Redes Sociales:

Redes Sociales:

NOTICIAS / AGENDA / CRONICAS / ENTREVISTAS / RESEÑAS / ESPECIALES / CONTACTO

Forbidden – Forbidden (2026)
thumb image

Omega Wave, el álbum que editaran en 2010, bien hubiera sugerido una nueva etapa en la vida de Forbidden, luego de un periodo de separación y un silencio discográfico de trece años causado por otro de los tantos intentos infructuosos de adaptarse al nuevo sonido de los noventas que afectara tanto a este quinteto como a tantas otras leyendas de culto del thrash de los ochentas. Pero las cosas no fueron así: la salida conjunta del bajista Matt Camacho y el cantante Russ Anderson apenas dos años después llevaría al guitarrista Craig Locicero a anunciar otra pausa en las actividades de Forbidden. Esta vez la espera sería todavía más larga, tanto en cuanto a la separación en sí de la banda como a la salida de nuevo material, pero tras 16 años podemos decir que tenemos en nuestras manos el sexto álbum de estos thrasheros californianos, titulado simplemente Forbidden y editado el 23 de octubre a través de BLKIIBLK Records.

Con excepción del guitarrista fundador Craig Locicero y el casi fundador Matt Camacho, el resto de la formación de Forbidden se encuentra renovada con respecto al esfuerzo anterior. Los cambios de guitarra y batería no son nada nuevo en la historia de la banda, con los puestos ahora estando ocupados por Jeremy Von Epp y el siempre ocupado Chris Kontos respectivamente, pero el más rutilante se dio detrás del micrófono, siendo que Russ Anderson no sólo se fue de la banda sino también se retiró del mundo de la música, luego de un paso por un programa de rehabilitación por alcoholismo. El encargado de las voces ahora es Norman Skinner, un vocalista que ha tenido una larga experiencia por una gran cantidad de bandas del under local, siendo los power/thrash Imagika su paso más importante antes de este, y que ahora tiene el papel más importante de su carrera.

Como siempre digo, ponerle el nombre de tu banda a tu disco, sobre todo cuando no es simplemente el debut, es una de esas decisiones que buscan demostrar el lugar del álbum en la discografía del grupo: “este disco nos representa”, “nosotros somos estas canciones”, y cosas así. Inmediatamente pensé en Megadeth autotitulando su último álbum, casualmente también lanzado en este 2026 a través de BLKIIBLK Records: en ese caso era para marcar el fin de la banda (lo cual agregó una cantidad de expectativas que el álbum estuvo lejos de cumplir, al menos en mi opinión), pero en el de Forbidden claramente la idea es decir que a pesar de los años de espera y los cambios de información la esencia de la banda sigue siendo la misma, que este es un renacer del grupo. 

¿Logran cumplir con lo que prometen?

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Megadeth – Megadeth (2026)

Su primer single fue “Divided By Zero”, donde quedaba claro que el quinteto no estaba dispuesto a ablandarse en este punto de su carrera, y que para esta nueva etapa redoblaban la apuesta con el thrash de corte técnico que se ha vuelto marca registrada de su propuesta: un doble bombo y un redoblante que sirven de base a unos riffs retorcidos, sobre los que Skinner mete tanto el típico berreo thrashero con gritos agudos y hasta un par de momentos de voces más monstruosas. Un himno un tanto tibio en cuanto a las intenciones líricas centristas, claramente inspiradas por estos tiempos de división, pero es innegable que Forbidden decidió presentar su nuevo álbum con una pequeña bomba.

El siguiente single fue “Mutually Assured Dysfunction”, canciones que va más o menos por los mismos rieles pero tiene su propia identidad, con Forbidden dándose el lujo de sacar el pie del acelerador de vez en cuando y dejar riffs más definidos, aunque no por eso menos filosos. Sumándole un par de momentos medio Slayer con las guitarras, nos deja una canción medio de manual en su conjunto pero efectiva de cualquier manera.

El tercer y último single fue “Psyclops”, una canción con una introducción de bajo interesante y unos coros thrasheros multitudinarios, con Skinner dando sus momentos más melódicos hasta ahora tanto en los coros como en unas líneas raras con efectos en la voz. Este fue el single que menos me gustó aunque no por eso me deje de gustar: es un experimento interesante, dentro de todo.

Tal como cabría esperarse de esos singles, Forbidden es un disco agresivo y riffero. Cuando apretamos play eso queda claro desde el primerísimo segundo con “Single Point Failure”, con su introducción de redoble de batería y guitarras melódicas que no tarda mucho en convertirse en un avalancha rápida de “tupá tupá” del redoblante, guitarras machacantes y voces que intercalan rugidos thrasheros, gritos agudos y líneas melódicas. Y de esa manera podemos describir casi toda la hora y monedas del álbum, con el quinteto queriendo demostrar que los años no los han afectado y todavía pueden ser los más pesados del barrio en sus canciones. Eso pareciera confirmarse con “Burning The Lungs of Earth”, canción ultra pesada cuyo mensaje ambientalista puede quedar un tanto raro si tenemos en cuenta que la fea portada del álbum está claramente hecha con inteligencia artificial pero que no deja de ser otra muestra de poder.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Göteborg Brinner 2026: “Una carta de despedida a Tomas Lindberg”

Pero también está claro que Craig y compañía no se quieren quedar en un solo ritmo, y que la idea de una “nueva era” también es para mostrar que tienen más de una manera de ser. Así que tras la antes mencionada “Divided By Zero” nos avientan “DCLXVI”, una canción más contundente sin hacer tanto énfasis en la velocidad, y donde Skinner demuestra un gran rango de voces, con más de un momento que me hace acordar a un Chuck Billy de Testament un cachín más rasposo. Skinner hace un buen trabajo como nuevo cantante de Forbidden: está claro que no es Russ Anderson, quien podía considerarse de los mejores cantantes de la escena del thrash californiano por el simple hecho de saber cantar, pero tiene su propio sello, mezclando diferentes vocalizaciones pero de una manera propia.

Si hablamos de canciones “raras” hay que mencionar dos que claramente están hechas para cumplir ese papel. La primera es “Jisei”, que sirve como interludio dentro del mismo, no sólo por estar ubicado justo en medio de la lista de canciones sino también por ser la canción más corta y tener un estilo de balada que contrasta con todas las otras composiciones, con un tono melancólico inspirado por los “poemas de la muerte” o “jisei” de la cultura japonesa. La otra es la final “Flower of Life”, tal vez una de las canciones más complejas de la discografía de la banda: no sólo es la composición más larga que ha grabado el grupo sino también tiene múltiples partes, con una primera mitad a toda potencia y una segunda mitad no sólo más lenta sino también con elementos más progresivos y que poco a poco va desembocando en un final de corte sinfónico.

El sexto LP de Forbidden tiene un par de detalles que terminan sirviendo de lastre a la calidad general de la obra. Permítanme ser un hinchapelotas con este aspecto y decir que el sonido está extremadamente comprimido, un vicio en el que caen tantas bandas veteranas de thrash y donde Forbidden no es la excepción. Sé que hablamos de metal y que uno quiere que todo suene fuerte y pesado, pero creo que esa misión es mucho más efectiva cuando se le da aire a los instrumentos y se permite a los oyentes distinguirlos, en vez de que todo se vuelva tantas veces en una bola de ruido que ni siquiera suena “cruda” sino más bien artificial y demasiado limpia. Y sí, tengo que decir que 62 minutos es un tanto largo: no es un tema de “pérdida de la capacidad de atención” ni nada de eso, pero si fuera por mi hubiera cortado una o dos canciones, tal vez “Sycophantasy”, y hubiera quedado algo un tanto más sólido.

Reiterando la pregunta anterior, ¿Forbidden cumplen con lo que promete en este nuevo álbum? Yo diría que sí: tendrá señales de los males que suelen plagar a muchas producciones modernas de bandas veteranas tanto del thrash como de casi cualquier estilo pesado (la producción comprimida y ese “IAzo” de portada como las dos espinas más importantes para mí), pero para lo que cabría esperarnos de un disco de Forbidden en 2026 es un trabajo muy noble, y uno que espero lleve a cosas incluso mejores a futuro.

Etiquetas: , ,
Mastodon – Marrow Deep (2026)
thumb image

Habiendo pasado un año de la trágica partida del cofundador, guitarrista y cantante Brent Hinds, la colosal banda Mastodon lanza su noveno disco, Marrow Deep. Un grupo que no es ajeno a explorar y conceptualizar temas así de pesados en su música: si ya Hushed and Grim sirve de tributo al exmánager Nick John, Marrow Deep rinde homenaje no solo a Brent, sino a toda la trayectoria de la banda. El grupo cambió dramáticamente, y esto se ve reflejado en la música, con muchísima emoción cruda y sin filtro.

El disco es un gran acierto. Presenta una faceta más pesada para Mastodon desde el vamos con “Barbarians Blood”. Arranca con una introducción a puro fill de batería para dar pie a un riff que bebe de esas intros memorables como en Once More ‘Round the Sun. Un sonido masivo, con mucho groove, y un gran trabajo por parte de Troy cantando a lo largo de todo el álbum. Seguido por “Poisonous Weapons”, con un sonido más oscuro, pero en línea con la pista anterior.

La placa mantiene el ritmo a lo largo de la primera mitad, con riffs complejos, fills de batería por todas partes, pasajes y puentes limpios donde tiene más presencia el tecladista João Nogueira. Él se encarga de que la banda suene etérea y atmosférica, e incluye ese sonido prog con solos de teclado que, de a momentos, me recuerdan a The Last Will and Testament de Opeth.

TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR: Black Spikes – Ydos (2026)

El disco no es ajeno a los solos de guitarra tampoco, incluyendo solos súper elaborados con la creatividad que siempre los caracterizó. En su generalidad, está cargado de elementos musicales que fluyen, chocan y se mezclan, haciendo que con cada escucha uno descubra nuevos hilos.

Quien tiene el trabajo más difícil es Nick Johnston, teniendo que cubrir el lugar de un guitarrista tan poco ortodoxo como lo fue Hinds, y su estilo bluegrass y country metal fue mucho de lo que le dio forma a la banda. No estaba seguro de si alguien podía estar a la altura, pero luego de varias escuchas puedo decir que veo un gran futuro para el grupo. Si bien no existe reemplazo real para un guitarrista tan único, Nick es un fenómeno rindiendo tributo y capturando el sonido que representa Mastodon.

El sonido de este disco me recuerda por qué me gusta la banda en primer lugar, desde los singles “Your Ghost Again” y “Snakes for Dinner”, con esa reminiscencia a Blood Mountain.

Este es un punto de inflexión para el conjunto y sacaron algo para el recuerdo, algo que quizá está a la altura de lo que fue Crack the Skye.

De cara a la segunda mitad del álbum está el último single, “In the Ruins”, con un sonido que recuerda al sludge de Baroness y es una completa travesía. Una canción que no sentó conmigo la primera vez, pero fue creciendo y ahora me parece uno de los puntos más altos.

TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR: Five Finger Death Punch – Legacy (2026)

Luego tenemos las apariciones de Randy Blythe y Nate Newton en “A Vampire’s Demeanor”, quienes continúan agregando capas a lo que ya es una producción inmensa: una pista tremendamente pesada y sin remordimientos. La última vez que Randy participó con Mastodon fue para el single “Floods of Triton”, que es un tema al que le faltó tiempo en el horno.

Esto da pie a “The Vanishing”, una pieza que es un viaje al pasado, con una intro de bajo que viene de la mano de Geezer Butler, ni más ni menos. “The Vanishing” es la nota alta del álbum, una canción sacada directamente de otra época, influenciada por Black Sabbath y Deep Purple.

“The Three Fates” es la pieza más larga y con la que cierra el disco. No es una obra maestra del prog que dura más de diez minutos y tiene cuatro o cinco movimientos, como lo fueron “The Czar” y “The Last Baron”, que es lo único que le falta a este disco de Mastodon. “The Three Fates” se acerca bastante, siendo bastante experimental e incluyendo un extenso solo de teclado y guitarra. Donde parece que no buscaban seguir rindiendo tributo, sino que buscaron un sonido auténtico y nos muestra hacia dónde apuntan ahora.

Evaluando el disco hoy, tengo que decir que estoy muy contento: es un disco tremendamente bueno. En entrevistas, Troy, Brann y Bill expresaron cómo se estaba tocando el techo creativo, cómo el grupo estaba débil y que se debían a la banda como un trabajo. Estuvimos muy cerca de ver a la banda desaparecer, pero si tocaron fondo luego de Hushed and Grim, Marrow Deep va a impulsar a la banda por años.

 

 

Etiquetas: , , , ,
Gloom – Reflexions (2026)
thumb image

Encontrarse con un disco como Reflexions siempre es una grata sorpresa. Los eslovacos Gloom presentan aquí su cuarto trabajo de estudio, un álbum que se mueve entre el rock y el metal gótico, con claras influencias de Paradise Lost y algunos detalles cercanos a Dark Tranquillity, especialmente en el tratamiento melódico de las guitarras, los teclados y unas voces que tienen un peso importante dentro de cada composición.

El disco comienza con “Beloved”, un tema que arranca con un buen riff y va ganando peso a medida que avanza. La estructura funciona especialmente bien cuando entra el coro melódico, acompañado por la voz femenina, creando un contraste interesante con la parte más pesada de la canción. En “Nevermore” el teclado adquiere protagonismo desde la introducción y vuelve a destacar durante el estribillo, aunque el elemento que termina imponiéndose es la voz grave de Martin Pazdera. Es probablemente uno de los mejores cortes del álbum y uno de los que mejor representa la identidad de Gloom.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: In This Moment – Witch (2026)

“Vanisher” continúa con una guitarra que lidera el riff mientras el teclado construye la atmósfera. Cuando aparece la voz, vuelve a convertirse en el centro de la canción, aunque también merece atención el trabajo de Miroslav Maľcovský al bajo. El estribillo recupera nuevamente el dúo con la voz femenina, recurso que aporta variedad y ayuda a equilibrar las diferentes tonalidades vocales. “Lies” cambia ligeramente el rumbo y se convierte en el corte más rockero del disco, sostenido por una buena base de batería de Radoslav Priputen, fundador de la banda.

Llegados a la mitad del álbum aparece “Unspoken”, con una introducción marcada por teclado y bajo que desemboca en el tema más lento de Reflexions. Es prácticamente la balada del disco, construida para dejar que las voces tengan todo el espacio y con un estribillo especialmente apropiado para cantar a pleno pulmón. “Sweet Fall” recupera algo de intensidad, aunque mantiene un ritmo similar, y aquí la voz femenina comparte protagonismo durante buena parte de la canción. La decisión funciona especialmente bien, ya que permite contrastar la voz masculina grave con un registro femenino mucho más agudo.

“Shiver” vuelve a poner la voz en primer plano, mientras el resto de la banda aparece progresivamente para aportar mayor pesadez. El estribillo vuelve a ser uno de sus puntos fuertes. “Black Butterflies” ofrece otro cambio de registro y probablemente sea el corte más apropiado para levantar el encendedor, gracias a la guitarra acústica y una melodía con un marcado carácter rockero. Para cerrar aparece “Reflexions”, la canción que da nombre al álbum, un tema lento y pesado que pone punto final al recorrido del disco manteniendo esa combinación entre melodía, oscuridad y contundencia que define la propuesta de Gloom.

Etiquetas: , , , ,
In This Moment – Witch (2026)
thumb image

Maria Brink, la que un día fue considerada como la “Ambición Rubia” del metal moderno gracias a Beautiful Tragedy, el fantástico debut de In This Moment, celebra con la salida de Witch sus 21 años de trayectoria, la cual ha estado bastante bien planteada y sólida, convirtiendo a ITM en uno de los grupos más destacados y populares de su generación.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR:  The Pretty Reckless – Dear God (2026)

Este nuevo trabajo continúa la línea musical de su predecesor Godmode de 2023, pero con un toque moderno y melancólico bastante interesante.

La mecha se enciende con “Witch”, un corte muy del estilo al que la banda ha abrazado desde la época de Blood y que tan bien le queda, dejando de lado ese primer y segundo disco donde coqueteaban con el metalcore más melódico, pero que en mi opinión les empezaba a quedar pequeño.

Y llegamos (quizás demasiado pronto) a uno de los momentos álgidos del disco, el cual responde a “I Want To Believe”, donde Maria Brink comparte voces nada más y nada menos que con Rory Rodríguez, el vocalista de Dayseeker y cuyo resultado es excelente, más allá del hype de juntar a ITM con una de las bandas de moda dentro de la escena alternativa, el sonido va subiendo vuelos y cogiendo intensidad a la par que emociones.

La voz de Rory es una delicia para el oyente y encaja muy bien con el tono más áspero de Maria, siendo muy interesante el planteo instrumental de la pieza, que seguro gana aún más peso en directo.

El misterioso y susurrante sonido de “Crawl”, es otro de los puntos a destacar, con Maria combinando las voces melódicas y algo rapeadas, con ligeros toques cristalinos, demostrando no solamente lo versátil que es como artista, si no lo mucho que ha mejorado a lo largo de toda su trayectoria en la banda, siendo hoy en día una de las mejores “Frontwomen” de su generación.

Las revoluciones bajan un poco con “Into The Dark”, que parece una suerte de puente, una salida en medio de tanta oscuridad que nos rodea, pero que deja expuesta la fragilidad que tenemos y que no podemos ocultar.

Por el contario en “Sleeping With The Enemy”, volvemos al sonido más actual de la banda, con esa desesperación vocal que Brink transmite y que curiosamente ninguna otra compañera de estilo posee ni se le acerca, la letra es muy oscura y densa, pero con un trasfondo de luz en el estribillo que va a permitir a los seguidores de la banda cantarla con ella en los conciertos de su nueva gira.

En cuanto a los covers del disco, hay luces y sombras ya que “Wrapped Around Your Fingers” está prácticamente irreconocible, pero ahí radica su encanto y honestamente creo que le dieron un giro moderno, oscuro y con aires góticos muy acertados.

Por el contario y sin querer sonar a “hater” promedio, “Another Brick in the Wall” no cumple con los mínimos necesarios, algo que si tenía por ejemplo la versión que Korn hicieron hace muchos años y que tan bien les quedó, en este caso el aporte de Kat Von D es meramente anecdótico, siendo uno de los puntos más flojos del álbum.

Entre medio la durísima “Father”, letra que Maria escribió y donde habla de su padre, quien la abandonó a ella y su madre cuando, la cantante era solamente una niña, es realmente difícil de digerir, ya que puedes sentir el dolor y la angustia que ella sufrió en carne propia y a una edad tan temprana, no es la canción más pesada del disco, pero a nivel emocional y a la hora de transmitir, está sin duda, entre las tres mejores.

Por último quería resaltar “Heretic”, una bomba de relojería, donde unen fuerzas con Kim Dracula y cuya potencia es espectacular combinando influencias de Korn, Marilyn Manson, Slipknot, Parkway Drive y quizás hasta los Otep del 2000, para algunos puede resultar una ensalada mal mezclada, sin embargo, creo que si el objetivo era crear caos y confusión, en este dueto ITM lo ha vuelto a conseguir.

Entonces, sin crear nada nuevo en su sonido ni sorprender en exceso, In This Moment vuelven a entregar una obra más que interesante, llena de capas y matices a descubrir en cada escucha y que en un metal moderno, donde cada vez se cierran los espacios y a veces cuesta diferenciar un grupo de otro, salvo contadas excepciones, los norteamericanos siguen teniendo ese “algo” que los hace diferentes y eso, a estas alturas de su carrera, es mínimo, para destacar.

Etiquetas: , , , ,
Black Spikes – Ydos (2026)
thumb image

Hace pocos meses, el nombre de esta revolucionaria banda lituana empezó a resonar con fuerza debido a su reciente gira europea con Butcher Babies e Infected Rain. Todo el que la descubría parecía amarla al instante y recomendarla insistentemente. Intrigada, probé a escuchar su sonido pesado y progresivo, y caí en su embrujo. Y es que Black Spikes es una banda muy joven, pero que ha tenido una rápida consolidación, y siguen progresando: prometen ser muy grandes.

Se trata de un quinteto compuesto por dos hombres y tres mujeres, liderado por Agni, su vocalista, que está espléndida tanto en limpios como en guturales. Suman a la clásica alineación de batería, bajo y guitarras algunos elementos electrónicos que enriquecen su propuesta. 

El grupo está formado por: Agnieška “Agni” Vrubliauskienė: Voz, Leif Yaga: Guitarra y elementos electrónicos, Mažvydas “Mazvis” Vrubliauskas: Guitarra, Simona “Sime” Karinauskaite: Bajo y Titas: Batería.

Cada nota y aspecto de sus composiciones se perciben como algo intensamente medido y cuidado. También en lo que respecta a su estética, que es conceptualmente oscura y evocadora de la miseria humana, pero que eminentemente utiliza el color blanco, símbolo de pureza, para expresarse. Sobre el escenario derrochan teatralidad mientras que sus impactantes videoclips seducen por la artística escenografía y vestuario, así como el dramatismo y fisicidad de sus coreografías que suman un grado de expresividad a su mensaje.

Una banda joven que ya ha hecho historia: después de un intento fallido por acceder a Eurovisión en 2021 y tras la negativa del Consejo Lituano de Cultura a financiar al grupo por encuadrarse en el Metal como género, la banda recibió apoyo mediático y financiero de la asociación Metų muzikos apdovanojimai, que también creó una nueva categoría de “Banda de Metal del Año” en los M.A.M.A. (el equivalente lituano de los premios Grammy ) para popularizar el metal en Lituania. El grupo recibió dos nominaciones en las categorías “Artista revelación del año” y “Grupo de metal del año” y tuvieron la ocasión de interpretar su éxito “Imperatorė” sobre el escenario en la ceremonia.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Five Finger Death Punch – Legacy (2026)

Este agosto de 2026 han lanzado su segundo LP (y primero con Napalm Records) llamado Ydos, (que se traduce como “faltas” o “defectos”) en el que cada una de sus diez pistas representa un vicio humano. Con letras eminentemente en lituano, no es una banda centrada en el folk -como podría quizás esperarse por el uso de su lengua- sino que hace honor a sus raíces patrias en pequeñas referencias y destellos, pero lanzándose de lleno a la modernidad vanguardista y la exploración de nuevas formas de expresión.

El disco abre como un cuento de hadas con “PASAKA”, estableciendo un ambiente mágico, entre la brutalidad y la vulnerabilidad. La segunda pista, “MOTINA” (madre) describe el nacimiento de esos pecados de la humanidad sobre los que versará todo el álbum y tras ello, revisamos faltas universales como la mentira, la apatía, la soberbia, la codicia y la venganza, personificadas en forma de demonios. El sonido, muy experimental, flirtea con todo tipo de géneros, incluyendo fugazmente hasta el trap, jugando con las disonancias musicales y estéticas, sin nunca dejar de sonar tremendamente pesado y seductoramente melancólico. 

“ZELVAR” es la única composición en inglés del álbum y está dedicada a la avaricia, perfilándose como la pieza con mayor carga de crítica social. Su videoclip muestra un magnífico palacio donde se congregan quienes ostentan la mayor riqueza, poder y estatus; sin embargo, cuanto más acumulan, más caen en la trampa de su propia insatisfacción. La pieza deja la clara moraleja de que la codicia desmedida nunca encuentra saciedad.

“AUREA” tratará el tema de la soberbia y de la búsqueda de la belleza hasta extremos insanos. Su videoclip reviste un especial interés por estar filmado en el Museo Lituano de Etnocosmología.

El cuento de hadas concluye con “DULKĖS” (polvo) y la devolución de todo a la nada de la que provenimos. En palabras de la banda, al respecto de su videoclip correspondiente: “Trata sobre la brevedad de la vida humana y lo que queda tras nuestra partida. Nuestros cuerpos desaparecen, el pasado se desvanece y el futuro pertenece a otros. Pero el polvo también encierra la posibilidad de una nueva vida, recordándonos que todo termina solo para volver a empezar”.

Se trata sin duda de una de las bandas contemporáneas más singulares y potentes del panorama artístico y musical, muy difícil de establecer comparaciones. Un trabajo fascinante que no dejará a nadie indiferente.

Etiquetas: , , ,
King Gizzard & The Lizard Wizard – Alien Metal (2026)
thumb image

Es interesante cómo King Gizzard & The Lizard Wizard logran que cada álbum que sacan sea un evento, algo que captura la atención tanto de fans como de ajenos al instante. Uno pensaría que eso sería complicado considerando no sólo la enorme cantidad de material que este sexteto australiano lanza sino también la cantidad de veces que han lanzado álbumes sin aviso previo. Pero hace rato que el simple hecho de estar esperando un nuevo trabajo de ellos es parte de la experiencia, siendo que los lagartos piensan cada lanzamiento como una exploración de un nicho musical nuevo. Jazz-rock, rock psicodélico, hard rock, thrash metal, rock sinfónico, pop rock sesentoso: cualquier estilo donde aparezca alguna guitarra parece estar al alcance del grupo. Y, a veces, ni siquiera hace falta eso.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: King Gizzard and the Lizard Wizard en Copenhague: “Baile electrónico con corazón de rock”

Lanzado de manera sorpresiva el 14 de agosto, Alien Metal es ya el vigesimoctavo (!) álbum de la discografía de King Gizzard y su título, corto y directo comparado con la ensalada kilométrica de palabras raras en las que caen muchas veces, puede darnos a entender que hablamos de algún tipo de vaga secuela estilística de Infest the Rats’ Nest (2019) y PetroDragonic Apocalypse (2023), los dos álbumes donde exploraran una particular mezcla de thrash metal e influencias psicodélicas que los pusieran en el mapa de muchos metaleros y les valieran su entrada a nada menos que Metal-Archives. ¿Tal vez se sacarían de la manga algún intento de metal industrial a lo Fear Factory o Ministry de los noventas?

Eh, la realidad está bastante alejada de ello, al menos en la parte de metal en el sentido de “heavy metal”. O siquiera “rock”.

Contrario a lo que podría sugerir su título, algo que se puede achacar tanto a una mala interpretación superficial por parte de muchos de nosotros o algún intento de engaño a lo 20 Jazz Funk Greats de Throbbing Gristle, Alien Metal tiene a King Gizzard metidos de cabeza en la electrónica más bailable y lisérgica. No es la primera vez que King Gizzard prueban suerte con la electrónica, teniendo lanzamientos como el psicodélico Made In Timeland de 2022, el synthpopero The Silver Cord de 2023 y el extraño Mango Sticky Rice de 2025, un experimento raro basado en algoritmos en vivo que es parte de una serie de “bootlegs oficiales” de la banda, entre varios otros, pero creo que ninguna de esas exploraciones electrónicas hace tanto énfasis en la electrónica como este, siendo que Alien Metal los tiene de lleno en alguna clase de sonido trance / house que personalmente relaciono con festivales realizados en medio del desierto donde se consumen toneladas de éxtasis.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: King Gizzard and The Lizard Wizard – Flight b741 (2024)

¿Decepción? Eh, no tanto. Los discos rockeros de King Gizzard me serán más atractivos a la primera, pero a los australianos no se les da mal la electrónica, y diría que este Alien Metal es de ellos el más consistente y particular de esa faceta de su sonido. A pesar de que el propio estilo haga que Alien Metal sea de los álbumes oficiales donde King Gizzard suenen menos como una banda (de rock o cualquier otro estilo), eso no impide que los australianos logren meterle su identidad a este estilo que siempre corre peligro de ser volverse tan “anónimo” bajo las capas de sintetizadores y los beats interminables en 4/4.

Alien Metal arranca con “Sapience” golpeando de lleno con los beats artificiales y los teclados secuenciados revoloteando y aumentando de intensidad hasta desembocar en un “break” y pasando a “Alien Metal”, con sus voces robóticas que siguen en “Superheavy, Supercritical”. El álbum como conjunto de canciones se puede tachar fácilmente de repetitivo, siendo que los beats bailables nunca paran y no hay separaciones claras entre una canción y otra, pero eso mismo permite pensar (y no me sorprendería que ese hubiera sido el intento) en Alien Metal como una sola composición enorme de 41 minutos, diseñada para musicalizar toda una noche de baile y drogas psicoactivas.

Si esperás un álbum de rock lo mejor es que lo pases por alto y esperes un par de semanas a que King Gizzard vuelvan al estudio a agarrar una guitarra de vuelta. Pero como exploración Alien Metal es un álbum disfrutable siempre y cuando uno ya esté acostumbrado no sólo a la lógica de la electrónica sino también de este tipo de electrónica en particular. Si uno es adepto a ese estilo, lo más seguro es que pueda ver en Alien Metal una exploración muy interesante de lo que hace que esta música atrape a tanta gente y tenga ese seguimiento de culto.

PD: Por otro lado, no me molestaría un pastiche de metal industrial de los noventas en algún momento, eh.

Etiquetas: , ,
Five Finger Death Punch – Legacy (2026)
thumb image

A 19 años de su disco debut y cumpliendo este 2026, la friolera de dos décadas, los norteamericanos Five Finger Death Punch han estrenado Legacy, su décimo trabajo de estudio y lo cierto es que pese a sus idas y venidas, la banda liderada por el controvertido Ivan Moody, ha vuelto de una manera mucho mejor de lo que uno podía esperar, aunque la cuestión es ¿Alcanza?

Habiendo escuchado el disco en repetidas ocasiones, la respuesta me sigue generando dudas, ya que como ha pasado con bandas como Volbeat o Bullet For My Valentine, quizás los destellos potentes son varios, pero no estoy seguro de que alcance para sentarse y compartir mesa con sus mejores discos (obviamente en el caso de 5FDP hablamos de American Capitalyst, las dos partes de The Wrong Side Of Heaven y War is the Answer), pero si que podría superar a sus dos trabajos anteriores a este.

El comienzo con el tema que le da título es bastante acertado, con esas guitarras afiladas de Zoltan Bathory y Andy James, recordando al estilo habitual de la banda y un Ivan Moody que presenta un gran estado vocal, pero aparte de eso el corte no es nada que uno no haya escuchado ya si conoce la carrera de estos rudos muchachos.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR:  Avenged Sevenfold – Statica (2026)

Mucho mejor suena “De Oppresso Liber”, un corte mucho más cercano a la época del Wrong Side of Heaven, con esas melodías agridulces, pero muy bien ejecutadas y una vez más recurriendo a la temática bélica, la cual ellos siempre han tenido presente en sus letras.

Sin embargo con el binomio “Eye of the Storm” y “Nails in the Coffin”, empiezan las dudas y es que mientras la primera es un cañonazo de esos que tanto nos gusta a los que seguimos a la banda desde sus comienzos, con un estribillo que hará las delicias de los amantes del metal moderno, la agresividad de “Nails in the Coffin”, a estas alturas de la película y con 9 trabajos previos, me empieza a sonar postiza y poco creíble, aparte de resultar una pieza bastante monótona en su conjunto, restando puntos a la primera mitad del disco.

Y claro, que sería 5FDP sin un baladon verdad?, lo peor es que si bien es una fórmula ya agotada y previsible, lo cierto es que es prácticamente imposible que no se te pongan los pelos de punta con “In Time”, desde el comienzo acústico con esa guitarra que llora y petrifica tus venas hasta el tono intenso, pero muy emotivo de Moody en las voces que estoy más que seguro arrancará más de una lágrima en la próxima gira de la banda, porque claramente esta es una de las piezas fijas en el setlist de los norteamericanos para el ciclo de este disco.

La segunda mitad del disco se abre con “Unscatched”, cuya intensidad va in crescendo y quizás podría haber sido una de las canciones ideales para abrir el disco, cuya montaña rusa sonora, esta ves si que convence y creo que puede ganar algún punto más en directo, eso si, hay que mencionar los guiños vocales que Ivan Moody presenta recordando a Corey Taylor en varios momentos del corte y es que os gusten más o menos, Slipknot ha influenciado al 90% de las bandas de metal moderno de los últimos 25 años, le pese a quien le pese y 5FDP, creo nunca lo han ocultado.

Pero la cosa vuelve a torcerse con “Jokes on Me”, donde caen en la lírica facilona y poco inspirada, para intentar luego arreglarlo con un estribillo bastante redondo, pero que no alcanza para que la pieza sea del montón y nos haga cuestionarnos si los Punch se están empezando a quedar sin ideas realmente interesantes y tiran de reciclaje antiguo a la hora de plasmar varias de sus canciones publicadas en esta década.

“Everybody Lies”, es de esas piezas que tanta gente detesta como otra abraza, con esa dualidad sonora combinando momentos algo más pausados con otros más enérgicos, que puede llevar al borde del abismo al grupo ya que no está claro que es exactamente lo que se busca con temas así, quizás sea cuestión de darle más escuchas.

“Shelter”, no suma gran cosa al resultado final, pero tiene un comienzo muy bonito acústico para luego entrar la batería de forma cañera y con ciertos dejes a Pantera y Korn, pero sin la maestría de estas dos leyendas, aún así termina mejor de lo que empieza.

“Scapegoat”, marca el final del disco, el cual afortunadamente no cae en el exceso de minutaje, algo bastante habitual en estos días con muchas bandas (MIW, Falling in Reverse, Fit For a King, son solo algunos ejemplos de ello) y que ellos han sabido esquivar de manera bastante inteligente.

Así pues, Legacy, si presenta luces y sombras, pero tras 20 años de carrera y unos años recientes bastante irregulares a nivel discográfico, sale aireoso del corte, pero cuidado y no se vuelvan a desviar del camino, porque puede no haber vuelta atrás y sería una pena, ya que estos muchachos, la calidad la tienen y de sobra.

Etiquetas: , , , , ,
Darko – Cuckoo (2026)
thumb image

Darko US no necesita demasiadas presentaciones dentro del deathcore moderno. Desde Pt. 1 Dethmask, el proyecto ha construido una identidad basada en llevar el género hacia terrenos electrónicos, nu-metal y dance, convirtiendo sintetizadores y efectos digitales en parte central de su sonido. Apenas unos meses después de su anterior lanzamiento, regresan con CUCKOO, un EP que mantiene prácticamente intacta esa fórmula, pero que también deja la sensación de que Darko está empezando a moverse demasiado dentro de su propia zona de confort.

“State of Decay” abre el EP con sintetizadores, guitarras entrecortadas y una batería que termina explotando en una sucesión de riffs pesados. “Death Spiral” continúa por el mismo camino, apoyándose especialmente en el contraste entre los registros vocales de Tom Barber y Nick, mientras que “Perfected Ultra Instinct” introduce un tramo de drum and bass que rompe momentáneamente la estructura y vuelve a demostrar que la electrónica sigue teniendo un papel protagonista en la propuesta. El problema es que, aunque los ingredientes funcionan, la sorpresa desaparece rápido porque Darko lleva varios lanzamientos utilizando recursos similares.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Göteborg Brinner 2026: “Una carta de despedida a Tomas Lindberg”

Donde la banda continúa estando un paso por encima es en las voces. Tom Barber vuelve a moverse con facilidad entre guturales profundos, gritos medios y agudos desgarradores, mientras las letras mantienen esa mezcla de rabia social, frustración y conflicto personal. “Death Spiral” concentra especialmente esa agresividad, mientras “State of Decay” dirige la mirada hacia un terreno más introspectivo. También aparecen las habituales referencias a la cultura popular que forman parte de la identidad de Darko, en este caso dentro de “Perfected Ultra Instinct”, siguiendo una tradición que ya estaba presente en trabajos anteriores.

El EP termina con “Landslide”, versión del clásico de Fleetwood Mac, con Marcus Bridge de Northlane aportando las voces limpias. Curiosamente, es uno de los momentos más llamativos del lanzamiento y también el que genera más dudas: la interpretación funciona, Bridge encaja perfectamente y la canción aporta una dimensión diferente, pero resulta significativo que el tema que más destaca no sea una composición propia. CUCKOO suena contundente, está bien producido y mantiene la personalidad de Darko, aunque a estas alturas la fórmula empieza a resultar demasiado previsible para una banda que inicialmente destacó precisamente por su capacidad para romper las reglas del deathcore.

Etiquetas: , , , , , , , ,
Marilyn Manson – One Assassination Under God – Chapter 2 (2026)
thumb image

Marilyn Manson editó este año la segunda parte de su nueva saga discográfica: One Assassination Under God.

Antes de adentrarnos en esta segunda parte, me gustaría hacer un repaso de lo que fue el regreso de Marilyn Manson hace ya dos años.

Marilyn Manson se encontraba en la ruina y acabado, principalmente por una serie de acusaciones de abuso sexual y juicios que aún siguen en proceso. Esto derivó en que la discográfica y gran parte de su equipo le soltaran la mano, quedando prácticamente solo y con su carrera prácticamente muerta.

A esto también hay que sumarle que hacía años venía perdiendo credibilidad y público debido a álbumes de poca calidad y presentaciones en vivo desastrosas. Se lo podía ver en mal estado físico y con un consumo excesivo de sustancias que afectaba notablemente su desempeño.

Contra todo pronóstico, volvió a presentarse en vivo en 2024 y demostró estar recuperado de sus adicciones. Esto estuvo respaldado por un rendimiento vocal y un estado físico ampliamente superiores a lo presenciado antes de la pandemia y las acusaciones.

Como si esto fuera poco, salieron a la luz los singles del disco de ese año y la expectativa creció a niveles impensados. Había vuelto a componer música de calidad y con un mensaje pensado e interesante.

TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR: Marilyn Manson – One Assassination Under God – Chapter 1 (2024)

Esto fue correspondido con el lanzamiento del disco a finales de ese mismo año. Un trabajo muy bien recibido que, si bien contaba con guiños a la época dorada de los noventa y principios de los 2000, construía una nueva identidad. Esta tenía un enfoque más cercano al rock gótico o post-punk, pero con momentos más pesados y directos.

En este trabajo, titulado One Assassination Under God – Chapter 2, continúa esa idea, pero desde otro lado.

El trabajo anterior buscaba tener canciones directas, con momentos que fueran más explosivos. Y con esto no me refiero únicamente a lo agresivo, sino también a momentos más gancheros o bailables. Canciones con una idea más frontal, que buscaban generar un impacto similar al de un golpe. Inclusive las canciones más lentas tienen esa impronta de ir por todo y contra todos.

En esta segunda parte, el enfoque es más atmosférico. Las canciones buscan generar atmósferas oscuras y tétricas, sin recurrir siempre a un estribillo explosivo o buscar generar agresión.

Esto ya queda marcado desde el comienzo con “Unalive”, un título muy interesante y atractivo. Esta canción es de medio tiempo, con un desarrollo muy atmosférico a base de teclados, guitarras y la voz de Manson. Si bien tiene un estribillo potente, donde se escuchan gritos, al segundo la canción vuelve al tono atmosférico.

Hay momentos en donde la agresión toma el control, como en los singles “Exit Wound” y “Front Towards Enemy”, pero son pequeños y contados momentos.

Si bien el resto de las canciones tiene un enfoque similar, centrado en las atmósferas, esto no hace que sea un disco monótono, ya que cada canción cuenta con su propia personalidad.

TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR: Soulfly en Copenhague: “Cuando la leyenda pesa más que el presente”

Por ejemplo, “Don’t Answer the Door” es súper densa y oscura, con una letra atrapante y escalofriante. Mientras que “None of the Suns” tiene un ritmo y una melodía más cercanos al post-punk de bandas como Joy Division. Y si bien sigue sonando oscuro, funciona como una pausa entre tanta densidad.

Otro punto destacable es “Lucifer’s Teardrop”, que arranca como una canción con el mismo enfoque post-punk, pero termina con un estribillo explosivo y rockero que muestra un costado más punk dentro del género gótico.

Mientras tanto, en “The Arsonist” tenemos una mezcla perfecta entre esta nueva identidad y guiños a los noventa. Hay coros que parecen salidos de Antichrist Superstar y que recuerdan al estribillo de “Apple of Sodom”, canción compuesta para la película Lost Highway.

Para el final deja “Enantiomorph”, una especie de balada que da cierre al disco con un recitado oscuro y perturbador, y que invita a reflexionar sobre ciertas acciones y comportamientos. Esta canción se puede comparar con “All the Vilest Things”, ya que tiene un aura similar.

En cuanto a lo técnico, la producción me parece increíble. Todo suena acomodado, en su lugar y con mucha presencia. Si bien no considero que sea un disco pesado desde la composición, la producción hace que suene con peso y solidez. Esto se debe claramente a la presencia y contundencia de los instrumentos, que consiguen que incluso las partes menos agresivas tengan una fuerza considerable.

Además, los momentos de estridencia resaltan mucho más al estar rodeados de pasajes atmosféricos. Al no tener constantemente guitarras agresivas o estribillos explosivos, cuando estos elementos aparecen generan un contraste mucho mayor y consiguen un impacto más fuerte.

TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR: Judas Priest en Valencia: “Lecciones de Heavy Metal”

La voz de Manson es la protagonista del disco, y está bien que así sea. Él demuestra que está en uno de sus mejores momentos vocales, pasando por todos los recursos que supo utilizar a lo largo de su carrera. Pero da la sensación de que estos están bien administrados y utilizados de una forma más inteligente.

El bajo y la batería hacen un gran trabajo llevando el ritmo del álbum y dándole el peso que necesita. Sobre todo la batería, que por momentos sale de los ritmos simples y toma más protagonismo para darle mayor desarrollo a las canciones.

Los teclados, si bien ya no son tan abundantes como antes, están para acentuar momentos y aportar más dramatismo. Si bien me gusta la formación actual con dos guitarras, me llama la atención la falta de teclado en la formación en vivo, al menos hasta donde se puede apreciar.

Las guitarras se destacan muchísimo, ya que son las encargadas de llevar el desarrollo de las canciones. Estas son muy variadas, ya que pasan de riffs góticos muy simples a otros más agresivos y cercanos al metal industrial. Pero lo más notorio es la versatilidad, ya que suelen sacar sonidos muy extraños y llamativos, que son los que terminan conformando las atmósferas, elemento principal del álbum.

Creo que la intención de este disco, más que golpear, es la de perturbar. Y esto se puede ver tanto en las canciones como en las letras. Musicalmente, los temas son menos explosivos que los de la primera parte, pero al mismo tiempo resultan más intrigantes. En lugar de buscar constantemente el impacto inmediato, generan tensión y construyen atmósferas que hacen que uno quiera descubrir hacia dónde va cada canción.

Lo mismo ocurre con la mayoría de las letras. Si bien hay alguna más chocante y directa, en general son más oscuras, creando imágenes extrañas y perturbadoras. En la primera parte, las letras tenían una intención mucho más frontal, buscando el choque de manera directa. Acá, en cambio, Manson parece más interesado en generar incomodidad e intriga a través de imágenes y situaciones que quedan dando vueltas en la cabeza.

TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR: Arch Enemy en Vitoria-Gasteiz: “Pure F*cking Metal”

Personalmente, me parece un disco muy bueno, que muestra otra fase de Manson que, si bien ya había sido explorada anteriormente, nunca había ocupado un lugar tan central en su propuesta. One Assassination Under God – Chapter 2 es un trabajo muy maduro y cuidado, donde cada elemento parece estar puesto en su lugar para construir una identidad clara.

Después de todo lo ocurrido en los últimos años, no deja de ser interesante que Manson haya conseguido regresar no intentando repetir exactamente lo que hizo en su época dorada, sino mostrando una faceta que siempre estuvo presente, pero que ahora toma el protagonismo. Y por eso creo que este trabajo no solo demuestra que el Reverendo sigue vigente, sino que todavía tiene mucho más para ofrecer y puede entrar tranquilamente entre los mejores discos del año.

Etiquetas: , , ,
The Hu – Hun (2026)
thumb image

The Hu ha construido su identidad alrededor de una fórmula que no necesita demasiadas etiquetas para funcionar: instrumentos tradicionales de Mongolia, voces de raíz ancestral y una base cada vez más cercana al rock. Desde sus primeros lanzamientos, la banda consiguió llamar la atención precisamente por esa combinación, convirtiendo elementos culturales propios de su país en una propuesta accesible para un público internacional. Hun, su tercer álbum, profundiza en esa dirección y deja claro que el camino de los mongoles está mucho más cerca del folk rock que del metal, aunque algunos momentos puedan acercarse a terrenos más pesados.

Desde “Warrior Chant” hasta “Second Face”, The Hu se mueve con comodidad entre el rock, el blues y el rock and roll, utilizando sus instrumentos tradicionales como parte fundamental de los arreglos y no simplemente como un elemento decorativo. “Shadow” es un buen ejemplo de esta evolución, con guitarras y melodías tradicionales funcionando dentro de una estructura claramente rockera. La propuesta está bien definida y, sobre todo, suena natural: la banda no necesita forzar la contundencia para que su identidad resulte reconocible.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: High On Fire en Madrid: “Una lección de poderío, distorsión y entrega absoluta”

El disco también abre espacio para terrenos más alternativos. “Lost Soul”, junto a Nothing More, es probablemente el momento más cercano al pop y al rock alternativo, hasta el punto de recordar por momentos a Muse, mientras que “Universe” utiliza sus casi siete minutos para desarrollar el componente más ceremonial y folclórico de la banda. En el extremo contrario aparecen “The Real You” y “Grey Hun”, donde The Hu aumenta la intensidad y se acerca más claramente al metal, incluso con algunos pasajes que pueden recordar a Epica o introducir matices industriales. Son momentos interesantes, pero representan una parte muy pequeña del conjunto.

Con alrededor de 50 minutos de duración, Hun funciona mejor cuando acepta sin complejos su condición de disco de rock con una fuerte identidad folclórica. Intentar encajarlo dentro del metal resulta innecesario cuando la mayor parte del álbum apuesta por riffs de rock, estructuras accesibles, blues y melodías tradicionales. Lo realmente interesante está precisamente en cómo The Hu consigue que instrumentos y recursos propios de su cultura convivan con una producción moderna sin perder personalidad.

Hun es un paso más en la consolidación de una fórmula que The Hu lleva desarrollando desde sus comienzos. No necesita reinventarse para demostrar que todavía existe espacio para explorar la conexión entre el folclore mongol y el rock, y canciones como “Warrior Chant”, “Shadow” o “Lost Soul” muestran las distintas posibilidades que ofrece esa combinación.

Etiquetas: , , , ,

Forbidden – Forbidden (2026)
thumb image

Omega Wave, el álbum que editaran en 2010, bien hubiera sugerido una nueva etapa en la vida de Forbidden, luego de un periodo de separación y un silencio discográfico de trece años causado por otro de los tantos intentos infructuosos de adaptarse al nuevo sonido de los noventas que afectara tanto a este quinteto como a tantas otras leyendas de culto del thrash de los ochentas. Pero las cosas no fueron así: la salida conjunta del bajista Matt Camacho y el cantante Russ Anderson apenas dos años después llevaría al guitarrista Craig Locicero a anunciar otra pausa en las actividades de Forbidden. Esta vez la espera sería todavía más larga, tanto en cuanto a la separación en sí de la banda como a la salida de nuevo material, pero tras 16 años podemos decir que tenemos en nuestras manos el sexto álbum de estos thrasheros californianos, titulado simplemente Forbidden y editado el 23 de octubre a través de BLKIIBLK Records.

Con excepción del guitarrista fundador Craig Locicero y el casi fundador Matt Camacho, el resto de la formación de Forbidden se encuentra renovada con respecto al esfuerzo anterior. Los cambios de guitarra y batería no son nada nuevo en la historia de la banda, con los puestos ahora estando ocupados por Jeremy Von Epp y el siempre ocupado Chris Kontos respectivamente, pero el más rutilante se dio detrás del micrófono, siendo que Russ Anderson no sólo se fue de la banda sino también se retiró del mundo de la música, luego de un paso por un programa de rehabilitación por alcoholismo. El encargado de las voces ahora es Norman Skinner, un vocalista que ha tenido una larga experiencia por una gran cantidad de bandas del under local, siendo los power/thrash Imagika su paso más importante antes de este, y que ahora tiene el papel más importante de su carrera.

Como siempre digo, ponerle el nombre de tu banda a tu disco, sobre todo cuando no es simplemente el debut, es una de esas decisiones que buscan demostrar el lugar del álbum en la discografía del grupo: “este disco nos representa”, “nosotros somos estas canciones”, y cosas así. Inmediatamente pensé en Megadeth autotitulando su último álbum, casualmente también lanzado en este 2026 a través de BLKIIBLK Records: en ese caso era para marcar el fin de la banda (lo cual agregó una cantidad de expectativas que el álbum estuvo lejos de cumplir, al menos en mi opinión), pero en el de Forbidden claramente la idea es decir que a pesar de los años de espera y los cambios de información la esencia de la banda sigue siendo la misma, que este es un renacer del grupo. 

¿Logran cumplir con lo que prometen?

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Megadeth – Megadeth (2026)

Su primer single fue “Divided By Zero”, donde quedaba claro que el quinteto no estaba dispuesto a ablandarse en este punto de su carrera, y que para esta nueva etapa redoblaban la apuesta con el thrash de corte técnico que se ha vuelto marca registrada de su propuesta: un doble bombo y un redoblante que sirven de base a unos riffs retorcidos, sobre los que Skinner mete tanto el típico berreo thrashero con gritos agudos y hasta un par de momentos de voces más monstruosas. Un himno un tanto tibio en cuanto a las intenciones líricas centristas, claramente inspiradas por estos tiempos de división, pero es innegable que Forbidden decidió presentar su nuevo álbum con una pequeña bomba.

El siguiente single fue “Mutually Assured Dysfunction”, canciones que va más o menos por los mismos rieles pero tiene su propia identidad, con Forbidden dándose el lujo de sacar el pie del acelerador de vez en cuando y dejar riffs más definidos, aunque no por eso menos filosos. Sumándole un par de momentos medio Slayer con las guitarras, nos deja una canción medio de manual en su conjunto pero efectiva de cualquier manera.

El tercer y último single fue “Psyclops”, una canción con una introducción de bajo interesante y unos coros thrasheros multitudinarios, con Skinner dando sus momentos más melódicos hasta ahora tanto en los coros como en unas líneas raras con efectos en la voz. Este fue el single que menos me gustó aunque no por eso me deje de gustar: es un experimento interesante, dentro de todo.

Tal como cabría esperarse de esos singles, Forbidden es un disco agresivo y riffero. Cuando apretamos play eso queda claro desde el primerísimo segundo con “Single Point Failure”, con su introducción de redoble de batería y guitarras melódicas que no tarda mucho en convertirse en un avalancha rápida de “tupá tupá” del redoblante, guitarras machacantes y voces que intercalan rugidos thrasheros, gritos agudos y líneas melódicas. Y de esa manera podemos describir casi toda la hora y monedas del álbum, con el quinteto queriendo demostrar que los años no los han afectado y todavía pueden ser los más pesados del barrio en sus canciones. Eso pareciera confirmarse con “Burning The Lungs of Earth”, canción ultra pesada cuyo mensaje ambientalista puede quedar un tanto raro si tenemos en cuenta que la fea portada del álbum está claramente hecha con inteligencia artificial pero que no deja de ser otra muestra de poder.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Göteborg Brinner 2026: “Una carta de despedida a Tomas Lindberg”

Pero también está claro que Craig y compañía no se quieren quedar en un solo ritmo, y que la idea de una “nueva era” también es para mostrar que tienen más de una manera de ser. Así que tras la antes mencionada “Divided By Zero” nos avientan “DCLXVI”, una canción más contundente sin hacer tanto énfasis en la velocidad, y donde Skinner demuestra un gran rango de voces, con más de un momento que me hace acordar a un Chuck Billy de Testament un cachín más rasposo. Skinner hace un buen trabajo como nuevo cantante de Forbidden: está claro que no es Russ Anderson, quien podía considerarse de los mejores cantantes de la escena del thrash californiano por el simple hecho de saber cantar, pero tiene su propio sello, mezclando diferentes vocalizaciones pero de una manera propia.

Si hablamos de canciones “raras” hay que mencionar dos que claramente están hechas para cumplir ese papel. La primera es “Jisei”, que sirve como interludio dentro del mismo, no sólo por estar ubicado justo en medio de la lista de canciones sino también por ser la canción más corta y tener un estilo de balada que contrasta con todas las otras composiciones, con un tono melancólico inspirado por los “poemas de la muerte” o “jisei” de la cultura japonesa. La otra es la final “Flower of Life”, tal vez una de las canciones más complejas de la discografía de la banda: no sólo es la composición más larga que ha grabado el grupo sino también tiene múltiples partes, con una primera mitad a toda potencia y una segunda mitad no sólo más lenta sino también con elementos más progresivos y que poco a poco va desembocando en un final de corte sinfónico.

El sexto LP de Forbidden tiene un par de detalles que terminan sirviendo de lastre a la calidad general de la obra. Permítanme ser un hinchapelotas con este aspecto y decir que el sonido está extremadamente comprimido, un vicio en el que caen tantas bandas veteranas de thrash y donde Forbidden no es la excepción. Sé que hablamos de metal y que uno quiere que todo suene fuerte y pesado, pero creo que esa misión es mucho más efectiva cuando se le da aire a los instrumentos y se permite a los oyentes distinguirlos, en vez de que todo se vuelva tantas veces en una bola de ruido que ni siquiera suena “cruda” sino más bien artificial y demasiado limpia. Y sí, tengo que decir que 62 minutos es un tanto largo: no es un tema de “pérdida de la capacidad de atención” ni nada de eso, pero si fuera por mi hubiera cortado una o dos canciones, tal vez “Sycophantasy”, y hubiera quedado algo un tanto más sólido.

Reiterando la pregunta anterior, ¿Forbidden cumplen con lo que promete en este nuevo álbum? Yo diría que sí: tendrá señales de los males que suelen plagar a muchas producciones modernas de bandas veteranas tanto del thrash como de casi cualquier estilo pesado (la producción comprimida y ese “IAzo” de portada como las dos espinas más importantes para mí), pero para lo que cabría esperarnos de un disco de Forbidden en 2026 es un trabajo muy noble, y uno que espero lleve a cosas incluso mejores a futuro.

Etiquetas: , ,
Mastodon – Marrow Deep (2026)
thumb image

Habiendo pasado un año de la trágica partida del cofundador, guitarrista y cantante Brent Hinds, la colosal banda Mastodon lanza su noveno disco, Marrow Deep. Un grupo que no es ajeno a explorar y conceptualizar temas así de pesados en su música: si ya Hushed and Grim sirve de tributo al exmánager Nick John, Marrow Deep rinde homenaje no solo a Brent, sino a toda la trayectoria de la banda. El grupo cambió dramáticamente, y esto se ve reflejado en la música, con muchísima emoción cruda y sin filtro.

El disco es un gran acierto. Presenta una faceta más pesada para Mastodon desde el vamos con “Barbarians Blood”. Arranca con una introducción a puro fill de batería para dar pie a un riff que bebe de esas intros memorables como en Once More ‘Round the Sun. Un sonido masivo, con mucho groove, y un gran trabajo por parte de Troy cantando a lo largo de todo el álbum. Seguido por “Poisonous Weapons”, con un sonido más oscuro, pero en línea con la pista anterior.

La placa mantiene el ritmo a lo largo de la primera mitad, con riffs complejos, fills de batería por todas partes, pasajes y puentes limpios donde tiene más presencia el tecladista João Nogueira. Él se encarga de que la banda suene etérea y atmosférica, e incluye ese sonido prog con solos de teclado que, de a momentos, me recuerdan a The Last Will and Testament de Opeth.

TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR: Black Spikes – Ydos (2026)

El disco no es ajeno a los solos de guitarra tampoco, incluyendo solos súper elaborados con la creatividad que siempre los caracterizó. En su generalidad, está cargado de elementos musicales que fluyen, chocan y se mezclan, haciendo que con cada escucha uno descubra nuevos hilos.

Quien tiene el trabajo más difícil es Nick Johnston, teniendo que cubrir el lugar de un guitarrista tan poco ortodoxo como lo fue Hinds, y su estilo bluegrass y country metal fue mucho de lo que le dio forma a la banda. No estaba seguro de si alguien podía estar a la altura, pero luego de varias escuchas puedo decir que veo un gran futuro para el grupo. Si bien no existe reemplazo real para un guitarrista tan único, Nick es un fenómeno rindiendo tributo y capturando el sonido que representa Mastodon.

El sonido de este disco me recuerda por qué me gusta la banda en primer lugar, desde los singles “Your Ghost Again” y “Snakes for Dinner”, con esa reminiscencia a Blood Mountain.

Este es un punto de inflexión para el conjunto y sacaron algo para el recuerdo, algo que quizá está a la altura de lo que fue Crack the Skye.

De cara a la segunda mitad del álbum está el último single, “In the Ruins”, con un sonido que recuerda al sludge de Baroness y es una completa travesía. Una canción que no sentó conmigo la primera vez, pero fue creciendo y ahora me parece uno de los puntos más altos.

TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR: Five Finger Death Punch – Legacy (2026)

Luego tenemos las apariciones de Randy Blythe y Nate Newton en “A Vampire’s Demeanor”, quienes continúan agregando capas a lo que ya es una producción inmensa: una pista tremendamente pesada y sin remordimientos. La última vez que Randy participó con Mastodon fue para el single “Floods of Triton”, que es un tema al que le faltó tiempo en el horno.

Esto da pie a “The Vanishing”, una pieza que es un viaje al pasado, con una intro de bajo que viene de la mano de Geezer Butler, ni más ni menos. “The Vanishing” es la nota alta del álbum, una canción sacada directamente de otra época, influenciada por Black Sabbath y Deep Purple.

“The Three Fates” es la pieza más larga y con la que cierra el disco. No es una obra maestra del prog que dura más de diez minutos y tiene cuatro o cinco movimientos, como lo fueron “The Czar” y “The Last Baron”, que es lo único que le falta a este disco de Mastodon. “The Three Fates” se acerca bastante, siendo bastante experimental e incluyendo un extenso solo de teclado y guitarra. Donde parece que no buscaban seguir rindiendo tributo, sino que buscaron un sonido auténtico y nos muestra hacia dónde apuntan ahora.

Evaluando el disco hoy, tengo que decir que estoy muy contento: es un disco tremendamente bueno. En entrevistas, Troy, Brann y Bill expresaron cómo se estaba tocando el techo creativo, cómo el grupo estaba débil y que se debían a la banda como un trabajo. Estuvimos muy cerca de ver a la banda desaparecer, pero si tocaron fondo luego de Hushed and Grim, Marrow Deep va a impulsar a la banda por años.

 

 

Etiquetas: , , , ,
Gloom – Reflexions (2026)
thumb image

Encontrarse con un disco como Reflexions siempre es una grata sorpresa. Los eslovacos Gloom presentan aquí su cuarto trabajo de estudio, un álbum que se mueve entre el rock y el metal gótico, con claras influencias de Paradise Lost y algunos detalles cercanos a Dark Tranquillity, especialmente en el tratamiento melódico de las guitarras, los teclados y unas voces que tienen un peso importante dentro de cada composición.

El disco comienza con “Beloved”, un tema que arranca con un buen riff y va ganando peso a medida que avanza. La estructura funciona especialmente bien cuando entra el coro melódico, acompañado por la voz femenina, creando un contraste interesante con la parte más pesada de la canción. En “Nevermore” el teclado adquiere protagonismo desde la introducción y vuelve a destacar durante el estribillo, aunque el elemento que termina imponiéndose es la voz grave de Martin Pazdera. Es probablemente uno de los mejores cortes del álbum y uno de los que mejor representa la identidad de Gloom.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: In This Moment – Witch (2026)

“Vanisher” continúa con una guitarra que lidera el riff mientras el teclado construye la atmósfera. Cuando aparece la voz, vuelve a convertirse en el centro de la canción, aunque también merece atención el trabajo de Miroslav Maľcovský al bajo. El estribillo recupera nuevamente el dúo con la voz femenina, recurso que aporta variedad y ayuda a equilibrar las diferentes tonalidades vocales. “Lies” cambia ligeramente el rumbo y se convierte en el corte más rockero del disco, sostenido por una buena base de batería de Radoslav Priputen, fundador de la banda.

Llegados a la mitad del álbum aparece “Unspoken”, con una introducción marcada por teclado y bajo que desemboca en el tema más lento de Reflexions. Es prácticamente la balada del disco, construida para dejar que las voces tengan todo el espacio y con un estribillo especialmente apropiado para cantar a pleno pulmón. “Sweet Fall” recupera algo de intensidad, aunque mantiene un ritmo similar, y aquí la voz femenina comparte protagonismo durante buena parte de la canción. La decisión funciona especialmente bien, ya que permite contrastar la voz masculina grave con un registro femenino mucho más agudo.

“Shiver” vuelve a poner la voz en primer plano, mientras el resto de la banda aparece progresivamente para aportar mayor pesadez. El estribillo vuelve a ser uno de sus puntos fuertes. “Black Butterflies” ofrece otro cambio de registro y probablemente sea el corte más apropiado para levantar el encendedor, gracias a la guitarra acústica y una melodía con un marcado carácter rockero. Para cerrar aparece “Reflexions”, la canción que da nombre al álbum, un tema lento y pesado que pone punto final al recorrido del disco manteniendo esa combinación entre melodía, oscuridad y contundencia que define la propuesta de Gloom.

Etiquetas: , , , ,
In This Moment – Witch (2026)
thumb image

Maria Brink, la que un día fue considerada como la “Ambición Rubia” del metal moderno gracias a Beautiful Tragedy, el fantástico debut de In This Moment, celebra con la salida de Witch sus 21 años de trayectoria, la cual ha estado bastante bien planteada y sólida, convirtiendo a ITM en uno de los grupos más destacados y populares de su generación.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR:  The Pretty Reckless – Dear God (2026)

Este nuevo trabajo continúa la línea musical de su predecesor Godmode de 2023, pero con un toque moderno y melancólico bastante interesante.

La mecha se enciende con “Witch”, un corte muy del estilo al que la banda ha abrazado desde la época de Blood y que tan bien le queda, dejando de lado ese primer y segundo disco donde coqueteaban con el metalcore más melódico, pero que en mi opinión les empezaba a quedar pequeño.

Y llegamos (quizás demasiado pronto) a uno de los momentos álgidos del disco, el cual responde a “I Want To Believe”, donde Maria Brink comparte voces nada más y nada menos que con Rory Rodríguez, el vocalista de Dayseeker y cuyo resultado es excelente, más allá del hype de juntar a ITM con una de las bandas de moda dentro de la escena alternativa, el sonido va subiendo vuelos y cogiendo intensidad a la par que emociones.

La voz de Rory es una delicia para el oyente y encaja muy bien con el tono más áspero de Maria, siendo muy interesante el planteo instrumental de la pieza, que seguro gana aún más peso en directo.

El misterioso y susurrante sonido de “Crawl”, es otro de los puntos a destacar, con Maria combinando las voces melódicas y algo rapeadas, con ligeros toques cristalinos, demostrando no solamente lo versátil que es como artista, si no lo mucho que ha mejorado a lo largo de toda su trayectoria en la banda, siendo hoy en día una de las mejores “Frontwomen” de su generación.

Las revoluciones bajan un poco con “Into The Dark”, que parece una suerte de puente, una salida en medio de tanta oscuridad que nos rodea, pero que deja expuesta la fragilidad que tenemos y que no podemos ocultar.

Por el contario en “Sleeping With The Enemy”, volvemos al sonido más actual de la banda, con esa desesperación vocal que Brink transmite y que curiosamente ninguna otra compañera de estilo posee ni se le acerca, la letra es muy oscura y densa, pero con un trasfondo de luz en el estribillo que va a permitir a los seguidores de la banda cantarla con ella en los conciertos de su nueva gira.

En cuanto a los covers del disco, hay luces y sombras ya que “Wrapped Around Your Fingers” está prácticamente irreconocible, pero ahí radica su encanto y honestamente creo que le dieron un giro moderno, oscuro y con aires góticos muy acertados.

Por el contario y sin querer sonar a “hater” promedio, “Another Brick in the Wall” no cumple con los mínimos necesarios, algo que si tenía por ejemplo la versión que Korn hicieron hace muchos años y que tan bien les quedó, en este caso el aporte de Kat Von D es meramente anecdótico, siendo uno de los puntos más flojos del álbum.

Entre medio la durísima “Father”, letra que Maria escribió y donde habla de su padre, quien la abandonó a ella y su madre cuando, la cantante era solamente una niña, es realmente difícil de digerir, ya que puedes sentir el dolor y la angustia que ella sufrió en carne propia y a una edad tan temprana, no es la canción más pesada del disco, pero a nivel emocional y a la hora de transmitir, está sin duda, entre las tres mejores.

Por último quería resaltar “Heretic”, una bomba de relojería, donde unen fuerzas con Kim Dracula y cuya potencia es espectacular combinando influencias de Korn, Marilyn Manson, Slipknot, Parkway Drive y quizás hasta los Otep del 2000, para algunos puede resultar una ensalada mal mezclada, sin embargo, creo que si el objetivo era crear caos y confusión, en este dueto ITM lo ha vuelto a conseguir.

Entonces, sin crear nada nuevo en su sonido ni sorprender en exceso, In This Moment vuelven a entregar una obra más que interesante, llena de capas y matices a descubrir en cada escucha y que en un metal moderno, donde cada vez se cierran los espacios y a veces cuesta diferenciar un grupo de otro, salvo contadas excepciones, los norteamericanos siguen teniendo ese “algo” que los hace diferentes y eso, a estas alturas de su carrera, es mínimo, para destacar.

Etiquetas: , , , ,
Black Spikes – Ydos (2026)
thumb image

Hace pocos meses, el nombre de esta revolucionaria banda lituana empezó a resonar con fuerza debido a su reciente gira europea con Butcher Babies e Infected Rain. Todo el que la descubría parecía amarla al instante y recomendarla insistentemente. Intrigada, probé a escuchar su sonido pesado y progresivo, y caí en su embrujo. Y es que Black Spikes es una banda muy joven, pero que ha tenido una rápida consolidación, y siguen progresando: prometen ser muy grandes.

Se trata de un quinteto compuesto por dos hombres y tres mujeres, liderado por Agni, su vocalista, que está espléndida tanto en limpios como en guturales. Suman a la clásica alineación de batería, bajo y guitarras algunos elementos electrónicos que enriquecen su propuesta. 

El grupo está formado por: Agnieška “Agni” Vrubliauskienė: Voz, Leif Yaga: Guitarra y elementos electrónicos, Mažvydas “Mazvis” Vrubliauskas: Guitarra, Simona “Sime” Karinauskaite: Bajo y Titas: Batería.

Cada nota y aspecto de sus composiciones se perciben como algo intensamente medido y cuidado. También en lo que respecta a su estética, que es conceptualmente oscura y evocadora de la miseria humana, pero que eminentemente utiliza el color blanco, símbolo de pureza, para expresarse. Sobre el escenario derrochan teatralidad mientras que sus impactantes videoclips seducen por la artística escenografía y vestuario, así como el dramatismo y fisicidad de sus coreografías que suman un grado de expresividad a su mensaje.

Una banda joven que ya ha hecho historia: después de un intento fallido por acceder a Eurovisión en 2021 y tras la negativa del Consejo Lituano de Cultura a financiar al grupo por encuadrarse en el Metal como género, la banda recibió apoyo mediático y financiero de la asociación Metų muzikos apdovanojimai, que también creó una nueva categoría de “Banda de Metal del Año” en los M.A.M.A. (el equivalente lituano de los premios Grammy ) para popularizar el metal en Lituania. El grupo recibió dos nominaciones en las categorías “Artista revelación del año” y “Grupo de metal del año” y tuvieron la ocasión de interpretar su éxito “Imperatorė” sobre el escenario en la ceremonia.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Five Finger Death Punch – Legacy (2026)

Este agosto de 2026 han lanzado su segundo LP (y primero con Napalm Records) llamado Ydos, (que se traduce como “faltas” o “defectos”) en el que cada una de sus diez pistas representa un vicio humano. Con letras eminentemente en lituano, no es una banda centrada en el folk -como podría quizás esperarse por el uso de su lengua- sino que hace honor a sus raíces patrias en pequeñas referencias y destellos, pero lanzándose de lleno a la modernidad vanguardista y la exploración de nuevas formas de expresión.

El disco abre como un cuento de hadas con “PASAKA”, estableciendo un ambiente mágico, entre la brutalidad y la vulnerabilidad. La segunda pista, “MOTINA” (madre) describe el nacimiento de esos pecados de la humanidad sobre los que versará todo el álbum y tras ello, revisamos faltas universales como la mentira, la apatía, la soberbia, la codicia y la venganza, personificadas en forma de demonios. El sonido, muy experimental, flirtea con todo tipo de géneros, incluyendo fugazmente hasta el trap, jugando con las disonancias musicales y estéticas, sin nunca dejar de sonar tremendamente pesado y seductoramente melancólico. 

“ZELVAR” es la única composición en inglés del álbum y está dedicada a la avaricia, perfilándose como la pieza con mayor carga de crítica social. Su videoclip muestra un magnífico palacio donde se congregan quienes ostentan la mayor riqueza, poder y estatus; sin embargo, cuanto más acumulan, más caen en la trampa de su propia insatisfacción. La pieza deja la clara moraleja de que la codicia desmedida nunca encuentra saciedad.

“AUREA” tratará el tema de la soberbia y de la búsqueda de la belleza hasta extremos insanos. Su videoclip reviste un especial interés por estar filmado en el Museo Lituano de Etnocosmología.

El cuento de hadas concluye con “DULKĖS” (polvo) y la devolución de todo a la nada de la que provenimos. En palabras de la banda, al respecto de su videoclip correspondiente: “Trata sobre la brevedad de la vida humana y lo que queda tras nuestra partida. Nuestros cuerpos desaparecen, el pasado se desvanece y el futuro pertenece a otros. Pero el polvo también encierra la posibilidad de una nueva vida, recordándonos que todo termina solo para volver a empezar”.

Se trata sin duda de una de las bandas contemporáneas más singulares y potentes del panorama artístico y musical, muy difícil de establecer comparaciones. Un trabajo fascinante que no dejará a nadie indiferente.

Etiquetas: , , ,
King Gizzard & The Lizard Wizard – Alien Metal (2026)
thumb image

Es interesante cómo King Gizzard & The Lizard Wizard logran que cada álbum que sacan sea un evento, algo que captura la atención tanto de fans como de ajenos al instante. Uno pensaría que eso sería complicado considerando no sólo la enorme cantidad de material que este sexteto australiano lanza sino también la cantidad de veces que han lanzado álbumes sin aviso previo. Pero hace rato que el simple hecho de estar esperando un nuevo trabajo de ellos es parte de la experiencia, siendo que los lagartos piensan cada lanzamiento como una exploración de un nicho musical nuevo. Jazz-rock, rock psicodélico, hard rock, thrash metal, rock sinfónico, pop rock sesentoso: cualquier estilo donde aparezca alguna guitarra parece estar al alcance del grupo. Y, a veces, ni siquiera hace falta eso.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: King Gizzard and the Lizard Wizard en Copenhague: “Baile electrónico con corazón de rock”

Lanzado de manera sorpresiva el 14 de agosto, Alien Metal es ya el vigesimoctavo (!) álbum de la discografía de King Gizzard y su título, corto y directo comparado con la ensalada kilométrica de palabras raras en las que caen muchas veces, puede darnos a entender que hablamos de algún tipo de vaga secuela estilística de Infest the Rats’ Nest (2019) y PetroDragonic Apocalypse (2023), los dos álbumes donde exploraran una particular mezcla de thrash metal e influencias psicodélicas que los pusieran en el mapa de muchos metaleros y les valieran su entrada a nada menos que Metal-Archives. ¿Tal vez se sacarían de la manga algún intento de metal industrial a lo Fear Factory o Ministry de los noventas?

Eh, la realidad está bastante alejada de ello, al menos en la parte de metal en el sentido de “heavy metal”. O siquiera “rock”.

Contrario a lo que podría sugerir su título, algo que se puede achacar tanto a una mala interpretación superficial por parte de muchos de nosotros o algún intento de engaño a lo 20 Jazz Funk Greats de Throbbing Gristle, Alien Metal tiene a King Gizzard metidos de cabeza en la electrónica más bailable y lisérgica. No es la primera vez que King Gizzard prueban suerte con la electrónica, teniendo lanzamientos como el psicodélico Made In Timeland de 2022, el synthpopero The Silver Cord de 2023 y el extraño Mango Sticky Rice de 2025, un experimento raro basado en algoritmos en vivo que es parte de una serie de “bootlegs oficiales” de la banda, entre varios otros, pero creo que ninguna de esas exploraciones electrónicas hace tanto énfasis en la electrónica como este, siendo que Alien Metal los tiene de lleno en alguna clase de sonido trance / house que personalmente relaciono con festivales realizados en medio del desierto donde se consumen toneladas de éxtasis.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: King Gizzard and The Lizard Wizard – Flight b741 (2024)

¿Decepción? Eh, no tanto. Los discos rockeros de King Gizzard me serán más atractivos a la primera, pero a los australianos no se les da mal la electrónica, y diría que este Alien Metal es de ellos el más consistente y particular de esa faceta de su sonido. A pesar de que el propio estilo haga que Alien Metal sea de los álbumes oficiales donde King Gizzard suenen menos como una banda (de rock o cualquier otro estilo), eso no impide que los australianos logren meterle su identidad a este estilo que siempre corre peligro de ser volverse tan “anónimo” bajo las capas de sintetizadores y los beats interminables en 4/4.

Alien Metal arranca con “Sapience” golpeando de lleno con los beats artificiales y los teclados secuenciados revoloteando y aumentando de intensidad hasta desembocar en un “break” y pasando a “Alien Metal”, con sus voces robóticas que siguen en “Superheavy, Supercritical”. El álbum como conjunto de canciones se puede tachar fácilmente de repetitivo, siendo que los beats bailables nunca paran y no hay separaciones claras entre una canción y otra, pero eso mismo permite pensar (y no me sorprendería que ese hubiera sido el intento) en Alien Metal como una sola composición enorme de 41 minutos, diseñada para musicalizar toda una noche de baile y drogas psicoactivas.

Si esperás un álbum de rock lo mejor es que lo pases por alto y esperes un par de semanas a que King Gizzard vuelvan al estudio a agarrar una guitarra de vuelta. Pero como exploración Alien Metal es un álbum disfrutable siempre y cuando uno ya esté acostumbrado no sólo a la lógica de la electrónica sino también de este tipo de electrónica en particular. Si uno es adepto a ese estilo, lo más seguro es que pueda ver en Alien Metal una exploración muy interesante de lo que hace que esta música atrape a tanta gente y tenga ese seguimiento de culto.

PD: Por otro lado, no me molestaría un pastiche de metal industrial de los noventas en algún momento, eh.

Etiquetas: , ,
Five Finger Death Punch – Legacy (2026)
thumb image

A 19 años de su disco debut y cumpliendo este 2026, la friolera de dos décadas, los norteamericanos Five Finger Death Punch han estrenado Legacy, su décimo trabajo de estudio y lo cierto es que pese a sus idas y venidas, la banda liderada por el controvertido Ivan Moody, ha vuelto de una manera mucho mejor de lo que uno podía esperar, aunque la cuestión es ¿Alcanza?

Habiendo escuchado el disco en repetidas ocasiones, la respuesta me sigue generando dudas, ya que como ha pasado con bandas como Volbeat o Bullet For My Valentine, quizás los destellos potentes son varios, pero no estoy seguro de que alcance para sentarse y compartir mesa con sus mejores discos (obviamente en el caso de 5FDP hablamos de American Capitalyst, las dos partes de The Wrong Side Of Heaven y War is the Answer), pero si que podría superar a sus dos trabajos anteriores a este.

El comienzo con el tema que le da título es bastante acertado, con esas guitarras afiladas de Zoltan Bathory y Andy James, recordando al estilo habitual de la banda y un Ivan Moody que presenta un gran estado vocal, pero aparte de eso el corte no es nada que uno no haya escuchado ya si conoce la carrera de estos rudos muchachos.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR:  Avenged Sevenfold – Statica (2026)

Mucho mejor suena “De Oppresso Liber”, un corte mucho más cercano a la época del Wrong Side of Heaven, con esas melodías agridulces, pero muy bien ejecutadas y una vez más recurriendo a la temática bélica, la cual ellos siempre han tenido presente en sus letras.

Sin embargo con el binomio “Eye of the Storm” y “Nails in the Coffin”, empiezan las dudas y es que mientras la primera es un cañonazo de esos que tanto nos gusta a los que seguimos a la banda desde sus comienzos, con un estribillo que hará las delicias de los amantes del metal moderno, la agresividad de “Nails in the Coffin”, a estas alturas de la película y con 9 trabajos previos, me empieza a sonar postiza y poco creíble, aparte de resultar una pieza bastante monótona en su conjunto, restando puntos a la primera mitad del disco.

Y claro, que sería 5FDP sin un baladon verdad?, lo peor es que si bien es una fórmula ya agotada y previsible, lo cierto es que es prácticamente imposible que no se te pongan los pelos de punta con “In Time”, desde el comienzo acústico con esa guitarra que llora y petrifica tus venas hasta el tono intenso, pero muy emotivo de Moody en las voces que estoy más que seguro arrancará más de una lágrima en la próxima gira de la banda, porque claramente esta es una de las piezas fijas en el setlist de los norteamericanos para el ciclo de este disco.

La segunda mitad del disco se abre con “Unscatched”, cuya intensidad va in crescendo y quizás podría haber sido una de las canciones ideales para abrir el disco, cuya montaña rusa sonora, esta ves si que convence y creo que puede ganar algún punto más en directo, eso si, hay que mencionar los guiños vocales que Ivan Moody presenta recordando a Corey Taylor en varios momentos del corte y es que os gusten más o menos, Slipknot ha influenciado al 90% de las bandas de metal moderno de los últimos 25 años, le pese a quien le pese y 5FDP, creo nunca lo han ocultado.

Pero la cosa vuelve a torcerse con “Jokes on Me”, donde caen en la lírica facilona y poco inspirada, para intentar luego arreglarlo con un estribillo bastante redondo, pero que no alcanza para que la pieza sea del montón y nos haga cuestionarnos si los Punch se están empezando a quedar sin ideas realmente interesantes y tiran de reciclaje antiguo a la hora de plasmar varias de sus canciones publicadas en esta década.

“Everybody Lies”, es de esas piezas que tanta gente detesta como otra abraza, con esa dualidad sonora combinando momentos algo más pausados con otros más enérgicos, que puede llevar al borde del abismo al grupo ya que no está claro que es exactamente lo que se busca con temas así, quizás sea cuestión de darle más escuchas.

“Shelter”, no suma gran cosa al resultado final, pero tiene un comienzo muy bonito acústico para luego entrar la batería de forma cañera y con ciertos dejes a Pantera y Korn, pero sin la maestría de estas dos leyendas, aún así termina mejor de lo que empieza.

“Scapegoat”, marca el final del disco, el cual afortunadamente no cae en el exceso de minutaje, algo bastante habitual en estos días con muchas bandas (MIW, Falling in Reverse, Fit For a King, son solo algunos ejemplos de ello) y que ellos han sabido esquivar de manera bastante inteligente.

Así pues, Legacy, si presenta luces y sombras, pero tras 20 años de carrera y unos años recientes bastante irregulares a nivel discográfico, sale aireoso del corte, pero cuidado y no se vuelvan a desviar del camino, porque puede no haber vuelta atrás y sería una pena, ya que estos muchachos, la calidad la tienen y de sobra.

Etiquetas: , , , , ,
Darko – Cuckoo (2026)
thumb image

Darko US no necesita demasiadas presentaciones dentro del deathcore moderno. Desde Pt. 1 Dethmask, el proyecto ha construido una identidad basada en llevar el género hacia terrenos electrónicos, nu-metal y dance, convirtiendo sintetizadores y efectos digitales en parte central de su sonido. Apenas unos meses después de su anterior lanzamiento, regresan con CUCKOO, un EP que mantiene prácticamente intacta esa fórmula, pero que también deja la sensación de que Darko está empezando a moverse demasiado dentro de su propia zona de confort.

“State of Decay” abre el EP con sintetizadores, guitarras entrecortadas y una batería que termina explotando en una sucesión de riffs pesados. “Death Spiral” continúa por el mismo camino, apoyándose especialmente en el contraste entre los registros vocales de Tom Barber y Nick, mientras que “Perfected Ultra Instinct” introduce un tramo de drum and bass que rompe momentáneamente la estructura y vuelve a demostrar que la electrónica sigue teniendo un papel protagonista en la propuesta. El problema es que, aunque los ingredientes funcionan, la sorpresa desaparece rápido porque Darko lleva varios lanzamientos utilizando recursos similares.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Göteborg Brinner 2026: “Una carta de despedida a Tomas Lindberg”

Donde la banda continúa estando un paso por encima es en las voces. Tom Barber vuelve a moverse con facilidad entre guturales profundos, gritos medios y agudos desgarradores, mientras las letras mantienen esa mezcla de rabia social, frustración y conflicto personal. “Death Spiral” concentra especialmente esa agresividad, mientras “State of Decay” dirige la mirada hacia un terreno más introspectivo. También aparecen las habituales referencias a la cultura popular que forman parte de la identidad de Darko, en este caso dentro de “Perfected Ultra Instinct”, siguiendo una tradición que ya estaba presente en trabajos anteriores.

El EP termina con “Landslide”, versión del clásico de Fleetwood Mac, con Marcus Bridge de Northlane aportando las voces limpias. Curiosamente, es uno de los momentos más llamativos del lanzamiento y también el que genera más dudas: la interpretación funciona, Bridge encaja perfectamente y la canción aporta una dimensión diferente, pero resulta significativo que el tema que más destaca no sea una composición propia. CUCKOO suena contundente, está bien producido y mantiene la personalidad de Darko, aunque a estas alturas la fórmula empieza a resultar demasiado previsible para una banda que inicialmente destacó precisamente por su capacidad para romper las reglas del deathcore.

Etiquetas: , , , , , , , ,
Marilyn Manson – One Assassination Under God – Chapter 2 (2026)
thumb image

Marilyn Manson editó este año la segunda parte de su nueva saga discográfica: One Assassination Under God.

Antes de adentrarnos en esta segunda parte, me gustaría hacer un repaso de lo que fue el regreso de Marilyn Manson hace ya dos años.

Marilyn Manson se encontraba en la ruina y acabado, principalmente por una serie de acusaciones de abuso sexual y juicios que aún siguen en proceso. Esto derivó en que la discográfica y gran parte de su equipo le soltaran la mano, quedando prácticamente solo y con su carrera prácticamente muerta.

A esto también hay que sumarle que hacía años venía perdiendo credibilidad y público debido a álbumes de poca calidad y presentaciones en vivo desastrosas. Se lo podía ver en mal estado físico y con un consumo excesivo de sustancias que afectaba notablemente su desempeño.

Contra todo pronóstico, volvió a presentarse en vivo en 2024 y demostró estar recuperado de sus adicciones. Esto estuvo respaldado por un rendimiento vocal y un estado físico ampliamente superiores a lo presenciado antes de la pandemia y las acusaciones.

Como si esto fuera poco, salieron a la luz los singles del disco de ese año y la expectativa creció a niveles impensados. Había vuelto a componer música de calidad y con un mensaje pensado e interesante.

TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR: Marilyn Manson – One Assassination Under God – Chapter 1 (2024)

Esto fue correspondido con el lanzamiento del disco a finales de ese mismo año. Un trabajo muy bien recibido que, si bien contaba con guiños a la época dorada de los noventa y principios de los 2000, construía una nueva identidad. Esta tenía un enfoque más cercano al rock gótico o post-punk, pero con momentos más pesados y directos.

En este trabajo, titulado One Assassination Under God – Chapter 2, continúa esa idea, pero desde otro lado.

El trabajo anterior buscaba tener canciones directas, con momentos que fueran más explosivos. Y con esto no me refiero únicamente a lo agresivo, sino también a momentos más gancheros o bailables. Canciones con una idea más frontal, que buscaban generar un impacto similar al de un golpe. Inclusive las canciones más lentas tienen esa impronta de ir por todo y contra todos.

En esta segunda parte, el enfoque es más atmosférico. Las canciones buscan generar atmósferas oscuras y tétricas, sin recurrir siempre a un estribillo explosivo o buscar generar agresión.

Esto ya queda marcado desde el comienzo con “Unalive”, un título muy interesante y atractivo. Esta canción es de medio tiempo, con un desarrollo muy atmosférico a base de teclados, guitarras y la voz de Manson. Si bien tiene un estribillo potente, donde se escuchan gritos, al segundo la canción vuelve al tono atmosférico.

Hay momentos en donde la agresión toma el control, como en los singles “Exit Wound” y “Front Towards Enemy”, pero son pequeños y contados momentos.

Si bien el resto de las canciones tiene un enfoque similar, centrado en las atmósferas, esto no hace que sea un disco monótono, ya que cada canción cuenta con su propia personalidad.

TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR: Soulfly en Copenhague: “Cuando la leyenda pesa más que el presente”

Por ejemplo, “Don’t Answer the Door” es súper densa y oscura, con una letra atrapante y escalofriante. Mientras que “None of the Suns” tiene un ritmo y una melodía más cercanos al post-punk de bandas como Joy Division. Y si bien sigue sonando oscuro, funciona como una pausa entre tanta densidad.

Otro punto destacable es “Lucifer’s Teardrop”, que arranca como una canción con el mismo enfoque post-punk, pero termina con un estribillo explosivo y rockero que muestra un costado más punk dentro del género gótico.

Mientras tanto, en “The Arsonist” tenemos una mezcla perfecta entre esta nueva identidad y guiños a los noventa. Hay coros que parecen salidos de Antichrist Superstar y que recuerdan al estribillo de “Apple of Sodom”, canción compuesta para la película Lost Highway.

Para el final deja “Enantiomorph”, una especie de balada que da cierre al disco con un recitado oscuro y perturbador, y que invita a reflexionar sobre ciertas acciones y comportamientos. Esta canción se puede comparar con “All the Vilest Things”, ya que tiene un aura similar.

En cuanto a lo técnico, la producción me parece increíble. Todo suena acomodado, en su lugar y con mucha presencia. Si bien no considero que sea un disco pesado desde la composición, la producción hace que suene con peso y solidez. Esto se debe claramente a la presencia y contundencia de los instrumentos, que consiguen que incluso las partes menos agresivas tengan una fuerza considerable.

Además, los momentos de estridencia resaltan mucho más al estar rodeados de pasajes atmosféricos. Al no tener constantemente guitarras agresivas o estribillos explosivos, cuando estos elementos aparecen generan un contraste mucho mayor y consiguen un impacto más fuerte.

TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR: Judas Priest en Valencia: “Lecciones de Heavy Metal”

La voz de Manson es la protagonista del disco, y está bien que así sea. Él demuestra que está en uno de sus mejores momentos vocales, pasando por todos los recursos que supo utilizar a lo largo de su carrera. Pero da la sensación de que estos están bien administrados y utilizados de una forma más inteligente.

El bajo y la batería hacen un gran trabajo llevando el ritmo del álbum y dándole el peso que necesita. Sobre todo la batería, que por momentos sale de los ritmos simples y toma más protagonismo para darle mayor desarrollo a las canciones.

Los teclados, si bien ya no son tan abundantes como antes, están para acentuar momentos y aportar más dramatismo. Si bien me gusta la formación actual con dos guitarras, me llama la atención la falta de teclado en la formación en vivo, al menos hasta donde se puede apreciar.

Las guitarras se destacan muchísimo, ya que son las encargadas de llevar el desarrollo de las canciones. Estas son muy variadas, ya que pasan de riffs góticos muy simples a otros más agresivos y cercanos al metal industrial. Pero lo más notorio es la versatilidad, ya que suelen sacar sonidos muy extraños y llamativos, que son los que terminan conformando las atmósferas, elemento principal del álbum.

Creo que la intención de este disco, más que golpear, es la de perturbar. Y esto se puede ver tanto en las canciones como en las letras. Musicalmente, los temas son menos explosivos que los de la primera parte, pero al mismo tiempo resultan más intrigantes. En lugar de buscar constantemente el impacto inmediato, generan tensión y construyen atmósferas que hacen que uno quiera descubrir hacia dónde va cada canción.

Lo mismo ocurre con la mayoría de las letras. Si bien hay alguna más chocante y directa, en general son más oscuras, creando imágenes extrañas y perturbadoras. En la primera parte, las letras tenían una intención mucho más frontal, buscando el choque de manera directa. Acá, en cambio, Manson parece más interesado en generar incomodidad e intriga a través de imágenes y situaciones que quedan dando vueltas en la cabeza.

TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR: Arch Enemy en Vitoria-Gasteiz: “Pure F*cking Metal”

Personalmente, me parece un disco muy bueno, que muestra otra fase de Manson que, si bien ya había sido explorada anteriormente, nunca había ocupado un lugar tan central en su propuesta. One Assassination Under God – Chapter 2 es un trabajo muy maduro y cuidado, donde cada elemento parece estar puesto en su lugar para construir una identidad clara.

Después de todo lo ocurrido en los últimos años, no deja de ser interesante que Manson haya conseguido regresar no intentando repetir exactamente lo que hizo en su época dorada, sino mostrando una faceta que siempre estuvo presente, pero que ahora toma el protagonismo. Y por eso creo que este trabajo no solo demuestra que el Reverendo sigue vigente, sino que todavía tiene mucho más para ofrecer y puede entrar tranquilamente entre los mejores discos del año.

Etiquetas: , , ,
The Hu – Hun (2026)
thumb image

The Hu ha construido su identidad alrededor de una fórmula que no necesita demasiadas etiquetas para funcionar: instrumentos tradicionales de Mongolia, voces de raíz ancestral y una base cada vez más cercana al rock. Desde sus primeros lanzamientos, la banda consiguió llamar la atención precisamente por esa combinación, convirtiendo elementos culturales propios de su país en una propuesta accesible para un público internacional. Hun, su tercer álbum, profundiza en esa dirección y deja claro que el camino de los mongoles está mucho más cerca del folk rock que del metal, aunque algunos momentos puedan acercarse a terrenos más pesados.

Desde “Warrior Chant” hasta “Second Face”, The Hu se mueve con comodidad entre el rock, el blues y el rock and roll, utilizando sus instrumentos tradicionales como parte fundamental de los arreglos y no simplemente como un elemento decorativo. “Shadow” es un buen ejemplo de esta evolución, con guitarras y melodías tradicionales funcionando dentro de una estructura claramente rockera. La propuesta está bien definida y, sobre todo, suena natural: la banda no necesita forzar la contundencia para que su identidad resulte reconocible.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: High On Fire en Madrid: “Una lección de poderío, distorsión y entrega absoluta”

El disco también abre espacio para terrenos más alternativos. “Lost Soul”, junto a Nothing More, es probablemente el momento más cercano al pop y al rock alternativo, hasta el punto de recordar por momentos a Muse, mientras que “Universe” utiliza sus casi siete minutos para desarrollar el componente más ceremonial y folclórico de la banda. En el extremo contrario aparecen “The Real You” y “Grey Hun”, donde The Hu aumenta la intensidad y se acerca más claramente al metal, incluso con algunos pasajes que pueden recordar a Epica o introducir matices industriales. Son momentos interesantes, pero representan una parte muy pequeña del conjunto.

Con alrededor de 50 minutos de duración, Hun funciona mejor cuando acepta sin complejos su condición de disco de rock con una fuerte identidad folclórica. Intentar encajarlo dentro del metal resulta innecesario cuando la mayor parte del álbum apuesta por riffs de rock, estructuras accesibles, blues y melodías tradicionales. Lo realmente interesante está precisamente en cómo The Hu consigue que instrumentos y recursos propios de su cultura convivan con una producción moderna sin perder personalidad.

Hun es un paso más en la consolidación de una fórmula que The Hu lleva desarrollando desde sus comienzos. No necesita reinventarse para demostrar que todavía existe espacio para explorar la conexión entre el folclore mongol y el rock, y canciones como “Warrior Chant”, “Shadow” o “Lost Soul” muestran las distintas posibilidades que ofrece esa combinación.

Etiquetas: , , , ,


Deathfeast Open Air 2026 – Día 1: “La maquinaria ya está en marcha”
thumb image

Texto: Diana Escobar Deathfeast Open Air es uno de esos festivales que, visto desde fuera, puede parecer difícil de digerir. Brutal death, slam, deathcore, grindcore y todas sus posibles ramificaciones se dan cita durante tres días en Andernach, convirtiendo el festival en una auténtica concentración de música extrema. Sin embargo, una vez dentro, es fácil […]

Metalkas Fest 2026: “Resistencia subterránea más diversidad de estilos es victoria del metal”
thumb image

Regresar al Metalkas Fest tiene un sabor especial, me encanta el barrio, su ambiente, su gente, ese carácter reivindicativo y social. Esa resiliencia. Tras haber asistido a la edición del año pasado, constatar que este punto de encuentro para el metal underground mantiene intactos su espíritu, su independencia y su pasión por la escena nacional […]


thumb image
Forbidden
Forbidden (2026)
thumb image
Mastodon
Marrow Deep (2026)
thumb image
Gloom
Reflexions (2026)
thumb image
In This Moment
Witch (2026)



Deathfeast Open Air 2026 – Día 1: “La maquinaria ya está en marcha”
thumb image

Texto: Diana Escobar Deathfeast Open Air es uno de esos festivales que, visto desde fuera, puede parecer difícil de digerir. Brutal death, slam, deathcore, grindcore y todas sus posibles ramificaciones se dan cita durante tres días en Andernach, convirtiendo el festival en una auténtica concentración de música extrema. Sin embargo, una vez dentro, es fácil […]

Metalkas Fest 2026: “Resistencia subterránea más diversidad de estilos es victoria del metal”
thumb image

Regresar al Metalkas Fest tiene un sabor especial, me encanta el barrio, su ambiente, su gente, ese carácter reivindicativo y social. Esa resiliencia. Tras haber asistido a la edición del año pasado, constatar que este punto de encuentro para el metal underground mantiene intactos su espíritu, su independencia y su pasión por la escena nacional […]


thumb image
Forbidden
Forbidden (2026)
thumb image
Mastodon
Marrow Deep (2026)
thumb image
Gloom
Reflexions (2026)
thumb image
In This Moment
Witch (2026)