


El pasado domingo 22 de marzo nos acercamos al Teatrito para ver una nueva presentación de Alestorm en la Argentina. Y, te adelantamos, no nos fuimos defraudados. Ya desde el ingreso al recinto se notaba la expectativa de los presentes, así como que la concurrencia prometía ser más que numerosa para cuando llegara el momento del acto principal de la noche.
La velada comenzó de la mano de Barloventos, incluso antes del horario estipulado originalmente, quienes colmaron el escenario del recinto con sus nueve integrantes para brindarnos un show que, desde principio a fin, mantuvo más que entretenidos a todos quienes hasta ese momento habían llegado al lugar.
Debe reconocerse la excelente decisión de colocar como acto previo al plato fuerte de la noche a Barloventos: una banda de folk metal, con toques de música celta y clásica, con temática pirata, tanto en sus letras como en su apariencia visual, oriunda de la Patagonia Argentina, que resultó adecuada para desempeñar el rol de teloneros de la banda central de la noche.
Ya habíamos tenido la oportunidad de verlos previamente como soporte de otra banda internacional y, nuevamente, los chicos/as de Barloventos estuvieron a la altura de las circunstancias.
Repasaron temas variados de su discografía a lo largo de aproximadamente cuarenta minutos, que fueron claramente acompañados por las huestes piratas que habían dicho presentes a esa altura de la noche, tanto propios como ajenos. Debemos reiterarlo, Barloventos es una banda local que, cuando tengas la oportunidad, vale la pena detenerse a verla.
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Concluido el set del grupo soporte, comenzó la preparación para la banda principal de la noche lo cual arrojó la primer gran ovación al momento del inflado del pato que acompaña todas las presentaciones de Alestorm.
Un local prácticamente colmado en su capacidad y con varios de los presentes enfundados en indumentaria pirata, ideal para la ocasión, y con distintos elementos que caracterizan a aquellos viejos saqueadores de los siete mares, tales como espadas, parches, sombreros y las infaltables, cuando de Alestorm se trata, jarras de cerveza y patitos adornando los cabellos y las barbas de los concurrentes.
Alrededor de las 21.30 horas, luego de una introducción con ritmo de cancha argentina, los cinco miembros de Alestorm (mas el pato) irrumpieron sobre el escenario de El Teatrito al son de “Keelhauled” comandados por Christopher Bowes para el delirio de los fanáticos presentes.
Casi sin interrupción, sonaron uno tras otro “Killed to Death by Piracy”, “The Sunk’n Norwegian”, “Uzbekistan”, “Mexico” y “Under Blackened Banners”, acompañadas de principio a fin a viva voz por los presentes. El baile y el pogo no cesaron durante toda la noche elevando, a pesar de la temperatura moderada que cubría Buenos Aires ese día, el clima del recinto varios grados.
Dos de los momentos divertidos de la noche estuvieron dados por la aparición sobre el escenario de un tiburón para rapear algunas estrofas y la representación de los presentes, ante el pedido del cantante, como remeros de una embaración imaginaria.
Con el señor Bowes dirigiendo la batuta desde las tablas, el público pudo disfrutar de temas tales como “Banana” o “Hangover (Taio Cruz cover)” y otros hasta que llegó el momento de los acordes característicos de “Alestorm”, “1741 (The Battle of Cartagena)”, “The Storm”, “P.A.R.T.Y.”, los temas más celebrados de la noche por la tripulación que acompañaba a la banda debajo del escenario.
A esta altura de la noche, los presentes habían acompañado todas y cada una de las canciones presentadas por la banda, pero todavía poseían resto para aquellas encargadas de cerrar un nuevo encuentro entre la banda y sus fanáticos locales.
Luego de un breve descanso de los músicos, Chris Bowes, enfundado en una remera argentina, dirigió unas breves palabras a los presentes, para inmediatamente descargar sobre ellos la energía festiva de “Drink”, “Wooden Leg!” y el cierre a cargo de “Fucked With an Anchor”, exprimiendo de ese modo hasta la última gota festiva de quienes habían sido testigos de esta nueva presentación de Alestorm.
La conclusión de la velada estuvo a cargo del ritmo de “Rumpelkombo” como telón de fondo acompañando la despedida de la banda de estas playas.
Las paredes de El Teatrito fueron testigo de por qué Alestorm es uno de los principales referentes del metal pirata y festivo.
Esperamos expectantes nuevas aventuras bajo los acordes de estos piratas. Larga vida al barco que surca los siete mares bajo la bandera de Alestorm.
Nuevamente agradecemos a los amigos de Icarus music por la acreditación que nos permitió poder traerles una breve crónica de esta nueva visita de Alestorm a la Argentina.



El pasado domingo 22 de marzo nos acercamos al Teatrito para ver una nueva presentación de Alestorm en la Argentina. Y, te adelantamos, no nos fuimos defraudados. Ya desde el ingreso al recinto se notaba la expectativa de los presentes, así como que la concurrencia prometía ser más que numerosa para cuando llegara el momento del acto principal de la noche.
La velada comenzó de la mano de Barloventos, incluso antes del horario estipulado originalmente, quienes colmaron el escenario del recinto con sus nueve integrantes para brindarnos un show que, desde principio a fin, mantuvo más que entretenidos a todos quienes hasta ese momento habían llegado al lugar.
Debe reconocerse la excelente decisión de colocar como acto previo al plato fuerte de la noche a Barloventos: una banda de folk metal, con toques de música celta y clásica, con temática pirata, tanto en sus letras como en su apariencia visual, oriunda de la Patagonia Argentina, que resultó adecuada para desempeñar el rol de teloneros de la banda central de la noche.
Ya habíamos tenido la oportunidad de verlos previamente como soporte de otra banda internacional y, nuevamente, los chicos/as de Barloventos estuvieron a la altura de las circunstancias.
Repasaron temas variados de su discografía a lo largo de aproximadamente cuarenta minutos, que fueron claramente acompañados por las huestes piratas que habían dicho presentes a esa altura de la noche, tanto propios como ajenos. Debemos reiterarlo, Barloventos es una banda local que, cuando tengas la oportunidad, vale la pena detenerse a verla.
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Concluido el set del grupo soporte, comenzó la preparación para la banda principal de la noche lo cual arrojó la primer gran ovación al momento del inflado del pato que acompaña todas las presentaciones de Alestorm.
Un local prácticamente colmado en su capacidad y con varios de los presentes enfundados en indumentaria pirata, ideal para la ocasión, y con distintos elementos que caracterizan a aquellos viejos saqueadores de los siete mares, tales como espadas, parches, sombreros y las infaltables, cuando de Alestorm se trata, jarras de cerveza y patitos adornando los cabellos y las barbas de los concurrentes.
Alrededor de las 21.30 horas, luego de una introducción con ritmo de cancha argentina, los cinco miembros de Alestorm (mas el pato) irrumpieron sobre el escenario de El Teatrito al son de “Keelhauled” comandados por Christopher Bowes para el delirio de los fanáticos presentes.
Casi sin interrupción, sonaron uno tras otro “Killed to Death by Piracy”, “The Sunk’n Norwegian”, “Uzbekistan”, “Mexico” y “Under Blackened Banners”, acompañadas de principio a fin a viva voz por los presentes. El baile y el pogo no cesaron durante toda la noche elevando, a pesar de la temperatura moderada que cubría Buenos Aires ese día, el clima del recinto varios grados.
Dos de los momentos divertidos de la noche estuvieron dados por la aparición sobre el escenario de un tiburón para rapear algunas estrofas y la representación de los presentes, ante el pedido del cantante, como remeros de una embaración imaginaria.
Con el señor Bowes dirigiendo la batuta desde las tablas, el público pudo disfrutar de temas tales como “Banana” o “Hangover (Taio Cruz cover)” y otros hasta que llegó el momento de los acordes característicos de “Alestorm”, “1741 (The Battle of Cartagena)”, “The Storm”, “P.A.R.T.Y.”, los temas más celebrados de la noche por la tripulación que acompañaba a la banda debajo del escenario.
A esta altura de la noche, los presentes habían acompañado todas y cada una de las canciones presentadas por la banda, pero todavía poseían resto para aquellas encargadas de cerrar un nuevo encuentro entre la banda y sus fanáticos locales.
Luego de un breve descanso de los músicos, Chris Bowes, enfundado en una remera argentina, dirigió unas breves palabras a los presentes, para inmediatamente descargar sobre ellos la energía festiva de “Drink”, “Wooden Leg!” y el cierre a cargo de “Fucked With an Anchor”, exprimiendo de ese modo hasta la última gota festiva de quienes habían sido testigos de esta nueva presentación de Alestorm.
La conclusión de la velada estuvo a cargo del ritmo de “Rumpelkombo” como telón de fondo acompañando la despedida de la banda de estas playas.
Las paredes de El Teatrito fueron testigo de por qué Alestorm es uno de los principales referentes del metal pirata y festivo.
Esperamos expectantes nuevas aventuras bajo los acordes de estos piratas. Larga vida al barco que surca los siete mares bajo la bandera de Alestorm.
Nuevamente agradecemos a los amigos de Icarus music por la acreditación que nos permitió poder traerles una breve crónica de esta nueva visita de Alestorm a la Argentina.

















