

El pasado sábado 14 de marzo la escena hardcore presenció uno de los debuts más apasionantes y esperados del año: el de los australianos Speed, que con su actitud y ritmo explosivo, tiraron abajo todo y brindaron un espectáculo tanto en lo musical, como en lo extra musical.
El evento tuvo lugar en Uniclub y desde temprano, empezó a verse rodeado de gente que llevaba un estilo muy marcado: remeras negras, gorros con visera, zapatillas deportivas y una estética muy propia de la escena urbana. 20hs estaba pautado el inicio, pero al tratarse de un sábado, muchos aprovecharon la oportunidad para juntarse una horita antes y así, arrancar con la previa de lo que sería una noche picante.
Y es que los encargados de abrir la jornada, corrió a cuenta de los locales, Miserere, grupo hardcore que en el último tiempo, vino ganando bastante impulso a base de sus intensas y potentes actuaciones. Liderados su carismática cantante, Renata, la banda ofreció una buena descarga de adrenalina, llena de peso y fuerza, que cumplió con su cometido de incentivar al público y desatar las primeras acrobacias y moshpits de la noche.
Y es que si los argentinos ya habían captado la atención del público, los estadounidenses, Clique, directamente tocaron como si fueran el acto central del evento. Con una fuerte base de gente ya presentes en el lugar, la actuación del grupo formado en Los Ángeles se rigió bajo un mensaje muy punzante y directo: “Abajo los políticos y policías. Arriba la libertad y el anarquismo”.
Con esta pauta, fue que impusieron su propuesta hardcore, más cercana a la de bandas de los 90’ como Madball o Sick Of It All. Intercalando pequeños discursos de confrontación contra la autoridad y el poder con sus temas, fue que se pasó el show de los norteamericanos que pese a haber sido un poco breve, supo ser lo suficiente impactante como para ganarse el reconocimiento y respeto del público.
Finalizada su actuación, hubo un pequeño tiempo de descanso, respiro e hidratación para que la gente recargué sus energías ya que hasta ese momento, ya se venía palpitando un ambiente de caos y descontrol. Pero nada comparado con lo que siguió a continuación.
Poco antes de las 22 las luces se fueron apagando y esa fue la señal: todo el mundo al resguardo y escapando del círculo central que no tardaría en volverse en un campo de destrucción y salvajismo mortal.
Bajo este clima expectante, Speed salió en escena y luego de un apasionado recibimiento por parte de la audiencia, los músicos se pusieron en su lugar, con la particular aparición de una flauta en las manos del cantante, Jem Siow. Como un árbitro da inicio a un partido con su silbato, el músico uso este instrumento como pitido inicial para dar luz verde a sus compañeros y hacer explotar todo.
Saltos, empujones y patadas voladoras, gente subiéndose y tirándose del escenario. Todo eso desencadenó la presencia de los australianos que con suma frescura y dinámica, fueron demostrando el poderío de su propuesta y estilo.
Su vocalista no tardó mucho en empezar a interactuar con la gente e ir guardándosela en el bolsillo, con su carismática y eufórica personalidad. Y es que entre tema y tema, iba mechando discursos hablando sobre la importancia de aceptar y respetar a todas las personas, sin importar su etnia, nacionalidad, religión, género u orientación sexual, dando apoyo a la diversidad cultural y racial.
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También tocó el tema de su ascendencia (chino-malaya) y el gran logro que representó para ellos hacerse de un nombre en la escena, en un país en dónde casi no tienen. Todo esto, mientras en el medio usaba algunas palabras en castellano que había aprendido, aunque especialmente, términos más coloquiales y callejeros propios de su estilo. De esta manera, Siow terminó refiriéndose a sí mismo como “chino loco”, nombre que el público coreó durante toda la noche.
Musicalmente el show se desenvolvió con agilidad y sin ningún tipo de demora. La banda impuso su estilo explosivo pero sin perder la claridad y definición de sus instrumentos. Al tratarse de una propuesta más cercana a la jerga callejera, hubo momentos y pasajes con cierto aire rapero, que se amoldaron con total naturalidad a la presentación.
De esta forma, no todo se trató de velocidad y destrucción sino que hubo espacio para secciones más “lentas” y rítmicas, que llevaron a que la gente también se dé el gusto de bailar y sentir la música. Igualmente, las rondas de pogo con gente exhibiendo su rutina de trabajo de gym en la semana, no faltaron.
Poco más de media hora fue lo que duró la fiesta, que terminó con el público extasiado, desatado y porque no, algo moretoneado luego de todo lo que se vivió en el circulo central del Uniclub. La banda se mostró completamente humilde hasta el final y no paró de saludar a sus fanáticos, como señal de la camaradería que se respira en la escena.
El mejor ejemplo para plasmar esto fue ver como el “chino loco” de Siow se tiró del escenario y cayó en brazos del público que lo fue cargando hasta la zona de la barra, mientras coreaban su nuevo nombre.
Con esta intensidad y cercanía con la gente, los australianos se despidieron del país, demostrando tanto dentro como fuera del escenario porque son uno de los referentes actuales de la escena. Y es que sus valores de respeto, amistad e integridad que ellos manejan, se vieron fielmente reflejados tanto en lo musical, como en lo individual. Un show de hardcore en toda regla.
Agradecemos a Favio por la acreditación y a la productora Noiseground por la realización del evento.
Etiquetas: argentina, Clique, Hardcore, Miserere, speed, Uniclub

El pasado sábado 14 de marzo la escena hardcore presenció uno de los debuts más apasionantes y esperados del año: el de los australianos Speed, que con su actitud y ritmo explosivo, tiraron abajo todo y brindaron un espectáculo tanto en lo musical, como en lo extra musical.
El evento tuvo lugar en Uniclub y desde temprano, empezó a verse rodeado de gente que llevaba un estilo muy marcado: remeras negras, gorros con visera, zapatillas deportivas y una estética muy propia de la escena urbana. 20hs estaba pautado el inicio, pero al tratarse de un sábado, muchos aprovecharon la oportunidad para juntarse una horita antes y así, arrancar con la previa de lo que sería una noche picante.
Y es que los encargados de abrir la jornada, corrió a cuenta de los locales, Miserere, grupo hardcore que en el último tiempo, vino ganando bastante impulso a base de sus intensas y potentes actuaciones. Liderados su carismática cantante, Renata, la banda ofreció una buena descarga de adrenalina, llena de peso y fuerza, que cumplió con su cometido de incentivar al público y desatar las primeras acrobacias y moshpits de la noche.
Y es que si los argentinos ya habían captado la atención del público, los estadounidenses, Clique, directamente tocaron como si fueran el acto central del evento. Con una fuerte base de gente ya presentes en el lugar, la actuación del grupo formado en Los Ángeles se rigió bajo un mensaje muy punzante y directo: “Abajo los políticos y policías. Arriba la libertad y el anarquismo”.
Con esta pauta, fue que impusieron su propuesta hardcore, más cercana a la de bandas de los 90’ como Madball o Sick Of It All. Intercalando pequeños discursos de confrontación contra la autoridad y el poder con sus temas, fue que se pasó el show de los norteamericanos que pese a haber sido un poco breve, supo ser lo suficiente impactante como para ganarse el reconocimiento y respeto del público.
Finalizada su actuación, hubo un pequeño tiempo de descanso, respiro e hidratación para que la gente recargué sus energías ya que hasta ese momento, ya se venía palpitando un ambiente de caos y descontrol. Pero nada comparado con lo que siguió a continuación.
Poco antes de las 22 las luces se fueron apagando y esa fue la señal: todo el mundo al resguardo y escapando del círculo central que no tardaría en volverse en un campo de destrucción y salvajismo mortal.
Bajo este clima expectante, Speed salió en escena y luego de un apasionado recibimiento por parte de la audiencia, los músicos se pusieron en su lugar, con la particular aparición de una flauta en las manos del cantante, Jem Siow. Como un árbitro da inicio a un partido con su silbato, el músico uso este instrumento como pitido inicial para dar luz verde a sus compañeros y hacer explotar todo.
Saltos, empujones y patadas voladoras, gente subiéndose y tirándose del escenario. Todo eso desencadenó la presencia de los australianos que con suma frescura y dinámica, fueron demostrando el poderío de su propuesta y estilo.
Su vocalista no tardó mucho en empezar a interactuar con la gente e ir guardándosela en el bolsillo, con su carismática y eufórica personalidad. Y es que entre tema y tema, iba mechando discursos hablando sobre la importancia de aceptar y respetar a todas las personas, sin importar su etnia, nacionalidad, religión, género u orientación sexual, dando apoyo a la diversidad cultural y racial.
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También tocó el tema de su ascendencia (chino-malaya) y el gran logro que representó para ellos hacerse de un nombre en la escena, en un país en dónde casi no tienen. Todo esto, mientras en el medio usaba algunas palabras en castellano que había aprendido, aunque especialmente, términos más coloquiales y callejeros propios de su estilo. De esta manera, Siow terminó refiriéndose a sí mismo como “chino loco”, nombre que el público coreó durante toda la noche.
Musicalmente el show se desenvolvió con agilidad y sin ningún tipo de demora. La banda impuso su estilo explosivo pero sin perder la claridad y definición de sus instrumentos. Al tratarse de una propuesta más cercana a la jerga callejera, hubo momentos y pasajes con cierto aire rapero, que se amoldaron con total naturalidad a la presentación.
De esta forma, no todo se trató de velocidad y destrucción sino que hubo espacio para secciones más “lentas” y rítmicas, que llevaron a que la gente también se dé el gusto de bailar y sentir la música. Igualmente, las rondas de pogo con gente exhibiendo su rutina de trabajo de gym en la semana, no faltaron.
Poco más de media hora fue lo que duró la fiesta, que terminó con el público extasiado, desatado y porque no, algo moretoneado luego de todo lo que se vivió en el circulo central del Uniclub. La banda se mostró completamente humilde hasta el final y no paró de saludar a sus fanáticos, como señal de la camaradería que se respira en la escena.
El mejor ejemplo para plasmar esto fue ver como el “chino loco” de Siow se tiró del escenario y cayó en brazos del público que lo fue cargando hasta la zona de la barra, mientras coreaban su nuevo nombre.
Con esta intensidad y cercanía con la gente, los australianos se despidieron del país, demostrando tanto dentro como fuera del escenario porque son uno de los referentes actuales de la escena. Y es que sus valores de respeto, amistad e integridad que ellos manejan, se vieron fielmente reflejados tanto en lo musical, como en lo individual. Un show de hardcore en toda regla.
Agradecemos a Favio por la acreditación y a la productora Noiseground por la realización del evento.
Etiquetas: argentina, Clique, Hardcore, Miserere, speed, Uniclub







