


El pasado 24 de abril, en la siempre rendidora Pumpehuset, tuvimos la oportunidad de presenciar el “Mutation Phase Tour”, una noche marcada por tres propuestas potentes dentro del groove/industrial moderno: Black Spikes, Butcher Babies e Infected Rain. Tres bandas con liderazgo femenino que dejaron en claro que actitud, carisma y potencia no son negociables en este terreno.
Si bien no hubo sold out y se notaron algunos espacios vacíos en la sala principal, la respuesta del público fue cálida y receptiva durante toda la jornada.
Los encargados de abrir la noche fueron Black Spikes, quienes rápidamente marcaron una diferencia con una propuesta que va más allá de lo musical. Su show incluyó elementos visuales como malabares y cintas en escena, aportando una identidad propia que no suele verse en este tipo de eventos. Lejos de quedar en lo anecdótico, la banda acompañó con una ejecución sólida, compacta y bien estructurada.
El sonido fue claro y equilibrado, permitiendo distinguir cada instrumento con precisión. Durante 45 minutos y a lo largo de 9 canciones —interpretadas en su idioma natal— lograron mantener la atención del público, con una vocalista que, al interactuar en inglés, generó una conexión fluida con la audiencia.
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Luego fue el turno de Butcher Babies, que llegaron en un formato distinto tras la salida de Carla Harvey, quedando Heidi Shepherd como única frontwoman.
El show fue correcto, aunque por momentos algo monótono. El sonido fue profesional y la banda se mostró bien ensamblada, destacándose especialmente el baterista con sus intervenciones y el carisma de Heidi, que sostuvo gran parte del peso escénico. Su voz se mantuvo precisa, alternando guturales y pasajes melódicos con solvencia.
El uso de pistas para suplir la ausencia de la segunda voz fue evidente, pero no llegó a afectar la experiencia. De hecho, uno de los momentos más destacados de la noche llegó hacia el final, cuando Heidi bajó al público, pidió abrir espacio y cantó rodeada por un circle pit generado a su alrededor. Una escena tan caótica como controlada, que terminó con la vocalista agradeciendo el respeto del público, en una postal muy propia del contexto danés.
Con un set de 12 canciones en una hora, hubo espacio para el headbanging y el pogo, con momentos destacados como “It’s Killing Time” y “Monsters Ball”.
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El cierre quedó en manos de Infected Rain, la banda más esperada de la noche. Con una intro acompañada de visuales en pantalla, dieron inicio con “The Answer is You”, seguida por “Dying Light”, dejando en claro desde el arranque que lo suyo iba a ser intensidad pura.
El sonido estuvo a la altura, aunque con algunos desbalances: la guitarra algo baja, la batería demasiado al frente y un bajo firme que sostuvo la estructura. Por encima de todo, la voz de Lena Scissorhands dominó la escena, combinando agresividad, presencia y una estética inconfundible.
El show fue dinámico y recorrió buena parte de su discografía, incluyendo clásicos como “Orphan Soul” y “Black Gold”, junto a material más reciente como “Because I Let You”.
No todo fue intensidad: también hubo momentos de pausa donde Lena aprovechó para interactuar, pidiendo al público que se suelte más, que baile sin inhibiciones y que pierda la timidez en el pogo. Si bien al principio la audiencia se mostró algo contenida, con el correr del show se fue soltando y terminó completamente entregada.
Con un set de 12 canciones en poco más de una hora, Infected Rain dejó en claro que la escena europea —y en particular la moldava— sigue más viva que nunca.
En definitiva, una noche sólida, con propuestas variadas dentro de un mismo espectro, donde cada banda aportó lo suyo y el público respondió.
Etiquetas: Black Spikes, Butcher Babies, Copenhague, Groove Metal, Infected Rain, Live Nation DK, Metalcore, Pumpehuset



El pasado 24 de abril, en la siempre rendidora Pumpehuset, tuvimos la oportunidad de presenciar el “Mutation Phase Tour”, una noche marcada por tres propuestas potentes dentro del groove/industrial moderno: Black Spikes, Butcher Babies e Infected Rain. Tres bandas con liderazgo femenino que dejaron en claro que actitud, carisma y potencia no son negociables en este terreno.
Si bien no hubo sold out y se notaron algunos espacios vacíos en la sala principal, la respuesta del público fue cálida y receptiva durante toda la jornada.
Los encargados de abrir la noche fueron Black Spikes, quienes rápidamente marcaron una diferencia con una propuesta que va más allá de lo musical. Su show incluyó elementos visuales como malabares y cintas en escena, aportando una identidad propia que no suele verse en este tipo de eventos. Lejos de quedar en lo anecdótico, la banda acompañó con una ejecución sólida, compacta y bien estructurada.
El sonido fue claro y equilibrado, permitiendo distinguir cada instrumento con precisión. Durante 45 minutos y a lo largo de 9 canciones —interpretadas en su idioma natal— lograron mantener la atención del público, con una vocalista que, al interactuar en inglés, generó una conexión fluida con la audiencia.
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El show fue correcto, aunque por momentos algo monótono. El sonido fue profesional y la banda se mostró bien ensamblada, destacándose especialmente el baterista con sus intervenciones y el carisma de Heidi, que sostuvo gran parte del peso escénico. Su voz se mantuvo precisa, alternando guturales y pasajes melódicos con solvencia.
El uso de pistas para suplir la ausencia de la segunda voz fue evidente, pero no llegó a afectar la experiencia. De hecho, uno de los momentos más destacados de la noche llegó hacia el final, cuando Heidi bajó al público, pidió abrir espacio y cantó rodeada por un circle pit generado a su alrededor. Una escena tan caótica como controlada, que terminó con la vocalista agradeciendo el respeto del público, en una postal muy propia del contexto danés.
Con un set de 12 canciones en una hora, hubo espacio para el headbanging y el pogo, con momentos destacados como “It’s Killing Time” y “Monsters Ball”.
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El sonido estuvo a la altura, aunque con algunos desbalances: la guitarra algo baja, la batería demasiado al frente y un bajo firme que sostuvo la estructura. Por encima de todo, la voz de Lena Scissorhands dominó la escena, combinando agresividad, presencia y una estética inconfundible.
El show fue dinámico y recorrió buena parte de su discografía, incluyendo clásicos como “Orphan Soul” y “Black Gold”, junto a material más reciente como “Because I Let You”.
No todo fue intensidad: también hubo momentos de pausa donde Lena aprovechó para interactuar, pidiendo al público que se suelte más, que baile sin inhibiciones y que pierda la timidez en el pogo. Si bien al principio la audiencia se mostró algo contenida, con el correr del show se fue soltando y terminó completamente entregada.
Con un set de 12 canciones en poco más de una hora, Infected Rain dejó en claro que la escena europea —y en particular la moldava— sigue más viva que nunca.
En definitiva, una noche sólida, con propuestas variadas dentro de un mismo espectro, donde cada banda aportó lo suyo y el público respondió.
Etiquetas: Black Spikes, Butcher Babies, Copenhague, Groove Metal, Infected Rain, Live Nation DK, Metalcore, Pumpehuset








