recorrido. 

Y con la décima “The curtains fall”, finalizamos el álbum de forma muy redonda, incluso musicalmente, ya que los últimos acordes, pesados y alargados, nos dan sensación de cierre para esta aventura de ciencia ficción distópica que hemos recorrido con esta banda internacional, con base en Alemania.

En resumen: más de una hora de canciones de entre cinco y ocho minutos, agradables para el oído y con letras satisfactorias. No intentan sorprender ni innovar excesivamente, pero sí ofrecen un disco muy depurado, que suena clásico y confortable, a la par de invitar a la reflexión sobre el mundo actual. Heavy, melódico pero con pegada, que se hace más progresivo a la vez que avanza el disco. Merece la pena la escucha.

Etiquetas: , , ,
Atlas – Sunder (2026)
thumb image

Sunder, el tercer álbum de la banda finlandesa Atlas, está profundamente marcado por el entorno del que proviene el grupo. La oscuridad prolongada de los inviernos cercanos al círculo polar ártico se convierte en el telón de fondo emocional de un disco que respira melancolía, tensión y pesadez. En apenas 29 minutos, el quinteto plantea un trabajo compacto donde los riffs masivos, las atmósferas densas y una fuerte carga emocional conviven dentro de un metal moderno que apuesta más por la intensidad que por la duración.

El álbum abre con “Sermon Of The Dying Light”, una introducción breve que construye una sensación de inquietud antes de dar paso a “Tower”, uno de los temas más directos del disco. Allí Atlas descarga guitarras pesadas con cierto aire djent y un groove marcado que sostiene las voces ásperas y agresivas. El resultado es una pieza contundente que establece rápidamente la identidad sonora del álbum y demuestra la capacidad del grupo para combinar impacto inmediato con un trabajo atmosférico cuidado.

TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR: Sylosis – The New Flesh (2026)

“Salt and Sulphur” amplía esa propuesta incorporando cantos de aire ritual y las primeras voces limpias, dejando claro que Sunder no se limita a la agresividad. Atlas equilibra riffs aplastantes con momentos más melódicos y emotivos, creando canciones que funcionan tanto por su peso como por su atmósfera. La producción, con mezcla y masterización de Buster Odeholm, refuerza esa dualidad: el sonido es potente y detallado, pero evita el exceso de pulido y mantiene una sensación orgánica.

Musicalmente, el disco se mueve dentro del metal contemporáneo pero absorbiendo influencias diversas. Hay rastros de metalcore, metal progresivo, doom melódico e incluso post-metal, todo presentado con un enfoque moderno y cinematográfico. Las comparaciones con bandas como Orbit Culture pueden surgir por la contundencia de las guitarras, aunque Atlas adopta un tono más introspectivo y reflexivo, apostando por canciones que priorizan la atmósfera y la emoción.

La segunda mitad del álbum refuerza ese carácter más emocional con piezas como “I Whisper Your Name Like A Curse”, cargada de melancolía, o “Coven Of Two”, que mezcla peso metálico con una estructura más dramática. Canciones como “Anodyne” intensifican esa sensación de angustia mediante contrastes entre voces limpias y momentos más abrasivos, manteniendo siempre la idea central del disco: un metal moderno, oscuro y conciso que transforma la frialdad del invierno nórdico en un paisaje sonoro intenso y envolvente.

Etiquetas: , , , , ,
Elbereth’s Grace – Where Silence Speaks (2026)
thumb image

Nunca debe empezarse una reseña de esta manera, pero en ciertas ocasiones vale la pena hacer una excepción.

Cuando me llegó este disco para comentar (debo ser sincero) no tenía noticia/conocimiento alguno sobre la existencia de esta banda. Debo reconocer que la sorpresa fue mayúscula y la conexión con la banda inmediata. Fue suficiente una única escucha para quedar con la boca abierta y los cuernos en alto.

Si bien el objetivo de estas líneas es llevar a cabo la reseña de la placa lanzada el 2 de enero de este mismo año, bajo el título de Where Silence Speaks, para aquellos que se encuentren en una situación parecida, hagamos una breve referencia al surgimiento de esta agrupación como paso previo.

Como primer dato interesante y que define gran parte del sonido de esta banda, Elbereth es un personaje en “El Silmarillion” de JRR Tolkien.

Elbereth’s Grace, agrupación proveniente de los Alpes Suizos y nacida en el año 2024, es un desprendimiento de la banda Black Jade que, en términos del propio fundador (Andy Waldner), se encuentra orientada al black metal. La banda se encuentra integrada por Andy (guitarras, multi-instrumentista y voces guturales), Matti (guitarras y coros), Aapo Virtanen (bajo y coros), Jasmin Kindler (voces), Eero (guitarras y coros.

Hasta el momento sus producciones ven la luz en forma independiente a través de las diferentes aplicaciones y redes sociales. Según ellos mismos se definen, estamos en presencia de un Fantasy Metal inspirado mayoritariamente en el mundo de Tolkien y en el mundo de fantasía creado por el propio señor Andy Waldner, “The Chronicles of Nyrassar”, siempre con un sentido positivo vinculando en parte esos mundos llenos de fantasía y épica con los tiempos contemporáneos y su notoria falta de empatía.

Sin tratar de catalogarlos nos encontramos ante una propuesta que engloba elementos de distintas vertientes del metal. Las composiciones cuentan ante todo con melodías nítidamente sinfónicas, acompañadas por ciertos toques folk, guiños a los géneros más pesados del mundo del metal, algunos toques electrónicos y modernos, y los distintos colores y atmósferas que la voz de Jasmin permite crear.

Las líneas melódicas de las violas combinadas con la base rítmica te transportan en un viaje metalero donde la sentimentalidad es puesta por la dulzura de la voz de Jasmin y la potencia cruda y descarnada por las voces guturales que, utilizadas en su justa medida y colocadas adecuadamente, resaltan cada tema del álbum.

Ahora pasemos al álbum propiamente dicho. La placa abre con una introducción, “Follow The Call”, que desde el mismo inicio te sumerge en la travesía musical que la banda te propone a partir de ese momento.

Inmediatamente después nos encontramos con “Lord Of Fire” donde podemos oír un comienzo donde predominada la velocidad, aunque al rato esa velocidad deja lugar a la combinación de la dulzura de la voz de Jasmin y las voces guturales para culminar en un estribillo épico. Una melodía hermosa en los momentos instrumentales. A mitad de la canción ella queda sola, antes del solo de guitarra reforzado por un doble bombo entrecortado, y deja en claro la belleza de su voz.

En “Rise!”, uno de los sencillos, bajan un poco la velocidad, la combinación entre las voces guturales y limpias crea una atmósfera que te mantiene expectante a lo largo de todo el tema. Predominio de la voz gutural, junto con unos riffs filosos, la voz de ella trae la calma. Uno de los temas más pesados y oscuros.

TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR:Aeon Gods – Reborn To Light (2026)

Luego la placa nos trae el primero de los temas en su idioma natal “Banner des Lichts”, con un comienzo a pura melodía para dar paso a un momento a capela guiado por la voz de Jasmin, y concluir en uno de los estribillos épicos que califican como de los mejores de la producción. Te dan ganas de aprender alemán para gritar ese coro junto a ellos.

“Bane of Darkness” con algún pequeño toque folk, tanto en las melodías como en los instrumentos, es uno de los puntos altos del álbum. Las melodías de las violas acompañadas por un doble bombo entrecortado le dan la potencia necesaria a la parte musical.

Por su parte, “Burn!”  arranca con una melodía poderosa, matizada por riffs pesados, y la combinación de voces limpias y guturales hacen de este tema algo que no dejara tu cuello tranquilo. Blast beats colocados en los momentos exactos destacan en apoyo de las voces guturales. Uno de los temas donde las voces guturales tienen más protagonismo. La voz de ella abandona la dulzura para mostrar su costado con más fuerza.

Otro de los sencillos es “Lead Us Home” el medio tempo/lento del álbum. Guitarras acústicas acompañando una mezcla de dulzura y melancolía que emana de la voz de Jasmin y se apodera de tus estados de ánimo a lo largo de toda la canción.

La música electrónica se hace presente en “We Are the Storm” a lo largo de todo el tema, complementando la voz gutural que comanda la canción, pero sin hacerle perder su raíz metalera. La voz de ella aparece en el estribillo y comanda el desenlace de la canción.

“Song of The Galdrim” es una canción épica de principio a fin. Un estribillo con una melodía vocal increíble. Arranque épico, apoyado por la chancha que le da relieve, y la voz de ella a capela. Es un recorrido sonoro por distintos momentos.

“Du bist der Sturm”, es el segundo tema en alemán. Se trata de un medio tempo donde el piano le pone un toque de melancolía.

En “Thousand Voices” nos encontramos con un comienzo a puro folk que, al mismo tiempo, es parte del estribillo del tema. La voz líder es la de Jasmin, la irrupción de las voces guturales le da un toque de densidad adecuado. Te lleva y te trae por distintas intensidades musicales. Merece destacarse el coro épico de la parte final del tema.

La canción que le da nombre al álbum “Where Silence Speaks” permite resumir todas las características de esta agrupación: guitarras melódicas con un toque folk de las que emanan, al mismo tiempo, riffs densos, una base consistente que acompaña las melodías y los cambios de ritmo, coros épicos y los colores de la voz de una verdadera princesa élfica. El estribillo parece estar diseñado para cantarlo atravesando el bosque negro.

El cierre de esta placa se encuentra a cargo de “Valinors Light (Version 2026)”, una versión de un tema originalmente compuesto para Black Jade. Se trata de un medio tempo donde se luce la voz de ella, por momentos solo acompañada por un piano, mientras que el acompañamiento del resto de la banda convierte al tema en una verdadera obra maestra melódica. No olvidemos que, según lo manifestado en entrevistas por Andy Waldner, se trata originalmente de un tema orientado al black metal convertido en una versión casi acústica de alto nivel sinfónico.

Si bien la banda parece no tener un baterista estable, el trabajo rítmico es destacable a lo largo de toda la producción.

Un disco excelente de principio a fin.

Tenemos que referirnos a un bonus track: el 30 de enero sacaron un nuevo sencillo “Weaver of fate”, una verdadera joya acústica que demuestra la maestría de estos músicos y los amplios registros que puede mostrar la voz de Jasmin (dulzura, fuerza y musicalidad en una misma pieza de alto nivel musical). Por momentos, principalmente el estribillo, puede catalogarse como una mezcla de country y folk.

Metal sinfónico, con toques melódicos y folk, de la mejor calidad, seguramente sea uno de los discos del año. Un disco para caer rendido ante estos narradores de historias de la tierra media y de nuevos mundos fantásticos. Esperemos que sus narraciones nos acompañen en el mundo del metal durante mucho tiempo.

Nos atrevemos a decir que estamos en presencia de una de las joyas metálicas del año, aun cuando lleve tan poco tiempo transcurrido, y a recomendarte que no dejes de acercarte a esta banda. Una vez que lo hagas, no vas a poder dejar de escucharla una y otra vez.

 

Etiquetas: , , ,

Belzebong – The End is High (2026)
thumb image

En el universo del stoner doom hay una regla no escrita: el riff manda. Y si hay una banda que llevó esa idea al extremo, esa es Belzebong. Desde que se formaron en 2008 en Kielce, Polonia, el cuarteto decidió eliminar por completo las voces y dejar que la música hablara sola. Nada de cantantes, nada de letras que te guíen el viaje. Solo riffs densos, groove narcótico y una atmósfera que parece salir directamente de una nube de humo verde.

Después de casi ocho años sin material de estudio nuevo, los polacos vuelven con The End Is High, su cuarto disco, ahora bajo el sello Heavy Psych Sounds. Y lo primero que queda claro al escucharlo es que Belzebong no vino a reinventarse: vino a recordarle al mundo por qué su fórmula sigue funcionando.

La propuesta de la banda siempre fue simple en teoría, pero difícil de ejecutar: stoner doom instrumental con una identidad muy marcada. En lugar de saturar todo con guitarras descontroladas, el grupo apuesta por un equilibrio muy cuidado entre los instrumentos. El fuzz está, claro, y en cantidades generosas, pero nunca aplasta al resto de la banda. Las guitarras flotan en esa zona perfecta donde dominan el paisaje sin comerse la dinámica del bajo ni la pegada de la batería.

Ese balance es clave, porque en ausencia de voces el peso narrativo cae completamente sobre la música. Y Belzebong entiende muy bien cómo construir ese relato. Cada tema funciona como un viaje propio, con momentos de tensión, secciones más espaciales y riffs que se repiten lo suficiente como para hipnotizarte sin volverse monótonos.

TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR: Lamb of God – Into Oblivion (2026)

El disco abre con “Bong & Chain”, una bestia de casi once minutos que deja claro desde el arranque que el grupo sigue fiel a su culto al riff. Es pesado, arrastrado y con una sensación de amenaza que se va acumulando lentamente. No hay prisa. Belzebong siempre trabajó con esa lógica: dejar que el groove crezca solo, como una marea lenta que termina arrastrándote.

Después aparece “420 Horsemen”, que levanta un poco la velocidad y le inyecta energía al disco. Dentro de lo que permite el doom, claro. Acá se siente un juego interesante entre las guitarras, con riffs que se responden y se superponen mientras la base rítmica mantiene todo firme. Es el tema más corto del álbum, pero también uno de los más dinámicos.

La mitad del disco la ocupa “Hempnotized”, que arranca con una introducción hablada mientras la pesadez se cocina en segundo plano. Cuando entra el riff principal, el tema se transforma en una especie de trance psicodélico. El bajo y la batería trabajan con una precisión casi ritual, sosteniendo una atmósfera que mezcla doom clásico con un aire psicodélico bastante marcado.

El cierre llega con “Reefer Mortis”, otro monstruo de casi diez minutos que termina de sellar la experiencia. Acá la banda baja todavía más el tempo en algunos pasajes, y ese ralentí extremo genera un clima oscuro y casi ceremonial. Los riffs caen como losas, uno detrás de otro, mientras pequeños detalles —como fragmentos hablados o cambios sutiles en la dinámica— mantienen el interés hasta el final.

Una de las virtudes del disco está en cómo maneja el tiempo. Son solo cuatro canciones, pero cada una supera los ocho minutos. En lugar de sentirse excesivo, el álbum fluye con naturalidad. Belzebong entiende perfectamente que en el stoner doom el secreto no es tocar más rápido ni más fuerte, sino crear el ambiente adecuado.

Y ahí es donde realmente brillan. Su música funciona casi como una banda sonora para un viaje mental. No te dicen qué sentir ni hacia dónde ir; simplemente te tiran dentro de ese mar de fuzz y te dejan explorar.

TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR: Motionless In White en Barcelona: “Redención tras la tormenta”

También hay algo muy “old school” en su manera de hacer las cosas. En un género que a veces se vuelve repetitivo o demasiado cargado de clichés, Belzebong sigue apostando por la esencia: riffs sólidos, groove pesado y composiciones que priorizan la experiencia antes que el virtuosismo.

En total, The End Is High dura unos 35 minutos, y cuando termina queda esa sensación de haber pasado por un viaje corto pero intenso. Incluso podría haber durado un poco más sin problema. Pero quizás ahí está la gracia: te deja con ganas de volver a ponerlo desde el principio.

Después de tantos años de silencio discográfico, Belzebong demuestra que sigue siendo una de las propuestas más particulares dentro del stoner doom instrumental. No necesitan palabras para construir su mundo. Les alcanza con un buen riff, una base sólida y esa niebla psicodélica que siempre los rodea.

Al final, The End Is High es exactamente lo que promete: un viaje pesado, hipnótico y profundamente fumado. De esos discos que se disfrutan mejor con el volumen alto, los ojos cerrados y la cabeza moviéndose sola al ritmo del riff.

Y sí… Belzebong sigue sabiendo muy bien cómo llevarte de viaje.

Etiquetas: , , , ,
Acherontia – Pink S#!t Phantom Thunder (2026)
thumb image

El nuevo trabajo de Acherontia, Pink S#!t Phantom Thunder, muestra a la banda de L’Hospitalet en un momento de crecimiento claro respecto a su anterior etapa. La base de su sonido sigue siendo reconocible (sludge y stoner con riffs pesados, groove denso y gusto por el volumen extremo), pero aquí se percibe un grupo más abierto a experimentar dentro de ese marco. Las canciones no se limitan a encadenar riffs: aparecen cambios de dinámica, desarrollos más largos y finales que rompen la estructura habitual. El resultado mantiene la pegada de siempre, pero con una sensación de mayor ambición a la hora de construir los temas.

“#1 Spell” abre el disco con una mezcla de imaginería grotesca y fantástica que funciona casi como un ritual de bienvenida al universo del álbum. Ingredientes imposibles, criaturas extrañas y un ambiente oscuro sirven para presentar un mundo donde la oscuridad no se evita, sino que se abraza. Musicalmente es uno de los arranques más claros del disco: riff directo, ritmo marcado y una voz que alterna entre el tono rasgado y momentos más tensos. A nivel sonoro, el trabajo de producción de José González en La Atlántida Studios se nota desde el principio: guitarras densas pero definidas, bajo muy presente y una batería que suena sólida y seca cuando el tema lo exige.

En la parte central del álbum aparecen varios de los momentos más interesantes. “Plague” construye una atmósfera pesada que va creciendo poco a poco hasta desembocar en un tramo más agresivo, mientras “Witches” reduce ligeramente la intensidad para centrarse en un ambiente más inquietante (pero con un riff muy atrapante). En lo lírico, aquí el disco se mueve hacia imágenes más abstractas: masas oscuras que devoran todo a su paso, figuras seductoras que esconden algo peligroso o relaciones que terminan revelando un lado mucho más afilado de lo que parecía al principio, como ocurre en “Like Saws”.

La mezcla final y el mastering de Javier Roldón en Vacuum Mastering terminan de dar forma al conjunto. El disco suena grande y contundente, pero sin caer en una saturación constante que aplaste todos los matices. Las guitarras se abren en la mezcla, el bajo empuja los riffs con fuerza y la voz mantiene presencia incluso en los momentos más densos. Ese equilibrio permite que canciones como “Drill” o “No Way” destaquen no solo por su peso, sino también por los cambios internos que atraviesan a lo largo de sus minutos.

Entre los temas que pueden pasar más desapercibidos en una primera escucha está “Obsidiana”, una pieza más contenida que gira alrededor de un secreto compartido y de lo que queda cuando algo importante se rompe. La canción apuesta por un ritmo más lento y una atmósfera cargada que encaja con ese tono más introspectivo. El cierre llega con “Fornever”, donde el grupo estira la estructura y repite un estribillo obsesivo mientras la intensidad sube y baja hasta el final.

Etiquetas: , , , , , ,
Ergum – Ruinas de la peste (2026)
thumb image

Una impactante portada y un arte interior más llamativo si cabe nos dan la bienvenida a Ruinas de la peste, un festín de metal extremo en castellano de mano de Ergum.

Se trata de un álbum autoproducido pero sin nada de qué avergonzarse, a nivel de mucha de la música de primera línea en su género que sale con discográfica en nuestro país.

Aunque el álbum sale de fábrica en noviembre de 2025, no es hasta el 21 de febrero de 2026 que tiene lugar su presentación oficial en la sala Starving de Madrid junto a los muy afines Embloodyment. Un directo salvaje en una sala sorprendentemente llena para lo underground de la apuesta y para la competencia que ese sábado existía en la capital. Hicieron mucho ruido y sin duda van a seguir haciéndolo.

TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR: Crown of Nails – Severed Beyond Recognition (2026)

¿Qué destacar de este álbum? desde luego su potencia: un death metal demoledor, caracterizado por piezas cortas e impactantes, con influencias tanto del black metal, thrash y grindcore. Un rompecuellos en toda regla.

Pero también sus letras, cantadas en castellano por la característica voz gutural de Edward Barragán, con una lírica propia de un Jorge Luís Borges cabreado y que tocan desde la crítica social a la ciencia ficción más cruda.

Los amantes de la literatura, podemos reconocer algunos títulos de interés, como “Los perros de Tíndalos”, de inspiración lovecraftiana, o “No tengo boca” inspirado en el clásico de Harlan Ellison.

La Diosa Putrefacción y el Dios del Laberinto también se dan cita en este álbum, que no está exento de crítica religiosa (“Vade retro sacerdote”, entre otras) y política (“Soy tu presidente: maldito mandatario”).

El disco se cierra con, “Suciedad de autores”, un corte breve y demoledor contra nuestra muy patria SGAE. Su opinión no puede quedar más clara.

Ruido, rabia, saliva, vísceras y palabras malditas. Espantoso: justo como nos gusta.

Etiquetas: , , , ,
Space Of Variations – Poisoned Art (2026)
thumb image

Con Poisoned Art, Space Of Variations reafirma su lugar dentro de la nueva ola del metalcore europeo. La banda ucraniana llega a 2026 con un disco intenso y directo que apuesta por una combinación muy efectiva de riffs pesados, breakdowns demoledores y estribillos pensados para quedarse en la cabeza. El álbum se mueve con naturalidad entre la agresividad más cruda y momentos melódicos bien construidos, demostrando que el grupo domina tanto la contundencia como la accesibilidad dentro de su sonido.

El arranque con “Tribe” marca inmediatamente el tono del trabajo. La canción comienza con un breve canto que funciona como introducción antes de que entren las guitarras y los sintetizadores con fuerza. La voz de Dima Kozhuhur irrumpe con gritos feroces que transmiten una rabia palpable, equilibrados por secciones de voz limpia muy bien producidas. El tema alterna intensidad y pausa hasta desembocar en un breakdown final explosivo acompañado de una batería frenética.

TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR: Atlas – Sunder (2026)

Uno de los momentos más destacados llega con “Parallel Realities”. El tema inicia de forma más contenida, con guitarras suaves y una línea vocal limpia que crea una atmósfera casi onírica antes de que la canción crezca en intensidad. Cuando la batería entra en escena, el contraste entre melodía y agresividad se vuelve evidente. La combinación de sensibilidad pop con ataques vocales brutales convierte esta pieza en uno de los cortes más memorables del disco.

La energía vuelve a subir con “Doppelgänger”, una canción que destaca por su ritmo marcado y su muro de sonido constante. Aquí Space Of Variations explora una faceta más experimental al introducir sintetizadores y pequeñas secciones electrónicas que recuerdan a la estética del metalcore de principios de los años 2000. Incluso aparece un breve pasaje con un groove cercano al hip hop antes de que la furia vocal regrese con toda su intensidad.

En “Godlike”, el grupo entrega uno de los momentos más pesados del álbum. Riffs densos, batería contundente y una sensación de ataque constante dominan buena parte del tema, aunque el estribillo introduce una apertura melódica que eleva la canción. La estructura está cuidadosamente construida y cada elemento —instrumentación, voces y producción— se siente bien integrado dentro de una mezcla potente.

A lo largo de Poisoned Art, Space Of Variations demuestra una gran habilidad para combinar fuerza y dinamismo sin perder identidad. El disco está lleno de riffs contundentes, breakdowns efectivos y coros pegadizos, mientras que los detalles electrónicos aportan variedad al conjunto. Todo ello da forma a un álbum compacto que muestra a la banda en un momento creativo especialmente sólido dentro del metalcore actual.

Etiquetas: , ,
Lamb of God – Into Oblivion (2026)
thumb image

Desde el primer acorde, Lamb of God te mete de lleno en un viaje visceral y violento con su nuevo disco, Into Oblivion. Cada vez que la banda de Richmond saca un álbum, algo se me activa adentro: vuelve ese pibe adolescente que encontró en el groove metal un refugio, una identidad y una forma de descargar todo. Formados en 1994, vienen siendo una fuerza clave dentro del metal moderno, mezclando groove y thrash con una personalidad que no se negocia. Y lo mejor es que siguen evolucionando sin perder esa esencia cruda y auténtica que los define.

El disco arranca con el tema homónimo, “Into Oblivion”, que además fue el primer adelanto. Es una declaración de principios: riffs filosos, velocidad al palo y la voz de Randy Blythe escupiendo una crítica directa al mundo actual. La letra deja en claro que el colapso no llega de golpe: es un proceso lento, casi invisible, mientras todos miran para otro lado. El groove clásico de la banda está intacto, pero hay una vuelta técnica que lo hace sonar más afilado que nunca. Siguen siendo titanes del género, sin discusión.

Los dos cortes que salieron también antes del disco, “Parasocial Christ” y “Sepsis”, muestran esa crítica social que la banda viene puliendo hace años. “Parasocial Christ” es un palazo a la era digital, al culto al algoritmo y a la economía de la atención. En energía remite a “Contractor”, de Wrath, pero con una mirada completamente actual. Es rabiosa, incómoda y necesaria.

“Sepsis”, en cambio, tiene ese bajo distorsionado que te obliga a cabecear sí o sí. Hay algo bien denso, casi sludge, y un guiño directo a la escena de Richmond. Es sucio, pesado y recontra efectivo.

TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR: Nile: Excavando en las tumbas y mitos

Después aparece “The Killing Floor”, probablemente el tema más rápido del disco. Está atravesado por la experiencia carcelaria de Randy Blythe, y se siente: hay bronca, oscuridad y resistencia. La música acompaña esa tensión interna.

Y cuando parece que no van a aflojar nunca, llega “El Vacío”. Un respiro necesario. Una canción que conecta con esa fragilidad emocional que también forma parte del ADN de la banda. Es imposible no pensar en “Vigil”, de As the Palaces Burn. Acá la voz limpia de Randy Blythe brilla y demuestra que no todo es violencia: también hay dolor, introspección y humanidad.

“St. Catherine’s Wheel” y “Blunt Force Blues” son directamente una trompada en la cara. De lo más pesado del álbum. Vuelven a esa brutalidad que muchos descubrieron en Wrath y que algunos injustamente subestimaron. Riffs demoledores, breakdowns para que el circle pit explote y una batería que no da tregua. Es esa mezcla de nostalgia y adrenalina que te recuerda por qué te enamoraste de la banda en primer lugar.

El cierre llega con “Bully”, rápida y arrolladora, casi un himno contra la intimidación. Después, “A Thousand Years” y “Devise Destroy” bajan un cambio sin perder intensidad. La primera tiene un costado más melódico, más emocional; la segunda arranca con una guitarra que parece más contenida, pero termina explotando en el último golpe pesado del disco. Te dejan con ganas de volver a poner play desde el principio.

En lo instrumental, Willie Adler es una máquina de fabricar riffs memorables. Mark Morton aporta ese toque más blusero y melódico que equilibra tanta violencia. John Campbell la rompe, especialmente en “Sepsis” y “A Thousand Years”, con un bajo firme y preciso que sostiene todo el andamiaje sonoro.

Y Randy Blythe… bueno, Randy sigue siendo un animal. Su capacidad para combinar agresividad con melancolía es lo que hace que esta banda trascienda lo puramente musical. No es solo metal: es catarsis, es conciencia, es identidad.

TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR: BlackRain – Orphans Of The Light (2026)

Con respecto a Art Cruz, todavía está construyendo su propia huella dentro del grupo. Es un baterista técnicamente impecable, pero personalmente extraño esos arreglos tan únicos que aportaba Chris Adler, esas baterías que podías tararear como si fueran una melodía más. Capaz es pura nostalgia, pero esa conexión era especial. De todos modos, Art Cruz sostiene la energía con solidez y seguramente, con el tiempo, terminará de imprimir su identidad en el sonido de la banda.

En definitiva, Into Oblivion no es el mejor trabajo de Lamb of God. No viene a destronar a los clásicos ni a ocupar ese altar que para muchos siguen siendo discos como Ashes of the Wake o As the Palaces Burn. Lo viejo es la esencia, es el ADN puro de cualquier fanático: ahí están los himnos, los riffs que nos formaron y la banda sonora de una etapa que no vuelve más. Y sí, muchas veces nos quedamos viviendo ahí.

Pero eso no le quita mérito a este disco.

Porque, aunque no sea su obra cumbre, sigue siendo un trabajo de Lamb of God. Y eso, en sí mismo, ya es garantía de intensidad, honestidad y personalidad. No es revolucionario, no cambia las reglas del juego… pero golpea fuerte, suena sólido y tiene momentos que te recuerdan por qué esta banda sigue siendo referencia obligada en el metal moderno.

No todos los discos tienen que ser históricos para ser buenos. A veces alcanza con que sean reales.

Al final, capaz siempre volvamos a los clásicos, a esos temas que nos marcaron la piel. Pero mientras haya riffs nuevos que nos hagan cabecear y letras que incomoden, el fuego sigue vivo. Y si el fuego sigue vivo, entonces Lamb of God todavía tiene algo para decir.

Etiquetas: , , ,
Crown of Nails – Severed Beyond Recognition (2026)
thumb image

Reseña por Gabriel Gutierrez

Originarios de Michoacán, con presencia en la escena desde 2023 mediante dos sencillos Humanity Will Crawl y Weeping Moon (2023); Crown of Nails regresa con su EP Severed Beyond Recognition (2026) que eclipsa en brutalidad a su primer EP, Portrait Ov God; con este nuevo EP y sus 5 himnos, nos entregan un deathcore técnico, sucio y muy orientado a la vieja escuela del death metal.

Desde “Chop Chop”, la versatilidad y pasión son notorias, con cambios interesantes, logran captar la atención del escucha sin mayor esfuerzo, y es que lo que manejan de brutalidad lo endulzan con la calidad en la grabación y producción.

En cada canción hay cambios, y cada canción tiene su momento, su tesitura, y como mencionaba anteriormente la alta calidad de grabación permite que se puede disfrutar de cada instrumento, pero hay algo importante que mencionar, dicha calidad no ocasiona que el EP se escuche sobre pulido o sintético, simplemente muestra el compromiso y entrega de la banda.

Canciones como “Severed Beyond Recognition” o “Deadly Silence” sin duda serán himnos para desatar la locura en directo, con una composición sólida, bien estructurada, riffs penetrantes y un ritmo diseñado para crear caos, un ritmo que en automático te impulsa a hacer headbanging y alimenta la parte más primitiva del escucha.

“Shotgun Lobotomy” es una pieza fundamental de Severed Beyond Recognition, con una intensidad brutal, instrumentos filosos y la bestialidad vocal hacen que está canción sea un “must” de escuchar para cualquier primer escucha de Crown Of Nails y para cualquier fan del deathcore, sin duda una de las piezas claves de este EP.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: ASSIGNMENT – WITH THE END COMES SILENCE (2026)

“Death Dealer” funge como un preámbulo para el final del EP, y no porque el ritmo baje, porque Crown of Nails nunca bajan el ritmo, sino simplemente mediante los pasajes que crea, logra catalizar la fuerza y brutalidad de las canciones previas de una forma armónica y disonante.

Crown Of Nails está compuesto por: George MorTo (vocales), Agustín Bermúdez (guitarra), Gabriel Vera (guitarra), Gio Monzon (bajo) y Héctor Serrano (batería; estos cinco músicos crearon un EP completo, directo, un soundtrack perfectamente moldeado dentro del death metal, con toques de grind y pulido con un deathcore muy único.

Un aspecto impresionante es la versatilidad vocal de George MorTo que va de un clásico deathcore, pasando por algunos chillidos grind y la bestialidad del death metal puro; y como plus, los blast beats ejecutados por Héctor Serrano hacen la dupla perfecta.

Severed Beyond Recognition fue producido, mezclado y masterizado por Ash Araiza, músico también originario de Michoacán, quien también participa en Maximum Overdrive; sin duda alguna el toque de Araiza fue crucial en el resultado de cada una de las canciones.

Después de dos EPs, esperemos que Crown Of Nails pronto nos entregue un álbum sin perder ese toque original, esa brutalidad y de preferencia bajo la tutela de Araiza para garantizar un sonido icónico y pulcro, sin comprometer la ferocidad orgánica de la banda. Sin duda alguna la banda seguirá explotando esa versatilidad sonora y seguirá alimentando nuestra ansiedad de no quedarnos con ganas de más deathcore originario de México.

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , ,
Nostalghia – Void Ecstasy (2025)
thumb image

Reseña por Krabat

Si tuviera que recomendar un sólo proyecto black metal de todo el continente sería sin duda Nostalghia. En esta one-man-band de la Ciudad de México, cada disco es una exploración profunda de diferentes estados anímicos. Musicalmente increíbles por aspectos que comentaremos a continuación.

Describir a Nostalghia como black metal se siente incompleto. En su discografía encontramos blackgaze, jazz, progressive, psychedelic rock, depressive, atmospheric, noise, industrial, dark chamber folk, entre otros.
Avant-garde y ecléctico sería mejor descripción para el proyecto musical del compositor y multi instrumentista Alex Becerra.

Después de sacar 9 álbumes en tan solo tres años, Alex decidió desacelerar el ritmo y trabajar un único disco para el 2025. Siendo Void Ecstasy su decimotercera obra. Sin duda su trabajo más experimental en todo sentido.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: ATLAS – SUNDER (2026)

A pesar de que en sus últimos álbumes ya habíamos constatado la rica cultura musical de Alex, con elementos que rompen con el “black tradicional” tales como saxofón, blackgaze, etc. En este último trabajo se testifica una exploración más profunda, maniaca y atrevida de rítmicas de diferentes latitudes. Desde el konnakol del sur de la India hasta ritmos latinos.

Observemos la portada: Una mujer cuya frente es atravesada por una estela de luz mientras se encuentra flotando en el universo. Y es que Void Ecstasy es un viaje a distintos lugares del espacio exterior e interior. Galaxias de diferentes estilos, compases, texturas musicales abren paso a viscerales experimentos de sonido, ritmo y emociones plasmadas en voz.

En el atmospheric la belleza de las portadas es muy apreciada. Existen foros y perfiles en diversos lugares de internet dedicados únicamente al arte conceptual del atmospheric black metal. Nostalghia lo lleva un paso más allá: Ha declarado componer a partir de pinturas que despertaron su asombro. Para él, la obra pictórica de sus portadas, la paleta de colores y los simbolismos son parte activa composición musical y el relato de cada disco.

El objetivo de la apertura del disco, en palabras de Alex, es “reflejar el inicio de la experiencia psicodélica”. Y es que este disco se siente como una marea que te absorbe hacia el caos del universo. No escribo estas palabras al azar: las olas, el mar, el mundo onírico-astral son elementos metafóricos recurrentes de Void Ecstasy. Cuando experimentamos la caótica y desenfrenada travesía que es este álbum, de pronto la portada y el título cobran todo el sentido.

Void Ecstasy merece una revisión track por track. Sin embargo, destacaré sólo momentos clave que permitirán un panorama de las diversas experiencias musicales que forman este discazo. No por nada llegó al top de mejores álbumes del 2025 en más de un medio independiente, como aquí en Track To Hell.

Ya la primera canción, “Waves”, declara que la producción y la exploración armónica-sonora son parte activa de la composición musical del álbum. El músico muestra sin reservas su formación jazzística. La voz nos cuenta como las olas nos arrastran a la tormenta. El escucha advierte que no es un disco que seguirá lo establecido en el black metal. Más que eso: Ha entrado a un cosmos paralelo y no sabe si esta flotando o cayendo.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: LOS 10 MEJORES DISCOS MEXICANOS DEL 2025

Segundo track: “Paracosm”. Se abre el vórtice. Escuchamos un gutural arrebatado dialogando con limpias suaves pero contundentes. Este contraste seductor genera un éxtasis catártico que no se hubiera logrado sin esas desquiciadas polirritmias. Todos los instrumentos son ejecutados con gran desempeño pero el solo de saxofón simplemente es una locura.

El single del álbum y el track favorito de muchos, incluyéndome.

Cambiamos a “Room to Dream”. Momento atmospheric. Una embelesante aparición femenina acompañada de un piano aparentemente suave pero progresivamente inquietante. Texturas sonoras y ruidos bien encajados nos sumergen en un ambiente amenazador y cambiante.

En la siguiente canción “Beyond Within”, sin prevenirlo estamos bailando alt-rock industrial a lo NIN en algún lugar del espacio matemático. Pero la canción no se limita a eso: Se van colando entre las notas ritmos complejos con melodías vocales emotivas más al estilo prog sueco. Dando culmen a guturales increíbles tanto por su brutalidad como por su expresividad que abren paso al más puro caos black metalero. Este termina otra vez fundiéndose con los sonidos industriales hasta desvanecerse.

Otra canción a destacar es “Totentanz”, única canción en español del álbum. Una muy interesante y bien lograda incorporación de ritmos latinos que no se sienten forzados o artificiales. Todo lo contrario: es una masterclass de cómo poner el ritmo al centro del escenario y hacer que el resto de elementos bailen uno a uno a su alrededor. Y una poética demostración que el metal en español lleva a melodías tan distintas como hermosas. (Pensándolo mejor, esta es mi favorita).

En suma, Void Ecstasy es introspección seguida de explosión. Siendo Nostalghia, se transforma, explora. Nos lleva a diferentes estados que transmutan, vuelven a su forma original para después fusionarse entre sí y estallar. Ninguna canción es estática. Cada una es un big bang por sí misma. Un viaje en el cual es imposible terminar donde se comenzó. Un retrato de creación y caos primordial. Una verdadera experiencia hacia el vacío y éxtasis.

 

Etiquetas: , , , , , , , , , ,
Assignment – With The End Comes Silence (2026)
thumb image

 

Una cubierta distópica y un título a juego nos reciben en esta nueva entrega de los alemanes Assignment. Se trata de With the end comes silence (Massacre Records), su sexto álbum de estudio. 

Fundada en 1994, esta banda de power metal progresivo ha vivido una trayectoria interesante: comenzaron sonando más cercanos al trash y death Metal, camino que han abandonado para abrazar un estilo más limpio, entre lo heavy y lo melódico.

El que tenemos ahora entre manos es un álbum bastante canónico en su género, aunque también nos encontramos con pequeños detalles que aportan frescura y captan nuestra atención, especialmente algunas intros con sintetizador muy reconocible y algunos solos muy pegadizos de parte de Goran Panic, miembro fundador de la banda y un maestro a la guitarra. 

Su actual vocalista (desde 2016) es el argentino Diego Valdez, con una voz que nos recuerda a las tonalidades propias de Jorn Lande, Bob Catley o el mismísimo Dio, aunque más comedido en su performance.

También de habla hispana encontramos a su compatriota Inés Vera Ortiz (ahora afincada en España) a quien reclutaron para una colaboración vocal en su “Reflections” de 2020 y aún forma parte de la “Familia Assignment” tal y como figura en su web.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Dream Evil – Metal Gods (2024)

Especial mención al teclista, Bratislav Metulski, cuya apariencia y descripción en la web de la banda merece despertar nuestra curiosidad, además de demostrar una elevada calidad musical, que aporta personalidad al grupo.

La temática del álbum está clara: el fin de la sociedad, el control, el riesgo de la indiferencia, la hipocresía… advertencias que no son en su caso fatalistas sino que invitan a la reflexión y a un cambio de rumbo que quizás aún sea posible.

Comenzando por “Fallen”, primer single del proyecto, nos adentramos en un álbum que critica al poder y a la falta de valores de la sociedad actual, llamando a la resistencia, pero sin hacer acusaciones concretas, como si nos introdujera en una novela de ciencia ficción que sirviera de espejo a diferentes momentos de la historia humana.

La segunda canción “Nothing to say”, con una bonita intro entre guitarras y teclados para luego descender a una mayor oscuridad con la adición de la voz, continúa esta estela, avanzando un poco más en el leitmotiv del disco.

La siguiente “Beyond recognition” ha captado mi atención por su tono más íntimo en la voz acompañada por un sintetizador de aire fantasmal en los primeros compases, para luego crecer en volumen y dureza, conteniendo un solo especialmente bello hacia la mitad de la canción.

“Lost words” también interesa con un inicio insistente, como una breve alarma, que la hace inconfundible y nos pone en alerta para escuchar una de las canciones más power metaleras del disco.

“The tower” continúa la metáfora del poder y el control de las masas, se perfila como una canción muy bien construida, con un ritmo fluido y varios cambios que la hacen especialmente interesante. 

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Rage – A New World Rising (2025)

Avanzamos hasta la sexta canción “Selling my soul” que explora el tema de la culpabilidad del individuo en un sistema que le da pocas opciones de redención.

“Call for heaven” refuerza la imaginería para-religiosa del disco (alma, ángel, paraíso) e introduce unos coros y unas interrupciones muy originales que nos recuerdan la vocación progresiva de la banda 

La octava canción, “Angel of Berlin” también ha sido single, y nos habla de una mano amiga acompañándonos en el camino a la redención, porque a veces lo único que necesitamos para hacer lo correcto es que alguien nos deje vivir y nos aporte paz.

El noveno corte es el que da nombre al disco “With the end comes silence” muestra una estructura interesante, en mi opinión la más progresiva y experimental del álbum (junto con la mencionada “Call for heaven”), y que resulta uno de los puntos fuertes y más cañeros del recorrido. 

Y con la décima “The curtains fall”, finalizamos el álbum de forma muy redonda, incluso musicalmente, ya que los últimos acordes, pesados y alargados, nos dan sensación de cierre para esta aventura de ciencia ficción distópica que hemos recorrido con esta banda internacional, con base en Alemania.

En resumen: más de una hora de canciones de entre cinco y ocho minutos, agradables para el oído y con letras satisfactorias. No intentan sorprender ni innovar excesivamente, pero sí ofrecen un disco muy depurado, que suena clásico y confortable, a la par de invitar a la reflexión sobre el mundo actual. Heavy, melódico pero con pegada, que se hace más progresivo a la vez que avanza el disco. Merece la pena la escucha.

Etiquetas: , , ,
Atlas – Sunder (2026)
thumb image

Sunder, el tercer álbum de la banda finlandesa Atlas, está profundamente marcado por el entorno del que proviene el grupo. La oscuridad prolongada de los inviernos cercanos al círculo polar ártico se convierte en el telón de fondo emocional de un disco que respira melancolía, tensión y pesadez. En apenas 29 minutos, el quinteto plantea un trabajo compacto donde los riffs masivos, las atmósferas densas y una fuerte carga emocional conviven dentro de un metal moderno que apuesta más por la intensidad que por la duración.

El álbum abre con “Sermon Of The Dying Light”, una introducción breve que construye una sensación de inquietud antes de dar paso a “Tower”, uno de los temas más directos del disco. Allí Atlas descarga guitarras pesadas con cierto aire djent y un groove marcado que sostiene las voces ásperas y agresivas. El resultado es una pieza contundente que establece rápidamente la identidad sonora del álbum y demuestra la capacidad del grupo para combinar impacto inmediato con un trabajo atmosférico cuidado.

TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR: Sylosis – The New Flesh (2026)

“Salt and Sulphur” amplía esa propuesta incorporando cantos de aire ritual y las primeras voces limpias, dejando claro que Sunder no se limita a la agresividad. Atlas equilibra riffs aplastantes con momentos más melódicos y emotivos, creando canciones que funcionan tanto por su peso como por su atmósfera. La producción, con mezcla y masterización de Buster Odeholm, refuerza esa dualidad: el sonido es potente y detallado, pero evita el exceso de pulido y mantiene una sensación orgánica.

Musicalmente, el disco se mueve dentro del metal contemporáneo pero absorbiendo influencias diversas. Hay rastros de metalcore, metal progresivo, doom melódico e incluso post-metal, todo presentado con un enfoque moderno y cinematográfico. Las comparaciones con bandas como Orbit Culture pueden surgir por la contundencia de las guitarras, aunque Atlas adopta un tono más introspectivo y reflexivo, apostando por canciones que priorizan la atmósfera y la emoción.

La segunda mitad del álbum refuerza ese carácter más emocional con piezas como “I Whisper Your Name Like A Curse”, cargada de melancolía, o “Coven Of Two”, que mezcla peso metálico con una estructura más dramática. Canciones como “Anodyne” intensifican esa sensación de angustia mediante contrastes entre voces limpias y momentos más abrasivos, manteniendo siempre la idea central del disco: un metal moderno, oscuro y conciso que transforma la frialdad del invierno nórdico en un paisaje sonoro intenso y envolvente.

Etiquetas: , , , , ,
Elbereth’s Grace – Where Silence Speaks (2026)
thumb image

Nunca debe empezarse una reseña de esta manera, pero en ciertas ocasiones vale la pena hacer una excepción.

Cuando me llegó este disco para comentar (debo ser sincero) no tenía noticia/conocimiento alguno sobre la existencia de esta banda. Debo reconocer que la sorpresa fue mayúscula y la conexión con la banda inmediata. Fue suficiente una única escucha para quedar con la boca abierta y los cuernos en alto.

Si bien el objetivo de estas líneas es llevar a cabo la reseña de la placa lanzada el 2 de enero de este mismo año, bajo el título de Where Silence Speaks, para aquellos que se encuentren en una situación parecida, hagamos una breve referencia al surgimiento de esta agrupación como paso previo.

Como primer dato interesante y que define gran parte del sonido de esta banda, Elbereth es un personaje en “El Silmarillion” de JRR Tolkien.

Elbereth’s Grace, agrupación proveniente de los Alpes Suizos y nacida en el año 2024, es un desprendimiento de la banda Black Jade que, en términos del propio fundador (Andy Waldner), se encuentra orientada al black metal. La banda se encuentra integrada por Andy (guitarras, multi-instrumentista y voces guturales), Matti (guitarras y coros), Aapo Virtanen (bajo y coros), Jasmin Kindler (voces), Eero (guitarras y coros.

Hasta el momento sus producciones ven la luz en forma independiente a través de las diferentes aplicaciones y redes sociales. Según ellos mismos se definen, estamos en presencia de un Fantasy Metal inspirado mayoritariamente en el mundo de Tolkien y en el mundo de fantasía creado por el propio señor Andy Waldner, “The Chronicles of Nyrassar”, siempre con un sentido positivo vinculando en parte esos mundos llenos de fantasía y épica con los tiempos contemporáneos y su notoria falta de empatía.

Sin tratar de catalogarlos nos encontramos ante una propuesta que engloba elementos de distintas vertientes del metal. Las composiciones cuentan ante todo con melodías nítidamente sinfónicas, acompañadas por ciertos toques folk, guiños a los géneros más pesados del mundo del metal, algunos toques electrónicos y modernos, y los distintos colores y atmósferas que la voz de Jasmin permite crear.

Las líneas melódicas de las violas combinadas con la base rítmica te transportan en un viaje metalero donde la sentimentalidad es puesta por la dulzura de la voz de Jasmin y la potencia cruda y descarnada por las voces guturales que, utilizadas en su justa medida y colocadas adecuadamente, resaltan cada tema del álbum.

Ahora pasemos al álbum propiamente dicho. La placa abre con una introducción, “Follow The Call”, que desde el mismo inicio te sumerge en la travesía musical que la banda te propone a partir de ese momento.

Inmediatamente después nos encontramos con “Lord Of Fire” donde podemos oír un comienzo donde predominada la velocidad, aunque al rato esa velocidad deja lugar a la combinación de la dulzura de la voz de Jasmin y las voces guturales para culminar en un estribillo épico. Una melodía hermosa en los momentos instrumentales. A mitad de la canción ella queda sola, antes del solo de guitarra reforzado por un doble bombo entrecortado, y deja en claro la belleza de su voz.

En “Rise!”, uno de los sencillos, bajan un poco la velocidad, la combinación entre las voces guturales y limpias crea una atmósfera que te mantiene expectante a lo largo de todo el tema. Predominio de la voz gutural, junto con unos riffs filosos, la voz de ella trae la calma. Uno de los temas más pesados y oscuros.

TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR:Aeon Gods – Reborn To Light (2026)

Luego la placa nos trae el primero de los temas en su idioma natal “Banner des Lichts”, con un comienzo a pura melodía para dar paso a un momento a capela guiado por la voz de Jasmin, y concluir en uno de los estribillos épicos que califican como de los mejores de la producción. Te dan ganas de aprender alemán para gritar ese coro junto a ellos.

“Bane of Darkness” con algún pequeño toque folk, tanto en las melodías como en los instrumentos, es uno de los puntos altos del álbum. Las melodías de las violas acompañadas por un doble bombo entrecortado le dan la potencia necesaria a la parte musical.

Por su parte, “Burn!”  arranca con una melodía poderosa, matizada por riffs pesados, y la combinación de voces limpias y guturales hacen de este tema algo que no dejara tu cuello tranquilo. Blast beats colocados en los momentos exactos destacan en apoyo de las voces guturales. Uno de los temas donde las voces guturales tienen más protagonismo. La voz de ella abandona la dulzura para mostrar su costado con más fuerza.

Otro de los sencillos es “Lead Us Home” el medio tempo/lento del álbum. Guitarras acústicas acompañando una mezcla de dulzura y melancolía que emana de la voz de Jasmin y se apodera de tus estados de ánimo a lo largo de toda la canción.

La música electrónica se hace presente en “We Are the Storm” a lo largo de todo el tema, complementando la voz gutural que comanda la canción, pero sin hacerle perder su raíz metalera. La voz de ella aparece en el estribillo y comanda el desenlace de la canción.

“Song of The Galdrim” es una canción épica de principio a fin. Un estribillo con una melodía vocal increíble. Arranque épico, apoyado por la chancha que le da relieve, y la voz de ella a capela. Es un recorrido sonoro por distintos momentos.

“Du bist der Sturm”, es el segundo tema en alemán. Se trata de un medio tempo donde el piano le pone un toque de melancolía.

En “Thousand Voices” nos encontramos con un comienzo a puro folk que, al mismo tiempo, es parte del estribillo del tema. La voz líder es la de Jasmin, la irrupción de las voces guturales le da un toque de densidad adecuado. Te lleva y te trae por distintas intensidades musicales. Merece destacarse el coro épico de la parte final del tema.

La canción que le da nombre al álbum “Where Silence Speaks” permite resumir todas las características de esta agrupación: guitarras melódicas con un toque folk de las que emanan, al mismo tiempo, riffs densos, una base consistente que acompaña las melodías y los cambios de ritmo, coros épicos y los colores de la voz de una verdadera princesa élfica. El estribillo parece estar diseñado para cantarlo atravesando el bosque negro.

El cierre de esta placa se encuentra a cargo de “Valinors Light (Version 2026)”, una versión de un tema originalmente compuesto para Black Jade. Se trata de un medio tempo donde se luce la voz de ella, por momentos solo acompañada por un piano, mientras que el acompañamiento del resto de la banda convierte al tema en una verdadera obra maestra melódica. No olvidemos que, según lo manifestado en entrevistas por Andy Waldner, se trata originalmente de un tema orientado al black metal convertido en una versión casi acústica de alto nivel sinfónico.

Si bien la banda parece no tener un baterista estable, el trabajo rítmico es destacable a lo largo de toda la producción.

Un disco excelente de principio a fin.

Tenemos que referirnos a un bonus track: el 30 de enero sacaron un nuevo sencillo “Weaver of fate”, una verdadera joya acústica que demuestra la maestría de estos músicos y los amplios registros que puede mostrar la voz de Jasmin (dulzura, fuerza y musicalidad en una misma pieza de alto nivel musical). Por momentos, principalmente el estribillo, puede catalogarse como una mezcla de country y folk.

Metal sinfónico, con toques melódicos y folk, de la mejor calidad, seguramente sea uno de los discos del año. Un disco para caer rendido ante estos narradores de historias de la tierra media y de nuevos mundos fantásticos. Esperemos que sus narraciones nos acompañen en el mundo del metal durante mucho tiempo.

Nos atrevemos a decir que estamos en presencia de una de las joyas metálicas del año, aun cuando lleve tan poco tiempo transcurrido, y a recomendarte que no dejes de acercarte a esta banda. Una vez que lo hagas, no vas a poder dejar de escucharla una y otra vez.

 

Etiquetas: , , ,


FM & Marco Mendoza en Buenos Aires: “Dos mundos, una sola noche”
thumb image

El pasado viernes 6 de marzo, los británicos FM volvieron al país para celebrar íntegramente los 40 años de Indiscreet. Y no lo hicieron solos, sino que acompañados por el […]

Cannonball Día 2 en Copenhague: “Entre escenarios y pinballs”
thumb image

En Copenhague se celebró una nueva edición del Cannonball Festival, un encuentro de dos días dedicado al rock clásico y al rock and roll que combinó música en vivo con […]


thumb image
Belzebong
The End is High (2026)
thumb image
Acherontia
Pink S#!t Phantom Thunder (2026)
thumb image
Ergum
Ruinas de la peste (2026)
thumb image
Space Of Variations
Poisoned Art (2026)



FM & Marco Mendoza en Buenos Aires: “Dos mundos, una sola noche”
thumb image

El pasado viernes 6 de marzo, los británicos FM volvieron al país para celebrar íntegramente los 40 años de Indiscreet. Y no lo hicieron solos, sino que acompañados por el […]

Cannonball Día 2 en Copenhague: “Entre escenarios y pinballs”
thumb image

En Copenhague se celebró una nueva edición del Cannonball Festival, un encuentro de dos días dedicado al rock clásico y al rock and roll que combinó música en vivo con […]


thumb image
Belzebong
The End is High (2026)
thumb image
Acherontia
Pink S#!t Phantom Thunder (2026)
thumb image
Ergum
Ruinas de la peste (2026)
thumb image
Space Of Variations
Poisoned Art (2026)