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Lordi en Glasgow: “El Monstruo Era Otro”
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La noche del 6 de abril de 2025 en el SWG3 de Glasgow prometía ser un festín de monstruos, metal y maquillaje, y cumplió con creces… al menos en parte. El cartel traía consigo a los legendarios finlandeses Lordi, pero fue Sick N’ Beautiful, los italianos del metal espacial y teatral, quienes se robaron el corazón (y los cuellos) de la audiencia con un show simplemente demoledor.

Desde el primer minuto, Sick N’ Beautiful dejó claro que no habían cruzado el canal solo para abrir la noche: estaban ahí para conquistar. Y vaya si lo lograron. Con una Herma liderando el ataque desde el centro del escenario, vestida con un traje que parecía una mezcla entre una guerrera alienígena y una reina post-apocalíptica, arrancaron con “(Human) Is Overrated” y ya no hubo marcha atrás. La banda sonaba afilada como un bisturí y el público, aunque en su mayoría había venido por Lordi, se entregó sin reparos.

Tonight We Go to War” subió aún más la apuesta: luces estroboscópicas, poses heroicas y un muro de sonido perfectamente equilibrado. La elección de versionar “God of Thunder” de KISS fue tan acertada como arriesgada, pero la reinterpretación de Sick N’ Beautiful logró mantener el espíritu del original mientras le inyectaba una dosis de cyberpunk radiactivo. Fue un homenaje y una declaración de intenciones.

Drop It 2 the B” y “Raise the Dragon” mostraron el costado más electrónico y performático de la banda. En este último tema, Herma apareció con un nuevo cambio de vestuario, aún más espectacular que el anterior, mientras los músicos a su alrededor ejecutaban una coreografía de riffs y beats con precisión quirúrgica. Fue uno de los puntos más altos de la noche.

No hubo un solo momento de respiro. “Hate Manifesto” golpeó con toda su rabia digital, y “New Witch 666” nos llevó a una dimensión donde el horror cósmico se mezcla con el glam industrial. Otro cambio de vestuario, otra ovación. El cierre, con la impactante “Makin’ Angels“, fue puro poder, con Herma gritando con alma y cuerpo, agitando la bandera negra con la inscripción que da nombre a la canción, mientras el escenario se convertía en una ceremonia pagana futurista.

La entrega de la banda no terminó cuando se apagaron las luces. Inmediatamente después de bajar del escenario, todos los integrantes se dirigieron al puesto de merchandising, donde se quedaron durante largo rato firmando, sacándose fotos y charlando con los fans como si fueran viejos amigos. Esa cercanía, sumada a la calidad del show, terminó de sellar el veredicto de la noche: Sick N’ Beautiful fue la banda que hizo temblar Glasgow.

Detrás del vestuario y gran parte del atrezo está también Herma, quien no solo lidera con su voz y presencia, sino que moldea la estética del grupo con una visión clara y singular. Es evidente que, con un poco más de presupuesto y un predio que les permita desplegar fuego, humo y láseres, el show podría volar literalmente por los aires. Aún sin eso, su presentación fue un derroche de talento, profesionalismo y pasión.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR:Marilyn Manson nos visitará en noviembre

Luego llegó el turno de Lordi. El ambiente era de expectativa. Después de todo, hablamos de una banda con más de dos décadas de carrera y un hito histórico como su victoria en Eurovisión. Pero esa misma historia es la que parece pesarles hoy más que impulsarlos.

La intro fue innecesariamente larga. Poner el track completo de “eGod of Thundr” mientras se preparaban tras bastidores solo logró diluir la energía que Sick N’ Beautiful había encendido minutos antes. Cuando finalmente salieron al escenario con “Legends Are Made of Clichés“, el público estalló, sí, pero la chispa se fue apagando poco a poco.

No se puede negar el profesionalismo ni el sonido pulido: cada riff estaba en su lugar, cada golpe de batería retumbaba como debía. Temas como “Who’s Your Daddy?” o “Beast of Both Worlds” funcionaron como relojes suizos, pero les faltó alma. Por momentos, Lordi parecía una banda tributo de sí misma.

The Riff“, “Girl in a Suitcase” y “Syntax Terror” mantuvieron el set en marcha, pero sin grandes sobresaltos. “Call Off the Wedding” y “Retropolis” bajaron el ritmo, aunque permitieron mostrar algo de variedad. En “Hellizabeth” hubo una tímida reacción del público, que creció recién en los clásicos indiscutidos: “Blood Red Sandman“, “Devil Is a Loser“, “Would You Love a Monsterman?” y, por supuesto, el cierre con “Hard Rock Hallelujah“.

La estética de Lordi sigue siendo impactante, con trajes impecables y diseño cuidado. Pero sin efectos especiales como fuego o humo, el show se siente incompleto, como una película de terror sin clímax. Aun así, muchos en el público coreaban con devoción y parecían disfrutar cada minuto.

Sin embargo, lo que a mí respecta, la emoción inicial se fue desvaneciendo rápidamente. Fue un show técnicamente correcto, pero sin el fuego (literal y figurado) que uno espera de una banda con su trayectoria. Es como si la fórmula ya no alcanzara, como si el monstruo necesitara una nueva mutación para volver a asustar.

Al final de la noche, la conversación entre quienes salíamos del SWG3 era unánime: Sick N’ Beautiful había sido la sorpresa, la revelación y, por qué no decirlo, los verdaderos headliners. Su actuación fue fresca, potente, innovadora y conectó con la audiencia de una forma que Lordi no logró igualar.

Sin dudas, si se presentaran nuevamente en Glasgow o en cualquier otro punto del Reino Unido, ahí estaré. Y espero que sea en un recinto donde puedan desplegar todo su arsenal visual. Porque si con restricciones ya lograron volarnos la cabeza, imaginen lo que podrían hacer con libertad total. La próxima vez, que les den el escenario completo, que les suelten las cadenas, que nos dejen ver el monstruo completo.

Y a Lordi… quizás les convenga mirar un poco más allá de la máscara. Keep on headbanging motherfucker!

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Lordi en Glasgow: “El Monstruo Era Otro”
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La noche del 6 de abril de 2025 en el SWG3 de Glasgow prometía ser un festín de monstruos, metal y maquillaje, y cumplió con creces… al menos en parte. El cartel traía consigo a los legendarios finlandeses Lordi, pero fue Sick N’ Beautiful, los italianos del metal espacial y teatral, quienes se robaron el corazón (y los cuellos) de la audiencia con un show simplemente demoledor.

Desde el primer minuto, Sick N’ Beautiful dejó claro que no habían cruzado el canal solo para abrir la noche: estaban ahí para conquistar. Y vaya si lo lograron. Con una Herma liderando el ataque desde el centro del escenario, vestida con un traje que parecía una mezcla entre una guerrera alienígena y una reina post-apocalíptica, arrancaron con “(Human) Is Overrated” y ya no hubo marcha atrás. La banda sonaba afilada como un bisturí y el público, aunque en su mayoría había venido por Lordi, se entregó sin reparos.

Tonight We Go to War” subió aún más la apuesta: luces estroboscópicas, poses heroicas y un muro de sonido perfectamente equilibrado. La elección de versionar “God of Thunder” de KISS fue tan acertada como arriesgada, pero la reinterpretación de Sick N’ Beautiful logró mantener el espíritu del original mientras le inyectaba una dosis de cyberpunk radiactivo. Fue un homenaje y una declaración de intenciones.

Drop It 2 the B” y “Raise the Dragon” mostraron el costado más electrónico y performático de la banda. En este último tema, Herma apareció con un nuevo cambio de vestuario, aún más espectacular que el anterior, mientras los músicos a su alrededor ejecutaban una coreografía de riffs y beats con precisión quirúrgica. Fue uno de los puntos más altos de la noche.

No hubo un solo momento de respiro. “Hate Manifesto” golpeó con toda su rabia digital, y “New Witch 666” nos llevó a una dimensión donde el horror cósmico se mezcla con el glam industrial. Otro cambio de vestuario, otra ovación. El cierre, con la impactante “Makin’ Angels“, fue puro poder, con Herma gritando con alma y cuerpo, agitando la bandera negra con la inscripción que da nombre a la canción, mientras el escenario se convertía en una ceremonia pagana futurista.

La entrega de la banda no terminó cuando se apagaron las luces. Inmediatamente después de bajar del escenario, todos los integrantes se dirigieron al puesto de merchandising, donde se quedaron durante largo rato firmando, sacándose fotos y charlando con los fans como si fueran viejos amigos. Esa cercanía, sumada a la calidad del show, terminó de sellar el veredicto de la noche: Sick N’ Beautiful fue la banda que hizo temblar Glasgow.

Detrás del vestuario y gran parte del atrezo está también Herma, quien no solo lidera con su voz y presencia, sino que moldea la estética del grupo con una visión clara y singular. Es evidente que, con un poco más de presupuesto y un predio que les permita desplegar fuego, humo y láseres, el show podría volar literalmente por los aires. Aún sin eso, su presentación fue un derroche de talento, profesionalismo y pasión.

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No se puede negar el profesionalismo ni el sonido pulido: cada riff estaba en su lugar, cada golpe de batería retumbaba como debía. Temas como “Who’s Your Daddy?” o “Beast of Both Worlds” funcionaron como relojes suizos, pero les faltó alma. Por momentos, Lordi parecía una banda tributo de sí misma.

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La estética de Lordi sigue siendo impactante, con trajes impecables y diseño cuidado. Pero sin efectos especiales como fuego o humo, el show se siente incompleto, como una película de terror sin clímax. Aun así, muchos en el público coreaban con devoción y parecían disfrutar cada minuto.

Sin embargo, lo que a mí respecta, la emoción inicial se fue desvaneciendo rápidamente. Fue un show técnicamente correcto, pero sin el fuego (literal y figurado) que uno espera de una banda con su trayectoria. Es como si la fórmula ya no alcanzara, como si el monstruo necesitara una nueva mutación para volver a asustar.

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