

Texto: Maria Izquierdo
El Roadburn siempre es una experiencia especial a lo largo del curso anual, poco importa las veces que uno haya podido asistir. El mimo con el que se programan las bandas, con el que se cuida cada detalle para que todo resulte único, no tiene comparación alguna a este nivel, con ningún festival de gran formato conocido. Entendiendo gran formato, como un festival de cuatro días con más de medio centenar de bandas por edición. Un auténtico reto logístico que alberga seis escenarios, exhibiciones alternativas, charlas y actividades de todo tipo que involucran a todo un pueblo.
El Roadburn, es una autentica comunidad afianzada a lo largo de los años, en la que lo único que esta garantizado, es la calidad de lo que uno va a ver sobre un escenario.
En 2026 nos encontrábamos con un nuevo cartel en el que los nombres que no conocíamos superaban por goleada a las bandas que teníamos fichadas, pero ese es otro de los alicientes del Roadburn. Descubrir conjuntos que uno no tiene en el radar, y catar de primera mano y antes que el gran público, a los nombres que van a brillar en los años venideros. Así nos ocurrió hace años con gente tan consolidada hoy en día como Carpenter Brut, Imperial Triumphant, Bathuska o Zeal & Ardor por mencionar unos pocos.
Este año como luminarias del cartel nos encontraríamos con Cult Of Luna haciendo dos sets diferentes, uno centrado en su primera época y otro centrado en sus recientes creaciones. También estarían en un puesto de privilegio, los Oathbreaker y su flamante regreso exclusivo, así como el doble set que prepararon Ufomammut volviendo al festival después de quince años de ausencia del mismo.
Comenzaríamos el jueves un poco más tarde de lo previsto, perdiéndonos la primera actuación de las tres que tenían concertadas Krallice, pero llegando de sobra para ver como se las gastaban Pigs Pigs Pigs Pigs Pigs Pigs Pigs sobre las tablas del Main Stage, interpretando de cabo a rabo su último Death Hilarious. La primera cita exclusiva que viviríamos en Tilburg y aun sin haber tenido ni tiempo para aterrizar.
Pasando de puntillas sobre la actuación de los sorprendentes mexicanos Habak, aterrizaríamos en el Hall Of Fame comprobando que nuestra apuesta por contemplar a Eyes, había salido rana. Sin duda fue la banda menos inspiradora de todas las que pudimos contemplar en Tilburg durante todo el finde. Nada que ver con la mastodóntica aparición de Ufomammut sobre el 013, quince años después. La suya sería una comparecencia hipnótica y catártica, un concierto en el que todo confluiría para que volásemos hasta otra dimensión.
Un pequeño receso en el que no fuimos capaces de dejarnos atrapar por Acid Mothers Temple, y nos plantaríamos en el primer cabeza de cartel de la jornada. Una actuación que desgraciadamente coincidiría con la de Maruja, una de las bandas que más ganas teníamos de presenciar. En cualquier caso, Cult Of Luna haciendo un set especial de sus primeros trabajos, suponían un plato demasiado suculento como para plantearnos perdérnoslo.
Los de Umea son junto a Neurosis e Isis los mayores exponentes del Post Metal mundial y en su primera incursión en el Roadburn de este año, dejaron buena cuenta de por qué. Repasaron sus primeros trabajos con una fuerza y entrega como hacía mucho que nos los habíamos visto y celebramos sobremanera que rescataran joyas como “Leave Me Here” o “Adrift”, que sin duda fueron fundamentales para cimentar su impresionante carrera. 


Texto: Maria Izquierdo
El Roadburn siempre es una experiencia especial a lo largo del curso anual, poco importa las veces que uno haya podido asistir. El mimo con el que se programan las bandas, con el que se cuida cada detalle para que todo resulte único, no tiene comparación alguna a este nivel, con ningún festival de gran formato conocido. Entendiendo gran formato, como un festival de cuatro días con más de medio centenar de bandas por edición. Un auténtico reto logístico que alberga seis escenarios, exhibiciones alternativas, charlas y actividades de todo tipo que involucran a todo un pueblo.
El Roadburn, es una autentica comunidad afianzada a lo largo de los años, en la que lo único que esta garantizado, es la calidad de lo que uno va a ver sobre un escenario.
En 2026 nos encontrábamos con un nuevo cartel en el que los nombres que no conocíamos superaban por goleada a las bandas que teníamos fichadas, pero ese es otro de los alicientes del Roadburn. Descubrir conjuntos que uno no tiene en el radar, y catar de primera mano y antes que el gran público, a los nombres que van a brillar en los años venideros. Así nos ocurrió hace años con gente tan consolidada hoy en día como Carpenter Brut, Imperial Triumphant, Bathuska o Zeal & Ardor por mencionar unos pocos.
Este año como luminarias del cartel nos encontraríamos con Cult Of Luna haciendo dos sets diferentes, uno centrado en su primera época y otro centrado en sus recientes creaciones. También estarían en un puesto de privilegio, los Oathbreaker y su flamante regreso exclusivo, así como el doble set que prepararon Ufomammut volviendo al festival después de quince años de ausencia del mismo.
Comenzaríamos el jueves un poco más tarde de lo previsto, perdiéndonos la primera actuación de las tres que tenían concertadas Krallice, pero llegando de sobra para ver como se las gastaban Pigs Pigs Pigs Pigs Pigs Pigs Pigs sobre las tablas del Main Stage, interpretando de cabo a rabo su último Death Hilarious. La primera cita exclusiva que viviríamos en Tilburg y aun sin haber tenido ni tiempo para aterrizar.
Pasando de puntillas sobre la actuación de los sorprendentes mexicanos Habak, aterrizaríamos en el Hall Of Fame comprobando que nuestra apuesta por contemplar a Eyes, había salido rana. Sin duda fue la banda menos inspiradora de todas las que pudimos contemplar en Tilburg durante todo el finde. Nada que ver con la mastodóntica aparición de Ufomammut sobre el 013, quince años después. La suya sería una comparecencia hipnótica y catártica, un concierto en el que todo confluiría para que volásemos hasta otra dimensión.
Un pequeño receso en el que no fuimos capaces de dejarnos atrapar por Acid Mothers Temple, y nos plantaríamos en el primer cabeza de cartel de la jornada. Una actuación que desgraciadamente coincidiría con la de Maruja, una de las bandas que más ganas teníamos de presenciar. En cualquier caso, Cult Of Luna haciendo un set especial de sus primeros trabajos, suponían un plato demasiado suculento como para plantearnos perdérnoslo.
Los de Umea son junto a Neurosis e Isis los mayores exponentes del Post Metal mundial y en su primera incursión en el Roadburn de este año, dejaron buena cuenta de por qué. Repasaron sus primeros trabajos con una fuerza y entrega como hacía mucho que nos los habíamos visto y celebramos sobremanera que rescataran joyas como “Leave Me Here” o “Adrift”, que sin duda fueron fundamentales para cimentar su impresionante carrera. 




















